Dia Mundial del Agua. Técnica de Focus Stacking de una semilla con gotas de agua. Apilado de 70 fotos. Canon 100 mm Macro 2.8, Revelado con Helicon.
World Water Day. Focus Stacking technique of a seed with water droplets. Stack of 70 photos. Canon 100mm Macro 2.8, developed with Helicon.
Ⓒ texto y fotografías Ricardo de la Casa Pérez – Marzo de 2026 Puede ver esta y otras fotos en grande en mi galería de FLICKR Puede ver esta y otras fotos en grande en mi galería de 500PX También puede visitar mi Instagram
Pocas imágenes he visto en mi vida, y he visto ingentes cantidades, centenares de miles, que tengan un mensaje tan claro. El mérito no es mío, estaba allí, cámara en mano, y solo tuve que apretar el botón de disparo. En cuanto los divisé entre el gentío, fui como un loco hacia ellos. Mi cabeza ya bullía en cómo iba a procesar la imagen.
Estamos en el carnaval (el de Sitges ahora mismo). El momento para saltarse todas las normas y convenciones sin que haya represalias (al menos no demasiadas). Válvula de escape de presiones varias.
No hace falta incidir en la enorme, brutal y salvaje dicotomía que representa el vestido que llevan y el feroz y despiadado maquillaje de las personas que lo visten. Dice mucho de la historia negra que arrastran y de la que yo mismo soy testigo.
Es una imagen que te hace reflexionar en profundidad sobre aspectos de nuestra sociedad que son una cueva tenebrosa y espeluznante por la que han tenido que transitar demasiadas personas, perdiendo en el trayecto parte de su humanidad. Un castigo gratuito e inhumano que nadie merece.
Ⓒ texto y fotografías Ricardo de la Casa Pérez – Febrero de 2026
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Navegando al atardecer por el río Zambezi entre Zimbabwe y Zambia.
Justo cuando el sol cae (o se levanta), los paisajes se transforman. El caleidoscopio de colores y formas adquiere tintes mágicos casi en cualquier punto del planeta.
El hotel, en el pequeño pueblo de Victoria Falls, justo al lado del río, tenía pequeños muros electrificados y con guardas cada pocas decenas de metros para controlar a los animales salvajes que pululan por sus aguas. Al amanecer fue un poco frustrante que me impidieran alcanzar la orilla para hacer algunas fotos. La palabra clave era siempre la misma: “por su seguridad”. Así que por la tarde, al embarcar en el crucero por el Zambezi, ya muy cerca de las cataratas Victoria (que no podíamos ver, pero sí contemplar la cortina de agua pulverizada que se levantaba en el salto), supuso un desquite y una alegría.
Éramos un par de grupos de unas 20 personas cada uno. Sirvieron comida y bebida (demasiada) y pudimos observar bastantes animales y pájaros. Había un gran ambiente. Cuando el sol empezó a bajar, los cielos se tiñeron de rojo y la gente se quedo absorta, en silencio. Disfrutando de ese momento único de forma muy privada y a la vez en comunidad. En esos momentos es como si presionaran un botón y la gente quedara paralizada. Algo que puedes observar en muchísimos lugares. La gente se reúne, habla bajito pero enmudecen cuando el sol está a punto de desaparecer. Una ceremonia casi mágica que perdura, imagino desde los albores de nuestra existencia como especie. Pienso en nuestros ancestros cuando aún no entendían este mundo, y veían asomar las primeras luces del alba o la inseguridad que les entraba al ver desaparecer la luz y el calor del sol.
Los mejores, si el tiempo acompaña, son siempre a poca altitud, desde la costa, islas o a mucha altura desde las cumbres de las montañas. En algunos lugares, auténticas muchedumbres (muchos turistas que desean compartir ese momento mágico) se reúnen, se quedan quietos, mudos, se relajan y dejan transcurrir esos preciosos minutos como si fuera el momento más extraordinario de sus vidas.
Y lo son. Momentos de introspección absoluta.
Ⓒ texto y fotografías Ricardo de la Casa Pérez – Febrero de 2026
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La cría de elefante no tenía ningún miedo. Al parecer la manada, que estaba fuera del objetivo, justo entre mi cámara y el bebé, tampoco. Están más que acostumbrados, en el parque Kruger, a nuestras visitas curiosas y saben que no representamos ningún peligro. Recuerdo que en Namibia estuvimos viendo cómo un macho solitario estaba bebiendo en un estanque y nos acercamos a tomar fotos. En un momento dado, supongo que ya satisfecho, el macho echó a andar con parsimonia hacia nosotros. El conductor no lo dudó ni un instante, tenía el motor en marcha, retrocedió con rapidez, dio la vuelta y se alejó. Con las manadas de hembras incluso nos hemos dejado acariciar con sus trompas, cuando nos hemos colocado justo en medio de su camino. No hay palabras para expresar las emociones que te embargan en esos momentos.
Ⓒ texto y fotografías Ricardo de la Casa Pérez – Febrero de 2026
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Bosque Ancestral. Nerpio (Albacete). Bosque Mitago es una novela de Robert Holdstock publicada en Reino Unido en 1984. Narra la historia de Steven Huxley, quien se adentra en el bosque de Ryhope para encontrar a su hermano desaparecido y descubre que allí las criaturas y personajes míticos emergen de las leyendas colectivas. En aquellos tiempos yo era aún, felizmente, bastante impresionable y esa novela, ganadora del Premio Mundial de Fantasía, descubrió el lado oscuro de los bosques ancestrales. Yo había tenido una infancia muy pegada a los bosques catalanes y andorranos; explorarlos bajo ese nuevo punto de vista colonizó mi mente, revelándome nuevas formas de pensar. Estas Navidades (2025), visité un pequeño pueblo de Albacete, Nerpio. El 24, Nochebuena, recorrimos con la familia la Ruta del Zarzalar. El sendero atraviesa un entorno de paredes calizas y vegetación ribereña, con pasarelas, puentes y tramos junto al agua que, en algunos puntos, hizo que temiera por mi cámara (había que agarrarse muy bien a las cadenas que te ayudaban a atravesar los puntos más complicados del trayecto). En total, unas tres horas de recorrido. La ruta me regaló algunos momentos inolvidables. Un momento en que me retrasé (de los muchos que me quedaba atrás haciendo fotos), fue este. A pesar de haberla leído hace más de cuarenta años, la novela volvió a mí de forma diáfana, casi una epifanía. Me proporcionó unos segundos de déjà vu. Me imaginé adentrándome en el bosque de Ryhope y viviendo intensas aventuras.
¡Nunca sabes las sorpresas con las que te encontrarás!
Ⓒ texto y fotografías Ricardo de la Casa Pérez – Enero de 2026
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Sobre el bosque la nube se retorcía sobre si misma. Onírica, mágica, se engarzaba creando un paisaje sorprendente y misterioso.
Ⓒ texto y fotografías Ricardo de la Casa Pérez – Enero de 2026
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Recuerdo que estaba preocupado. Demasiados parámetros que no podía controlar. Sabía lo que quería plasmar, pero necesitaba que los caballos entraran en el ángulo correcto para que sus cabezas expresaran toda la fuerza de su carácter. El sol caía y quedaba muy poco tiempo para que la luz dorada que se reflejaba en sus crines se esfumara. Además, galopaban, con lo que tenía que mantener la velocidad alta (1/2000) y no quería subir el ISO (la sensibilidad del sensor) demasiado. Ya estaba en 1000 y aún podía mantener un diafragma intermedio (7.1) para sacar al sensor lo mejor de él.
Me quedaba sin tiempo. Una o dos pasadas más y se habría acabado la oportunidad. Los caballos blancos tienen esa enorme plasticidad y contraste con el entorno que los hace ideales. Por sí mismos son seres mágicos, pero si los ponemos en entornos naturales, son novas explosionando de belleza en el firmamento.
Cuando te miran a los ojos, se acercan, te husmean y se restriegan, quedas atrapado y fascinado a la vez. Sabes que estás viviendo un momento extraordinario.
Ⓒ texto y fotografías Ricardo de la Casa Pérez – Diciembre de 2025
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Hemos avanzado mucho en fotografía. No por sofisticado sino por la facilidad y porque ahora no hace falta ser un profesional para revelar correctamente una foto y sobre todo aplicar ajustes y retoques que antes estaban muy limitados.
En estos últimos años, estamos asistiendo a un profundo debate que desborda los límites fotográficos. Entendido como confrontación de opiniones sobre sus límites, si los hay, o sobre lo que es y lo que no debería ser. Es decir que deberían quedar excluidos.
Todos tienen vela en este entierro (o en este bautizo, depende de lo pesimista o optimista que seas). Sobre todo profesionales y aficionados a la fotografía, pero también artistas de otras disciplinas, filósofos, profesores varios, tertulianos de todo tipo, agoreros del fin del mundo, analfabetos freudianos y por supuesto asociaciones, clubs, federaciones fotográficas de todo el mundo. Gracias a la tecnología la fotografía entendida como arte, está sufriendo o disfrutando, de una transformación que muy pocos pudieron prever hace pocas décadas.
La tecnología ha ampliado de tal forma el arte fotográfico que ha dado alas a los creativos para imaginar nuevos mundos y algunos puristas creen que eso ya no es fotografía. Quizá sea arte, pero al menos no es arte fotográfico he oído comentar.
Y quizá tengan razón. No me opongo a ello. Tampoco me molesta. De hecho no me importa porque lo que se está haciendo, estamos haciendo (disculpen que me incluya) es ampliar el horizonte. Al menos ese es mi pensamiento. Toda la historia, arte e imágenes de la Fotografía, sigue existiendo y sus territorios pueden ser pisados, recorridos y gozados en toda su magna y fantástica amplitud. Nadie la ha prohibido, ni nos está vedado entrar. No se cercena opciones, se amplia. Quizá lo que molesta es que usemos en vano su nombre. Es decir, confundamos al público mezclando cosas. Quizá sea necesario buscar una nueva nomenclatura. No dudo que si es necesario eso sucederá. En realidad no es importante. Ya nos acostumbraremos. Los humanos somos una especie altamente adaptable.
Esa tecnología que nos permite reinterpretar lo que vemos hace posible que hoy hoyemos nuevas tierras, muchos lugares inventados que solo existían en nuestra imaginación. Lugares ignotos sobre los que el ojo humano, aún no ha posado la mirada ni nunca podría sin esa ayuda extra. Descubrir nuevos paisajes puede ser, además de una enorme satisfacción personal, una aventura absolutamente indescriptible.
Así que yo creo, sinceramente, que mejor no perder el tiempo en debates estériles que poco pueden aportar y menos enriquecer nuestra vida. Mejor dedicar nuestro tiempo y nuestra mente a crear simplemente aquello que te atrae o que vislumbras dentro de ti, casi de refilón, para darle, forma, color, textura y convertirlo en algo real.
Brindemos por ello.
Ⓒ texto y fotografías Ricardo de la Casa Pérez – Noviembre de 2025
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Es fácil quedar seducido en las salas del Louvre. Yo mismo me quede absorto mirando a la mujer que, a su vez, se había quedado deslumbrada por un cuadro majestuoso e impactante.
Se había quedado tan quieta que me dio tiempo a fotografiarla.
Estamos en la sala Denon, la 700, llamada también Sala Mollien del Romanticismo. Detrás de la mujer está el cuadro La Muerte de Sardanápalo, pintado por Eugène Delacroix en 1827. Este cuadro es una locura. Un autentico caos. Violento y sensual a la vez. El pintor se inspiró en un poema de Lord Byron sobre la leyenda del último rey asirio qué, al verse derrotado, decide destruir todo lo que ama. Es un cuadro para perderse en él e ir del todo a cada uno de los detalles que lo convierten en uno de los mejores ejemplos del romanticismo francés.
Por supuesto todos sentimos curiosidad por saber qué mira la mujer. Ese otro cuadro, que escapa a nuestra vista, de grandes dimensiones, es también de Delacroix y se titula. La Libertad guiando al pueblo. Creo que la mayoría recordará el sujeto principal: una mujer con la bandera tricolor y un fusil que avanza guiando al pueblo con los pechos al aire. Conmemora la Revolución de 1830 cuando el pueblo derrocó al rey Carlos X. Hoy es un símbolo reconocible intergeneracional.
Ⓒ texto y fotografías Ricardo de la Casa Pérez – Noviembre de 2025
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El teatro romano de Cartagena empezó a ser excavado en 1988. Nunca supe de él a pesar de mis continuos viajes. Así que, tras casi cuarenta años, me dejé caer de nuevo por esos lares, y lo primero que hice fue visitar las ruinas del teatro.En general, la arquitectura romana es bastante reconocible, estés en Tarragona, Roma o Croacia. Lo que no esperaba era encontrarme esa locura visual que me dejó encantado.
Da la sensación de que multitud de artistas se han dedicado a embellecer las paredes de los edificios que lo rodean.
Lo que pueden ver son los aledaños del teatro, las paredes posteriores de los edificios circundantes. Casi no había prestado atención, ya que el mismo teatro acaparaba toda mi atención, hasta que me giré y me quedé, de repente, anonadado. Todo un espectáculo lleno de pequeños detalles que no se acababan nunca. Una pared flagelada por los años, llena de recuerdos de otras épocas y edificaciones imposibles, era capaz de cautivar mi mirada y dejarme absorto. La amalgama resultante de arte callejero, ruinas romanas y décadas de civilización amontonados unas encima de otras superponiendo generaciones de seres humanos pisando los mismos lugares, puede dar para muchas sorpresas y esta es una de ellas.
Ⓒ texto y fotografías Ricardo de la Casa Pérez – Octubre de 2025
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