La cultura del “éxito constante” nos hace creer que fracasar o ser despedido es un estigma. En realidad, en el software es parte del camino: proyectos que no prosperan, reorganizaciones, decisiones de negocio que no dependen del equipo. Fortitudo no es nunca caer, sino resistir sin amargura, aprender sin culparse en exceso y seguir adelante con dignidad.