Septiembre de 2024
En septiembre de 2024 se me dio la oportunidad de participar en un estudio de la Universidad Complutense sobre una terapia llamada EMDR. Si no sabes de qué se trata, es una técnica psicológica que, mediante movimientos oculares, sonidos y/o luces, busca realizar una desensibilización o reprocesamiento de momentos traumáticos
Como entenderás, me cogieron sin pensarlo mucho. Lo difÃcil fue concretar cuál de todos los momentos traumáticos elegir para tratar, pues, al ser un estudio, solo podÃamos escoger uno. Después de unas primeras sesiones de exploración, llegó el dÃa en que empezamos a trabajar sobre EL MOMENTO. Pues bien, hoy es mi último dÃa de esa terapia. Esto significa que he podido reprocesar ese momento, que ya no duele tanto, que ahora lo veo con otros matices, con otro color.
Como deberes de esta última sesión, he tenido que escribir una carta para mà misma, dirigida a la Raquel de septiembre de 2024. Y quiero compartirla contigo.
Querida Raquel:
Te preguntarÃa cómo estás, pero ya lo sé: estás acojonada por este paso que vas a dar. Lo sé, lo sientes como meterte en la zona oscura del océano (esa que tanto te asusta) porque no sabes qué puede haber ahà y porque tampoco quieres ver las dimensiones de esa oscuridad. Pero, amiga, las dos sabemos que es el momento. Llevas años rogando que alguien te ayude a salir de ese sentimiento de vacÃo que tienes en el pecho y, como dice Mariah Carey: it’s time. No podemos postergarlo más ni seguir construyendo murallas a nuestro alrededor, porque sabes que, por este dolor, te estás perdiendo cosas mágicas y maravillosas.
Te voy a hacer un spoiler desde la sinceridad más absoluta: va a ser tela de difÃcil. Te va a doler cada milÃmetro del alma. Vas a ver cosas de ti que jamás habÃas podido ver. Vas a explotar y escarbar en LA HERIDA (con mayúsculas y negrita). Vas a ver tus manitas de cuando tenÃas 6 años, con ese juguete, en esa cocina. Vas a oÃr cómo toda tu infancia estalla en mil pedazos. En bucle.
Y, ¿sabes qué? Vas a amarte. Vas a abrazar a aquella niña, la vas a consolar y la vas a querer. Vas a mirarla a los ojos y vas a ver cómo, sesión tras sesión, el dolor de su mirada va desapareciendo. El miedo, la culpa, la rabia... Es verdad que te darás cuenta de que la pena y la añoranza por esa pérdida nunca se irán del todo, pero sentirás cómo la soledad y la incomprensión desaparecen. Porque esa niña ya no está sola: nos tiene a su lado.
Sé que habrá momentos en los que pensarás: "¿Quién me manda a mà hacer esto?". Pero, amiga mÃa, la recompensa de la tranquilidad que se siente al poder recordar sin ese nudo en el pecho es maravillosa. Te darás cuenta de cuántos matices y buenos momentos nos estábamos perdiendo por esa herida. Te darás cuenta de cuántos lugares dejaste de ocupar, que ahora puedes empezar a hacer tuyos.
Solo quiero darte un único consejo, Raquel: siéntelo todo. Por doloroso que sea, por incómodo y complicado, por paradójico que parezca. No te vuelvas a privar de sentir. Porque, hasta en los momentos más tristes y oscuros, si te permites sentirlo, hay calidez y luz.
Como escribimos hace tiempo: incluso en la nostalgia de un "ojalá estuvieras aquÃ" se esconde algo bello, ya que significa que alguien logró llegar a tu corazón y que una parte de él se quedó ahÃ. El dolor de la pérdida no es lo que les mantiene ahÃ; es el amor y la gratitud que quedan incrustados en cada parte de tu ser.
Y ya, por último, que sabes que somos muy de enrollarnos, te digo: GRACIAS. Gracias por tu valentÃa, por tu fuerza, por tu decisión, por tu lucha y por no tirar nunca la toalla. Ya sabes lo que dice siempre Elena: "la vida premia a los valientes". Estoy 100 % segura de que ya lo está haciendo y de que el premio gordo está por llegar.
Recuerda que te quiero, incondicionalmente. Que no hay nada que tengas que hacer o ser para que te quiera más. Ni nada que puedas hacer para que deje de quererte.
¡Fuerza y valor! Tú puedes.
Atentamente:
La Raquel de febrero de 2025.


