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Daisy y el regreso a sus orígenes

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Historia

Daisy y el regreso a sus orígenes

calendar_today 10 Junio 2026

Daysi González y el poncho de 60 listas
Daysi González Segovia nos muestra orgullosa el poncho que su madre y otras artesanas han diseñado y tejido para la selección paraguaya de fútbol, la Albirroja. Fotografía: ©UNFPA Paraguay/Mario Achucarro.

PIRIBEBUY, Paraguay - Psicología o artesanía. Los caminos a elegir eran esos dos: seguir trabajando en la profesión para la cual se formó o dedicarse a tejer el tradicional poncho para´i de 60 Listas. A Daisy González Segovia se le presentó este dilema y no fue fácil tomar una decisión. Por un lado, como psicóloga laboral egresada de la Universidad Nacional de Asunción, tenía una experiencia de ocho años trabajando en el área de recursos humanos, desarrollando habilidades relacionadas con la gestión de personas, liderazgo y organización. Por el otro, como hija de Rosa Segovia, una reconocida artesana textil, la posibilidad de trabajar en el tejido del poncho para’i de 60 listas al lado de su mamá se presentaba como un reto y un compromiso con una tradición familiar.

La decisión se inclinó hacia sus raíces, hacia sus recuerdos de infancia en los que veía a su mamá trabajar afanosamente en el telar. “Opté por dedicarme en un cien por ciento a la elaboración de los ponchos”, comenta hoy, más de un año después de aquel momento de cambios.

Rosa ha sabido transmitirle a Daisy no sólo la técnica de elaboración del poncho para´i de 60 listas, si no y por sobre todo el orgullo por la tradición y la cultura del telar. Fotografía: ©UNFPA en Paraguay/Mario Achucarro.

En junio de este año, la selección paraguaya de fútbol, la Albirroja, presentó oficialmente a sus 26 convocados para el Mundial de la FIFA utilizando como emblema el histórico poncho para'i de 60 listas. La prenda fue personalizada por artesanas de Piribebuy con los nombres de cada uno de los futbolistas. Esto causó furor y puso a la prenda en un escenario hasta ese momento desvinculado de su tradición: el fútbol.

Cuestión de identidad

Aunque nació en Asunción, Daisy fue criada en Piribebuy. Esta ciudad del departamento de Cordillera, por ser la cuna del poncho para’i de 60 listas, marcó profundamente sus valores, su identidad cultural y su amor por las tradiciones paraguayas. 

Cuando terminó el colegio secundario, ella no había considerado al tejido del poncho como una actividad que pudiera ser su medio de vida. En Paraguay, 6 de cada 10 jóvenes no logran terminar la educación media. Esto significa que apenas un 40% a 54% de las y los estudiantes que ingresan al sistema educativo logran culminar el tercer año. Por lo tanto, Daisy se sentía una privilegiada y confiesa que no veía la elaboración del poncho como una posible ocupación, sobre todo porque “no se le daba el lugar o el valor que debería tener”, revela. 

El poncho para´i de 60 listas fue declarado por laUNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial e incluido en la lista de salvaguarda urgente. Fotografía: © UNFPA en Paraguay/Mario Achucarro.

Sin embargo, esta situación cambió después de que, en diciembre del 2023, el poncho para’i de 60 listas fuera declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) como Patrimonio Cultural Inmaterial e incluido en la lista de salvaguarda urgente. El logro fue posible gracias al trabajo conjunto de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), la municipalidad de Piribebuy y la gobernación de Cordillera. A su vez, el reconocimiento de la UNESCO al poncho para’í ha permitido obtener fondos para su preservación que permitió a las artesanas adquirir hilo de algodón mercerizado de alta calidad proveniente de Perú, gracias al Plan de Salvaguardia de Emergencia implementado conjuntamente por la Secretaría Nacional de Cultura y el Instituto Paraguayo de Artesanía. Actualmente, también se están realizando pruebas en Paraguay para desarrollar un hilo producido localmente que cumpla con los estándares de las maestras tejedoras y asegure la sostenibilidad a largo plazo del oficio.

En 2025, debido a problemas de salud de su madre, Daisy volvió a su hogar de infancia y se puso a trabajar con ella, ayudándola en el tejido de los ponchos. “Fue un desafío importante, porque yo ya estaba construyendo una vida trabajando en mi profesión de psicóloga”, explica. Y es que doña Rosa ha sabido transmitirle su pasión por lo que hace. 

El amor, la dedicación y la entrega que ella tiene es mi principal inspiración en este camino”, asegura. 

Si bien la artesanía textil, y específicamente el tejido del poncho de 60 listas, hoy es para Daisy un medio de vida, también “es una responsabilidad muy grande, porque se trata de mantener vivo este legado, que es parte importante de nuestra cultura y de la artesanía paraguaya”. 

Entre el telar y el hogar 

La técnica de elaboración del poncho para’i de 60 listas sobrevivió al tiempo y a la industrialización porque no puede ser replicada por una máquina. La complejidad del telar de cintura exige una conexión física y mental que la industria no posee.

En Piribebuy, se fue transmitiendo de generación en generación, fundamentalmente de madres a hijas. “Es una labor bastante sacrificada, lleva su tiempo y su proceso, y esa dedicación que uno le pone es lo que marca la diferencia”, analiza la psicóloga y artesana.

Al ser un trabajo que se puede realizar en la casa, tejer permite conciliarlo con los quehaceres del hogar. Si bien esto perpetúa la responsabilidad casi exclusiva que asumen las mujeres con las tareas de cuidado, Daisy resalta el hecho de que este trabajo sostenga ambas labores, pues es importante para las mujeres, sobre todo para quienes se ocupan de la casa y de sus hijos. “Es algo admirable. Mi mamá, por ejemplo, pudo solventar los estudios de sus tres hijos con este trabajo”. 

Un tejido que representa de mil maneras la fortaleza de las mujeres y una técnica que pasa de generación en generación, con el objetivo de mantener viva esta manifestación cultural. Fotografía: © UNFPA en Paraguay/Mario Achucarro.

El tesón de las tejedoras de Piribebuy ha cobrado un nuevo impulso con la creación de la Escuela de Salvaguarda del poncho para’i de 60 Listas, ubicada en la misma casa de Rosa Segovia. Allí, la maestra artesana enseña a las nuevas generaciones las técnicas tradicionales de confección, otro motivo de satisfacción para Daisy. 

Símbolo de la Albirroja

El orgullo de Daisy y de todas las tejedoras del poncho para’i se acrecentó cuando la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) difundió un video en el que anunciaba la lista de jugadores convocados para jugar en la Copa del Mundo.

En el audiovisual, el poncho de 60 listas albirrojo tejido por su madre, Rosa Segovia, fue el protagonista, pues la selección paraguaya lo utilizó como símbolo nacional. 

Una obra tejida con historia, identidad y orgullo. Un legado que, como la Albirroja, se construye con esfuerzo, perseverancia y pasión”, expresa el director técnico Gustavo Alfaro en el video. 

“Cada hilo cuenta una historia, cada nombre un camino de sacrificio. Hoy rendimos homenaje a nuestras raíces y a quienes mantienen viva esta tradición que representa a Paraguay ante el mundo. Cada hilo de este poncho lleva la ilusión de todo un país”, destaca el entrenador en el material, que tuvo una gran difusión. 

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Una sociedad sin violencia

Además de ocuparse del tejido de los ponchos, Daisy dedica tiempo a la capacitación, porque quiere seguir creciendo profesionalmente. Actualmente, está cursando una maestría en Administración y Dirección de Empresas, que le dará herramientas para el manejo y consolidación del emprendimiento familiar.

“Hoy, mi propósito es continuar este legado familiar con compromiso y pasión, aportando al fortalecimiento de la identidad cultural paraguaya y promoviendo el reconocimiento del trabajo artesanal como patrimonio vivo de nuestra historia y tradición”, destaca.

Para Daisy los sueños están para cumplirse y, por ello, tenerse confianza, crecer y prepararse son aspectos por los que toda joven debe apostar. Fotografía: © UNFPA en Paraguay/Mario Achucarro.

Mientras va entrelazando hilos de algodón, ella también sueña con un país mejor. “Quisiera vivir en una sociedad en donde las personas se puedan desarrollar, donde haya acceso a la educación, a la salud y a todas las necesidades básicas, y donde el hogar sea un hogar realmente, no solo una casa”.

Como protagonista de una historia y un proyecto de vida libres de violencia, Daisy insta a las personas —y sobre todo a las mujeres— que estén atravesando situaciones de violencia a pedir ayuda. “Hay muchos lugares donde pueden recibir apoyo y contención”, señala. Desde su experiencia, ella asegura: “Los sueños están para cumplirse. Los límites no existen”. 

El UNFPA impulsa la campaña ¡Quiero vivir así! #SinViolencia junto a aliados como la Secretaría Nacional de Cultura, la UNESCO y el Instituto Paraguayo de Artesanía. A través de esta iniciativa, te invitamos a conocer tus derechos, a saber cómo prevenir situaciones de violencia y a buscar protección.

Equipo de redacción: Carolina Ravera Castro/Agencia PRessencia.

Fotografía: © UNFPA en Paraguay/Mario Achucarro.

Video: © UNFPA en Paraguay/Nicolás Ayala.