🌸 MI EXPERIENCIA CON LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ 🌸
(Al final os lo dejo en forma de Google Docs por si no queréis ir pasando tuits).
Empezamos con unos cuantos datos, va.
Fa un parell d'hores he patit una agressió LGTBIQfòbica als @FGC.
Un paio s'ha posat a fumar un porro al tren, li he recriminat i s'ha posat a cridar-me "calla maricón".
Quan ha dit que si m'havien ficat una polla pel cul li he dit que sí i que per la boca també. I orgullós.
No sóc un home, sóc una persona no binària. No afegiu més LGTBIQfòbia a l'agressió.
No em va deixar estabornit, m'hi vaig tornar fins a llençar-lo al terra per poder aturat el tren i demanar ajuda.
Feu la vostra feina. Teniu la font primària a l'abast i decidiu inventar.
Cuando naces en una familia de testigos de Jehová, estás marcado desde que entras al colegio: no celebras cumpleaños, carnaval, Navidad o Reyes, eres “el testigo”. Solo eso ya me parece maltrato infantil, pero vamos a explicar un poco más.
Y esta es más o menos mi historia. Hay muchas más cosas, obviamente, pero tampoco lo voy a contar todo de golpe.
♥️ Muchas gracias por leer hasta aquí ♥️
Aquí en modo archivo de texto: docs.google.com/document/d/1eS….
En la misma reunión se anunció públicamente mi expulsión y la de mi padre (maltratador y adúltero, pero lo explusaban por divorciarse de mi madre). Obviamente, que se diera el mismo trato en los dos casos aun hace que me hierva la sangre.
Obviamente, entre los testigos también hay casos de abusos sexuales a niños: elperiodico.com/es/sociedad/20….
Nordeste era mi congregación cuando vivía en Barcelona, Noelia era mi amiga, José de la Osa (J.O. en el artículo, muerto sin juzgar) era mi anciano.
Y detectan a quien flaquea como los tiburones la sangre. Y entonces te “cuidan”: te visitan en casa, intentan “fortalecer tu fe” y esas cosas. Y con mucha gente funciona.
Por suerte, las grietas lógicas en el macizo de mis creencias clamaban al cielo (qué poético me he puesto).
Además de los comentarios 24/7 de los afables abuelitos de la congregación de que ya va tocando bautizarse y casarse y esas cosas. El poder de la comunidad, amiguis, hace que hagas cosas y te creas que quieres hacerlas.
Como uno es cabezón, fui a la universidad a estudiar física igualmente. Y entonces empezó lo peor: las dudas sobre la religión que habían empezado cuando hice lógica proposicional en filosofía de bachillerato se intensificaron. Y con ellas el acoso.
No he vuelto a saber nada de ninguno de mis "amigos" de entonces, están todos casados. Ni de quien fue mi pareja, ni de quien se supone que se preocupaba por nosotros porque hay que "cuidar al rebaño" (no son pastores, son lobos).