La evidencia es clara, el correísmo lo único que quiere es afectar mi nombre, el de mi familia y destruir la democracia.
A Rafael Correa, hombre que traicionó la confianza de todo un país con su inmensa corrupción y sed de poder; que pactó con el crimen organizado y que hoy se devela como el máximo conspirador y enemigo del Ecuador, hay que recordarle sus propias palabras cuando se reunió con el
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