CAMBIOS Y UN SECRETO
La maternidad nos cambia la vida de una forma maravillosamente desconcertante. Replantea nuestra existencia, nuestras necesidades (que ya no son propias, sino ajenas), nuestro futuro e, incluso, nuestra medida sobre la alegría o la tristeza. Nos abre los ojos y el corazón a un mundo nuevo, sobre el que -especialmente al principio- no tenemos control. Así comenzó el cambio. Así es como comienzan muchos cambios.
Y no me refiero solamente a la talla de ropa (esa es una batalla personal que se supera con el tiempo… Tened fe!) sino a reformular lo que antes era para tí importante y deja de serlo, de forma natural y sin melancolía, por simple ecuación de felicidad.
Así nació también mi pasión por celebrar la vida: cada insignificancia, cada superación, cada momento para recordar. Todo en su justa medida, pero celebrable. Habría tanto que nombrar… Siempre.
Y mezclando esa pasión con la debilidad por los detalles bonitos, mis necesidades creativas y el diseño gráfico estoy aquí, más de tres años después, escribiendo el primer post de este blog.
Lo divertido es recordar que «mon petit pompon» no nació con mis niñas (es, incluso, masculino) sino tiempo atrás, pensando en mi hombre de 1,88 metros de altura, compañero de vida. Mi pequeño oso panda. Eso será un secreto que solo los que lleguen a leer este post sabrán.


Y ENTOCES DIJE SÍ..
Durante meses soñé con la idea de dedicarme a las celebraciones y finalmente hice caso a todos los «deberías dedicarte a esto de las fiestas!» que llevaba acumulados. Feliz de cambiar el rumbo de mi vida y comenzar un nuevo proyecto!
Me sumergí en cientos de fotografías de «homework office» maravillosas, llenas de luz, blanco y detalles perfectos. Y me senté en un rinconcito de casa que adopté como propio, donde monté mi mesa, puse mis lapiceros preferidos de Ikea, colgué mi tablero de corcho (para llenarlo de ideas) y conecté mi portátil. Definitivamente no se parece en nada a esos espacios de decoración que me enamoraron, pero es mío.
Ordené las guirnaldas y papeles (y todo lo que podía ser ordenable) por colores, y no tardé mucho en llenar cajones pequeños de material para pintar, troqueladoras y pegamentos de toda clase.
Sigo sin conseguir que mis peques dejen de llenarme la mesa de trabajo con sus cosas, esas que van trayendo una a una (palitos que recogen del parque, dibujos con los que quieren colaborar en algún cumple, un trocito de tarta rosa -con su plato, cuchara y tacita haciendo juego-, o algún peluche para que me haga compañía).
HACER Y AMAR
Llegó el primer cumple por encargo. Y vi su carita de felicidad y su emoción soplando las velas. Y fue entonces cuando me enamoré de lo que hago. Amor a primer cumple, sin más.
Y cada celebración me renueva y se convierte en una aventura desafiante.
Y formar parte de esos momentos especiales y conocer gente maravillosa es otro de los regalos que me llevo. Siempre. Mi bonus preferido.
Amar lo que se hace y hacer lo que se ama es felicidad plena.
Quiero llenar este espacio de cosas maravillosas, gente bonita y aportar algo útil (con muchos DIY -do it yourself o hazlo tú misma-, imprimibles y consejos útiles sobre fiestas y celebraciones). Ojalá lo consiga..
Y estoy segura de que mientras lo busco, ganaré. Simplemente por haber dado el primer paso, y comenzar –al fin- el viaje.
