A propósito de la quiebra de Avon, nunca olvidaré que en los 90 a mi abuela la llamaron por teléfono, fingieron ser de un concurso y le dijeron que repita tres veces Avon (con la pronunciación local):
—Avon, Avon, Avon.
—Lavate el culo con jabón.
Larga vida a los bromistas.