Dice mi hijo de cinco años que por qué tiene que venir él conmigo a andar una hora todos los días si el que está gordo soy yo.
Echo de menos cuando no hablaba, la verdad.
(Mi cuñada hablando sobre mi sobrina de cuatro años)
- Aún le cuesta un poquito pronunciar la equis. A ver, di "oxígeno":
(Mi sobrina, que estaba atenta a la conversación)
- Equis.
Mi mujer se ha enfadado un poco porque se supone que el niño entra a la guardería a las 8:30 y fijo que llego tarde.
Decirle "Tranquila, mujer. Ya le pedirá los apuntes a otro bebé" tampoco ha ayudado, intuyo.
No he visto tanto tonto junto como en las apps esas de vender cosas.
Pongo "Regalo somier" y el único requisito es que vengan a buscarlo, ya que ocupa mucho espacio en el trastero.
Primera respuesta: "¿Me haces el favor de traérmelo?"
Segunda respuesta: "Yo busco un colchón".