Antonio, mi viejo, 81 años, tomaba café hoy por la mañana con dos amigos un poco menores que él (70 y 75). En Alberdi y Murgiondo. Entró al bar una mujer de unos 60 años y dejó el panfleto en las mesas ocupadas por hombres.
En Mataderos el Tinder es así, en papel. Y cara a cara.