Cayetano a la contra
Rubiales, ni un minuto más
La desproporcionada sanción de cuatro partidos a Gayà cobra sentido tras el desprecio del presidente federativo al Valencia
cayetano ros
Luis Rubiales no le pone límites a una conducta indecente como presidente de la federación española de fútbol. En el último capítulo, vulnera el ... principio de neutralidad expresando su desprecio hacia el Valencia, el Villarreal y el Sevilla, según los whatsapps desvelados por El Confidencial, aunque se tratara de un ámbito privado. «A mí, en este orden, Villarreal, Sevilla y Valencia», dice Rubiales sobre los equipos que peor le caen. Su padre, exalcalde socialista de Motril condenado por la corrupción de los ERE en Andalucía, se une al chascarrillo contra sevillistas y valencianistas.
Muy divertido («jajaja») si no fuera porque Rubiales hijo es el máximo responsable de organizar tanto el comité técnico de los árbitros como el torneo de la Copa del Rey. Muy divertido («jajaja») si no fuera porque el Comité de Competición, dependiente de Rubiales, entró de oficio para castigar con cuatro partidos a Gayà, capitán del Valencia CF, por unas críticas a los árbitros no mucho peores que decenas de ellas que se quedaron sin castigo procedentes de otros jugadores u otros entrenadores. Muy divertido («jajaja) si no fuera porque Rubiales ya humilló al VCF, campeón de Copa en 2019, dándole las migajas de la Supercopa de España disputada en Arabia Saudí en 2020, con el reparto orquestado por El Rubi y El Geri (Gerard Piqué), favoreciendo al Madrid y al Barça. Muy divertido («jajaja») si no fuera porque Rubiales se burló en la cara del VCF cuando el club de Mestalla se quejó de los supuestos insultos racistas del central del Cádiz Cala.
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Se equivocan el Valencia, el Villarreal y el Sevilla cuando, en una nota conjunta, exigen una rectificación pública al presidente de la federación. Lo que deberían exigir es su renuncia inmediata. La Fiscalía Anticorrupción investiga el contrato de la Supercopa; la relación de Rubiales con Piqué; el uso de dinero federativo para pagar a su presidente un apartamento de lujo en el centro de Madrid; la utilización de una sociedad para espiar a rivales; y hasta un viaje a Nueva York en el que se habrían fingido reuniones de trabajo. Rubiales llegó incluso a vincular sus ganancias a que el Madrid y el Barça estuvieran presentes en la Supercopa, tal era su parcialidad. Ahora, ya no. Después de destaparse el escándalo, se puso un sueldo fijo de 675.701 euros anuales. Precisamente por la organización de la Supercopa de 2020 tiene puesta el Valencia CF una demanda contra la federación por un reparto totalmente injusto y arbitrario (como que El Rubi y El Geri se repartieron 24 millones en comisiones).
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Todo esto, sin embargo, no ha sido considerado suficiente por el Gobierno de Pedro Sánchez para, a través del presidente del Consejo Superior de Deportes, José Manuel Franco, pedirle responsabilidades. Lo podría hacer a través de una inhabilitación por malversación de fondos. La federación es una entidad semipública que gestiona, además, a un símbolo del Estado como es la selección española de fútbol, tanto la masculina como la femenina. En la femenina, además, ha permitido un deterioro tal que más de 15 jugadoras se amotinaron contra el seleccionador, Jorge Vilda, sin que este haya caído. Rubiales no debería estar un minuto más, pero hasta ahora puede con todo. Sánchez lo protege y falta saber el porqué.