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¿No tienes enemigos?, dices.
¡Ay, amigo mío, qué pobre jactancia!
Aquel que se ha mezclado en la lucha
del deber que los valientes sostienen
debe haber hecho enemigos.
Si no los tienes,
pequeño es el trabajo que has hecho.
No has derribado a ningún traidor,
no has arrebatado












