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Estética años 50 y el color como guía en esta casa de Praga que ha transformado una distribución antigua y estrecha en un espacio abierto

Verde, azul y rosa son los colores protagonistas de esta casa en Praga reformada por el estudio B² Architecture que respira armonía y refleja la frescura de los años 50.

Estética años 50 y el color como guía en esta casa de Praga
Estética años 50 y el color como guía en esta casa de Praga Alexander Dobrovodský

En el imaginario colectivo ha quedado la famosa escena de la película El diablo viste de Prada (The Devil Wears Prada, 2006), en la que Miranda Priestly (Meryl Streep), editora jefa de una revista, explica a Andrea Sachs (Anne Hathaway) cómo la industria de la moda influye en la cultura popular, demostrando que incluso las elecciones de color aparentemente triviales son decisiones estratégicas y de poder.

Este discurso magistral pronunciado hace dos décadas sigue vigente. Así lo vemos en este apartamento de Praga, completamente reformado bajo la batuta de B² Architecture. El estudio ha basado su diseño en tres colores: verde, azul y rosa, que también son los tonos protagonistas de las últimas propuestas para vestir de la firma de moda Prada.

La vivienda marcada por los colores tendencia se encuentra en Holeovice, una isla en medio de la capital Checa que en los últimos años se ha convertido en un laboratorio creativo y en epítome de lo cool de la ciudad. Ubicado en un edificio original de los años 50, el apartamento ha sido totalmente reformado por Barbara Bencova y Zuzana Bartasová, que han convertido una distribución antigua y estrecha en un espacio abierto que se adapta a las necesidades de una familia joven.

El punto de partida para la nueva imagen de la vivienda fue la estructura esquelética de la planta, cuya superficie de 85 metros cuadrados permitía cambios de gran alcance. En la reforma, el estudio apostó por eliminar la mayoría de las paredes divisorias y dejar al descubierto la estructura de columnas y vigas, que se han quedado incorporadas al nuevo diseño interior. El centro del apartamento lo ocupa ahora un bloque compacto teñido de color verde, que alberga el vestidor, el aseo y el cuarto de baño. En torno a esta estructura de esquinas redondeadas se organizan el resto de las actividades cotidianas de los habitantes de la casa. La zona de estar está orientada a la plaza y ofrece vistas a la ciudad, mientras que el dormitorio principal y la habitación de los niños dan a un patio tranquilo, perfecto para el descanso.

El azul vibrante se eligió para la biblioteca y el estudio.
El azul vibrante se eligió para la biblioteca y el estudio.Alexander Dobrovodský
La cocina se tiñe de un suave verde pastel.
La cocina se tiñe de un suave verde pastel.Alexander Dobrovodský

Tres colores para ordenar el interior

Las artífices del proyecto han optado por dividir los diferentes espacios habitables utilizando el color, "para definir diferentes zonas y aportar frescura", explican desde el estudio. El núcleo en un suave verde pastel marca el centro de la vivienda, mientras que las piezas en vibrante azul del estudio y la biblioteca del salón definen los lugares de trabajo y almacenamiento. También se han usado particiones transparentes, utilizando mamparas de cristal esmerilado. Con este sencillo recurso se ha separado el área de trabajo del resto de la vivienda sin necesidad de perder la luz natural.

Cristal esmerilado en las puertas del estudio.
Cristal esmerilado en las puertas del estudio.Alexander Dobrovodský

Para el almacenaje se ha ideado una serie de armario empotrados blancos a medida que ofrecen una gran cantidad de espacio para guardar cosas y ocultan un armario adicional, lo que permite que la planta abierta mantenga un aspecto ordenado. El conjunto se completa con sutiles toques rosados en detalles como la colcha del dormitorio o la zona de la bañera, que ayudan a resaltar la paleta de tres colores principales.

En el dormitorio, destaca la colcha rosa.
En el dormitorio, destaca la colcha rosa.Alexander Dobrovodský
El baño, inspiración años 50, en rosa y verde.
El baño, inspiración años 50, en rosa y verde.Alexander Dobrovodský

Materiales con guiños a la historia

La selección de los materiales hace referencia al carácter de la construcción del edificio. El hormigón en bruto se complementa con acabados de cemento, los suelos de roble tienen un diseño clásico en espiga y las superficies se han teñido de colores expresivos. "La paleta de colores del apartamento se basa en tres tonos: verde, azul y rosa, que se combinan armoniosamente para enriquecer el ambiente. Estos tonos se complementan con detalles en cobre, presentes en herrajes, tiradores de puertas e iluminación a medida, que aportan un toque refinado y distintivo", indican desde el estudio.

Además, las vigas originales del techo en hormigón se han nivelado con una capa de cemento para unificarlas visualmente y elevar ópticamente los techos bajos. "De esta manera tienen una estética más sutil", apuntan las artífices del proyecto en el que se han utilizado marcas como Ikea, Theca, Vibia o Master & Master.

El baño, inspiración años 50, en rosa y verde.
El baño, inspiración años 50, en rosa y verde.Alexander Dobrovodský

También destaca en la casa el cuarto de baño, donde el uso azulejos de dos colores, verde y rosa pastel, evoca la estética de los años 50. El resultado es una casa que transmite una sensación de amplitud y a la vez singularidad, donde el color y la estructura se complementan para definir el uso sin excesos. Se ha conseguido gracias a un proyecto que en vez de basarse en gestos decorativos, se ha centrado en la proporción, la secuencia y la continuidad de los materiales.

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