Creo que varias de las objeciones hacia el conductismo surgen de torpezas propias y malentendidos persistentes, así que quiero ocuparme de los cuestionamientos que tienen los colegas de otras orientaciones (sigo)
El estado de la psicología clínica en Argentina es deplorable, por decirlo con amabilidad, tanto la formación como la práctica profesional. Por ejemplo, apenas me recibí pude atender, a pesar de que nunca me enseñaron en la carrera estos puntos:
2/ Cómo hacer un diagnóstico; distinguir un diagnóstico de otro (por ejemplo, distinguir entre depresión y bipolaridad); qué información recabar en una primera entrevista; condiciones no psicológicas a descartar (vg, hipotiroidismo en depresión)
3/ Qué conductas son éticas y cuáles no, qué derechos tienen los pacientes; cómo realizar y administrar una historia clínica; cómo actuar frente a un paciente con riesgo de vida; cómo actuar frente a un paciente que es un riesgo para terceros.
4/ cómo manejar situaciones reportadas de violencia o de abuso; cómo conceptualizar y planificar un tratamiento; cómo realizar intervenciones apropiadas para los tipos de consulta más comunes (qué hacer frente a un caso de fobia, cómo actuar frente a un diagnóstico de depresión)
6/ por lo que puedo pasarme toda mi carrera profesional sin leer nunca más un paper, un libro, ni asistir a ninguna formación de psicología. Mi matrícula seguirá habilitándome para ejercer aunque no lea nada posterior a 1950
5/ Una vez recibido es posible empezar a atender de manera privada sin que haya evaluación de idoneidad (ni psicológica ni profesional), sin controles oficiales de ningún tipo. Tampoco hay requisitos de actualización permanente,
9/ En este momento, quienes más presionan para cambiar las cosas son movimientos de estudiantes y profesionales recién recibidos, que van en contra de estructuras hegemónicas instaladas desde hace décadas en universidades y salud pública
7/ No hay requerimientos oficiales de supervisión, no hay controles sobre el tipo de intervenciones utilizadas, ni tampoco se controla que se respeten los derechos de los pacientes.
10/ No creo que las cosas cambien en lo inmediato, pero sí que tenemos que seguir presionando por una mejor psicología clínica, por el respeto de los derechos de los pacientes y una mejor práctica profesional.
8/ Como no hay una reglamentación de la ley de salud mental que especifique qué se considera científico, ni qué evidencia es necesaria para aplicar un tratamiento, ni el ministerio de salud ni los colegios se ocupan de qué tipo de terapia brindan los profesionales.