Prologo
El bar estaba medio vació. Los ventiladores escasamente refrescaban a quienes se encontraban en el. En la barra un tigre siberiano de 1.80m, 20 años, y algo obeso pero con buen físico. Viste unos pantalones anchos de mezclilla. Su camisa empapada de sudor se había pegado a su piel. Llevaba un chaleco grueso, razón de más para explicar el sudor. Desde el fondo de la barra alguien le observaba. A lado del tigre algunos compañeros suyos, un cheeta, un lobo y un pastor alemán.
—Caballeros, esta es la última vez que tomare una gota de alcohol. La próxima vez que me vean cruzar esa puerta seré un hombre nuevo.
Da los últimos sorbos a su tarro mientras el barman le observaba. El oso termino de limpiar unas copas y le dijo.
—Vaya Brian, Roxana debe ser muy afortunada. Tú eres un gran tipo, y ella te merece.
Brian, el tigre siberiano, observó el reloj que lleva en su muñeca derecha y se sorprendió. Derramó algo de cerveza en su camisa mientras ponía el tarro en la barra. Sacó unos billetes y los dejó sobre la barra.
—Se me hace tarde. Tengo que madrugar, pues mañana seré un hombre nuevo.
Se despidió de sus amigos y salió del bar.
A la mañana siguiente era su boda con Roxana Toring. La verdad, solo salio con ella 5 meses. Pero tiene un hijo de 3 años, al cual Brian le ha tomado cariño. De repente se sintió mareado. Se llevo la garra a la cabeza y se recargó en la pared. Segundos después cayó al suelo. Lo último que sintió fue alguien amarrándolo de las patas. Después quedó inconsciente.
Al despertar, estaba en el frío suelo de una habitación. No recordaba nada de lo que había pasado. Se levantó pero solo se puede poner a cuatro patas. Trató de llevarse la garra a la cabeza pero estaba encadenada al suelo. Su vista era borrosa, pero ve alguien frente a él acercarse. Poco a poco comenzó a recuperarse. Cuando se dio cuenta, vio frente a el un zorro desnudo. Entonces descubrió la realidad. El también se encontraba desnudo, con solo unas correas de cuero puestas.
— ¿Qué es esto?—preguntó el tigre asustado— ¿Quién eres tu?
—No te asustes. Sabes bien lo que esto significa.
—Por favor, déjeme libre.
—Me gustaría. Pero solo sigo órdenes. Contra eso no hay nada que pueda hacer.
—Pero… ¿Por qué? ¿Por qué me escogieron a mí?
—A veces me hago esas preguntas. Las personas simplemente son escogidas, y no nos dicen por que. Lo siento mucho Brian, pero esta es la vida que seguirás ahora.
—Pero…—lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas—… yo mañana… me iba a casar.
—Pues ya no hay nada que pueda hacer. Esta es la vida que seguirás ahora, te guste o no.
Observó las cadenas que sujetan sus muñecas y sus patas. No podía parar de llorar. Echo un vistazo a la mesa donde estaban sus cosas. El pequeño estuque negro resalta a pesar de su tamaño.
—Será mejor que descanses—el zorro suelta sus cadenas—. Mañana comenzaras a trabajar. Déjate las correas, tendrás que acostumbrarte a ellas.
— ¿Las usare siempre? Pero es humillante.
— ¿Humillante? Te mostraré el significado de la palabra humillación. Ya dejaste de tener dignidad.
Caminó hacía la puerta. Sus pasos generaron un eco que se escucho en toda la habitación. Le dirige una última mirada a Brian, para después abandonar la habitación. Brian trató en vano de levantarse, mientras observaba la puerta cerrarse lentamente. La luz poco a poco se fue apagando. En ese momento vio su libertad y su vida desaparecer… pasaran años para que las vuelva a ver.
Sin Valley
Capitulo 1: Liberum Ánima
El Eslabón perdido
Arqueólogos estadounidenses encontraron cerca de la frontera con Canadá los restos fósiles de lo que han llamado El Eslabón Perdido. Se trata de un simio con características plenamente humanas… y sus restos demuestran que pudo caminar en una posición erguida. La posibilidad de que esta criatura sea parte de nuestra evolución es muy latente… Los investigadores lo han llamado Saisho
Científicos descubren virus…
Científicos estadounidenses descubren un extraño virus en los restos de Sin. Mientras analizaban los huesos lo descubrieron accidentalmente. Aun no saben su origen, pero han comenzado a analizarlo para averiguar si puede ser peligroso para los humanos… Le han llamado provisionalmente H-410, pero también se le conoce como…
Causa disgusto el uso del H-410
Defensores de los derechos de animales han expresado su disgusto ante la decisión de probar el virus encontrado en la extraña criatura… “es incorrecto usar un virus que puede matarlos” afirma uno de ellos. Las marchas no se han hecho esperar, y algunos ya han expresado su disgusto frente a la Casa Blanca…
“Mueren los huéspedes” afirma…
…que todos los animales que han probado el virus han muerto a los pocos días. Los científicos argumentan que estas muertes fueron útiles para conocer más a fondo este extraño virus, además de demostrar que puede ser peligroso para el hombre… aun no se sabe la procedencia de…
…será usado en el hombre
…que ha sido tachado como asesino, será usado en un hombre. “Estamos concientes del peligro que demuestra. Los animales en los que se ha inyectado han muerto. Pero si no se corre el riesgo no sabemos si puede ser perjudicial o benéfico para el hombre” afirma Ernert Ford, científico a cargo de la inves… “Tenemos quizá una esperanza para muchas enfermedades”
Accidente en los laborato…
…localizados en las afueras de Norfolk, ha provocado que todas las investigaciones alrededor de H-410 se detengan. Aun no se sabe cuantas personas fallecieron en el accidente. Por parte de los testimonios de los sobrevivientes, solo se sabe que algunos tanques de propano explotaron…
Criaturas extrañas se han visto cerca de Norfolk
Los habitantes de la ciudad se hayan en un estado de pánico. Durante las noches extrañas criaturas aparecen y aterrorizan a la gente. Parecen animales, pero caminan en dos patas y conservan rasgos humanos… se les ha nombrado entre las calles como antropomorfos…
Primeros ataques
Las criaturas que se han visto en las calles de Norfolk han atacado a algunas personas. Los reportes médicos indican que se encuentran estables de salud…
“Solo noticias viejas…”
Los antropomorfos cada vez ganan más terreno
Sin explicación alguna, las personas atacadas pronto toman apariencia animal, pero sin dejar de conservar algunas similitudes con los humanos… cada vez mantienen dominio sobre más ciudades. Se han encontrado más fósiles en Europa y Asia, los cuales al parecer también han provocado la infección de sus descubridores… las bestias cada vez tienen más dominio del mundo…
Estados Unidos declara estado de guerra
Con el fin de frenar el avance de las bestias, Estados Unidos ha retirado sus tropas de todo Medio Oriente para situarlas en su territorio y así detener a los antropomorfos…
Los científicos aun no se explican como se convierten los humanos en animales…
“Vienen del espacio” afirman los descubridores de Alpha
Los antropomorfos, criaturas capaces de pensar…
“Que más queda… poco he encontrado sobre su pasado”
Se pierde la guerra contra las bestias
Un acuerdo. El gobierno mundial queda en manos de los antropomorfos
“Solo así podían sobrevivir… era mejor que la extinción.”
El joven humano cerró el libro lleno de recortes de periódicos. Paso horas y horas buscando en librerías viejas y abandonadas en las peligrosas calles del Sector 5 de la ciudad. Solo quien este armado o quiera morir puede ir a ese lugar. Guardó en un estante el libro de recortes negro y caminó hacía la ventana.
Abrió un poco las persianas, dejando que un poco de luz lo ilumine. De hecho, en la ciudad no se ve mucha luz más que la de las luces de neón. La poca luz al menos nos deja ver al joven que se encuentra frente a la ventana. De 23 años, 1.71m, brillantes y lindos ojos marrones, tez clara. Lo que más resalta es su largo cabello negro, y una cicatriz que parece cruzar de arriba abajo su parpado izquierdo. Ejercita por horas todos los días, lo que le ha dado una fuerza sorprendente. La blanca camisa sin mangas se ha pegado a su pecho a causa del sudor. Viste también un pantalón corto de color café claro que llega a sus rodillas. En ese momento se encontraba descalzo. Jadeó un poco a causa del cansancio. Pero no había tiempo de descansar. Cerró la cortina y entró de nuevo en la profunda oscuridad. Entró a su baño. Tomo rápidamente una ducha, usando un jabón especial de color rojo. Entre la oscuridad es muy difícil verle. 5 minutos después salió a su habitación, con una toalla atada a su cintura. Su equipo estaba listo. Abrió una puerta en su habitación y entró. Tenía trabajo que hacer…
Las calles de la ciudad de Norfolk. Se ha llevado un mote la ciudad. Sin Valley. Tiene sentido, pues realmente solo se huele una cosa… pecado. Sin importar a donde vayas es lo único que puedes ver. Y es igual en todo el mundo. Cae en decadencia cada día más y más. Así ha seguido desde hace 500 años. Desde que los antropomorfos ganaron la guerra, el pecado invadió el mundo, y pervierte a cada ser viviente que habita el planeta. Sin embargo, los antropomorfos tienen una inteligencia mayor a la de los humanos. Los avances en todos los aspectos se desarrollaron más de lo que los hombres pudieron hacerlo. En parte, quizá el dominio de los antropomorfos fue bueno.
Las luces de neón iluminan las calles a falta de luz solar. No es algo que a los habitantes les importe. Enormes edificios se ciernen por doquier. Un estilo arquitectónico similar al modernismo es el que predomina. En la zona centro, mejor conocida como Sector 1, el edificio más chico es de 3 pisos. Las calles usualmente se encuentran con pocos carros, pues los antropomorfos tienen la costumbre de caminar. Eso es algo que hace que las banquetas usualmente estén ligeramente transitadas.
Entre una transitada calle, entre antropomorfos y humanos, nuestro extraño humano camina sin miedo alguno. Viste una camisa blanca sin mangas, y sobre ella un chaleco negro. Su cabello va cubierto por una gorra negra, si es que se puede decir que va cubierto. Lleva unos pantalones de mezclilla un poco grandes para el, pues ocultan gran parte de sus zapatos tenis. La visera de su gorra cubre sus ojos. Mejor, así nadie nota que un humano camina sin miedo entre ellos.
Algunos le ofrecieron una bebida o una botana frente a los restaurantes. No es entupido, después de probar eso caerá inconsciente 2 minutos después. Nego con un ademán de mano y sigue su camino. Siempre niega con la izquierda, pues la mano derecha sujeta la .9 mm que lleva en la bolsa de su chaleco. Solo la suelta cuando tiene que revisar la hora en su reloj de bolsillo, de oro blanco, una verdadera antigüedad, del siglo XIX, que a pesar de los 500 años que han pasado sigue funcionando a la perfección. Son las 10:27 am. Tenía que ir por provisiones.
Pero algo le detuvo. A unos metros de el un joven y débil grifo era succionado hacía un callejón. Abrió sus ojos sorprendido y apresuro el paso. Si le inyectan el suero será demasiado tarde. Avanzó entre los antropomorfos y algunos humanos. No iba a dejar que lo llevaran. Debe tener como 13 años mínimo.
Al llegar al callejón, oscuro pues las luces de neón no iluminan esos sitios, observó al fondo cuatro figuras, una de ellas el pequeño grifo. Los otros tres eran un rino y dos osos, los tres vestidos con chaquetas y pantalones de cuero. Corrió hacía ellos con un sigilo sorprendente, y saltó hacía el rino dándole una fuerte patada en el rostro. El pequeño grifo se ocultó tras unos botes de basura, mientras el primer oso lo sujetaba por la espalda. El segundo oso sacó una gruesa jeringa y trataba en vano de inyectarla al humano. Pero logró zafarse y, tras arrebatarle la jeringa al segundo oso, se colocó tras el primero. Con una brutalidad rompió sus dos brazos, para después hincarlo y romper su cuello. El segundo oso trató de ahorcarlo, mientras sujetaba con su otra garra su mano izquierda, que sujeta la jeringa. El humano soltó la jeringa y la sujetó con su mano libre, para después encajarla en el oído del oso, atravesando por completo un importante órgano del cuerpo. Con esto logró liberarse de los fuertes brazos del oso. Dio un brutal golpe en su cuello para liquidarlo. Pero antes de que el cuerpo caiga al suelo, el rino golpeó al humano en la cintura con una barra de acero, cayendo de rodillas. Pero antes de asestarle un brutal golpe en la cabeza, el humano la detiene, y comienza a levantarse con esfuerzos. El rino lo golpeó en el estomago con su rodilla, para después llevarlo contra la pared. Sin soltar la barra, comenzó a cargarlo, tratando de llevar el filo a su cuello. El humano trata de patear al rino, pero su dura piel le hacía invulnerable. Sabe que de soltar la barra morirá ahorcado en solo unos segundos. Tenía que pensar rápido. Estrelló la punta derecha de la barra en la pared, y con un rápido movimiento extrajo el ojo izquierdo del rino con su mano derecha. Lanzó un chillido de dolor que es ahogado por el transito de la ciudad, y a causa del dolor soltó la barra, liberando al hombre. El humano se alejó de el, mientras el rino trataba de encontrarle.
— ¿Estas bien?—le preguntó el humano tras haberse acercado con cuidado al joven grifo.
—…s-si—contestó asustado. Ambos observan al rino seguir golpeando al aire.
—Ven. Tenemos que irnos.
Pasaron a lado del rino y se fueron corriendo hacía la calle. Antes de llegar el humano detuvo al grifo y se hincó frente a el, para revisar su cuello y sus muñecas.
— ¿No te hicieron daño?
—No. Solo me llevaron ahí.
—Es peligroso que un niño ande solo por las calles. ¿Dónde esta tu mama?
—No lo se. Hace unos minutos me dijo que la esperará en la tienda que esta en la esquina. Pero ya paso mucho y aun no vuelve. Salí a buscarla y fue cuando paso eso.
El humano observó los cadáveres de esos tres bastardos, para después observar al pequeño delante de el. Le dio una palmada en su cabeza y se levanto.
—Ven conmigo, te llevaré a un lugar donde estarás seguro mientras encontramos a tu mamá. ¿Vale?
—…vale—le contestó el grifo tras haberlo pensado bien.
El humano se puso de pie y tomo la garra del pequeño grifo. Juntos comenzaron a caminar con un rumbo aun desconocido.
Tras unos 20 minutos, llegaron a una calle no muy transitada. No parecía haber nadie que representara un peligro. El humano toco una puerta de metal roja, y tras unos segundos se escucho una voz.
— ¿Contraseña?
—No hay ninguna maldita contraseña—le respondió el humano.
—… contraseña correcta.
Se escuchan algunos cerrojos, para un par de segundos después abrirse la puerta. Tras de ella se encontraba otro humano, de 22 años, 1.68m, tez morena, pequeños ojos verdes cubiertos tras una gafas, y corte militar. Vestía una playera azul y unos pantalones cortos marrones.
— ¿Hasta cuando vas a seguir con eso de la contraseña?
—Es buena. Todos buscan una contraseña inexistente.
—Oye chico—refiriéndose al grifo—, ¿ves ese pasillo?—señalando un pasillo a la derecha de la puerta. El grifo asintió—. Bueno, síguelo. Ahí habrá otros niños con quienes jugar. Espera ahí mientras encontramos a tu mamá. Por mientras, mi amigo Willy se hará cargo de ti. ¿Vale?
El grifo asintió tras unos segundos y se fue corriendo a través del pasillo.
— ¿Otra vez lo mismo?—le preguntó William, el joven de las gafas.
—Si. Ya estaban a punto de llevarlo. Llegue justo a tiempo. Pero será mejor que prepares su cama. Ya su madre ha de estar muerta.
—Me asegurare de que no vea la televisión en unos días, mientras encuentran el cuerpo. Al menos a este tampoco lo mataron.
—Lo se.
—Jack, será mejor que descanses. Estos días te has esforzado demasiado. Ya sabes que contra el nada puedes hacer. Ni siquiera los Imperfectos le han encontrado.
—A mi tampoco me han encontrado.
—Por que tú ni rastro dejas. Según las noticias, el suyo siempre se confunde con otros. Mira, mejor regresa a casa y descansa un poco.
—No puedo. Si no los mata, los secuestran. No puedo dejar que les pase nada.
—Tampoco puedes traer a todos los huérfanos que encuentres en la ciudad. No estoy de acuerdo en las torturas a las que someten a los niños, pero este lugar ya esta repleto.
— ¿Necesitas más dinero? Solo dime.
—No es el dinero. Jack, ellos necesitan unos padres. Nosotros no nos podemos hacer cargo de todos.
— ¡Si no puedes, dímelo!—exclamó Jack.
— ¡Tampoco me levantes la voz! Puedes ser mayor que yo, pero eso no quiere decir que me puedas obligar a estar aquí. Si yo me quiero ir me voy, y te quedas tú solo.
Jack miro hacía el suelo. Se odiaba cada vez que venían esos ataques de ira. No sabía aun por que se comportaba así. Pero William no tenía la culpa. El solo es una victima más.
—Discúlpame—le dijo Jack tras unos segundos.
—Tranquilo. Jack, se que quieres salvarlos. Pero tú solo no puedes contra la ciudad y contra todos los pervertidos que viven en ella.
—Eso quiero hacerme entender, pero no puedo.
—Ve a descansar—le dijo tras unos segundos—. Mañana hablamos sobre esto. Cuidare bien del chico.
William cerró la puerta y Jack reinició su curso. Si, tenía deseos de parar. Liberar almas en pena no era tarea fácil. En Sin Valley, pues sus habitantes le han tomado cariño al nombre, hay muchas cosas que no tienen sentido, y que de algún modo nacieron cuando los antropomorfos tomaron control del gobierno. Si en el siglo XXI se sufría el secuestro, hoy en día es algo cotidiano. En las calles los callejones siempre están repletos de secuestradores. Ellos son contratados, y les dan órdenes de secuestrar a quien sus jefes digan. Les dan los datos y todo lo que necesitan para localizar a la persona, y simplemente la secuestran. El suero que les inyectan es un calmante que disminuye su fuerza y su resistencia física por un día, el tiempo necesario para prepararlo. Después, sigue el tráfico de personas. Los secuestradores no mandan a sus victimas con sus jefes, sino que tienen derecho a venderlas a quien ellos deseen. Quien las compre, puede hacer con ellas lo que desee. Usualmente las convierten en un Dorei, y deberán servirles les guste o no.
En caso de que los secuestradores decidan quedarse con sus victimas, pueden también hacer con ellas lo que quieran. Usualmente esto produce la prostitución, aunque es en contra de su voluntad, y les humillan hasta un punto indescriptible. Tienen que usar correas de cuero en lugar de ropa, y llevan en sus cuellos una correa con cadena, como si de mascotas se tratarán. A ellos les llaman Meretrix. Así han de ir por las calles con su Aruji. Y pueden ser humanos o antropomorfos, en eso no hay diferencia. Pero los humanos suelen ser convertidos en Doreis. Es por eso que su raza es ya un juguete.
Jack Sheppard, busca liberarlos. Y es lo que ha hecho desde hace 3 años. No ha sido fácil, pero alguien tenía que hacerlo. A veces se preguntaba por que… por que quería liberar a criaturas que de algún modo habían sido las causantes de todo. Jack comprendió a lo largo del tiempo que ellos no eran los culpables. Desde entonces se encargó de liberar a cuantos Doreis y Meretrix fuera posible. Desde entonces se encargó de liberar almas en pena.
Era usual que en su camino se encontrara con Arujis y Meretrix, pues los Doreis usualmente permanecían en las casas. Ya estaba acostumbrado a eso: miradas de tristeza, brutales cicatrices, lágrimas de dolor. Ya sabía como controlar esos sentimientos, esos deseos de saltar encima de los Arujis y matarlos a golpes.
Pero a pesar de su preparación, a pesar de los años y años haciendo Yoga para aprender a relajarse, a pesar de las muchas veces que se ha sometido a la autoflagelación para no volver a ser dominado, nada le había preparado para lo que a continuación vería.
El joven tigre siberiano, que no ha de pasar los 23 años igual que el, atado como un perro a la puerta de una tienda, con sus correas de cuero puestas, mostrando su miembro como todos los demás Meretrix. Muchas veces le ha visto, muchas veces le ha querido salvar. Pero algo se lo impedía, algo demasiado grave. Le mira con sus pacíficos ojos. Una mirada sin brillo, sin vida. Una mirada que expresa el dolor de años de tortura, años de soledad, años de sufrimiento. Una mirada sin el brillo de la libertad. Una mirada vacía.
El repugnante olor de nuevo invade su nariz. Ya se ha acostumbrado al olor de los Meretrix. Ha tenido en su casa a cientos de ellos. El olor a sudor mezclado con semen y sudor de otros antropomorfos o humanos. Su limpieza es algo sin mucha importancia, pues a veces el olor se mezcla con el miedo y el sufrimiento, y causa una excitación en muchos. Pero a pesar de estar acostumbrado, el olor que despide el tigre le causa dolor. ¿Por qué? Por que entre esa mezcla de olores, se encuentra uno peculiar, un olor dulce entre un mar de inmundicias. Se lleva la mano a la nariz para cubrirla, mientras su mirada se cruza con la del tigre.
Por un momento Jack se detiene, y junto a el parece detenerse todo. Todo excepto el y el tigre. Ambos se observan. El esclavo y el liberador frente a frente, y este último nada puede hacer aun. Nada pues eso sería arriesgar mucho más de lo que cree. Luchando contra su ser, destapa su nariz y se acerca a el. Tiene la intención de hablarle cuando alguien le detiene.
— ¿Te interesa?—la voz era fría. Jack volteó hacía donde provino y se encontró de frente al zorro que actuaba de Aruji. Debe tener unos 21 años, ojos negros, de pelaje rojo excepto en el pecho, donde tenía una mancha blanca. Eso se ve pues solo viste unos pantalones largos de color negro y una chaqueta de cuero.
—No estoy acostumbrado a mantener relaciones sexuales con los Meretrix—le contestó Jack.
— ¿No? ¿Pues que eres entonces? Aquí solo así se consigue un buen rato. ¿Vienes de turista?
—No. Pero pienso de forma diferente. No le hallo sentido tener relaciones con un animal que ya ha sido violado muchas veces.
—El ya esta acostumbrado. Tiene unos… dile cuanto llevas trabajando Brian.
—Tres años señor—contestó. Su voz, mezclada con tristeza y dolor, no dejaba de ser dulce. Por primera vez Jack le escuchaba, y se sentía tan bien por eso.
—Compadécete de los que apenas van empezando—se acerco a Brian y le dio una palmada en el trasero—. Pero si no vas a querer nada, entonces vete.
Jack lo pensó por unos segundos. Tras haberlo pensado bien reinició su marcha. Miro a Brian y vocalizo una palabra que nadie escucho. Pero Brian sonrió al instante, pues supo que los labios de aquel humano habían dicho algo muy lindo. Cuidate.
Jack llego a la esquina y observó a Brian. Ya se estaba a punto de perder entre la multitud, pero volteaba a ver a Jack. Levantó un poco la garra y se despidió. Jack hizo lo mismo. Siguió su camino sin dejar de pensar en Brian. Ya muchas veces le había visto. Sentía algo extraño siempre. No, no era amor. El no sentía amor pues por dentro estaba muerto. Lo que sentía era otra cosa. Sentía que revivía algo en su interior, más no era amor. Solo liberando a Brian sabría que es esa sensación. Y eso contestaría otras preguntas que tenía sobre el. Finalmente lo decidió, mañana a mediodía, le devolvería la libertad a Brian.
Una figura extraña avanza a través de un largo pasillo, iluminado por completo con luces blancas. Viste una túnica negra que cubre su largo cuerpo de 1.92m por completo. Sus pesados pasos generan un eco que se escucha a través de todo el pasillo. Avanza lo más rápido posible. De encontrarle ahí enviarán a que lo capturen. No es que no pueda hacerles frente a quienes envíen a por el. Lo que le preocupa es que de ser descubierto, todo se echará a perder. No puede permitir que su trabajo se eche a perder así nada más.
Tras haber avanzado un largo tramo llega ante una puerta metálica. A la derecha hay un panel cuadriculado de color negro. Mete su mano a su bolsillo y saca una mano humana. La coloca en el panel, el cual comenzó a analizarla. Tras unos segundos la puerta se empezó a abrir. Antes de que se abriera del todo, el individuo saco una especie de lata y presiono un botón en ella, para después lanzarla al interior de la habitación. Tras escuchar una leve detonación, entró a una habitación oscura. Escuchaba el rechinido de las cámaras moverse en todas direcciones. En toda la habitación una especie de polvo translucido se encontraba flotando. Corrió a una velocidad sorprendente y, antes de que las cámaras reaccionaran, tomo un objeto alargado de un pedestal, para después salir de la habitación justo cuando las luces se encendían de nuevo.
Jack se comienza a acercar a una vieja casa cerca de los límites del Sector 1. La casa de madera parece tener 90 años, y estar cada día a punto de derrumbarse. El segundo piso ya había colapsado, mientras el primero soportaba con dificultad. Jack llega a la entrada y abre. Por dentro esta vacía. Todos los muebles que debería tener ya no están. Frente a el están las escaleras que llevaban al segundo piso. A su derecha una puerta que conduce al comedor, y a la izquierda otra que conduce a la sala. Más al fondo hay una puerta. Jack caminó hacía ella, y abrió. Unas escaleras de piedra descendían, iluminadas con antorchas, como si de un pasillo secreto se tratara. Comenzó a bajar lentamente, mientras escuchaba una conversación.
Tras llegar al fondo se encontró con un espacio más grande e iluminado, todo de piedra. Debía ser 20x24m, y unos 4 metros de alto. Había muchas mesas, bien acomodadas, y en las paredes estantes, todos repletos con armas. Había entrado a lo que el conoce como armería.
Comenzó a caminar entre las mesas, observando las armas que tenían. Muchas eran de fuego, otras eran armas blancas. También había explosivos, los suficientes para hacer un cráter en todo el sector 1. Al fondo, sobre una mesa, dos personas discutían acaloradamente. De hecho, una persona y un águila, ambos vestidos con batas blancas. El hombre, de 22 años, cabello color negro, ojos cafés y 1.76m. A simple vista es débil, y de hecho lo es, pero suele retar a aquel que se atreva a hacerle daño a los que ama. El águila, 24 años, con su plumaje totalmente café, ojos profundamente negros, 1.82m. Es más fuerte que su pareja, sin embargo no esta acostumbrado a pelear.
—Oigan chicos—les gritó Jack para llamar su atención. Al instante, los dos voltearon tras reconocer la voz de Jack.
—Ah, hola Jack. ¿Cómo te va?—le preguntó el humano, llamado Sean Freedom.
—De maravilla. No puedo decir lo mismo de ustedes. Parece que la vida de pareja no les ha caído bien.
—Tenemos algunas diferencias sobre nuestras formas de pensar en el trabajo. Es todo—contestó el águila, llamada Nick Volder—. Sin embargo, en todo lo demás somos más amables, en especial en la intimidad.
—Si claro. Tomando en cuenta que de este lugar casi no salen.
—Calla, que estas celoso por que tú estas solito. Lo que darías por tener algo de compañía en tu apartamento—le respondió Sean.
—Sabes que no quiero pareja. Los Meretrix no son lo mio.
—Puedes comprar un Dorei y tratarlo con dulzura en tu apartamento—sugirió Nick.
—Y arriesgarlo con mi trabajo. Vale.
—Solo es un consejo. No es bueno no tener relaciones sexuales.
— ¿Quién lo dice?
—Yo lo digo. Anda, ¿Cuánto tiempo tienes sin estar con alguien?
— ¿Qué? No te voy a contestar eso.
—…virgen—contestaron ambos.
— ¡No soy virgen! Solo que… no he tenido relaciones en mucho tiempo.
—Si claro. Sigues buscando el amor verdadero—comentó Nick con un tono cursi.
—Bueno, basta. No vine a hablar de eso. Necesito equipo. Sean.
—Sean—repitió Nick.
—Si, ya voy—caminó hacía unos estantes— ¿Qué necesitas?
—Granadas de contusión.
— ¿Solo eso?—preguntó, mientras sacaba una caja negra.
—Si. Tengo planes.
—Viniendo de ti no son buenos. ¿Cuántas?
—Todas.
Sean lo pensó por un momento. Después comenzó a guardar las granadas, que parecían pelotas de color negro, en una mochila. 10 en total. Le lanzó la mochila a Jack, quien se la puso.
—Me pregunto que es lo que vas a hacer. ¿Rescatar al tigre siberiano?—le preguntó Nick, sorprendiendo a Jack.
— ¡El no tiene nada que ver!—contestó furioso—Se me terminaron ayer y necesito más.
— ¿En serio?—le dijo incrédulo Sean.
—Si.
—Pues desde que lo comenzaste a ver te comportas diferente. Eres mas activo, visitas más su Sector. Anda, no puedes negar que te has enamorado de ese tigre.
—No me enamore de nadie. Además, yo tengo mis razones por las cuales fijarme en el, y no es amor.
—Si claro.
Jack los observó por un momento y dio la vuelta. Saco algo de su bolsillo y lo puso en la primera mesa por la que paso. Mientras se alejaban, Sean y Nick se acercaron hacía el objeto que se encontraba en la mesa. Al llegar notaron que era un papel. Sean lo tomo y le echaron un vistazo mientras Jack comenzaba a subir por las escaleras. Ambos sonrieron ante su cheque mensual por $3000 dólares.
Jack salió de su casa, tratando de relajarse y aclarando sus pensamientos. No podía estar enamorándose de ese tigre. El no significa nada para el. Es solo un esclavo más. Es lo mismo que ha sentido al ver a todos los esclavos. Es el mismo sentimiento. No, quizá no sea el mismo sentimiento. Esta vez parece diferente. Sean y Nick tienen razón, se ha obsesionado. Más no puede haberse enamorado de el. No puede no por que haya sido violado por muchos otros tipos antes, sino por que puede hacerle revivir momentos muy difíciles. Le ha tenido que pagar terapias a todos los demás Meretrix que libero antes, pues es demasiado difícil tener una vida normal.
La razón por la que se ha obsesionado por encontrarse con ese tigre es otra. No es amor, pero si es algo especial. Es algo que no puede entender por más que lo intenta. Le cuesta tanto controlar sus emociones al estar cerca de el. Observó en su camino a otros Meretrix y no sintió lo mismo. Por alguna razón al ver al tigre siberiano que ya hace dos semanas que conoció, siente… culpa. No entiende por que, pues es algo que con los demás no siente. No entiende aun por que siente culpa. O quizá no era culpa. Pero si era un sentimiento extraño, uno que ya había sentido y que no reconoce.
Tras llegar a su apartamento, encendió todas las luces. Apenas entrar se encuentra la sala, con un sofá amplio de color rojo. Frente a el una mesa de caoba con un florero con rosas de color blanco. Debajo de ella hay unos libros y revistas de ciencia. Enfrente hay una pantalla plana que parece ser parte de la pared. Debajo hay un mueble de madera, que oculta un mini componente. De frente a la puerta, al fondo, se encuentra la ventana en la que hace unas horas se encontraba él. A la izquierda de la ventana hay una puerta que lleva a una amplía cocina. Del lado derecho de la ventana esta un pasillo. Del lado derecho se encuentran dos puertas. Del lado izquierdo solo una. Al fondo del pasillo también hay solo una puerta.
Jack dejó su mochila sobre el sofá y se encamino hacía el pasillo. Entró en la habitación de la izquierda y encendió la luz. Nos encontramos en su habitación, donde esta una amplía cama matrimonial, junto a ella una mesita de noche con un despertador. Casi en la esquina de la habitación hay una puerta que lleva al baño. Del otro lado otra puerta de madera que debe ser el armario. Jack se quedó quieto por unos segundos para después apagar la luz y lanzarse a la cama. Debido a que no duerme mucho y se encontraba en constante movimiento necesitaba una cama amplía y cómoda, pues era normal que algunas veces tuviera pesadillas. Tras un par de minutos logro conciliar el sueño.
Un niño pequeño escuchaba con cuidado la conversación que se daba lugar en una habitación. Pero desafortunadamente no tenía muy buen oído. Trato de escuchar mejor y abrió un poco la puerta. Sin embargo le costaba escuchar bien. Era demasiado curioso, y quería saber lo que estaba pasando. Pero de repente la conversación paró. La puerta se abrió de repente y se encontró con una sombra ante la puerta. Cayó de espalda y se echo para atrás, aterrado ante la mirada que ese hombre le estaba dirigiendo. Camino hacía el y en ese momento todo se envolvió de oscuridad.
Jack despertó en la orilla de la cama. Como ya dije, era normal que tuviera pesadillas. Y debido a eso se movía mucho. Otra razón para tener una cama grande, así no caería al suelo. Se sentó en la cama y respiró, tratando de calmarse. Había soñado otras veces con ese niño. Lo extraño es que ni siquiera le conocía. Nunca le daba importancia, pues entre sus sueños con Doreis, Meretrix y Arujis, también soñaba con personas que no conocía. Sin embargo le aterraba mucho esa sombra. Se acostó de nuevo y trató de calmarse. De repente pensó de nuevo en ese tigre. Estaba harto de sentir eso, y liberarlo era la única opción, lo haría. A pesar de que sería difícil pues había un ligero impedimento, no dejaría que nadie más le tocara.
Esa noche, antes de caer dormido de nuevo, Jack Sheppard decidió liberar al tigre siberiano.
Al día siguiente, entre las calles de Sin Valley, entre humanos y antropomorfos, se encontraba un débil joven vestido con camisa azul a rayas, pantalón café ajustado con un cinturón, y unos lentes algo gruesos. Detrás de el iba un león fornido, de melena negra y unos 1.86m, vestido con unos pantalones largos y una sudadera, con el gorro puesto. Entraron a un bar casi repleto. Sin decir nada saco un fajo de billetes y se lo dio al zorro, señalando al tigre.
— ¿Con el?—le preguntó el zorro.
—Si.
—Bien. Cuando terminen déjenlo en la habitación para el próximo cliente. Disfrútalo.
El león ya se había dirigido hacía las habitaciones del bar, mientras el hombre terminaba el trato. Desde una mesa alguien observaba como el hombre sujeto la cadena del tigre para después dirigirse a las habitaciones.
Tras unos 5 minutos el león, con el gorro puesto, salió corriendo. El hombre se dirigió también corriendo hacia el zorro.
— ¿Qué pasa? ¿Tan pronto terminaron?
—Lo que pasa es que la madre de mi amigo se puso grave, por eso se fue tan apresurado.
—Ya veo. Bueno, que se mejore. ¿Dejaron al tigre en la habitación?
—Si. La catorce.
El hombre salió corriendo mientras el zorro se levanto junto con una orca y se dirigieron a la habitación donde habían cometido su acto perverso. Pero al llegar los dos se quedaron de piedra. En el suelo, con las correas de cuero puestas y un ligero hilo de sangre corriendo por su cabeza, se encontraba el león de melena negra
— ¡Liberador!—gritó el zorro.
Casi al instante los acompañantes del zorro, que llevaban chaquetas y pantalones de cuero, tomaron sus armas y salieron corriendo del bar.
Fuera, agitado, el tigre siberiano corría entre la gente tras el hombre que lo acababa de salvar. Llevaba puesta la ropa que el león tenía. Por su mente pasaba una y otra vez ese momento. Apenas entró a la habitación, el león entró tras de el y después el hombre. Cerró la puerta y le dio un brutal golpe en la cabeza, le quito la ropa y se la dio a el, quien la reemplazo por las correas de cuero. Después salió corriendo con el gorro puesto, y había así encontrado la libertad. Ahora, corría tras su salvador, pues aun no terminaba todo.
Escuchaban a los guardias perseguirlos, ordenándoles que se detuvieran. Pero entre toda esa gente, era difícil ser encontrado. Nadie, afortunadamente, los detuvo en su camino. De repente entraron en uno de los muchos callejones de la ciudad. Entre la oscuridad era difícil ver, pero Brian se emparejo con su héroe y lo guió a lo largo del callejón. Dieron la vuelta en una esquina y se encontraron con un enorme problema: una pared de 3.00m de alto. El hombre miro en todas direcciones, buscando una salida. De repente se encontró una salvación.
—Deprisa, la alcantarilla.
Brian lo pensó por un momento. Podía entrar en ella, pero no quería arriesgarse a lo que hubiera debajo. Pero tampoco quería volver con Vexen. Abrió la alcantarilla pero antes de entrar el hombre le detuvo.
Los guardias de Vexen entraron al callejón. Les habían dicho que habían entrado a el. Prepararon sus armas para disparar al hombre y detener a Brian. Al llegar a la esquina se detuvieron. Esperaron unos segundos, para después dar la vuelta y apuntar. Pero no pudieron disparar. No había nadie a quien dispararle.
— ¿Qué demonios?—preguntó sorprendido uno— ¿Dónde están?
— ¿Los atraparon?—preguntó Vexen, que acababa de llegar.
—No señor. Parece que desaparecieron.
—Señor, la alcantarilla—señalo uno de sus hombres. Estaba abierta.
—Deprisa, encuéntrenlo.
—Olvídelo señor, si entraron ahí no van a durar mucho. Necesitamos a alguien que pueda ver en tanta oscuridad.
Todos observaron la alcantarilla abierta, por donde parecen haber escapado. Vexen saco su celular y llamo a alguien que pudiera entrar a buscarlos. Mientras tanto, del otro lado de la pared, Jack Sheppard terminaba de quitarse la ridícula ropa que llevaba puesta, para quedarse solo con el pantalón sin el cinturón puesto y con solo un chaleco encima. Brian observaba sorprendido a ese sujeto.
Hace unos segundos, le dijo que se detuviera antes de que entrara al desagüe. Le indico que debía alejarse y después correr lo más rápido que pudiera hacía la pared, para así lanzarlo. No creía que alguien tan débil pudiera hacer eso, pero estaba desesperado. Observó por un momento la alcantarilla, y después se alejo. Corrió hacía el hombre y saltó. Puso su pata sobre la mano de Jack, quien lo lanzó con una fuerza sorprendente. Se sujeto al borde de la pared y comenzó a subir. Jack también se alejo y corrió, para después saltar y escalar un poco la pared. De no haber sido por que Brian lo sujeto hubiera caído al suelo. Bajaron para, segundos después, escuchar el asombro de los guardias. Jack le hizo un ademán para que se quedara callado, y dejaron rápidamente el callejón.
Finalmente llegaron al departamento de Jack. En todo el camino no hablaron sobre lo que paso. Solo caminaron.
—Puedes sentarte—le dijo Jack mientras entraba a la cocina.
—…gracias.
Brian se sentó y se quito la sudadera. Su pelaje estaba totalmente sudado por el escape. No se quiso recargar para no mojar el sofá de Jack. El apareció un momento después, con dos vasos y una jarra de agua. Los puso en la mesa y sirvió agua en ambos vasos. Se sentó a lado de Brian y le dio el vaso.
—Gracias—le dijo. Su dulce voz le hizo sentir un cosquilleo dentro de si.
—No hay problema. Recárgate, anda. Debes descansar. Además, muchos otros iguales o peores que tu se sentaron ahí.
—Muchas gracias—le agradeció para después recargarse y dar un profundo suspiro. Bebió del vaso y en un par de tragos lo termino. Se sirvió otro y lo tomo de golpe.
—Se que esto es muy difícil para ti ahora, que prefieres olvidarlo…—le comenzó a decir Jack—… pero necesito saber como te capturaron, por que hay cosas que no me cuadran.
—Bueno…—Brian dio un suspiro. Le dolía recordar el momento en que se arruinaron tres años de su vida—… yo… yo…—sorpresivamente, Jack puso su mano sobre su garra, inspirándole una sensación de seguridad.
—Calma, si no quieres recordarlo… no hay problema. Será mejor que descanses.
Jack se levantó sin soltar su garra, para ayudarlo a levantarse. Brian sintió sus piernas demasiado pesadas. Realmente deseaba descansar.
—Mi nombre es Jack Sheppard
—Brian Dawson—ambos se saludaron.
—Ven, te mostraré tu habitación. Te quedarás aquí unos días. Es lo mejor.
Jack camino hacía el pasillo con Brian tras de el. Se detuvo en la primera puerta a la derecha. La abrió y encendió las luces. En ella también había una cama matrimonial, con una cabecera de caoba. La mesa de noche tenía una botella de agua mineral. Al fondo había una puerta que conducía al baño. En la pared opuesta a la cama una televisión montada en la pared.
—Te quedarás aquí un tiempo, mientras te dejan de buscar.
—No quiero causarte molestias…
—No es ninguna molestia. Este es mi trabajo, y debo cumplirlo.
—Tu trabajo no debería poner en riesgo tu vida. Ya se que eres el liberador. Algún día podrían capturarte.
—Lo se, pero desde hace años mi vida dejo de tener sentido. Además, soy el único en la ciudad que hace esto.
Brian se quedo de pie por un momento. Para Jack, su pelaje sudado le parecía tan… llamativo. El joven tigre solo dio un par de pasos para después saltar hacía la cama y relajarse.
—Ahí—le dijo Jack señalando a la puerta del fondo—se encuentra el baño, por si decides tomar una ducha ahora o más tarde. Usa el jabón azul.
— ¿Jabón azul?
—Si. Quita más rápido el olor a sudor y a… semen. Además te refresca bastante.
—Ah, gracias.
—No hay problema.
Jack cerró la puerta. Brian se quedó acostado un par de minutos, pensando en todo lo que ese día había ocurrido. Le parecía impresionante que le hayan liberado por fin. Mañana iría a buscar a Roxana, para contarle todo. Tenía tantos deseos de verla, sin imaginarse la cruda realidad.
Se levanto y entró al baño. No se veía tan elegante como la habitación, pero no puede pedir más si ya le han liberado. Se quito los pantalones, abrió ambas llaves y entra, sintiendo el agua mojando por completo su pelaje. Tomo el jabón azul de un pequeño estante de plástico bajo las llaves y comenzó a limpiarse. Tenía razón Jack, casi al instante se sintió más fresco, mientras un olor dulce desechaba ese asqueroso olor que por tres años tuvo que aguantar. Mientras realizaba eso, pensó en Jack. Le había juzgado mal. Muchas otras veces lo había visto, y siempre pensaba que algún día se encontraría en una cama siendo violado por ese hombre. Cuando lo vio en el bar, a pesar de la ropa que usaba, supo que era el. Lo reconoció por algo muy interesante que el mismo le diría después. Pero sin embargo, le salvo.
Jack se quedo sentado en la cama de su habitación. Estaba exhausto por el escape. Lo peor de todo es que tuvo que recurrir a su fuerza. Si, la verdad la adrenalina hace maravillas. Un hombre cargó un helicóptero pequeño para salvar a un amigo gracias a ella. Sin embargo, lo que Jack hizo en el callejón no lo había todos los días. Si, ya había escalado paredes, cosa que para el es algo sencillísimo, pero lanzar con tal fuerza a Brian no es algo cotidiano. A pesar de todo el miedo que en ese momento sentía, no parecía normal. “Tu trabajo no debería poner en riesgo tu vida”. Brian tenía razón, liberar a los esclavos no debía ser algo por lo cual arriesgarse. Siempre salía a la calle con el temor de que lo capturaran o lo asesinaran. Pero como se lo dijo a Brian, su vida dejo de valer la pena hace mucho.
La noche llego de repente, como si el sol de un foco se tratará. Jack seguía acostado en su cama. No supo que hizo Brian en todo ese rato. Escucho su televisión encenderse, horas después apagarse. Era normal que siempre anunciaran cuando un Meretrix desaparece. Jack se había acostumbrado a escuchar su apodo en los noticieros. Pero esta vez no. Y quería saber por que.
La luz se encendió de repente. Volteó hacía la puerta para ver a un nuevo Brian. Llevaba el pantalón puesto. Su pelaje por fin se veía limpió, brillante, y despedía ese dulce olor que a Jack cautivo desde hace tiempo.
— ¿Puedo pasar?—preguntó Brian.
—Si, adelante. ¿Pasa algo?—le preguntó mientras se sentaba en la orilla de la cama. Brian se sentó a su lado segundos después.
—Bueno… quiero contarte como me capturaron.
A Jack le sorprendió eso. Si, necesitaba saber como eran capturados para aprender más de los secuestradores. Sin embargo, muchos tardaban uno o dos días en hablar. Brian ya estaba listo para revivir ese momento.
—No deberías apresurarte. Piénsalo bien.
—Es que ya lo pensé.
—… de acuerdo.
—Hace casi tres años, fui a un bar para… despedirme con unos amigos de mi soltería. Al día siguiente me casaba. Pero, pronto todos comenzaron a irse a causa del cansancio, excepto yo. Sabía bien como tomar para no emborracharme tan rápido. Ya solo quedaban unos cuantos en el bar cuando decidí irme. Estaba demasiado emocionado para prestar atención a mi alrededor. Al salir del bar iba pensando en ella, en lo bella que se vería de blanco, cuando me empezó a doler la cabeza. Luego caí, quede inconciente y cuando desperté ya estaba con Vexen.
—Le preguntaste por que te capturaron y te dijeron que era imposible, que solo seguía órdenes. Es lo mismo que les dicen a todos.
—Si. Nunca supe que paso con mi prometida y con su hijo. Le pedí a Vexen que me dijera pero siempre calló. Le pedí también muchas veces que me dejará ir, pero nunca lo hizo. Me tuve que acostumbrar a la idea de que todos los días sería el juguete de alguien. Inclusive el tuyo.
— ¿Qué—preguntó sorprendido.
—Cuando te vi la primera vez, note en tus ojos un brillo extraño. Pero como siempre, pensé que te habías interesado en mi. Me prepare para el día en que tuviera que estar en la cama contigo. Sin embargo, te seguí viendo otros días, y nunca hiciste nada.
—No necesito a los Meretrix.
—Por eso me sorprendí tanto cuando me liberaste. Cuando te vi esta tarde, supe que eras tú. A pesar de la ropa que llevabas, supe que eras tú. Por ese mismo brillo en tus ojos. Era… una ilusión, un sueño. Era algo que jamás había visto. Al menos pensé que lo harías con dulzura, pero no, me liberaste. De algún modo, se que algo en mi te interesa. Si dices que tú labor es liberar Meretrix, ¿por qué tardaste tanto en liberarme si ya me habías buscado tanto? Pues querías comprobar que era ese interés.
Jack solo observó el suelo, nervioso. Brian era mejor de lo que esperaba. Tenía razón, algo le interesaba en el. El punto, es que ni siquiera sabía que era. Tras unos segundos habló.
—Si, tienes razón. Desde que te vi sentí algo extraño. Comencé a investigar, pero encontré otra razón para interesarme. Para liberar a un Meretrix necesito todos sus documentos, para así poder cambiar su identidad y darle una vida nueva. Pero contigo… hay un problema—Jack se puso de pie, y con un tono más severo le dijo—. Brian Dawson no existe en los Registros, y quiero saber que fue lo que hiciste.
Brian observó sorprendido a Jack. Es imposible que su nombre no se encuentre en los Registros. No hay forma de que le borren así nada más.
— ¿Pero que…? No puede ser.
—Yo tampoco lo creo. Por eso quiero saber lo que hiciste para que te borraran así nada más.
—Pero… yo no hice nada. Estaba trabajando en un restaurante como chef. Me conocían bien pues había preparado un menú con base en los platillos exóticos de ciertas regiones del país.
—Lo que no me cuadra es que de la nada te hayan borrado. No se que hiciste que fue tan grave para que dejaras de existir.
—Jamás le hice daño a nadie. De hecho, me iba a casar solo por que había tomado cariño al hijo de mi prometida. Mis amigos lo sabían y me felicitaban por eso. Quizá alguna vez engañe a algunas personas, pero no pudo ser tan grave.
—Bueno, pues entonces no será fácil darte la libertad. Puedo tener tu acta y todo, pero si en los Registros no existes no hay nada que pueda hacer.
Brian entonces observó como sus sueños se esfumaban de nuevo. Jamás se le otorgaría la libertad, jamás volvería a ver a las personas que amaba. Sería por siempre un juguete. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
—Descansa Brian. Mañana veré como arreglar esto—Jack se puso frente a Brian y lo puso de pie. Tomo sus garras y lo observó—. Brian, prometo liberarte. Tengo tres años en esto, y jamás le he fallado a nadie. Soy un hombre de palabra. No se como lo haré, pero serás libre y podrás estar con las personas que amas. Confía en mí.
—…—Brian no paraba de llorar. Pero lo que Jack hizo después fue algo que lo sorprendió. Soltó sus garras y le dio un fuerte abrazo. A pesar de que el tigre era más fuerte, se sintió débil en medio de los brazos de Jack.
—Por favor, confía en mí. No he abandonado a ninguno. Y tú no serás la excepción.
—… confió en ti—le contestó mientras le devolvía el abrazo.
Se quedaron así un momento, consolándose el uno al otro. Jack se sintió por alguna razón, feliz. El estaba acostumbrado a vivir solo, a estar siempre en un abismo de oscuridad. Pero ahora, se sentía feliz de estar con Brian. Esa sensación de nuevo lo invadió. Fuera lo que fuera, quería seguir así. Por primera vez estaba feliz de tener compañía. Brian, por su parte, se sentía agradecido de que Jack le haya liberado de ese horrendo tormento. Por alguna razón, también el deseaba seguir así. Por alguna razón, deseaba que antes de liberarlo, se acostará con el. No podía entender como es que se estaba enamorando de el. Pero ya nada podía contra esa sensación. Nada.
Brian, tras unos minutos, soltó a Jack y se fue a su habitación a dormir. En ese momento no deseaba comer algo, igual que Jack. Estaban demasiado cansados y era mejor descansar. Jack se quito la camisa y se acostó, pensando en Brian. ¿Era posible que se estuviera enamorando de el? No, no podía ser. Era un Meretrix a final de cuentas. Y Jack había jurado no tener relación alguna con ellos. Mientras no le liberará. Pero había otra cosa. Libre o no, Brian tiene alguien que le espera. Una mujer que aun sueña con estar vestida de blanco a lado del hombre que ama. Un niño que sueña con un padre que le muestre el camino correcto que ha de seguir. Jack no puede interferir en esa relación. A Brian le brillaron los ojos cuando menciono a su prometida, señal de que la amaba. Jack no quería meterse. No quería dañar a nadie más.
De repente, en la pared se proyecto una sombra. Se puso de pie de un brinco, mientras escuchaba alguien subir apresurado la escalera de emergencias. Jack salió por la ventana y miro hacía arriba. Alguien estaba ahí, huyendo. Comenzó a subir rápidamente las escaleras, tratando de alcanzar a esa persona. Pero es más rápido. No son muchos pisos para llegar a la azotea, pero está algo cansado. Sus piernas le piden un descanso, pero su cerebro le dice que ha de seguir, pues nada bueno podía hacer alguien espiándolo.
Al final logró llegar a la azotea. Estaba exhausto. Pero frente a el se encontraba su recompensa. A unos metros de el, una persona se encontraba de pie, observándole. La túnica negra que llevaba puesta lo cubría por completo. Parecía sujetar algo en sus manos.
— ¿Quién eres?—preguntó Jack tras haber recobrado el aliento.
—Alguien de la oscuridad—su grave voz le causo un extraño escalofrió a Jack.
— ¿Qué? ¿De que estas hablando? ¿Qué hacías espiándome?
—Son demasiadas preguntas. Aun no es el momento de que te conteste todas.
—Entonces dime por que me espiabas.
—Tú misión es liberar a los Meretrix. Mi misión es asegurarme de que así siga siendo.
— ¿Qué? ¿Quieres decir que estoy obligado?
—Nadie te obliga a seguir, Jack Sheppard. Sin embargo, muchas cosas ocurrirían si dejaras tu labor, cosas que afectarían a todos los que amas.
— ¿Qué les pasará a mis amigos?
—La verdad a veces es demasiado difícil de digerir. Has jugado con fuerzas que no debías. La Dinastía ahora te seguirá hasta el fin del mundo.
— ¿Dinastía?
—Tienes una misión Jack. Esa es tu luz. No la pierdas como yo perdí la mía—lanzó a los pies de Jack el objeto que llevaba en sus manos, después se lanzó corriendo hacía el vació. Jack no supo lo que paso, solo observaba el objeto que tenía a sus pies. Lo recogió y le echo un vistazo. Era una espada curva, como una cimitarra, pero la hoja era un poco más delgada.
Jack volvió a su cama, pensando en lo que acababa de ocurrir. Un extraño apareció de la nada y le dejo una extraña espada, mientras hablaba de una dinastía inexistente. Con que fuerzas ha jugado, y por que ese sujeto se asegura de que siga liberando Meretrix. ¿Tiene todo eso relación con los extraños sueños que ha tenido esos días? Jack estaba más confundido que antes. Primero lo de los registros de Brian, y ahora esto. Quizá su vida ha estado repleta de incógnitas, pero en ese momento se sintió mucho más confundido que nunca. Con su cabeza llena de dudas, solo se relajo, y cayó rendido ante el sueño, sin saber el mundo al que acababa de entrar. Por años creyó conocer la ciudad a la perfección, como todos. Pero desafortunadamente, estaba equivocado.
Nota del autor
Bienvenido mi querido lector, jeje. Antes que nada, me disculpo por mi ausencia. Pero por problemas personales tuve que, obligatoriamente, descansar. Pero ya he vuelto, listo para seguir. Tratare de publicar un capitulo al menos cada semana. Sabes, hace mucho que me surgió esta idea. Ahora ya tengo tiempo de dedicarme, no por completo, a ella. Mi misión con Sin Valley es tratar de mostrar el mundo en el que viviremos, de forma exagerada, en unos años si no hacemos nada en contra de las perversiones que ya podemos ver por las calles. Y si, en unos años, sin temor a equivocarme, el mundo se encontrará tal y como lo describo aquí, sin los antropomorfos claro. Sin embargo, no todo será un mensaje, pues aun tengo mi estupenda trama hecha jeje. Te agradezco el tiempo que dedicaste a leer este capitulo, prometo darles una larga saga también.
Y empiezo dedicándote esta saga a ti amor. James, se que este ha sido un tiempo demasiado difícil para ambos, se que más de una vez ambos lloraremos y sufriremos. Pero ya te lo he dicho, el amor no es siempre un camino de rosas. El que estemos hechos el uno para el otro no nos exenta de los problemas que podamos tener a causa de las circunstancias. Te pedí tiempo para arreglar todos mis problemas, y lo haré. Recuerda, te prometí pasar el resto de mi vida a tu lado amor, y a las personas que amo, jamás les he fallado. Por favor, perdóname si te hice daño, no fue mi intención. Pero para cuando te des cuenta, ya estaremos juntos, como lo había prometido, por que si el destino nos unió, no nos va a separar jamás. Te amo James.
Atte.
Alfred Sherford
Palabras extranjeras
Tengo un extraño vicio por el lenguaje latín. Use más el japonés, pero más adelante tendré términos en latín. Los términos extranjeros y otras palabras que use en este capitulo son los siguientes:
Liberum Ánima: En latín, Liberum es libertad, ánima es alma. Quiere decir liberador de almas, con respecto al trabajo de Jack.
Saisho: en japones significa inicio. Este término fue usado pues se puede tomar como el inicio de los problemas que llevaron a la raza humana a estar en donde se encuentran
Aruji: Significa amo en japonés. Es el dueño de un Dorei o un Meretrix.
Dorei: En japonés significa esclavo o mayordomo. Los Doreis viven para servir a sus amos, ya sea dentro o fuera de su hogar.
Meretrix: Prostituta en japonés. Están obligados a prostituirse y a seguir las órdenes de sus amos, en la ficción claro esta. Debido a que no hay un término que designe a los hombres, este término es usado para ambos géneros.
Registros: Es una palabra ficticia para designar a lo que se conoce como Registro Civil. Aquí se encuentran los datos de todos y cada uno de los habitantes de la ciudad, incluyendo todo lo que hacen a lo largo de su vida. Como obtienen esos datos es algo que se sabrás más adelante.
Imperfectos: Quizá… no es buen momento aun de decir quienes son ellos. Pero para no dejarlos con tanta duda, puede ser tomada como una especie de… policía. A lo largo de la historia se sabrá más de ellos, igual que de la Dinastía.
voy a poner el link en el foro oki? bueno jeje bye