La espiritualidad paulina se basa en las palabras de San Pablo en su carta a los Gálatas: “Ya no soy yo quien vive, sino que Cristo vive en mí” (Gálatas 2:20). Toda nuestra oración y espiritualidad se dirige al fin de dejar que Jesús, el Divino Maestro, viva siempre más plenamente en nosotras para que lo comuniquemos siempre más al mundo. En nuestro camino de transformación en Cristo, confiamos en lo que Jesús prometió a nuestro fundador, el beato Santiago Alberione: “No teman. Yo estoy con ustedes. Desde aquí [el Sagrario] quiero iluminar. Tengan dolor de los pecados”.
Todos los días, nos alimentamos de la Palabra de Dios en la meditación del Evangelio, en la Misa y en la Adoración Eucarística. Buscamos entregar nuestras vidas a Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida. María, Reina de los Apóstoles, nos sirve como modelo de entrega total a Dios con disponibilidad y confianza, y también modelo de dar a Jesús al mundo con valentía y celo. Nos dirigimos a san Pablo Apóstol para recibir inspiración tanto en la misión como en la vida espiritual.
La Adoración Eucarística es el tesoro espiritual de la vida paulina. Este tiempo de “Visita con Jesús”, como lo llamamos según el ejemplo del beato Santiago Alberione, nos pone en contacto diario, vital y directo con Jesús Maestro, durante el que le traemos todo lo que somos y nos transforma en luz para el mundo. Ante la Eucaristía, nos recordamos de nuestra llamada y la profundizamos, recibiendo la inspiración y la fortaleza para responder a esa llamada en la comunidad y en la misión.
“La devoción significa… entregarnos totalmente a Jesús, para que vivamos en él y él viva en nosotros”.
–Beato Timoteo Giaccardo, SSP
La vida de oración de cada Hija de San Pablo incluye:
Las Hijas de San Pablo forman parte de la Familia Paulina: una familia de cinco congregaciones religiosas, cuatro institutos de consagración seglar, y una asociación laica, todos fundados por el beato Santiago Alberione. Todos los miembros están vinculados por la misma espiritualidad y una comunión profunda, mientras que cada instituto tiene un apostolado específico.
Según nuestro Fundador, la Familia Paulina tiene una sola espiritualidad: vivir el Evangelio completamente; vivir del Divino Maestro. Cada instituto de la Familia Paulina cumple un papel distinto en la Iglesia, pero juntos compartimos la misma visión del carisma paulino que es vivir Cristo y darle al mundo.