Este 24 de marzo fuimos miles en las calles en una trama viva de memoria activa que insiste. A 50 años del golpe cívico-militar en Argentina, y en un contexto de avance de las derechas y de los discursos negacionistas, la Plaza de Mayo llena vuelve a decir que la respuesta es la unidad de las luchas. Las luchas cambian de forma, pero la raíz es siempre la misma. Ayer, el terrorismo de Estado; hoy, el ajuste y la represión. Si el Gobierno hoy es la herencia del horror, nosotres somos la herencia de la lucha.