Parece uno de esos chistes de cuando éramos pequeños: un periodista español escribe una historia sobre Estados Unidos y se la publica el periódico británico que lee desde hace 20 años. ¿Cómo se llama la película?
Casi 11 años después de abrir esta cuenta, ahí va el mi primer tuit (un lento aprendizaje). Me estreno como corresponsal de @elpais en Washington tras media vida en @elpais_cultura y @babelia_elpais:
En 2014, pocos lo conocían fuera de un quirófano. El año pasado mató a dos mil personas por semana y la DEA se incautó de más fentanilo del necesario para matar a toda la población de EE UU. El último y terrible giro de guion en la crisis de los opiáceos
Había un corrector de El País al que se le llevaban los demonios con los textos que revisaba escritos con “estilo metralleta”. Los periodistas que escriben corto. Grave. Escupiendo. Enfatizando. Pisándose los cordones Con lo bonito que es un punto y coma o, no sé, una subordinada
Métete a reportero. Verás mundo, dijeron. Vencerás la timidez. Conocerás gente que no piensa como tú. Todo eso y unas cuantas cosas más en este viaje de 4.000 km y 7 estados del Midwest, lugar clave de las elecciones 🇺🇸. Con @rosillofotos. elpais.com/eps/2024-10-27… vía @el_pais
Estuve en Boston hablando con el Nobel de Ecomomía Amartya Sen sobre su extraordinaria vida e ideas. Publica ‘Un hogar en el mundo’, sus memorias, mejores que muchas novelas.
Como diría Chimo Bayo, no iba a salir y me lié. O de cómo fui a hacer la crónica de una exposición y por el camino descubrí un volcán en erupción entre los hijos y el manager por el archivo de Cohen, tal vez su proyecto artístico más querido
Entrevisté a Remnick en NY. Dijo que veía “ridículo” que algunas personas de cierta edad finjan que les encanta Taylor Swift para congraciarse con la juventud. ¡No sabía que en realidad estaba hablando de la nueva portada del New Yorker! elpais.com/babelia/2024-0…
En Toronto con Margaret Atwood, pisando charcos y citando a Orwell: “Si la libertad significa algo, es el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír”.
Un viaje de 18.000 kilómetros tras el rastro del fentanilo, la droga que mata 200 estadounidenses cada día. Han sido meses de trabajo como @DMarcialPerez, @rosillofotos, que escribe e hizo unas fotos estupendas, y @GuillermoAbril Pincha ahí ⤵️ y sigue 🧵