Pinned
Qué estúpida fui enfadándome con mi pasión. Escondiéndome a mí misma de todo aquello que podía hacerme daño, me hacía daño a mí.
Me enseñaron a ser secreta, a no hablar y a no gritar y a no sentir.
Por eso escribo.
Porque el mundo se merece escuchar, precisamente, a quien




