En el año 1965 Javier Ochoa decide volver a Olite para hacerse cargo de la bodega tras la temprana muerte de su padre Adriano. Deja atrás un sueño, ser fotógrafo. Sin embargo, durante toda su vida no deja de hacer fotografías acumulando miles de imágenes que conectan vida y vino y que son testigo de un tiempo y de un lugar.

NUEVO CAPÍTULO

En 2025 escribimos un nuevo capítulo en la historia de la bodega y comprendemos que no podemos explicar quiénes seremos en el futuro sin entender quienes fuimos en el pasado. Es entonces cuando rescatamos algunas de las fotografías de nuestro padre. Imágenes sencillas pero llenas de historia, de amor, de humanidad… y que protagonizan las etiquetas de nuestros vinos.

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MANIFIESTO

Ahora. Aquí. Siempre.

El presente es una vid brotando. Es el envero, es la vendimia y es descorchar una botella. Es un rayo de sol sobre las laderas de Traibuenas y el castillo de Olite. Es brindar por las aves que vuelven a casa en primavera.

El presente es donde esté la emoción de cuidar la viña y disfrutar de vinos hechos de entorno, alegría y verdad.

El presente son Beatriz y Adriana. En un momento de cambio ellas son valentía y creatividad respondiendo con convicción, constancia y seguridad. Con vinos llenos de una maravillosa identidad.

Porque tenemos historia, pasión y conocimiento. Porque sentimos el impulso renovado por hacer vinos de lugar, de cultura y de conexión.

La experiencia de 6 generaciones da valor a las nuevas miradas. Porque nos lo dice el viñedo, nuestro lugar en el mundo.
Porque es ahora, aquí y será siempre.