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Brigadas de jubilados recorren 6 kilómetros todos los días por los montes de Coiro en Cangas contra los incendios y vertidos

Pepe Sotelo, Pepe Iglesias y Tino Vaqueiro, con cerca de 90 y de 80 años, forman uno de estos retenes desde que se puso en marcha el programa hace diez años: «Lo llevamos bien»

La Comunidad de Montes reúne este año a 26 voluntarios y el Concello paga el seguro a través de la Oficina de Voluntariado

Tino Vaqueiro, Pepe Sotelo y Pepe Iglesias, ayer en la zona alta de Coiro.

Julio Santos Álvarez

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Cangas

Tienen 87, 78 y 76 años. Pepe Sotelo, Pepe Iglesias y Celestino «Tino» Vaqueiro forman una de las brigadas de vigilancia que ha vuelto a crear esta temporada la Comunidad de Montes de Coiro, en Cangas, para el control contra los incendios forestales, daños o contra los vertidos de residuos, en las que se han anotado 26 personas voluntarias.

La edad aquí no importa y pese a los casi 90 años de Pepe Sotelo o que ya están cerca de los 80 en el caso de sus otros dos compañeros, realizan unos 6 kilómetros a diario de recorrido por las pistas del monte, provistos con sus chalecos reflectantes de identificación y ayudados por varas para apoyarse.

La Comunidad de Montes de Coiro es un ejemplo en este tipo de vigilancia con voluntarios y este año cumplen 10 desde que pusieron en marcha en verano estas brigadas que ven cualquier peligro para avisar a tiempo y que se crearon en 2015 cuando empezaron a aparecer pequeños conatos de incendio por toda la parroquia.

En esta actividad también colabora el Concello de Cangas, a través de la Oficina de Voluntariado con un seguro individual para cada participante. Este martes ya tuvieron la reunión para la puesta en marcha oficial, que será este lunes, y que tenía como fin calmar los miedos y aclarar cualquier duda.

Grupo de voluntarios de vigilancia de la Comunidad de Montes de Coiro.

Grupo de voluntarios de vigilancia de la Comunidad de Montes de Coiro con la presencia de la alcaldesa, Araceli Gestido (4ª izd.). / FdV

Pepe Iglesias Marcos, que ha sido marinero toda la vida desde los 13 años hasta su jubilación, lleva una década como voluntario en estas brigadas, siempre con su mismo grupo de personas, aunque ahora reducido a tres, porque dos de sus compañeros ya fallecieron. A sus 78 años, sabe que tiene que patear las pistas de los montes de Coiro y alertar de todo aquello que resulte sospechoso o que daña el bosque, como motoristas circulando de mala manera o gente fumando.

Aseguran que no pueden llamar la atención, solo vigilar, pero a veces reciben malas palabras o malas caras cuando lo intentan y si ven a gente fumando lo que hacen es acercarse y piden que apaguen bien sus cigarros.«Es muy peligroso con el monte tan seco en verano».

Reunión preparatoria de las brigadas de voluntarios del monte de Coiro.

Reunión preparatoria de las brigadas de voluntarios del monte de Coiro con la presencia de la alcaldesa, Araceli Gestido.. / Fdv

Asegura que cuando se jubiló y la Comunidad de Montes planteó la creación de estas brigadas no lo dudó, como tampoco sus compañeros, y se apuntaron. Realizan un recorrido desde San Cosme, en Cangas, hasta el Leñador, en Moaña: «Lo hacemos todos los días, salvo los domingos y si llueve», señala este vecino que asegura que todos «lo disfrutamos y vamos contentos. Respiramos aire; es como un recreo».

Tino Vaqueiro, que también es jubilado del mar, reconoce que no dudó en hacerse voluntario en 2015 cuando aparecieron varios incendios en el monte y cundió la alarma: «Algo había que hacer». Asegura que no sabe si por el efecto disuasorio de las brigadas o por la casualidad, pero en estos últimos diez años no hubo incendios. Está satisfecho con esta ayuda. Caminan durante 3 o 4 horas, desde las 17.30 0 18.00 horas hasta las 21.30-22.00 horas, «y de momento lo llevamos bien, con humor». Además de vigilar, durante estas horas charlan entre ellos y también con las personas que suben al monte a caminar.

La Comunidad de Montes de Coiro tiene casi 100 hectáreas de terreno comunal y puede presumir de superficies de carballal. Desde que empezaron con esta vigilancia, la parroquia se ha librado de sufrir incendios, al contrario que en Moaña o Darbo, donde sí se han producido.

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