Mi sobrina (4), sensible por falta de siesta, lloraba tras perder dos veces seguidas al Piedra, papel o tijera con su hermano (6). Aunque el acuerdo era a mejor de tres, él, amoroso y comprensivo, le susurró:
—Juguemos una más. Vos sacá tijera, ¿sí?
Ella sacó tijera.
Él, piedra.