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  <title>Rock ain't roll</title>
  <subtitle>Home is where the heart is (so the real home's in your chest)</subtitle>
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    <name>ThyCrownlessPrincess</name>
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  <updated>2014-05-04T14:52:48Z</updated>
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    <title>Wolf's noses</title>
    <published>2014-05-04T14:52:48Z</published>
    <updated>2014-05-04T14:52:48Z</updated>
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    <category term="f: wolf&amp;apos;s rain"/>
    <content type="html">Vale. Me he medio propuesto medio actualizar (y eso hace un cuarto de lo que viene siendo una propuesta seria de blog) esta cosa. Y comentar en plan random lo que voy viendo/haciendo. En estos momentos, lo que es hacer es poco, y tiene que ver m&amp;aacute;s que nada con papeles de esos universitarios que hay que rellenar con teor&amp;iacute;a de tal y cual autor mientras cruzas los dedos porque los nombres suenen cre&amp;iacute;bles. Y ver, lo que es ver, sigo viendo Wolf&amp;#39;s Rain. Como en la &amp;uacute;ltima entrada, s&amp;iacute; (he perdido velocidad de visualizaci&amp;oacute;n; traducido, viene a ser que, con esto de que tengo que hacer cosas y sentirme &amp;uacute;til, voy tardando tal que m&amp;aacute;s en terminar series).&lt;br /&gt;Y hoy voy a hablar de narices.&lt;br /&gt;Porque las de Wolf&amp;#39;s Rain son inc&amp;oacute;modas de ver cuando los personajes est&amp;aacute;n de frente, y vienen siendo b&amp;aacute;sicamente lo &amp;uacute;nico que me molesta del dibujo (que en general es m&amp;aacute;s mehor que otros animes que he visto, en mi opini&amp;oacute;n, y deja a los protagonistas con menos entradas que el de Dragon Ball, algo que siempre es de agradecer). Y digamos que una no necesita mucha excusa para ramblear como buena estudiante aburrida que es. &lt;br /&gt;A lo que iba: narices. &lt;br /&gt;Me ponen nerviosa, lo admito. Est&amp;aacute; una tranquilamente viendo a Tsume de perfil (o a Tsume, o a Tsume, o a Tsume) y de golpe y porrazo se le gira y... ah&amp;iacute; est&amp;aacute;. La Nariz. The Nariz. Con l&amp;iacute;neas donde no deber&amp;iacute;a de haberlas, con esa forma rara de contorsionarse que se ve que deben de tener las narices por Jap&amp;oacute;n. Y tal. Y el personaje, por decirlo de alg&amp;uacute;n modo, pierde su atractivo (menos Tsume, claro), y pasa a convertirse en&lt;i&gt; una de esas narices &lt;/i&gt;que pasan por la serie. Y no te deja pensar en nada m&amp;aacute;s. Y llega un momento en que te despista tanto y te pierde tanto que decides bloguear acerca de esa nariz para ver si la cosa es tan absurda como parece. Y, por supuesto, lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Hasta aqu&amp;iacute; el absurdo de hoy. M&amp;aacute;s y mejor en el pr&amp;oacute;ximo cap&amp;iacute;tulo. En una de estas hasta subir&amp;eacute; fanfiction, que juro que tengo alguno preparado despu&amp;eacute;s de veinte siglos, pero que est&amp;aacute; medio que en el horno y eso. I swear.)</content>
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    <title>Not (yet) dead</title>
    <published>2014-05-01T11:47:57Z</published>
    <updated>2014-05-01T11:48:39Z</updated>
    <category term="rl"/>
    <category term="blah blah blah"/>
    <lj:music>Gravity</lj:music>
    <content type="html">A veces se me olvida c&amp;oacute;mo funcionaba esto. Quiero decir, que hubo un tiempo en que me sal&amp;iacute;a casi sin pensar, en que escrib&amp;iacute;a entradas como churros y tal, pero ahora la cosa est&amp;aacute; lenta. Tanto que hace como mil a&amp;ntilde;os que no escribo, que no me paso siquiera por aqu&amp;iacute;, y casi ni me hab&amp;iacute;a enterado. Pero hoy me ha dado por recuperar viejos vicios, por volver a entrar y cotillearme, por curiosear por Internet.&lt;br /&gt;Todo ha empezado con un anime.&lt;br /&gt;Que no es que sea algo muy especial, la verdad. Ni siquiera es uno de esos que vi con ganas locas (es m&amp;aacute;s, no llegu&amp;eacute; a terminarlo), pero que lo he cogido as&amp;iacute; como que con ilusi&amp;oacute;n y casi que de casualidad. Dije &amp;quot;vamos a ver qu&amp;eacute; nos ofrece el mundo&amp;quot;, y tecle&amp;eacute; Wolf&amp;#39;s Rain por puro azar (de estas cosas de las que se acuerdan los dedos antes que la cabeza), y ahora no puedo dejarlo. Y bueno, una cosa lleva a la otra.&lt;br /&gt;Hac&amp;iacute;a mucho que no me pasaba por aqu&amp;iacute;. (Y, si somos realistas, es posible que no vuelva. Pero ha sido un placer conocernos y acordarnos de la contrase&amp;ntilde;a, y supongo que una parte de m&amp;iacute; siempre querr&amp;aacute; asomarse un rato, en alg&amp;uacute;n momento, alguno de estos a&amp;ntilde;os).</content>
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    <title>Tabla Héroes: Espejo</title>
    <published>2013-04-05T14:27:44Z</published>
    <updated>2013-04-05T14:27:44Z</updated>
    <category term="c: angela petrelli"/>
    <category term="tabla héroes"/>
    <category term="f: heroes"/>
    <category term="drabbles"/>
    <category term="fanfiction"/>
    <lj:music>Smells like teen spirit --Nirvana</lj:music>
    <content type="html">&lt;b&gt;Tabla Heroes&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: Heroes&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Claim&lt;/b&gt;: Angela Petrelli&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Espejo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; page-break-before: always"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; page-break-before: always"&gt;Y a veces le resulta un poco dif&amp;iacute;cil mirarse al espejo, porque no reconoce a esa mujer que le devuelve la mirada, no quiere reconocerla. No hay golpes, no hay marcas, pero sabe &amp;ndash;porque Angela siempre supo estas cosas&amp;ndash; que por dentro est&amp;aacute; rota, que sangra. Que Arthur le ha hecho algo y duele, duele tanto que es casi insoportable, que es m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil olvidar. As&amp;iacute; que sonr&amp;iacute;e y saluda, da la mano y dirige obras ben&amp;eacute;ficas, porque Angela Petrelli es la mujer de un pol&amp;iacute;tico importante y eso es todo, no hay nada m&amp;aacute;s. No tiene por qu&amp;eacute; haberlo. No quiere que lo haya.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Daniel no termina de entenderlo. Tampoco lo hizo Charles, pero Charles no quiso entender nada desde que apareci&amp;oacute; Arthur, desde despu&amp;eacute;s de la guerra, y Angela tampoco quiso explic&amp;aacute;rselo. C&amp;oacute;mo decirle a un hombre que no es bastante, no puedo conformarme con tan poco &amp;ndash;con besos prohibidos y caricias en privado, con darse la mano por debajo de las mesas porque hay ce&amp;ntilde;os fruncidos alrededor&amp;ndash;; necesito algo m&amp;aacute;s. No, hace tiempo que Charles dej&amp;oacute; de formar parte de su vida; Angela siempre lo hab&amp;iacute;a sabido. Puede que el futuro no est&amp;eacute; escrito, pero s&amp;iacute; est&amp;aacute; esbozado, planificado. Nada cambia lo suficiente: s&amp;oacute;lo los detalles m&amp;aacute;s peque&amp;ntilde;os. Y el futuro, ahora, s&amp;oacute;lo le muestra una cosa. Y no quiere verlo.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Sue&amp;ntilde;a lo mismo cada noche. Sue&amp;ntilde;a con la mujer del espejo, con esa Angela Petrelli que no es feliz en la cocina, relegada a un segundo plano, a una c&amp;aacute;rcel de la que no puede salir. Sue&amp;ntilde;a con esa otra ella, la que tiene cicatrices tan profundas, tan terribles, que nadie se atreve a mirarlas siquiera. Con la que rehuye las manos de su marido, la que tiembla cuando Arthur la besa, la que sabe. Y con Daniel, tambi&amp;eacute;n.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Les visita m&amp;aacute;s a menudo de lo que deber&amp;iacute;a, ahora que es una especie de capo de la mafia y no trae buenas noticias, y Angie sabe que los negocios son s&amp;oacute;lo una excusa. Lo hace por ella. Porque un d&amp;iacute;a fueron amigos, porque Arthur vino despu&amp;eacute;s y no estuvo en ese otro lugar, no vivi&amp;oacute; lo que vivieron ellos. Porque, en el fondo, se siente culpable: puede que &amp;eacute;l tuviera algo que ver en todo esto. Y Angela no sabe c&amp;oacute;mo pedirle que se marche, qu&amp;eacute; decirle. Lo s&amp;eacute; todo; podr&amp;iacute;a intentarlo. Lo s&amp;eacute; todo, pero ser&amp;iacute;a mentira: no sabe nada, no quiere saberlo. Ahora tiene sue&amp;ntilde;os, eso es cierto, pesadillas. La mujer del espejo grita y golpea las paredes de su celda, la mujer del espejo llora por sus ni&amp;ntilde;os, por ella misma. Pero si la deja salir, &amp;iquest;qu&amp;eacute; quedar&amp;aacute;? Si la dejas escapar, Daniel, &amp;iquest;qu&amp;eacute; ver&amp;eacute; al mirar mi reflejo?&lt;/p&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <title>¡Feliz cumpletrecemeses, Gui!</title>
    <published>2013-01-23T22:36:16Z</published>
    <updated>2013-01-23T22:36:16Z</updated>
    <category term="p: sylar/elle"/>
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    <category term="drabbles"/>
    <category term="fanfiction"/>
    <lj:music>Man in Black - Johnny Cash</lj:music>
    <content type="html">&amp;iexcl;Feliz cumpletrecemeses! S&amp;iacute;, s&amp;iacute;, lo s&amp;eacute;, quedan d&amp;iacute;as para que llegue, pero as&amp;iacute; soy yo, dando los regalos antes y tal... Meh, ya me callo.&lt;br /&gt;En fin, a lo que iba: la vida real y esas cosas raras que alguien se invent&amp;oacute; y a las que llamaron ex&amp;aacute;menes me han impedido celebrar tu cumple como se merece (pensaba escribirte porno), as&amp;iacute; que el regalo llega tarde y no es exactamente lo que pretend&amp;iacute;a escribirte, pero es algo. Y tiene como protagonista a Sylar (que hay que cambiar de fandom de vez en cuando, oye), as&amp;iacute; que ya tiene m&amp;aacute;s puntos :3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas&lt;/b&gt;: No, no est&amp;aacute; mal: empieza por el ep&amp;iacute;logo. Y esas cosas. Also, espero que te guste :)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Broken&amp;nbsp;&lt;br /&gt;(Or how to let go)&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: &amp;apos;Times New Roman&amp;apos;; font-size: medium; line-height: normal; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Ep&amp;iacute;logo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: &amp;apos;Times New Roman&amp;apos;; font-size: medium; line-height: normal; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Despierta empapado en sudor, el coraz&amp;oacute;n acelerado; tantea con la mano el otro lado de la cama para descubrirlo fr&amp;iacute;o, vac&amp;iacute;o, perfectamente colocado. Ahoga un gemido, traga saliva.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Y la ve.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;El don de Isaac Mendez, el pintor, es &amp;uacute;til, reconoce. Lo era, al menos -a&amp;uacute;n le cuesta adaptarse a hablar en pasado, a&amp;uacute;n le cuesta decir &amp;ldquo;era, pod&amp;iacute;a, ten&amp;iacute;a&amp;rdquo;, pero lo va consiguiendo-; le habr&amp;iacute;a gustado disfrutarlo m&amp;aacute;s tiempo. Habr&amp;iacute;a sido interesante, supone, haber podido ver esto. Haberlo pintado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Elle no es capaz de mirarle a los ojos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Y se dice que es ir&amp;oacute;nico: he sido yo quien mat&amp;oacute; a tu padre. Quiere decirlo con ese mismo tono de otras veces, con la voz firme y algo parecido a la burla en la mirada; quiere explicarle c&amp;oacute;mo fue la sensaci&amp;oacute;n, por qu&amp;eacute; lo hizo. Te sientes poderoso, le dir&amp;iacute;a. Te sientes especial, m&amp;aacute;s fuerte, m&amp;aacute;s vivo. Verla temblar de rabia -m&amp;aacute;s que ahora-, ver c&amp;oacute;mo se dobla en dos y lucha contra el dolor y la ira y la culpa. Porque es culpa suya, es culpa de ella. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Sylar no habr&amp;iacute;a existido de no ser por ti, Elle, le habr&amp;iacute;a dicho Gabriel. Y habr&amp;iacute;a sido verdad. Ella lo sabe, piensa lo mismo. S&amp;oacute;lo hay que verla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Pero Sylar ha dejado de ser Sylar; ahora es s&amp;oacute;lo Gabriel de nuevo. Es lo que tiene que ser, es justo lo que ten&amp;iacute;a que pasar. El mundo no necesita al asesino, ya. No del todo. Ahora hay otro mejor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;(Y Arthur Petrelli ni siquiera tiene que propon&amp;eacute;rselo, como Gabriel, ni siquiera necesita ese ansia insaciable: ya tiene el hambre de poder).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;As&amp;iacute; que Gabriel decide aguantar. Hablar con ella. Mirarle a los ojos y decirle que lo siente, lo siente de verdad -que no lo habr&amp;iacute;a hecho de otro modo de haber tenido otra oportunidad, porque habr&amp;iacute;a sido mentira-, estoy intentando arreglarlo. Cambiar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Ella se viene abajo. Llora. Golpea -y duele, los malditos rayos duelen como mil demonios azules que le atraviesan la piel y le recorren el cuerpo, y Gabriel Gray grita y este castigo podr&amp;iacute;a durar siempre; se lo merece, los dos se lo merecen-, y de repente para y cae de rodillas y todo est&amp;aacute; bien. Tranquila, le dice; al menos lo piensa. Tranquila. Se te pasar&amp;aacute;. Aprender&amp;aacute;s a perdonarte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&amp;Eacute;l a&amp;uacute;n lo est&amp;aacute; intentando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;II&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;A veces la ve, incluso despierto. A veces se la imagina junto a &amp;eacute;l, una voz insidiosa en su o&amp;iacute;do -eres especial, Gabriel, siempre lo fuiste; lo supe antes incluso de que t&amp;uacute; me lo demostraras, antes de que ese globo cayera al suelo y esparciera la nieve por el sal&amp;oacute;n-. A veces tiene ganas de gritar y llorar y golpear a la nada, porque Virginia Gray nunca se desvanece del todo, nunca le abandona. Porque una madre nunca deja a su hijo; es su trabajo, supone. Vigilarle, guiarle, susurrarle mentiras, de cuando en cuando. Te sigo queriendo, por ejemplo; es cuando lo dice cuando sabe que la est&amp;aacute; imaginando, que no es real. Porque c&amp;oacute;mo iba a seguir queri&amp;eacute;ndole, despu&amp;eacute;s de lo que ha hecho. Es que no ves en qu&amp;eacute; me he convertido, en qu&amp;eacute; me has convertido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Pero eres mi ni&amp;ntilde;o, murmura ese esp&amp;iacute;ritu; siente el aliento fr&amp;iacute;o junto al o&amp;iacute;do. Podr&amp;iacute;a ser s&amp;oacute;lo el aire, por supuesto. Podr&amp;iacute;a no ser nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&amp;iquest;Est&amp;aacute;s bien?, pregunta Elle; &amp;eacute;l sacude la cabeza, no sabiendo muy bien qu&amp;eacute; responder. Al final, decide mentir: lo han hecho tan a menudo, los dos, que es casi una reacci&amp;oacute;n autom&amp;aacute;tica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;S&amp;iacute;. Es s&amp;oacute;lo... Hace un gesto vago; ella asiente. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Claro. Es raro; sonr&amp;iacute;e. Tiene una sonrisa bonita, agradable, y Gabriel se la devuelve casi sin darse cuenta. Se le hace extra&amp;ntilde;o, verla ahora y no sentir nada de lo que se supone que deber&amp;iacute;a sentir -hambre, odio, curiosidad-. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Podr&amp;iacute;a ser lo mejor que nos ha pasado nunca, admite. El eclipse. Podr&amp;iacute;a ser lo &amp;uacute;nico bueno que nos ha pasado jam&amp;aacute;s, en realidad; eso no lo dice. Elle lo entiende igualmente, se acerca a &amp;eacute;l. Le besa, largo y lento, en la boca; mordisquea su labio inferior, se r&amp;iacute;e dentro del beso. Es c&amp;aacute;lida y huele bien, y esto podr&amp;iacute;a durar para siempre, piensa Gabriel Gray. Podr&amp;iacute;an olvidar el pasado. A Sylar y a la Compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a, a sus padres, a todo eso que fueron una vez, lo que nunca escogieron ser. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Cierra los ojos, le acaricia la mejilla. Elle se deja hacer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Te quiero, murmura contra sus labios. No est&amp;aacute; seguro de que le haya o&amp;iacute;do, pero da igual. Habr&amp;aacute; otro mill&amp;oacute;n de oportunidades; piensa dec&amp;iacute;rselo cada d&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;III&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Duele. Hac&amp;iacute;a tiempo que no sent&amp;iacute;a algo as&amp;iacute;, en realidad; duele, pero no es como otras veces. El dolor se desvanece r&amp;aacute;pidamente; quiere cerrar los ojos, quiere dormir, olvidar el ruido del disparo, el fr&amp;iacute;o que le invade poco a poco. Elle suelta su mano; est&amp;aacute; llorando, cree Gabriel, est&amp;aacute; llorando por &amp;eacute;l. No llores, quiere decirle, no me mires as&amp;iacute;. No es tan terrible. No es tan horrible como crees: tendr&amp;iacute;a que haber pasado hace mucho. Lo &amp;uacute;nico que siento, lo &amp;uacute;nico que siente, en realidad, es no haberlo dicho m&amp;aacute;s alto, antes. Te quiero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;IV&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Y, de pronto, el negro se desvanece. Cree que ha estado muerto -no ser&amp;iacute;a la primera vez; puede que no sea la &amp;uacute;ltima, tampoco-, pero no est&amp;aacute; seguro; se siente confuso. Le falta algo, le duele algo; hay algo que no termina de encajar. La echa de menos, aunque por un instante no sabe qui&amp;eacute;n es, por qu&amp;eacute; tendr&amp;iacute;a que recordarla. Pero los labios le saben a sangre y por debajo de la sangre a&amp;uacute;n queda el sabor de Elle, el olor de Elle, el nombre de Elle y el fantasma lejano de un beso. Se levanta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Tiene que encontrarla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;V&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Siempre supe que eras especial, Gabriel, le dice la voz de Virginia. &amp;Eacute;l traga saliva; Elle le observa, ce&amp;ntilde;o fruncido, los ojos clavados en los suyos. Lo siento, quiere decirle. Lo siento mucho; habr&amp;iacute;a sido bonito. Habr&amp;iacute;a sido perfecto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;La besa. La besa y la estrecha contra s&amp;iacute;, y no dice nada porque no hay nada que decir. El eclipse no ha durado para siempre; no fue m&amp;aacute;s que un espejismo. Una mentira. No fue m&amp;aacute;s que un breve par&amp;eacute;ntesis en esa burla, ese chiste malo que son sus vidas. Podr&amp;iacute;amos tenerlo todo, Elle. Si s&amp;oacute;lo no fu&amp;eacute;ramos nosotros. Si no estuvi&amp;eacute;ramos estropeados. Rotos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;VI&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Despierta empapado en sudor, el coraz&amp;oacute;n acelerado; tantea con la mano el otro lado de la cama para descubrirlo fr&amp;iacute;o, vac&amp;iacute;o, perfectamente colocado. Ahoga un gemido, traga saliva.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Elle le sonr&amp;iacute;e desde el otro lado de la habitaci&amp;oacute;n peque&amp;ntilde;a de motel, los ojos azules muy abiertos, justo como antes. Se acerca a &amp;eacute;l; Gabriel -porque es Gabriel a esas horas de la ma&amp;ntilde;ana, porque a&amp;uacute;n no ha tenido tiempo de ser nadie m&amp;aacute;s- aprieta los pu&amp;ntilde;os. M&amp;aacute;rchate, le pide.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Oh, sabes que no va a irse, murmura una voz en su o&amp;iacute;do. &amp;Eacute;l no necesita volverse para saber qui&amp;eacute;n es; conoce bien a su madre. Demasiado. Tampoco quieres que se vaya, cari&amp;ntilde;o.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Elle se sienta en la cama, sobre sus rodillas; no pesa. No esperaba otra cosa, por supuesto. Tiene una l&amp;iacute;nea rojiza cruz&amp;aacute;ndole la frente, una mueca perpetua en los labios; se inclina hacia &amp;eacute;l, y le besa. Y es un beso fr&amp;iacute;o y triste y largo, y puede que no exista, puede que no sea m&amp;aacute;s que su imaginaci&amp;oacute;n. Sylar despierta poco a poco y lo invade todo, y Elle palidece y se deshace ante sus ojos; Gabriel gime. No te vayas, quiere decirle. No me dejes otra vez. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Traga saliva; Elle sacude la cabeza. Podr&amp;iacute;a haber sido distinto. Podr&amp;iacute;amos haberlo dejado atr&amp;aacute;s, podr&amp;iacute;amos haber sido nosotros, s&amp;oacute;lo nosotros, por una vez.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Te quiero.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;</content>
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    <title>Tabla Héroes: Angela Petrelli</title>
    <published>2012-12-20T18:58:51Z</published>
    <updated>2012-12-20T18:58:51Z</updated>
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    <lj:music>Jar of Hearts -Christina Perry</lj:music>
    <content type="html">&lt;b&gt;Tabla Heroes&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: Heroes (obviously)&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Claim&lt;/b&gt;: Angela Petrelli&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Cucaracha&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: &amp;apos;Times New Roman&amp;apos;; font-size: medium; line-height: normal; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Dicen que las cucarachas est&amp;aacute;n en la cima de la pir&amp;aacute;mide evolutiva. Que lograron hace milenios lo que ning&amp;uacute;n otro ser ha conseguido: ser invencibles, inmortales, eternas. Incluso despu&amp;eacute;s de un holocausto nuclear, cuando todo lo dem&amp;aacute;s ha desaparecido, siempre quedan cucarachas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Son como una mala hierba, como una maldita plaga que se cuela en las casas y en los patios y hace que toda la limpieza no sirva para nada, que todo el cuidado del mundo no tenga sentido. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Angela sabe que, cuando tenga un piso propio - una casa propia, una mansi&amp;oacute;n, dicen sus sue&amp;ntilde;os - no tendr&amp;aacute; que aguantar a esos bichos repugnantes. No es algo que haya visto: es simple convicci&amp;oacute;n. Como la que tienen el resto de los mortales, supone. Esa que no se basa en hechos, que no tiene en cuenta los sue&amp;ntilde;os, la que coge lo improbable y lo convierte en la fuerza que mueve el mundo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a, se dice, todo ser&amp;aacute; distinto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Este primer apartamento es una cochiquera. Podr&amp;iacute;an haber conseguido algo m&amp;aacute;s grande, algo m&amp;aacute;s impresionante, algo que mereciera la pena, pero Charlie no es est&amp;uacute;pido, y los dem&amp;aacute;s lo saben. Tiene raz&amp;oacute;n. Puede que sea una buena idea lo de permanecer en el anonimato por el momento; acabamos de escapar de una especie de campo secreto de exterminio, dice Angela, y aunque los dem&amp;aacute;s no est&amp;aacute;n de acuerdo - Bobby, al menos -, no dicen nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;En el fondo, les sigue dando l&amp;aacute;stima. Angela lo odia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Hay s&amp;oacute;lo una habitaci&amp;oacute;n en el apartamento: tendr&amp;iacute;a que haber sido para ella, pero, al fin y al cabo, Angie siempre ha dormido mejor acompa&amp;ntilde;ada. Y Charlie es c&amp;aacute;lido, firme, seguro: Charlie podr&amp;iacute;a vivir para siempre en ese colch&amp;oacute;n estrecho y ella no querr&amp;iacute;a moverse nunca de su lado. Estar&amp;iacute;a bien. Ser&amp;iacute;a casi perfecto, piensa. y en ning&amp;uacute;n momento se le viene a la cabeza ese otro hombre, el del uniforme militar. Por qu&amp;eacute; iba a pensar en &amp;eacute;l; ni siquiera le conoce. El futuro puede cambiar, el futuro no est&amp;aacute; escrito aunque aparezca en sus visiones. Se lo dice mientras lo besa, dulce y h&amp;uacute;medo y con ese punto de pasi&amp;oacute;n, de locura, y Charles sonr&amp;iacute;e y niega con la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 15px; font-family: Arial; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;El futuro est&amp;aacute; muy lejos, admite. El presente es lo &amp;uacute;nico que nos queda.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;</content>
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    <title>Tabla Héroes</title>
    <published>2012-12-12T16:35:48Z</published>
    <updated>2013-04-05T14:31:29Z</updated>
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    <content type="html">&lt;center&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:left"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sacada de 10fandoms, que no s&amp;eacute; si sigue funcionando. En fin, lo averiguar&amp;eacute;.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Claim: &lt;/b&gt;Angela Petrelli&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom: &lt;/b&gt;Heroes&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;b&gt;Tabla General 1&lt;/b&gt;&lt;/font&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;table align="center" border="2" cellpadding="2" cellspacing="2" summary="" width="70%"&gt;&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;&lt;font size="2"&gt;01. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/103160.html" target="_blank" target="_blank"&gt;Cucaracha&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/td&gt;
&lt;td&gt;&lt;font size="2"&gt;02. H&amp;eacute;lice&lt;/font&gt;&lt;/td&gt;
&lt;td&gt;&lt;font size="2"&gt;03. T&amp;aacute;ser&lt;/font&gt;&lt;/td&gt;
&lt;td&gt;&lt;font size="2"&gt;04. Eclipse&lt;/font&gt;&lt;/td&gt;
&lt;td&gt;&lt;font size="2"&gt;05. Cerebro&lt;/font&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;&lt;font size="2"&gt;06. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/103762.html" target="_blank" target="_blank"&gt;Espejo&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/td&gt;
&lt;td&gt;&lt;font size="2"&gt;07. Destino&lt;/font&gt;&lt;/td&gt;
&lt;td&gt;&lt;font size="2"&gt;08. Gen&amp;eacute;tica&lt;/font&gt;&lt;/td&gt;
&lt;td&gt;&lt;font size="2"&gt;09. Bomba&lt;/font&gt;&lt;/td&gt;
&lt;td&gt;&lt;font size="2"&gt;10. Gafas&lt;/font&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;
&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Y bonita forma de volver a la vida, &amp;iquest;eh?)</content>
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    <title>Tabla Universal: Asuntos pendientes [Hanazakari no Kimitachi e]</title>
    <published>2012-11-11T19:49:01Z</published>
    <updated>2012-11-11T19:49:01Z</updated>
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    <lj:music>La casa por el tejado -Fito y los Fitipaldis</lj:music>
    <content type="html">&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&lt;b&gt;Tabla Universal&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: Hanazakari no Kimitachi e (Hana Kimi)&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes/Pareja&lt;/b&gt;: Shuichi Nakatsu, Mizuki Ashiya&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&lt;b&gt;Asuntos pendientes&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Se la encuentra en una cafeter&amp;iacute;a de Tokyo. Lleva puesto un vestido corto, femenino, y se le hace tan extra&amp;ntilde;o verla as&amp;iacute; que al principio ni siquiera la reconoce. Pero tampoco ha cambiado tanto en tres a&amp;ntilde;os, Mizuki; eso hay que admitirlo. Es s&amp;oacute;lo que tiene el pelo m&amp;aacute;s largo, y est&amp;aacute; maquillada y sigue siendo guapa, muy guapa, y, por un instante, el coraz&amp;oacute;n de Nakatsu no sabe qu&amp;eacute; hacer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Tiene el r&amp;iacute;mel corrido, una peque&amp;ntilde;a herida en el labio inferior, quiz&amp;aacute;s de morderlo. Est&amp;aacute; sola, sentada en una de las mesas de la esquina &amp;ndash;es un Starbucks y es no es m&amp;aacute;s impersonal que todos los dem&amp;aacute;s, pero, por alguna raz&amp;oacute;n, hoy parece a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s fr&amp;iacute;o&amp;ndash;, caf&amp;eacute; en mano y un peri&amp;oacute;dico que no lee sobre las rodillas. Mira a lo lejos, a la nada; podr&amp;iacute;a ser un maniqu&amp;iacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Nakatsu s&amp;oacute;lo tarda diez segundos en reconocerla. Es bastante tiempo, o lo ser&amp;iacute;a si fuese cualquier otra persona, pero, bueno. Nunca ha sido un chico brillante; eso tampoco ha cambiado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Se deja caer en una silla, frente a ella; por un instante Mizuki parece a punto de protestar, pero se da cuenta enseguida &amp;ndash;tarda mucho menos que &amp;eacute;l, desde luego&amp;ndash; de qui&amp;eacute;n es. Le sonr&amp;iacute;e; le tiemblan los labios, las manos. Tiene los ojos secos, a estas alturas, pero a&amp;uacute;n est&amp;aacute;n hinchados, enrojecidos; Nakatsu no sabe qu&amp;eacute; decir. Te he echado de menos estos diez a&amp;ntilde;os. No te imaginas cu&amp;aacute;nto he pensado en ti.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Guarda silencio; espera a que ella hable. A que diga algo en especial, porque, bueno, tampoco se le ocurre c&amp;oacute;mo empezar una conversaci&amp;oacute;n con una mujer a la que no sabe si quiere, que hace una eternidad consigui&amp;oacute; que casi le reventara el coraz&amp;oacute;n. No sabe c&amp;oacute;mo empezar a hablar con una completa desconocida, en realidad, cuando no hay alcohol de por medio y un grupo de tipos que acaban de quitarse el traje y se sienten mucho m&amp;aacute;s libres que &amp;eacute;l.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Cu&amp;aacute;nto tiempo, dice Mizuki; &amp;eacute;l no puede hacer m&amp;aacute;s que asentir. Se siente est&amp;uacute;pido; ahora entiende por qu&amp;eacute; se lo dicen. No es que lo hagan abiertamente, claro, pero, bueno. Tampoco es tan dif&amp;iacute;cil de deducir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;C&amp;oacute;mo est&amp;aacute;s?, pregunta ella; &amp;eacute;l tiene la vista clavada en sus labios. Son gruesos, apetecibles; el inferior sigue enrojecido y tiene esa peque&amp;ntilde;a marca, restos de sangre seca alrededor. Se pregunta c&amp;oacute;mo ser&amp;aacute; besarlos. C&amp;oacute;mo habr&amp;iacute;a sido, diez a&amp;ntilde;os atr&amp;aacute;s.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Bien, consigue decir. Voy tirando. Y a ella parece bastarle con esa respuesta; le dedica otra sonrisa, m&amp;aacute;s amplia, m&amp;aacute;s sincera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Me alegro mucho por ti, dice. &amp;iquest;Sigues jugando al f&amp;uacute;tbol?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Nakatsu deber&amp;iacute;a contarle toda la historia, pero es dif&amp;iacute;cil. Deber&amp;iacute;a decirle que entr&amp;oacute; en la liga profesional, que un equipo de segunda divisi&amp;oacute;n dio algo de pasta por &amp;eacute;l y le anim&amp;oacute; y le entren&amp;oacute;, que estuvo a punto de ser una estrella. Deber&amp;iacute;a hablarle de la presi&amp;oacute;n, de la forma en que los compa&amp;ntilde;eros le miraban cuando no consegu&amp;iacute;a marcar, de ese cosquilleo en el est&amp;oacute;mago tan extra&amp;ntilde;o que le hac&amp;iacute;a vomitar antes y despu&amp;eacute;s de cada partido. De los quince meses que dur&amp;oacute; en el campo antes de pasar al banquillo, de quedar olvidado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No lo hace.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;En lugar de eso, le cuenta lo de los domingos. He dejado la competici&amp;oacute;n; tengo un trabajo estable. Una mierda, claro &amp;ndash;eso no lo dice&amp;ndash;, pero uno puede seguir adelante, m&amp;aacute;s o menos. Hay que tener los pies en el suelo, de vez en cuando. En la vida, no todo sale como uno quiere.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;As&amp;iacute; que ten&amp;eacute;is un equipo en la empresa?, pregunta ella; &amp;eacute;l asiente. S&amp;iacute;; no somos malos. Es decir, no es lo mismo que antes, porque juegan tipos mayores y tal, y los jefes, pero lo pasamos bien. Es lo que cuenta, &amp;iquest;no?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;(Es mentira. No lo pasa bien; lo odia. Le recuerda a las oportunidades perdidas, a los campos de verdad, a lo que podr&amp;iacute;a haber sido. Le recuerda que no es m&amp;aacute;s que un cobarde, que ha renunciado a todo lo que le import&amp;oacute; alguna vez, al final.)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Le pregunta qu&amp;eacute; es lo que hace aqu&amp;iacute;, en Tokyo. En Jap&amp;oacute;n, en general; lo &amp;uacute;ltimo que supe de ti, Mizuki, es que lo hab&amp;iacute;as dejado con Sano. Nunca me dijo por qu&amp;eacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Ella le habla de la distancia, de lo duro que es el d&amp;iacute;a a d&amp;iacute;a. De lo dif&amp;iacute;cil que resulta no olvidarte un poco de esa otra persona cuando no puedes verla ni tocarla, cuando es s&amp;oacute;lo una voz por tel&amp;eacute;fono de vez en cuando, y alguna carta. Le cuenta que aguantaron dos a&amp;ntilde;os, pero que eran j&amp;oacute;venes y los dos sab&amp;iacute;an perfectamente que ten&amp;iacute;an que seguir adelante. No puedes atarte as&amp;iacute; cuando tienes dieciocho, diecinueve a&amp;ntilde;os. No puedes esperar que un amor te dure toda la vida, que sobreviva a los kil&amp;oacute;metros, que se divida en dos continentes. Su voz suena amarga, desencantada; es distinta a la Mizuki que conoc&amp;iacute;a. M&amp;aacute;s adulta, m&amp;aacute;s desesperada. Es la voz de una mujer madura que ha dejado muy atr&amp;aacute;s la infancia, alguien que no est&amp;aacute; dispuesta a recorrerse mil kil&amp;oacute;metros para volver a ver la sonrisa del hombre de sus sue&amp;ntilde;os.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Se terminan el caf&amp;eacute; juntos, siguen charlando. Es insignificante, superficial; hablan de todo y de nada, del trabajo. Cotillean; Mizuki pregunta por los chicos, y Nakatsu dice que hace mucho que no los ve. Sano sigue saltando, le comenta, aunque eso ella ya lo sabe. Kayashima tiene algo as&amp;iacute; como un programa de televisi&amp;oacute;n nocturno; Nanba-sempai trabaja en el chiringuito de su madre. De los dem&amp;aacute;s sabe poco; es el problema con los amigos de infancia, &amp;iquest;sabes? Desaparecen en cuanto dejas de ser ni&amp;ntilde;o. Son como recuerdos de otra vida, de otro mundo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Mizuki le pregunta si quiere ir a su casa; dice que tiene un apartamento alquilado cerca de all&amp;iacute;. Ten&amp;iacute;amos... Bueno, supongo que no estoy segura de querer ir sola. No le explica nada m&amp;aacute;s; no hace falta. Nakatsu acepta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No menciona a ese otro hombre, al que ha salido de su vida hace tan poco; tampoco hace falta. El apartamento es m&amp;aacute;s bien peque&amp;ntilde;o, con ventanas enormes de cristal y demasiada luz; a&amp;uacute;n es de d&amp;iacute;a. Se sientan en el sof&amp;aacute;, barato y algo inc&amp;oacute;modo, y dejan pasar el tiempo; hay tensi&amp;oacute;n en el aire, y quiz&amp;aacute;s deber&amp;iacute;an decir algo, piensa Nakatsu, pero mantiene la boca cerrada. El tiempo le ha ense&amp;ntilde;ado a no hablar de m&amp;aacute;s; es f&amp;aacute;cil cagarla cuando uno no sabe muy bien qu&amp;eacute; decir, cuando uno dice lo primero que se le pasa por la cabeza. Es lo que tiene, supone, ser como es; hay gente, como &amp;eacute;l, con la habilidad de meter la pata cada vez que abren la boca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Cierra los ojos, se recuesta un poco. Y, un instante despu&amp;eacute;s, la siente acercarse; le busca la boca con los labios, le acaricia las mejillas con los dedos, u&amp;ntilde;as demasiado largas, cuidadas, femeninas. Respira r&amp;aacute;pido, y el maquillaje sigue corrido, el pelo perfectamente recogido; Nakatsu abre los ojos para encontr&amp;aacute;rsela mir&amp;aacute;ndole, la desesperaci&amp;oacute;n pintada en los ojos oscuros. Se deja hacer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Es lo que siempre so&amp;ntilde;&amp;oacute;, supone; es el amor de su adolescencia, el primero, ese que todos dicen que dura para siempre, el que cuenta de verdad. Podr&amp;iacute;an haber estado juntos, podr&amp;iacute;an haber aguantado hasta el final: ahora estar&amp;iacute;an casados, aburridos, destrozados por el paso del tiempo y de la vida, por el peso de todas esas mentiras a media voz. Cada &lt;i&gt;te quiero&lt;/i&gt; habr&amp;iacute;a sido un suplicio, cada beso un castigo m&amp;aacute;s. Nakatsu sabe que deber&amp;iacute;a pararla justo ahora, pero Mizuki &amp;ndash;el que hay en su cabeza, el que no lleva maquillaje y tiene el pelo corto y algo m&amp;aacute;s entre las piernas&amp;ndash; es el amor de su vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Se separa de ella unos segundos m&amp;aacute;s tarde. Dice no puedo, pero en voz tan baja, tan insegura, que casi no se entiende a s&amp;iacute; mismo; ella llora.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No lo entiendo, dice entre hipidos. No lo entiendo; no le habla a &amp;eacute;l, en realidad, pero Nakatsu responde. No sabe qu&amp;eacute; otra cosa hacer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Lo siento, Mizuki. No eres... No... Traga saliva, respira hondo. Soy gay, murmura; es la primera vez que lo admite en voz alta, se le ocurre. Es la primera vez que lo confiesa, y quiz&amp;aacute;s se sienta mejor ahora, piensa, quiz&amp;aacute;s deber&amp;iacute;a sentirse bien, pero no es tan f&amp;aacute;cil.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Ella sacude la cabeza. Ya lo sab&amp;iacute;a, admite; se r&amp;iacute;e, una risa fr&amp;iacute;a, destrozada. Ya lo sab&amp;iacute;a. Incluso entonces. Incluso, ya sabes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Apoya la cabeza sobre su hombro, cierra los ojos; es m&amp;aacute;s peque&amp;ntilde;a de lo que recordaba, Nakatsu, es mucho m&amp;aacute;s fr&amp;aacute;gil que ese Mizuki Ashiya al que conoci&amp;oacute; una vez. Le pasa un brazo sobre los hombros, la aprieta contra s&amp;iacute;, le besa la frente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Por la ma&amp;ntilde;ana le duele la espalda; la cama de Mizuki es inc&amp;oacute;moda, o puede que sea la forma en que han dormido. A&amp;uacute;n la est&amp;aacute; abrazando; tiene los ojos cerrados, pero est&amp;aacute; despierta. De todas formas, no se mueve, s&amp;oacute;lo por si acaso, s&amp;oacute;lo porque este momento podr&amp;iacute;a ser perfectoen otra realidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;Nakatsu?, llama ella; &amp;eacute;l tarda en responder.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Dime.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Deber&amp;iacute;amos casarnos. O algo as&amp;iacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Y sabe que es broma, sabe que es una absoluta estupidez, pero no parece tan tonto en ese momento, con la mujer &amp;ndash;el hombre&amp;ndash; de sus sue&amp;ntilde;os entre los brazos, la respiraci&amp;oacute;n calmada, la cara limpia de maquillaje y un pijama ancho que no deja ver nada, que no deja adivinar. Sonr&amp;iacute;e; Mizuki abre los ojos. No parece la misma de ayer; es casi como si fuera la de antes, algo m&amp;aacute;s joven, algo m&amp;aacute;s inocente. Ilusa. Una ni&amp;ntilde;a, apenas, con esa fuerza y esas ganas de cambiar el mundo, de acomodarlo todo a lo que su cabeza dec&amp;iacute;a que deb&amp;iacute;a ser.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Tienes raz&amp;oacute;n, murmura; ella se r&amp;iacute;e. Se separa de &amp;eacute;l en apenas un segundo, y el encanto se rompe. Hay un sujetador en el ovillo de ropa que han dejado en el suelo; Mizuki lo coge sin casi darse cuenta, como si fuera algo que hace siempre, que no tiene importancia. Nakatsu cierra los ojos, cuenta hasta diez. Cuando vuelve a abrirlos, ella est&amp;aacute; vestida: una camiseta ancha, vieja, unos pantalones cortos, el pelo suelto, largo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Te quiero, dice sin pensar. Mizuki sonr&amp;iacute;e. Voy a hacer el desayuno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;En la oficina no lo saben. Puede que se lo imaginen, claro, porque, cree, es bastante evidente. Porque a veces hablan de sus mujeres, todos ellos, de las chicas con las que salen y con las que les gustar&amp;iacute;a salir, y Shuichi Nakatsu permanece en silencio, se r&amp;iacute;e sin ganas en los momentos adecuados, finge escuchar. Porque a veces se queda quieto, la mirada perdida, cuando pasa Sadame-san, y le dedica la misma sonrisa que algunas de las compa&amp;ntilde;eras. Puede que lo sepan, en realidad, en la oficina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Pero nunca se lo has dicho, confirma Mizuki. Deber&amp;iacute;a ser una pregunta, pero no lo es. Shuichi asiente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No creo que sea... No s&amp;eacute;, admite. Puede que a&amp;uacute;n me d&amp;eacute; un poco de miedo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Ella se encoge de hombros. No s&amp;eacute; c&amp;oacute;mo son, la verdad, dice. Pero me alegro de que me lo hayas dicho. Y le sonr&amp;iacute;e.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Bueno, es culpa tuya; con eso, Nakatsu intenta quitarle peso al asunto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;M&amp;iacute;a? &amp;iquest;Por haberte besado?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;Eacute;l asiente; podr&amp;iacute;a decirle que, en realidad, es culpa de ese otro Mizuki, el que invadi&amp;oacute; sus sue&amp;ntilde;os durante tantos a&amp;ntilde;os, el que le hizo dudar de todo y destruy&amp;oacute; los cimientos de su vida, de su mundo. Si me hubieras besado entonces, &amp;iquest;sabes?, no te habr&amp;iacute;a dicho que no.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No se da cuenta de que lo ha dicho en voz alta hasta que la oye re&amp;iacute;r. Estaba muy ocupada con Sano, se disculpa Mizuki; en ese momento no ve&amp;iacute;a otra cosa, pero, bueno. Traga saliva. Est&amp;aacute;n sentados en el sof&amp;aacute; otra vez, una bandeja con tazas vac&amp;iacute;as y galletas en la mesita de caf&amp;eacute; delante de ellos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Dime.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No me habr&amp;iacute;a importado besarte. Si no hubiera sido por Sano, claro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;Eacute;l sonr&amp;iacute;e, asiente. Dice me rompiste el coraz&amp;oacute;n. Del todo. Y ni siquiera estoy seguro de haberte querido como... ya sabes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Como mujer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Aj&amp;aacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Deber&amp;iacute;amos recoger esto y salir, &amp;iquest;no crees? Yo entro a trabajar en dos horas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Se levanta y lleva las bandejas a la cocina; a Nakatsu le cuesta un poco m&amp;aacute;s. No le apetece volver a la oficina, no le apetece volver a su vida de siempre. Habr&amp;iacute;a estado bien poder quedarse en el piso un poco m&amp;aacute;s, piensa. Con ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;La besa casi sin darse cuenta. Es un beso casto en la mejilla, pero se acerca peligrosamente a su boca; es Mizuki la que se aleja en ese instante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Siento lo de ayer, dice. &amp;Eacute;l se da cuenta demasiado tarde de lo que ha estado a punto de hacer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Yo... Mizuki, no es...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Lo siento de verdad. Me acaban... Se fue hace tres d&amp;iacute;as, &amp;iquest;sabes? No me coge el tel&amp;eacute;fono, no responde a los mensajes. Respira hondo, parpadea un par de veces, como conteniendo las l&amp;aacute;grimas. Tengo que ir a trabajar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Le deja solo en la puerta de un edificio que no conoce. Nakatsu tarda en reaccionar: siempre ha sido m&amp;aacute;s lento de la cuenta. Puede que por eso no consiga concentrarse en todo el d&amp;iacute;a; no es que piense en ella, exactamente, pero tampoco consigue quit&amp;aacute;rsela de la cabeza del todo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No vuelve a verla hasta casi un mes m&amp;aacute;s tarde; llueve en Tokyo, y una marea terrible de paraguas amenaza con arrastrarle a cualquier parte, a ning&amp;uacute;n sitio en concreto. No sabe d&amp;oacute;nde ir, no tiene claro qu&amp;eacute; hacer; es temprano para volver a casa. Tendr&amp;iacute;a que estar trabajando, piensa. Traga saliva.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Se moja; olvid&amp;oacute; el paraguas en la oficina la &amp;uacute;ltima vez, hace casi semana y media, y ahora no puede hacer otra cosa que no sea mascullar, maldecir, caminar lo m&amp;aacute;s r&amp;aacute;pido posible y refugiarse en cualquier portal, en cualquier tienda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Mizuki sujeta un malet&amp;iacute;n oscuro, lleva botas de agua verde oscuro y el pelo corto de nuevo. Su paraguas es negro y amarillo, destaca entre la multitud, igual que ella. Vaqueros y una camisa blanca, y casi parece un hombre de nuevo; de pronto, Shuichi Nakatsu ha dejado de sentir la lluvia, aunque sigue empapado. No es un buen d&amp;iacute;a para ir por ah&amp;iacute; sin paraguas, murmura ella en su o&amp;iacute;do &amp;ndash;cerca, muy cerca, y a &amp;eacute;l lo recorre un escalofr&amp;iacute;o que no es s&amp;oacute;lo culpa del agua&amp;ndash;. Vamos a alguna parte, &amp;iquest;te parece?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No hablan en ning&amp;uacute;n momento, mientras caminan; lo hacen juntos, sin embargo, el brazo de &amp;eacute;l sobre los hombros de ella, el paraguas demasiado bajo para que pueda erguirse del todo. Hay quien les mira de reojo, pero Tokyo es grande, an&amp;oacute;nimo, fr&amp;iacute;o; para cuando llegan al piso de ella nadie les ha dirigido la palabra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Creo que tengo algo de ropa que puede servirte, le dice; Shuichi asiente sin decir nada, deja que le desvista. Hace fr&amp;iacute;o, incluso dentro del apartamento; se escuchan coches y voces y el tap-tap-tap continuo de la lluvia, irritante, molesto. Deber&amp;iacute;as cerrar las ventanas, murmura; ella no le hace caso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Toma, ponte esto. Es una camiseta grande, gris, y uno pantalones de ch&amp;aacute;ndal demasiado anchos para &amp;eacute;l; le da tambi&amp;eacute;n una toalla y le ayuda a secarse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;Son de...? No termina la pregunta; ella asiente. A&amp;uacute;n tengo algunas de sus cosas. Las que no quiere, supongo. Digo yo. Si no, ya habr&amp;iacute;a vuelto a buscarlas, &amp;iquest;no crees?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Claro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;D&amp;oacute;nde te hab&amp;iacute;as metido, por cierto?, pregunta Mizuki; Nakatsu se encoge de hombros. Se me olvid&amp;oacute; pedirte el n&amp;uacute;mero de tel&amp;eacute;fono, y la verdad es que no sab&amp;iacute;a c&amp;oacute;mo contactar contigo. Tendr&amp;iacute;amos... Tendr&amp;iacute;amos que vernos de vez en cuando, &amp;iquest;no crees? Quiero decir, por los viejos tiempos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Por los nuevos tiempos, tambi&amp;eacute;n, piensa &amp;eacute;l; ella le sonr&amp;iacute;e.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Est&amp;aacute;s muy callado. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; te pasa? &amp;iquest;Qu&amp;eacute; hac&amp;iacute;as? &amp;iquest;Est&amp;aacute;s bien?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;La besa. Es un beso largo, lento, h&amp;uacute;medo; la piel de ella es c&amp;aacute;lida contra la suya, a&amp;uacute;n empapada, helada; le moja la camisa, porque a&amp;uacute;n no ha terminado de secarse, y la abraza con fuerza. Para que no escape, para que no intente escapar. Mizuki no se separa, no rompe el beso; podr&amp;iacute;a quedarse as&amp;iacute; para siempre, piensa Nakatsu; podr&amp;iacute;a estar as&amp;iacute; eternamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No la suelta cuando acaba el beso; ella no intenta alejarse. Le abraza, tambi&amp;eacute;n, justo por la cintura, y es c&amp;aacute;lida, s&amp;oacute;lida, segura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No me has respondido, murmura. &amp;Eacute;l tarda un instante en contestar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No estoy bien, dice. S&amp;iacute; que era importante, &amp;iquest;sabes? Ella cierra los ojos, apoya la cabeza en su pecho. Y creo que... No s&amp;eacute;. Creo que necesito empezar de cero. Con todo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;La desnuda despacio; no es el cuerpo que se hab&amp;iacute;a imaginado, no es el mismo en el que hab&amp;iacute;a pensado tantas veces, incluso despu&amp;eacute;s de saber que era mujer. Tiene pechos, peque&amp;ntilde;os, redondos; por debajo del vientre deja de ser Mizuki, el chico del que se enamor&amp;oacute;, pero los ojos, la boca, la voz &amp;ndash;todo lo dem&amp;aacute;s, todo lo que importa&amp;ndash; parece sacado de un sue&amp;ntilde;o. Se dejan caer en la cama, se besan, se acarician; no es tan extra&amp;ntilde;o, tan terrible, como hab&amp;iacute;a cre&amp;iacute;do. Hay sudor y saliva, hay semen, sexo, gemidos y casi gritos, y Mizuki cierra los ojos al correrse y es exactamente lo que siempre quiso ver, se muerde los labios y le llama por su nombre, y no es tan dif&amp;iacute;cil imaginarse a s&amp;iacute; mismo haciendo esto cada semana, cada d&amp;iacute;a, cada minuto del resto de su vida. Se corre despu&amp;eacute;s de ella, se deja ir, y, cuando acaban, se abrazan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Podr&amp;iacute;a estar bien, musita ella. Podr&amp;iacute;a funcionar. Nakatsu cierra los ojos. Sacude la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Quiz&amp;aacute;s, murmura. Le pasa la mano por el pelo, alborotado; est&amp;aacute; preciosa, piensa, si s&amp;oacute;lo mira m&amp;aacute;s arriba del cuello. Podr&amp;iacute;a pasar con ella el resto de sus d&amp;iacute;as.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Creo que deber&amp;iacute;a marcharme, dice; le cuesta separarse de Mizuki, ahora que le tiene &amp;ndash;la tiene&amp;ndash; entre sus brazos. Creo que necesito... necesito pensar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Shuichi Nakatsu nunca ha sido brillante, nunca ha sabido qu&amp;eacute; decir, qu&amp;eacute; hacer, en los momentos clave. No aguanta bien la presi&amp;oacute;n; huye.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Cuando sale de casa de Mizuki, sabe que no la volver&amp;aacute; a ver.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Tabla Universal: Sobreviviente [Chronicle]</title>
    <published>2012-10-18T17:18:45Z</published>
    <updated>2012-10-18T17:18:45Z</updated>
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    <content type="html">&lt;span style="font-size:1.4em;"&gt;&lt;b&gt;Tabla Universal&lt;br /&gt;Disclaimer: &lt;/b&gt;nada de esto es m&amp;iacute;o&lt;b&gt;.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;Notas: &lt;/b&gt;Vi esta pel&amp;iacute;cula hace como mil a&amp;ntilde;os, y empec&amp;eacute; a escribir la vi&amp;ntilde;eta justo entonces. La he retomado esta tarde en mitad de un bloqueo horrible, y encima no ten&amp;iacute;a ni idea de por d&amp;oacute;nde la hab&amp;iacute;a dejado; estar&amp;eacute; gratamente sorprendida si esto resulta algo m&amp;aacute;s que un anacoluto de tres mil palabras.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom: Chronicle&lt;br /&gt;Personajes: &lt;/b&gt;Matt Garetty, OCs (era inevitable; no pod&amp;iacute;a tener al tipo este hablando solo cinco p&amp;aacute;ginas)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:1.4em;"&gt;&lt;b&gt;Sobreviviente&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El T&amp;iacute;bet es un buen lugar para perderse, las dos primeras semanas. Para hacer uno de esos retiros espirituales de los que habla la gente, para ser, por un tiempo, ese casi fil&amp;oacute;sofo que ha fingido ser durante tantos a&amp;ntilde;os.&lt;br /&gt;Matt Garetty es bueno mintiendo, pero esto es demasiado.&lt;br /&gt;Se marcha antes de que pase un mes. No entiende lo que le dicen; las gentes a las que encuentra no son como pensaba. No hay monjes sabios por todas partes: hay hombres y mujeres y ni&amp;ntilde;os, hay un pueblo que le observa extra&amp;ntilde;ado, como si fuera un fen&amp;oacute;meno paranormal. Y ni siquiera han visto lo que puede hacer, se dice. Ni siquiera saben la mitad.&lt;br /&gt;Es terrible, a veces, es horrible darse cuenta de que no puede escapar ni siquiera aqu&amp;iacute;. De que Andrew sigue con &amp;eacute;l, en el fondo, de que seguir&amp;aacute; con &amp;eacute;l all&amp;aacute; donde vaya porque olvidar es m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil de lo que habr&amp;iacute;a imaginado. Quiere creer que le dejar&amp;aacute; en paz, en alg&amp;uacute;n momento, que ese esp&amp;iacute;ritu revoltoso, asfixiante, se quedar&amp;aacute; con la c&amp;aacute;mara que dej&amp;oacute; en la nieve. Tendr&amp;iacute;as que estar en paz, primo: te he tra&amp;iacute;do hasta el T&amp;iacute;bet para eso.&lt;br /&gt;No funciona.&lt;br /&gt;As&amp;iacute; que se va. Recoge sus cosas, igual que hizo esa noche de julio en Seattle. No dice nada a nadie; no sabr&amp;iacute;a c&amp;oacute;mo hacerlo. En un mes apenas ha aprendido tres palabras en ese idioma extra&amp;ntilde;o que hablan por aqu&amp;iacute;: pan, agua, nieve. Al menos, cree que significan eso.&lt;br /&gt;Le cuesta despegar con la mochila en la espalda. Es como un m&amp;uacute;sculo, se recuerda, y hace un mes que no lo entrena, que no lo usa. Hace un mes que intenta ser un tipo normal perdido en el T&amp;iacute;bet, que le tiene p&amp;aacute;nico a llamar a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s la atenci&amp;oacute;n porque podr&amp;iacute;an encontrarle. Sabe que le buscan, desde casa; sabe que no puede volver.&lt;br /&gt;Es m&amp;aacute;s duro de lo que parece.&lt;br /&gt;Necesita tres intentos para elevarse: a partir de ah&amp;iacute;, todo es sencillo. Le recuerda a las primeras veces, a las volteretas y las ca&amp;iacute;das y las pelotas que les golpeaban en la cara porque no eran capaces de pararlas. Le recuerda a cuando era divertido, todo esto, el ser especial y tener un secreto. Cuando eran, se dice, cuando no eran m&amp;aacute;s que ni&amp;ntilde;os.&lt;br /&gt;Parece que haya pasado una eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterriza en un campo desierto; tropieza varias veces antes de poder ponerse en pie. Est&amp;aacute; cansado, destrozado, est&amp;aacute; perdido. La silueta de lo que podr&amp;iacute;a ser un pueblo se recorta a lo lejos: cree que podr&amp;iacute;a llegar all&amp;iacute; en un rato, pero prefiere descansar. Se deja caer al suelo, abre la mochila; ha metido algo de comida antes de salir.&lt;br /&gt;Han pasado tres meses, desde que se fue de casa. Desde que Matt Garetty decidi&amp;oacute; que lo mejor era huir, que no estaba a salvo: tres meses desde que a Andrew lo atraves&amp;oacute; aquella lanza. Y a&amp;uacute;n sue&amp;ntilde;a con eso, a&amp;uacute;n sue&amp;ntilde;a con la escena; es mucho m&amp;aacute;s ominosa en su mente de lo que fue en realidad. Y se repite que hizo lo que deb&amp;iacute;a, hizo lo que ten&amp;iacute;a que hacer, pero, joder, era su primo. Era ese ni&amp;ntilde;o con el que jugaba al f&amp;uacute;tbol en la calle, cuando eran peque&amp;ntilde;os; el mismo que no se perdi&amp;oacute; ni un cumplea&amp;ntilde;os y devoraba la tarta como si no hubiera comido en su vida.&lt;br /&gt;Es dif&amp;iacute;cil reconciliar las dos im&amp;aacute;genes.&lt;br /&gt;Se termina la hamburguesa; est&amp;aacute; fr&amp;iacute;a y llena de grasa, pero es lo &amp;uacute;nico que trae. No le queda mucho dinero, y en un McDonalds nadie se fija en nadie.&lt;br /&gt;Obliga a su cuerpo a que se levante; le faltan horas de sue&amp;ntilde;o, le faltan m&amp;aacute;s de tres d&amp;iacute;as en un mismo lugar, una cama en condiciones en lugar de esos colchones viejos de los moteles cutres de carretera. Si esto va a ser el resto de su vida, no est&amp;aacute; seguro de querer aguantarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay noches en que no puede dormir. Hay noches en que cierra los ojos y se le aparece Steve, riendo con la boca abierta, ense&amp;ntilde;ando los dientes, siendo simp&amp;aacute;tico y encantador y todo lo que siempre fue, salvo que est&amp;aacute; muerto: se le nota en los ojos carentes de brillo, en la falta de aliento, en el olor. Se le aparece y empieza a hablar, como si fuera un d&amp;iacute;a cualquiera y hubiesen quedado para, qui&amp;eacute;n sabe, tomar algo en lo alto de un tejado o grabarse dej&amp;aacute;ndose caer desde el aire. Y dice cosas que nunca le ha o&amp;iacute;do, est&amp;aacute; seguro, pero que tienen sentido y que son muy de Steve.&lt;br /&gt;Andrew les mira, esas noches, c&amp;aacute;mara en mano. Se le forma una sonrisa torva y no parece atreverse a interrumpir, como si tuviera miedo de meter la pata. Es el Andrew del principio, el &amp;uacute;ltimo en entrar en el t&amp;uacute;nel; tiene, sin embargo, la cara quemada. Y, cuando Matt abre los ojos, parece re&amp;iacute;rse de &amp;eacute;l, como si fuera extremadamente divertido verle sudar, agitarse.&lt;br /&gt;Ha empezado a beber.&lt;br /&gt;Hab&amp;iacute;a estado borracho antes de esto, claro, hab&amp;iacute;a estado borracho muchas veces: a pesar de todo, y por mucha fachada de hombre culto que pusiera, segu&amp;iacute;a siendo un adolescente. &amp;Uacute;ltimo a&amp;ntilde;o de instituto y medio mill&amp;oacute;n de fiestas a las que estaba invitado siempre: ha bebido m&amp;aacute;s de la cuenta m&amp;aacute;s de una vez. Y, sin embargo, no se parec&amp;iacute;a a esto, en nada, piensa: antes el alcohol le hac&amp;iacute;a m&amp;aacute;s simp&amp;aacute;tico, m&amp;aacute;s interesante, le mareaba y le hac&amp;iacute;a vomitar a las cuatro de la ma&amp;ntilde;ana. Ahora, en cambio, s&amp;oacute;lo les acalla. Les hace desaparecer.&lt;br /&gt;Podr&amp;iacute;a pasarse borracho toda la vida, supone, si tuviera el dinero y el h&amp;iacute;gado necesarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al primero le encuentra por casualidad. Ni siquiera se le hab&amp;iacute;a ocurrido buscar, ni siquiera se hab&amp;iacute;a planteado la posibilidad de que existieran otros. Gente como &amp;eacute;l. Como Steve, como Andrew.&lt;br /&gt;El nombre de la ciudad es Little Rock, Arkansas. Hay toda una multitud en el centro; a Matt le marean. Ha empezado a pasarle m&amp;aacute;s a menudo, lo de sentirse fuera de lugar entre los otros &amp;ndash;seres inferiores, incompletos; no sabe cu&amp;aacute;ndo empez&amp;oacute; a pensar as&amp;iacute;&amp;ndash;, lo de asfixiarse y querer estallar. Puede que sea el alcohol. Reza porque sea el alcohol.&lt;br /&gt;Se cruza con ella un instante; ni siquiera se habr&amp;iacute;a fijado de no ser porque, justo entonces, les sangra la nariz. A los dos. Como al principio, cuando detener una pelota en el aire era sencillamente imposible, cuando todo era un juego de ni&amp;ntilde;os, nada m&amp;aacute;s.&lt;br /&gt;Se vuelve a mirarla.&lt;br /&gt;Es una mujer mayor; puede que tenga sesenta, setenta a&amp;ntilde;os. Debe de ser otra cosa, se dice, pero le tiemblan las manos y la nariz no deja de sangrar y algo en su cabeza le grita que est&amp;aacute; ah&amp;iacute;, estoy aqu&amp;iacute;, m&amp;iacute;rame.&lt;br /&gt;Obedece.&lt;br /&gt;Le dedica una sonrisa temblorosa, a la se&amp;ntilde;ora; le tiende un pa&amp;ntilde;uelo que rebusca en el bolsillo. Se limpia &amp;eacute;l tambi&amp;eacute;n, quit&amp;aacute;ndose las gotas rojas que le salpican la barba rala. Ella le mira de arriba abajo, le examina; es como si no supiera muy bien qu&amp;eacute; hacer con &amp;eacute;l. Matt entiende la sensaci&amp;oacute;n.&lt;br /&gt;No le invita a cenar, no le hace pasar a por un caf&amp;eacute;. Ni siquiera le dirige la palabra pero, cuando se marchan, cada uno por su lado, Matt Garetty vuelve a sentirse parte de algo. No est&amp;aacute; solo: hay m&amp;aacute;s, hay qui&amp;eacute;n sabe cu&amp;aacute;ntos m&amp;aacute;s ah&amp;iacute; fuera. Puede encontrarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es una decisi&amp;oacute;n consciente, la de echarse a andar &amp;ndash;a volar, de vez en cuando&amp;ndash; de una ciudad a otra, mochila a la espalda y cada vez menos dinero, cada vez menos fuerzas. No es una decisi&amp;oacute;n consciente, lo de buscar por todas partes, observarlos a todos para encontrar, qui&amp;eacute;n sabe. A alguien como &amp;eacute;l, alguien especial.&lt;br /&gt;Se siente solo.&lt;br /&gt;Antes estaba bien, piensa. Antes estaba bien porque eran Steve y Andrew y &amp;eacute;l, y todo esto &amp;ndash;los superpoderes&amp;ndash; no era m&amp;aacute;s que un secreto genial que quedaba entre ellos, algo que no los separaba del resto: s&amp;oacute;lo les un&amp;iacute;a m&amp;aacute;s. S&amp;iacute;, antes estaba bien; a&amp;uacute;n recuerda las primeras escapadas, aunque hace tanto tiempo de eso que casi parece otra vida. Cuando mira los calendarios, Matt Garetty casi no puede creerlo. A estas alturas, se le ocurre, a estas alturas planeaba estar casado. Tener un ni&amp;ntilde;o.&lt;br /&gt;Y es gracioso, porque lo &amp;uacute;nico que tiene ahora es una mochila vieja, una barba que no termina de quedarle bien, cansancio acumulado. Porque es, piensa, uno de los hombres m&amp;aacute;s poderosos del mundo, porque podr&amp;iacute;a hacer lo que quisiera pero est&amp;aacute; tan lejos de todos los dem&amp;aacute;s que casi no merece la pena.&lt;br /&gt;A veces se pregunta si no deber&amp;iacute;a dejarlo estar. Dejarse caer al suelo en cualquier parte y esperar a que se lo lleven el sue&amp;ntilde;o, la muerte, el tiempo; son casi lo mismo.&lt;br /&gt;Abington, Pennsylvania, es el hogar del segundo de ellos.&lt;br /&gt;Lleva dos d&amp;iacute;as en el pueblo: ha atracado un par de hamburgueser&amp;iacute;as en Kansas City, tiene dinero para quedarse. Fantasea con instalarse para siempre, observa las casas alineadas, los barrios tranquilos, las casetas de perro. Mira a los chiquillos subirse a un autob&amp;uacute;s camino del colegio y piensa yo tambi&amp;eacute;n fui como ellos. Yo tambi&amp;eacute;n me pele&amp;eacute; por sentarme al lado de la chica que me gustaba y me hice el interesante, el inteligente. Yo tambi&amp;eacute;n tuve una vida normal.&lt;br /&gt;Es &amp;eacute;l el que se le acerca. Un ni&amp;ntilde;o, apenas, dies&amp;eacute;is o diecisiete a&amp;ntilde;os; de pronto hay alguien a su lado y Matt no sabe c&amp;oacute;mo es que no se ha dado cuenta antes. Tiene algo de sobrepeso, granos, el pelo cortado a cepillo. No es especialmente guapo, especialmente feo; no destaca. Como &amp;eacute;l. Como era antes, al menos.&lt;br /&gt;No dice nada; Matt no sabe c&amp;oacute;mo empezar. Qu&amp;eacute; es lo que va a decirle, tampoco, adem&amp;aacute;s de hola. Qu&amp;eacute; tal. C&amp;oacute;mo te sientes sabiendo que ya no eres &amp;uacute;nico, que ni siquiera ahora que puedes hacer todo esto, sea lo que sea que hagas, eres especial.&lt;br /&gt;Eres como yo, &amp;iquest;verdad?, dice el muchacho al final. Caminan sin rumbo fijo, casi en silencio; es inc&amp;oacute;modo y extra&amp;ntilde;o y casi se siente como si fueran gente normal, como si estuvieran dando un paseo y nada de esto hubiera pasado. Por un instante, Matt piensa que no necesita el alcohol. Que podr&amp;iacute;a sobrevivir sin &amp;eacute;l; el cuerpo del chico emite calor, y est&amp;aacute; cerca y, aunque no sabe su nombre, quiz&amp;aacute;s podr&amp;iacute;an hablar.&lt;br /&gt;&amp;iquest;A qu&amp;eacute; te refieres?&lt;br /&gt;Podr&amp;iacute;a pon&amp;eacute;rselo f&amp;aacute;cil. Decirle s&amp;iacute;, explicarle todo lo que sabe, que no es mucho. Hacerle sentir un poco mejor, porque quiz&amp;aacute;s lo que el chico busca es s&amp;oacute;lo eso.&lt;br /&gt;Ya sabe... A... &amp;iquest;Puede...?&lt;br /&gt;Traga saliva, y a Matt se le escapa una sonrisa que, quiz&amp;aacute;s, es un poco amarga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho se llama Craig. Le recuerda a Steve en cierto modo, aunque le faltan encanto y simpat&amp;iacute;a y algo de atractivo, desde luego. Pero es como Steve, en el fondo; quiere crecer, quiere ser alguien. Quiere devolverle al mundo una peque&amp;ntilde;a parte, al menos, de lo que le ha dado.&lt;br /&gt;(Andrew tambi&amp;eacute;n quer&amp;iacute;a hacerlo, s&amp;oacute;lo que de otra forma; le funcion&amp;oacute;.)&lt;br /&gt;Tiene una hermana peque&amp;ntilde;a, un padrastro encantador y una madre adicta al trabajo. Le cuenta detalles de su vida como si fueran amigos, como si fuera una especie de maestro jedi &amp;ndash;es Craig quien lo define as&amp;iacute;; a Matt no se le habr&amp;iacute;a ocurrido&amp;ndash; y el chico fuera su Padawan. Tambi&amp;eacute;n le dice que, al principio, no pod&amp;iacute;a creerse que algo as&amp;iacute; le estuviera pasando. Que le habr&amp;iacute;a gustado tener a alguien como &amp;eacute;l, alguien con quien hablar; hab&amp;iacute;a pensado en cont&amp;aacute;rselo a su padrastro, pero no quer&amp;iacute;a preocuparles. Ya ten&amp;iacute;an bastante con todo lo dem&amp;aacute;s, dice; que yo sea una especie de superh&amp;eacute;roe no tiene por qu&amp;eacute; ser problema suyo.&lt;br /&gt;Matt se muerde los labios en ese punto. Que sea una especie de superh&amp;eacute;roe, piensa; casi se echa a re&amp;iacute;r. Es tan distinto de ellos, se dice. Est&amp;aacute; tan lejos de ser como Andrew y como Steve, como el Matt que descubri&amp;oacute; que pod&amp;iacute;a lanzar pelotas de tenis sin tocarlas, que no sabe c&amp;oacute;mo es que ha podido pensar otra cosa en alg&amp;uacute;n momento. Puede que acabe mejor que todos ellos; puede que tenga una oportunidad.&lt;br /&gt;Le dice necesito un sitio donde dormir; por un instante, Craig parece a punto de ofrecerle su casa. Luego se lo piensa. Le explica que hay un albergue a las afueras del pueblo, una especie de motel mucho m&amp;aacute;s cutre y m&amp;aacute;s barato que el de la pel&amp;iacute;cula de Psicosis. Parece sentirse culpable por un segundo; la risa, una vez m&amp;aacute;s, se le muere en la garganta. Matt no cree que eso sea sano. Quiz&amp;aacute;s es culpa del alcohol.&lt;br /&gt;Lleva horas sin beberse una pu&amp;ntilde;etera cerveza, se le ocurre.&lt;br /&gt;Le da las gracias al chaval y echa a andar hacia donde le ha dicho. Podr&amp;iacute;a largarse ya de este pueblo, piensa, podr&amp;iacute;a dejar atr&amp;aacute;s al ni&amp;ntilde;ato que se cree mejor que nadie &amp;ndash;y no sabe de d&amp;oacute;nde ha salido toda esa amargura, pero no le averg&amp;uuml;enza&amp;ndash;, ese que es incapaz de meter a un hombre sin techo en su casa, a pesar de todo.&lt;br /&gt;Se deja caer a un lado de la acera, cierra los ojos. El mundo le da vueltas; de pronto tiene fr&amp;iacute;o, mucho fr&amp;iacute;o, aunque sabe que hace calor. Y es entonces cuando aparece el otro.&lt;br /&gt;&amp;iquest;Est&amp;aacute;s bien?, pregunta; es una voz grave, de hombre adulto, pero al mirarlo es s&amp;oacute;lo un cr&amp;iacute;o. Como el otro, piensa; se le parece mucho.&lt;br /&gt;Cambia de forma ante sus ojos; puede que esta vez la hayas cagado, Matt. Puede que no fuera m&amp;aacute;s que un sue&amp;ntilde;o, el vuelo y la llegada a Abington, PA; puede que est&amp;eacute;s tirado en una cuneta en lugar de junto a una casa peque&amp;ntilde;a y un jard&amp;iacute;n.&lt;br /&gt;Hay un perro ladr&amp;aacute;ndole desde el otro lado de la verja; tarda un instante en entender que no es a &amp;eacute;l. Es al otro. Al ni&amp;ntilde;o. Al hombre. A esa cosa que cambia de piel de forma desagradable &amp;ndash;es como si se rompiera, s&amp;oacute;lo que no deja pedazos, no deja marcas&amp;ndash; y de pronto tiene un par de a&amp;ntilde;os m&amp;aacute;s que &amp;eacute;l y le mira con curiosidad.&lt;br /&gt;Lev&amp;aacute;ntate, le dice. Vas a coger fr&amp;iacute;o.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un mill&amp;oacute;n de cosas que no termina de entender.&lt;br /&gt;El hombre es una mujer, ahora; le tiende una bandeja con un plato humeante y una cerveza, y a Matt se le atasca el gracias en la boca. No sabe bien, lo que quiera que sea ese l&amp;iacute;quido verdoso del plato, pero es mejor que nada. Mejor que una hamburguesa llena de salsa y unas patatas que ya no le saben a nada, mejor que comer solo y dormir solo y estar solo, en general. O no.&lt;br /&gt;Le produce una sensaci&amp;oacute;n rara, ese hombre-mujer-chiquillo, lo que quiera que sea. No habla. No ha dicho nada m&amp;aacute;s all&amp;aacute; del &amp;ldquo;&amp;iquest;est&amp;aacute;s bien?&amp;rdquo; y el &amp;ldquo;vas a coger fr&amp;iacute;o&amp;rdquo;; se limita a hacer cosas, a moverse, a aparecer y desaparecer y dejarse notar. Cambia de aspecto de vez en cuando; el color de pelo es diferente cada vez que lo ve.&lt;br /&gt;Matt querr&amp;iacute;a hablar, decirle algo. Preguntar qui&amp;eacute;n es, qu&amp;eacute; es, por qu&amp;eacute; est&amp;aacute; ah&amp;iacute;. Qu&amp;eacute; quieres de m&amp;iacute;; no tengo nada, no soy nada, no puedo.&lt;br /&gt;Se calla.&lt;br /&gt;Su anfitri&amp;oacute;n enciende el televisor; se pelea un poco con los botones, como si no supiera muy bien d&amp;oacute;nde tocar, y, por primera vez, a Matt se le ocurre que quiz&amp;aacute;s esta no es su casa. No le ha visto sacar la llave; s&amp;oacute;lo enredar con la cerradura, empujar la puerta.&lt;br /&gt;La mujer maldice en voz baja, incapaz, al parecer, de encontrar el canal que quer&amp;iacute;a. Deja caer el mando al suelo; la cara se le contorsiona en una expresi&amp;oacute;n extra&amp;ntilde;a, y, de nuevo, la piel parece derret&amp;iacute;rsele, deshacerse r&amp;aacute;pidamente. Matt aparta la vista. Cuando vuelve a mirarla, es una ni&amp;ntilde;a peque&amp;ntilde;a.&lt;br /&gt;&amp;iquest;Qui&amp;eacute;n eres?, pregunta, por fin. La ni&amp;ntilde;a le mira con el ce&amp;ntilde;o fruncido; sus labios se curvan, poco a poco, en una sonrisa maliciosa.&lt;br /&gt;Soy quien quiera ser, cuando quiera serlo. La sonrisa se le ensancha hasta un punto imposible, desagradable; es como una pel&amp;iacute;cula de dibujos animados, piensa Matt. Sacude la cabeza.&lt;br /&gt;&amp;iquest;Cu&amp;aacute;ntos a&amp;ntilde;os tienes?&lt;br /&gt;La ni&amp;ntilde;a gru&amp;ntilde;e, bufa, se da la vuelta. Qu&amp;eacute; pregunta tan est&amp;uacute;pida, masculla. Crece por momentos; se le ensanchan los hombros, y a Matt le cuesta reconocer al hombre que se gira hacia &amp;eacute;l. Hace mucho que no se mira a un espejo. Hace mucho que no quiere hacerlo.&lt;br /&gt;Te he dado comida y techo, le dice el hombre, con la cara de Matt y los ojos de Matt, con la voz rota de un Matt al que no reconoce. Te he dado comida y techo y a&amp;uacute;n no te he pedido nada. Deja las preguntas. No quieres o&amp;iacute;r las respuestas.&lt;br /&gt;Se aleja, despu&amp;eacute;s de eso. Da unos pasos hacia atr&amp;aacute;s, a&amp;uacute;n con el gesto torcido, y se queda mir&amp;aacute;ndole durante un instante antes de salir de la habitaci&amp;oacute;n. Matt sacude la cabeza; se levanta del sof&amp;aacute; y deja la bandeja sobre una mesita de caf&amp;eacute; que hay justo delante. Se pasa una mano por el pelo; lo tiene largo, enredado, sucio.&lt;br /&gt;Deber&amp;iacute;a darse una ducha, piensa.&lt;br /&gt;No le gusta esa ni&amp;ntilde;a &amp;ndash;est&amp;aacute; seguro de que no es m&amp;aacute;s que eso, una ni&amp;ntilde;a peque&amp;ntilde;a con un poder demasiado grande, con algo entre las manos que la sobrepasa&amp;ndash;. No le gusta la forma en que le mira, la forma en que le trata; est&amp;aacute; asustada, est&amp;aacute; enfadada, est&amp;aacute; sola. Igual que &amp;eacute;l.&lt;br /&gt;El Tibet parec&amp;iacute;a el lugar perfecto, Nueva York parec&amp;iacute;a el lugar perfecto, Abington lleg&amp;oacute; a parecerlo durante unos segundos. Los a&amp;ntilde;os le van dando perspectiva, sin embargo. No hay buenos lugares, no para ellos. El hogar es s&amp;oacute;lo un sue&amp;ntilde;o; la familia, un recuerdo lejano. A Matt Garetty le ha costado darse cuenta, pero, cuando se trata de gente como &amp;eacute;l &amp;ndash;gente incre&amp;iacute;ble, gente extra&amp;ntilde;a&amp;ndash;, la vida deja de ser una opci&amp;oacute;n.&lt;br /&gt;El Depredador X s&amp;oacute;lo puede sobrevivir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;</content>
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    <title>Felicidades (con retraso, claro), Kristy!!!</title>
    <published>2012-10-02T11:33:39Z</published>
    <updated>2012-10-02T11:33:39Z</updated>
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    <content type="html">Para empezar, explicaci&amp;oacute;n racional a mi prolongada ausencia de todo esto:&lt;br /&gt;No ten&amp;iacute;a internet. Y s&amp;iacute;, podr&amp;iacute;a haber ido a la facultad y tal, pero est&amp;aacute; lejos. As&amp;iacute; que este es el resultado.&lt;br /&gt;De todas formas, Kristy SR, que sepas que esto est&amp;aacute; escrito con cari&amp;ntilde;o. Y que intent&amp;eacute; hacerlo feliz y tal, pero no me sale. Y ya est&amp;aacute;.&lt;br /&gt;Disfruta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: Harry Potter&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing&lt;/b&gt;: Remus/Sirius (quise hacerte un Drarry, pero necesito m&amp;aacute;s tiempo; todav&amp;iacute;a me dan escalofr&amp;iacute;os).&lt;br /&gt;&lt;b&gt;T&amp;iacute;tulo&lt;/b&gt;: A life so changed&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Diez&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Madre dice que tendr&amp;iacute;a que caminar recto. Como padre, como el t&amp;iacute;o Cygnus, como el peque&amp;ntilde;o Regulus, que lo hace tan erguido que parece que se haya tragado un palo y vaya a romperse en cualquier momento. Tiene que dolerle la espalda, piensa Sirius. Cada noche, cuando se va a la cama. Tiene que dolerle la espalda, y eso que s&amp;oacute;lo tiene siete a&amp;ntilde;os.&lt;br /&gt;Madre tambi&amp;eacute;n dice que deber&amp;iacute;a aprender a hablar. No s&amp;oacute;lo a repetir las palabras adecuadas, como hace ahora &amp;ndash;en eso eres, admite, mucho mejor que tu hermano&amp;ndash;, sino a sentirlas. A sentirse orgulloso al pronunciar su apellido, a pensar en los sangresucia como un borr&amp;oacute;n en el perfecto tapiz que es el mundo m&amp;aacute;gico. A ser un poco m&amp;aacute;s real, a estar m&amp;aacute;s vivo. Ser un Black no consiste en lo que hace la prima Andromeda, le explica. Ser un Black es otra cosa.&lt;br /&gt;Sirius cree que morir&amp;aacute; sin entenderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Nueve&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;El Expreso est&amp;aacute; lleno de mocosos como &amp;eacute;l, ni&amp;ntilde;os que chillan y lloran porque no quieren dejar la comodidad de sus casas, porque Hogwarts es un gran sue&amp;ntilde;o que podr&amp;iacute;a convertirse en pesadilla. Hay hijos de muggle entre ellos. Los reconoce f&amp;aacute;cilmente; s&amp;oacute;lo hay que mirarles a los ojos.&lt;br /&gt;Padre no se dirige a &amp;eacute;l en ning&amp;uacute;n momento. Sigue molesto por lo que dijo antes, por lo de Gryffindor y los leones; no entiende que s&amp;oacute;lo estaba pic&amp;aacute;ndose con Regulus. Era un juego, un juego serio, pero nada m&amp;aacute;s que eso. A veces, a Sirius le molesta lo complicados que son los adultos. Espera ser distinto cuando llegue a su edad; espera seguir siendo un ni&amp;ntilde;o.&lt;br /&gt;Les estar&amp;iacute;a bien empleado, piensa, que acabase de verdad en la Casa de los leones. As&amp;iacute; aprender&amp;iacute;an a no castigarle sin postre por pelearse con su hermano. As&amp;iacute; entender&amp;iacute;an que Sirius Black no se doblega ante nadie; ni siquiera ante ellos.&lt;br /&gt;Sube al tren con un nudo en el est&amp;oacute;mago, con el ce&amp;ntilde;o fruncido. Va a convertirse en el mago m&amp;aacute;s grande que haya existido, se promete. Va a hacer que se arrepientan de lo injustos que han sido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Ocho&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;El Sombrero habla. El mundo se derrumba a su alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Siete&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;James Potter no entiende las cosas. No sabe cu&amp;aacute;ndo tiene que dejar de hablar porque s&amp;oacute;lo est&amp;aacute; diciendo tonter&amp;iacute;as, no se da cuenta de que hay un momento para todo. De que Sirius necesita descansar y golpear la almohada, quiz&amp;aacute;s lanzarle un par de maldiciones al chico ese regordete que no hace m&amp;aacute;s que admirarlo todo y repetir lo orgullosa que estar&amp;aacute; su madre. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; es lo que quiere, un premio?&lt;br /&gt;Walburga Black no estar&amp;aacute; orgullosa; todo lo contrario. Y Sirius querr&amp;iacute;a decir que no lo entiende, pero es que s&amp;iacute; que lo tiene claro. Un Black ha de ser terco, pero s&amp;oacute;lo hasta cierto punto. Un Black ha de conseguir siempre lo que quiere, salvo cuando lo que quiere es absurdo. Como entrar en Gryffindor. Tendr&amp;iacute;as que hab&amp;eacute;rtelo pensado antes, Sirius.&lt;br /&gt;El otro chico de la habitaci&amp;oacute;n, Lupin, le mira con extra&amp;ntilde;eza cuando se deja caer en la cama. Parece a punto de hablar, pero se lo piensa mejor; lleva haci&amp;eacute;ndolo toda la cena. Sirius cree que puede ser mudo, o hijo de muggles; no sabe qu&amp;eacute; ser&amp;iacute;a peor. Le pone nervioso; tiene ojos inquisitivos.&lt;br /&gt;Va a ser un curso muy largo, piensa. Va a ser una vida terrible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Seis&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;El primer Howler llega dos d&amp;iacute;as m&amp;aacute;s tarde. Sirius espera a llegar a la habitaci&amp;oacute;n para abrirlo; es mejor estar solo. Madre lo sabe; no necesita humillarlo m&amp;aacute;s, as&amp;iacute; que el sobre encantado no termina de explotar nunca. Es un viejo truco que tienen en casa. Uno de entre los millones que solo los Black conocen.&lt;br /&gt;Cuando termina de escucharlo, Sirius Black tiene l&amp;aacute;grimas en los ojos. Lo habr&amp;iacute;a roto en un mill&amp;oacute;n de partes, pero el papel se quema solo y le deja frustrado, molesto, avergonzado de ser quien es y ser como es. Se tira en la cama y es entonces, s&amp;oacute;lo entonces, cuando se da cuenta de que no est&amp;aacute; solo.&lt;br /&gt;Remus Lupin le mira con los ojos muy abiertos, como si no pudiera creerse lo que acaba de ver; Sirius le gru&amp;ntilde;e, hace adem&amp;aacute;n de levantarse de la cama, pero es todo teatro. No tiene fuerzas. Quiere dormir. Para siempre, si es posible.&lt;br /&gt;La primera frase completa que escucha de la boca de su compa&amp;ntilde;ero de habitaci&amp;oacute;n, la primera que va dirigida hacia &amp;eacute;l, es &amp;ldquo;no te preocupes; las familias de verdad no est&amp;aacute;n en casa&amp;rdquo;. Es muy profunda para ser s&amp;oacute;lo un ni&amp;ntilde;o, supone; el tono en que la deja escapar es sincero, como si se la creyera.&lt;br /&gt;Tendr&amp;aacute;n que pasar a&amp;ntilde;os para que Sirius la entienda. Para que se d&amp;eacute; cuenta de que, en el fondo, siempre dese&amp;oacute; que fuera verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Cinco&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Hay un mill&amp;oacute;n de cosas que Sirius Black no termina de entender.&lt;br /&gt;Madre grita hasta quedarse af&amp;oacute;nica, y &amp;eacute;l intenta responder; es s&amp;oacute;lo que no tiene tiempo, ni ganas, es s&amp;oacute;lo que no merece la pena.&lt;br /&gt;Da un portazo cuando sale de casa.&lt;br /&gt;El ba&amp;uacute;l no pesa tanto como deber&amp;iacute;a; lleva toda su vida ah&amp;iacute; dentro, ropas y libros y recuerdos, y, sin embargo, puede arrastrarlo con s&amp;oacute;lo una mano, mientras aferra la escoba con la otra. Tiene los nudillos blancos, y se est&amp;aacute; haciendo sangre de tanto morderse el labio, pero no lo siente. No lo nota. No sabe qu&amp;eacute; pensar.&lt;br /&gt;Hay un mill&amp;oacute;n y medio de cosas que Sirius Black no quiere terminar de entender.&lt;br /&gt;Madre se ha echado a llorar, antes de que salga. Le ha dicho que no cruce la puerta; si lo haces, no te molestes en volver a casa. Sirius sabe que es una amenaza vac&amp;iacute;a, que podr&amp;iacute;a volver a llamar a la puerta y se pasar&amp;iacute;a el verano castigado y madre le gru&amp;ntilde;ir&amp;iacute;a una o dos veces al d&amp;iacute;a, que Regulus le har&amp;iacute;a el vac&amp;iacute;o una o dos semanas antes de volver a pelearse por el sill&amp;oacute;n grande del sal&amp;oacute;n. Tambi&amp;eacute;n sabe que no va a darse la vuelta, y que no es culpa de ninguno de ellos. Ni siquiera de padre, que lo ha visto todo desde lejos, sin intervenir, como si no fueran su familia en absoluto; las familias de verdad no est&amp;aacute;n en casa, piensa Sirius.&lt;br /&gt;Se sienta en el bordillo, el ba&amp;uacute;l a un lado y la escoba a otro, e intenta no pensar. Quiso vomitar cuando lleg&amp;oacute; a casa; el hedor a rancio y a sangre podrida y a esa forma de entender el mundo que ya no tiene, que nunca tuvo del todo. Quiere vomitar tambi&amp;eacute;n ahora, cuando sabe que no va a volver a pisarla. La n&amp;aacute;usea no viene de ahora; le ha acompa&amp;ntilde;ado todo el a&amp;ntilde;o, desde el d&amp;iacute;a en que estuvo a punto de besar a la chica Raven, desde el instante en que no pudo hacerlo.&lt;br /&gt;Se siente sucio, asqueroso. Se siente un traidor a todo y a todos: a su apellido, a su sangre, a su familia. La de verdad, no la de Grimmauld Place. A James, por no explic&amp;aacute;rselo. A Peter, por haberse metido con &amp;eacute;l tantas veces. A Remus.&lt;br /&gt;Sobre todo a Remus, en realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Cuatro&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Podr&amp;iacute;a haberle besado en mitad del baile. Estaban todos bebidos; para muchos era la primera vez que tomaban alcohol de verdad, porque Hogwarts es estricto y no todos tienen los mismos recursos que ellos. As&amp;iacute; que tendr&amp;iacute;a que haberle besado, porque &amp;eacute;l tambi&amp;eacute;n estaba algo borracho y Remus podr&amp;iacute;a haber respondido, s&amp;oacute;lo que no, no lo habr&amp;iacute;a hecho, piensa Sirius. Le ha visto mirar a Lily un mill&amp;oacute;n de veces, una mirada c&amp;oacute;mplice que podr&amp;iacute;a partirle el coraz&amp;oacute;n a James. Que ha partido el suyo, en cierto modo, si es que tiene coraz&amp;oacute;n a estas alturas. Si es que lo que le queda dentro no est&amp;aacute; negro y reseco, envenenado de verg&amp;uuml;enza y asco, n&amp;aacute;usea porque lo que es, lo que siente, no puede ser normal.&lt;br /&gt;A veces cree que va a estallar si no se lo dice. Si no le explica a Remus que tiene que mirarle dos veces, de vez en cuando, para convencerse de que es real. Que le cosquillea el est&amp;oacute;mago cuando r&amp;iacute;e, y podr&amp;iacute;a pasarse mil horas hablando con &amp;eacute;l aunque no dijesen nada, porque tiene una voz maravillosa. A veces tambi&amp;eacute;n cree que le odia, porque no es perfecto pero es todo lo que busca y tendr&amp;iacute;as que haber nacido mujer, Remus. Porque no es justo que le haga sufrir de esta forma, sin siquiera darse cuenta. Que no se fije en &amp;eacute;l.&lt;br /&gt;Se cruza con Quejicus en un pasillo; le ve acercarse por el rabillo del ojo. Tiene el ce&amp;ntilde;o fruncido, los labios apretados; tiene tambi&amp;eacute;n una mirada de triunfo, de orgullo. Como si hubiera encontrado algo importante, como si por fin pudiera vengarse un poco. De ellos. De &amp;eacute;l.&lt;br /&gt;Quejicus le habla de Remus. De Lily, tambi&amp;eacute;n, porque Sirius no ha sido el &amp;uacute;nico en darse cuenta, porque es absurdo pensar que nadie m&amp;aacute;s se ha fijado. Y de pronto le hierve la sangre porque, &amp;iquest;sabes, Snape?, no tienes ni idea de lo que est&amp;aacute;s hablando. Lo digo en serio. B&amp;uacute;scale en un par de d&amp;iacute;as, &amp;iquest;quieres? S&amp;iacute;guele. &amp;iquest;O no tienes cojones? &amp;iquest;O es que crees que eres mejor que yo? &amp;iquest;Que ellos?&lt;br /&gt;Podr&amp;iacute;a salirle espuma por la boca, en ese momento. Se siente m&amp;aacute;s que nunca como un perro, mand&amp;iacute;bula cerrada alrededor del cuello de su presa, incapaz de soltar. No, un perro no. M&amp;aacute;s bien un lobo. O un le&amp;oacute;n.&lt;br /&gt;Tarda unos d&amp;iacute;as en darse cuenta de que es m&amp;aacute;s bien una serpiente, silenciosa y astuta, cargada de veneno. Tarda unos d&amp;iacute;as en darse cuenta de que podr&amp;iacute;a haberle costado todo, esa furia que lleva dentro. Y entonces, s&amp;oacute;lo entonces, le duele lo que ha hecho. Y es tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tres&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Remus no le habla durante su sexto a&amp;ntilde;o. Es una situaci&amp;oacute;n inc&amp;oacute;moda; James tambi&amp;eacute;n est&amp;aacute; furioso, y es raro, porque James nunca est&amp;aacute; enfadado. James nunca le da la espalda, nunca defiende a Quejicus, su v&amp;iacute;ctima preferida, ni escoge a otro por encima de su hermano.&lt;br /&gt;James ha crecido, estos d&amp;iacute;as. Meses. James le ha dejado atr&amp;aacute;s.&lt;br /&gt;Sirius se cree a punto de reventar. De acabar con todo y con todos; se contiene, porque, como Dumbledore le dijo esa noche, es precisamente la falta de cuidado, ese salvajismo que exuda por todos sus poros, lo que le ha metido en este l&amp;iacute;o. Lo que le ha dejado sin amigos, sin familia, sin raz&amp;oacute;n por la que vivir.&lt;br /&gt;Se encuentra a Remus una noche, junto al lago; le est&amp;aacute; metiendo mano a una figura pelirroja, pero no es Lily. Es un hombre, un chico algo mayor, alto y delgado, pecoso; a Sirius le suena de Hufflepuff, cree. Los contempla desde lejos; hace demasiado fr&amp;iacute;o como para que se quiten la ropa, pero se besan y se acarician por debajo de las t&amp;uacute;nicas, y hay un instante en que Remus echa la cabeza hacia atr&amp;aacute;s y casi parece que est&amp;eacute; a punto de aullarle a la luna nueva. Y a Sirius le duele algo en el pecho, le lloran los ojos y se le levanta la polla, y aprieta los pu&amp;ntilde;os porque no sabe qu&amp;eacute; m&amp;aacute;s hacer. Tendr&amp;iacute;a que decir algo, piensa. Tendr&amp;iacute;a que gritarles; lo que hacen no est&amp;aacute; bien, no puede estarlo. Madre siempre dijo eso del t&amp;iacute;o Alphard y sus muchachos.&lt;br /&gt;Madre siempre estuvo equivocada en muchas cosas.&lt;br /&gt;Esa noche no vuelve a la habitaci&amp;oacute;n; se sienta a la orilla del lago, cuando ellos se han marchado, en el mismo punto en el que estaban un momento antes. Y se imagina a s&amp;iacute; mismo en lugar del chico pelirrojo, se toca con las manos fr&amp;iacute;as, casi congeladas, y llora. No le gusta llorar; es inc&amp;oacute;modo, infantil, es est&amp;uacute;pido. Le hace sentir vulnerable, pero no puede evitarlo. Ya no es un Black, pero conserva su orgullo, se recuerda mientras se corre. Piensa en Remus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Dos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;El primer beso es animal, agresivo. Est&amp;aacute; cargado de rabia, de tensi&amp;oacute;n; es una especie de venganza por todo lo que han pasado juntos, todo lo que tendr&amp;iacute;an que haber hecho. Remus le muerde el labio inferior; est&amp;aacute;n borrachos, y Sirius se siente flotar. No est&amp;aacute; seguro de que sea el alcohol.&lt;br /&gt;Hogwarts queda atr&amp;aacute;s; el futuro arrastra nubes, miedo, guerra. El futuro es la maldita Orden del F&amp;eacute;nix y esos tipos enmascarados que dicen luchar por una causa digna, importante. El futuro no tiene nada que ver con lo que imaginaron, con sue&amp;ntilde;os que se cumplen y p&amp;aacute;ginas de calendario arrancadas. A veces, Sirius se pregunta qu&amp;eacute; es lo que hicieron mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Uno&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Hay un traidor entre nosotros, Remus, dice a media voz. Hay alguien dispuesto a acabar con todos nosotros, alguien a quien le importa una mierda que Lily est&amp;eacute; embarazada, que Fabian Prewett est&amp;eacute; a punto de casarse. Hay alguien ah&amp;iacute;, y no le dice que cree que es &amp;eacute;l, porque por qu&amp;eacute; no iba a serlo, qu&amp;eacute; es lo que le impide cambiarse de bando. Una parte diminuta de s&amp;iacute; mismo le grita que quiz&amp;aacute;s, s&amp;oacute;lo quiz&amp;aacute;s, ese algo sea &amp;eacute;l. Que los besos pueden ser m&amp;aacute;s que besos, que el sexo podr&amp;iacute;a tener significado. Frunce el ce&amp;ntilde;o, se da la vuelta. Est&amp;aacute; completamente desnudo; se siente expuesto.&lt;br /&gt;Deber&amp;iacute;as marcharte de aqu&amp;iacute;, le dice Remus; suena molesto. Sirius se encoge de hombros, busca su ropa por el suelo. El piso es peque&amp;ntilde;o, viejo; est&amp;aacute; todo lo limpio que puede estarlo. Sirius nunca se hab&amp;iacute;a fijado en eso. Hay cosas peque&amp;ntilde;as de las que no se da cuenta; c&amp;oacute;mo Remus habla de los otros lic&amp;aacute;ntropos, esos con los que, se supone, no deber&amp;iacute;a mezclarse. En c&amp;oacute;mo dice nosotros y gru&amp;ntilde;e y a&amp;uacute;lla, en c&amp;oacute;mo huele las noches despu&amp;eacute;s de la luna llena; Sirius ya no puede estar con &amp;eacute;l. Ninguno puede; es peligroso.&lt;br /&gt;No, Sirius no se fija en muchas cosas, no se da cuenta, pero hay veces en que se le ilumina el cerebro y aparecen miles de im&amp;aacute;genes, todas de seguido, sin pausa, sin contexto. Hay veces, como ahora &amp;ndash;porque hay un traidor entre ellos&amp;ndash;, en que es incapaz de parar, en las que todo cobra un sentido macabro y se vuelve real, tangible. No quiere desconfiar de Remus, no tendr&amp;iacute;a por qu&amp;eacute; hacerlo.&lt;br /&gt;El hijo de James y Lily va a llamarse Harry. Le han pedido que sea el padrino.&lt;br /&gt;Deber&amp;iacute;a marcharme, s&amp;iacute;, murmura, y termina de ponerse los pantalones. No se gira, no se despide. No llega a ver los pu&amp;ntilde;os apretados, l&amp;aacute;grimas de rabia en los ojos, miedo. No llega a darse cuenta de todas las cicatrices que no ha hecho Remus, de todas las marcas que son de otro lobo, que atraviesan la piel y el m&amp;uacute;sculo y llegan dentro, muy dentro. No escucha ese grito silencioso pidiendo ayuda, confianza, tiempo. Hay cosas en las que no se fija, hay cosas que no quiere ver, Sirius.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Cero&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;El &amp;uacute;ltimo beso es terrible, desesperado. Est&amp;aacute; cargado de a&amp;ntilde;os y dolores, de miedo y noches solitarias, de fr&amp;iacute;o. Dice todo lo que no pudieron decirse, todo lo que no quieren contar aun ahora. Asusta, porque es el &amp;uacute;ltimo, porque despu&amp;eacute;s de tanto tiempo las cosas han cambiado, y Remus es otro y Sirius ni siquiera es Sirius.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;(El primer beso es maravilloso, esperanzador. Promete un nuevo principio, un felices para siempre y un camino que recorrer; les dice que hay un futuro, a pesar de los a&amp;ntilde;os y los dolores, del miedo y las noches solitarias, del fr&amp;iacute;o. Asusta, porque es el primero, porque despu&amp;eacute;s de tanto tiempo las cosas han cambiado, y son hombres nuevos. Porque no pueden volver atr&amp;aacute;s; no hay donde volver. Porque es dif&amp;iacute;cil empezar de cero.)&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Tabla Universal: Todavía hay tiempo [20th Century Boys]</title>
    <published>2012-09-06T14:33:29Z</published>
    <updated>2012-09-06T14:33:29Z</updated>
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    <content type="html">&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&lt;b&gt;Tabla Universal&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: 20th Century Boys&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes&lt;/b&gt;: Yukiji/Mon-chan, Kana&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas&lt;/b&gt;: Hac&amp;iacute;a mil a&amp;ntilde;os que no escrib&amp;iacute;a nada de este fandom, pero ya apetec&amp;iacute;a.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&lt;b&gt;Todav&amp;iacute;a hay tiempo&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;La habitaci&amp;oacute;n del hospital parece enorme, inmensa. Es como si hubiera kil&amp;oacute;metros y kil&amp;oacute;metros aqu&amp;iacute; dentro, Mon-chan, le dice ella, y &amp;eacute;l se r&amp;iacute;e porque no quiere decirle que tiene raz&amp;oacute;n, que hay tanto espacio que podr&amp;iacute;an ser las &amp;uacute;nicas personas que quedan en la tierra. No, no es una buena elecci&amp;oacute;n de palabras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;La risa de Shimon apenas se escucha por encima del ruido de las m&amp;aacute;quinas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;A Yukiji le cuesta visitarle, estos &amp;uacute;ltimos d&amp;iacute;as. Es casi doloroso, verle tan quieto, tan d&amp;eacute;bil, tan vac&amp;iacute;o. No le queda mucho, dijo el m&amp;eacute;dico; es como una carrera a contrarreloj. Y va a perder, por supuesto. Ya lo sab&amp;iacute;a antes de salir. Nadie puede ganarle a la muerte, al fin y al cabo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;A veces, Yukiji se sienta a su lado, le da la mano, se queda en silencio. No sabe muy bien por qu&amp;eacute; lo hace; puede que espere un milagro, o el final. Puede que s&amp;oacute;lo quiera tener esos momentos, instantes grabados en su memoria; puede que s&amp;oacute;lo quiera sentirle cerca una vez m&amp;aacute;s. Me habr&amp;iacute;a gustado que volvieras antes, confiesa una ma&amp;ntilde;ana. &amp;Eacute;l sacude la cabeza. No, eso es una tonter&amp;iacute;a, se corrije. Me gustar&amp;iacute;a que te quedaras un poco m&amp;aacute;s.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Mon-chan no era el ni&amp;ntilde;o guapo, no era el ni&amp;ntilde;o listo. Tampoco era el tonto ni el feo ni el malo; no era h&amp;eacute;roe ni villano, no era nadie. S&amp;oacute;lo uno m&amp;aacute;s de tantos y tantos, los que miraban a Yukiji un poco por encima del hombro porque no terminaba de decidirse por ser hombre o mujer, porque era tan rara que nadie sab&amp;iacute;a qu&amp;eacute; hacer con ella si no era re&amp;iacute;rse a sus espaldas. Mon-chan no era m&amp;aacute;s que un ni&amp;ntilde;o del mont&amp;oacute;n, y a&amp;uacute;n no sabe c&amp;oacute;mo es que acab&amp;oacute; jugando con Kenji y con Otcho y con los dem&amp;aacute;s. A&amp;uacute;n no sabe c&amp;oacute;mo es que acab&amp;oacute; fij&amp;aacute;ndose en ella, la &amp;uacute;nica ni&amp;ntilde;a capaz de enfrentarse a los matones, de llevar la falda como si fuera un pantal&amp;oacute;n; la &amp;uacute;nica en la que no quer&amp;iacute;a fijarse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Tampoco sabe c&amp;oacute;mo es que acab&amp;oacute; volviendo, tantos a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s, a la misma ciudad, al mismo sitio. C&amp;oacute;mo es que volver&amp;iacute;a a mirarla s&amp;oacute;lo un segundo, despu&amp;eacute;s de toda una vida, y sentir&amp;iacute;a de nuevo ese escalofr&amp;iacute;o extra&amp;ntilde;o y esas ganas de tenerla cerca. Como si no hubiese pasado el tiempo. Como si no hubiese vivido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Puede que sea culpa de la enfermedad. Puede que sea verdad que se est&amp;aacute; muriendo, y que le pasa la vida por delante de los ojos y esa vida sea, en parte, ella. No lo sabe. No est&amp;aacute; seguro de querer saberlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; ha dicho?, le pregunta, cuando entra una ma&amp;ntilde;ana. Es f&amp;aacute;cil averiguar cu&amp;aacute;ndo ha estado hablando con un m&amp;eacute;dico: tiene los labios apretados, los ojos secos; no revela ninguna emoci&amp;oacute;n. Es f&amp;aacute;cil saber cu&amp;aacute;ndo le han dado malas noticias, porque son los &amp;uacute;nicos d&amp;iacute;as en los que no quiere hablar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;Cu&amp;aacute;nto tiempo, Yukiji?, y en el fondo no quiere saber la respuesta. En el fondo prefiere no tener ni idea de lo que ocurre: dar&amp;iacute;a cualquier cosa por no darse cuenta. Habr&amp;iacute;a sido mucho m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil, se dice, morir en a&amp;ntilde;o nuevo. Como, y no se atreve a decir el nombre, ni siquiera en su cabeza. No se atreve a pensar en &amp;eacute;l.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No ha dicho nada, murmura ella; se sienta a su lado, desliza una mano fina en la suya. A Shimon le fallan las fuerzas, pero consigue cerrar el pu&amp;ntilde;o alrededor; cierra los ojos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Si me muriera hoy mismo, por favor, pide en silencio, que sea con ella cerca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Est&amp;aacute; enamorada de Kenji, por supuesto. Est&amp;aacute; enamorada de Kenji y lo estaba cuando era ni&amp;ntilde;a y probablemente lo seguir&amp;aacute; estando cuando sea vieja, si es que llega a eso. Tiene a su sobrina en casa, al cuidado de una vecina, y le echa de menos cada segundo del d&amp;iacute;a y piensa en &amp;eacute;l y en lo que podr&amp;iacute;a haber sido. As&amp;iacute; que s&amp;iacute;, est&amp;aacute; enamorada de Kenji y probablemente sea peligroso, enfermizo, probablemente no deber&amp;iacute;a, pero no puede evitarlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Se lo dijo a Mon-chan cuando el ataque fracas&amp;oacute;. Cuando dejaron de ser h&amp;eacute;roes luchando por una causa justa para convertirse en terroristas, perseguidos por todos a los que intentaron salvar. Se lo dijo mientras la besaba, encerrados en la habitaci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s barata de un motel de mala muerte en mitad de la nada. Kana dorm&amp;iacute;a abrazada a la almohada, la cara hinchada, enrojecida. Le dijo por favor, le dijo la ni&amp;ntilde;a, y Mon-chan -Shimon- se separ&amp;oacute; de ella. Casi se ech&amp;oacute; a llorar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;Eacute;l lo entend&amp;iacute;a, claro. Est&amp;aacute;s esperando a Kenji, necesitas que sea &amp;eacute;l, y quiz&amp;aacute;s lo m&amp;aacute;s l&amp;oacute;gico hubiera sido hacerse a un lado entonces. Pero ella respir&amp;oacute; hondo, se acerc&amp;oacute; a sus labios, le devolvi&amp;oacute; el beso. No quer&amp;iacute;a esperar. No quiere hacerlo. Quiere ser feliz, como todas esas otras mujeres, las que adoran a hombres que las valoran lo bastante como para no suicidarse tranquilamente, como para no dejarlas marchar cada vez que las ven. Y Shimon es c&amp;aacute;lido y huele bien y sabe bien, y es lo mejor, lo &amp;uacute;nico que tiene.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Es curioso, supone, en perspectiva. Es curioso y, hasta cierto punto, ir&amp;oacute;nico. Todos acaban dej&amp;aacute;ndola. Su padre, su abuelo, Kenji. Shimon.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Le promete que no va a llorar, pase lo que pase. Que seguir&amp;aacute; adelante, como ha hecho siempre. Kana necesita una madre, ahora.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;Quieres que te cuente un secreto?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;La ni&amp;ntilde;a aparece en sus sue&amp;ntilde;os todas las noches. Al principio cre&amp;iacute;a que era Yukiji, porque, bueno, ten&amp;iacute;a sentido. Era lo &amp;uacute;nico que lo ten&amp;iacute;a. Pero no se parece a ella, no se le parece en absoluto: tiene los ojos m&amp;aacute;s grandes, la cara m&amp;aacute;s redonda, el pelo m&amp;aacute;s largo. Es peque&amp;ntilde;a, fr&amp;aacute;gil, casi como si fuera de cristal. Y le mira fijamente, sin pesta&amp;ntilde;ear siquiera, y a Mon-chan se le revuelve el est&amp;oacute;mago.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;Quieres que te cuente un secreto, Shimon-kun?, y luego murmura, en voz baja te est&amp;aacute;s muriendo. Te est&amp;aacute;s muriendo, te pudres. Y pronto no ser&amp;aacute;s nada m&amp;aacute;s que un mont&amp;oacute;n de huesos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Nunca me hab&amp;iacute;as dicho que ten&amp;iacute;as pesadillas, le dijo Yukiji esa primera vez. Despert&amp;oacute; empapado en sudor fr&amp;iacute;o y la encontr&amp;oacute; mir&amp;aacute;ndole, ojos clavados en los suyos, expresi&amp;oacute;n preocupada. Nunca me dijiste que, bueno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No es nada, minti&amp;oacute; &amp;eacute;l. Un mal sue&amp;ntilde;o. Ni siquiera me acuerdo de qu&amp;eacute; pasaba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Ella no volvi&amp;oacute; a comentarlo. Le despertaba por las noches si le o&amp;iacute;a gritar, o si daba patadas o se mov&amp;iacute;a demasiado. Se dejaba abrazar y besar y respond&amp;iacute;a a cada caricia, a cada gesto. Y le sonre&amp;iacute;a, despu&amp;eacute;s, porque ella tambi&amp;eacute;n ten&amp;iacute;a pesadillas y sab&amp;iacute;a lo que era eso. Porque ella so&amp;ntilde;aba con un monstruo de metal cada noche, le dijo, pero cada vez est&amp;aacute; m&amp;aacute;s lejos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Es s&amp;oacute;lo un sue&amp;ntilde;o, murmur&amp;oacute;, la primera noche. No es m&amp;aacute;s que un sue&amp;ntilde;o, y se acerc&amp;oacute; m&amp;aacute;s, sus senos desnudos rozando la piel de &amp;eacute;l; Shimon asinti&amp;oacute;, volvi&amp;oacute; a cerrar los ojos. Esper&amp;oacute; a que se durmiera para volver a abrirlos, para quedarse mir&amp;aacute;ndola, toda piel blanca y pelo negro y ese aire de madurez que da la tristeza, el dolor. Tan hermosa, pens&amp;oacute;; ojal&amp;aacute; nos quede tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Yukiji, le dice. Yukiji, m&amp;iacute;rame, pide. Dime.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Ella aprieta a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s los labios, sacude la cabeza. No puede ser bueno; en cierto sentido, no le importa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Yukiji.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Shimon, c&amp;aacute;llate, le dice ella. No se molesta en mirarle. Y a &amp;eacute;l le gustar&amp;iacute;a decirle que puede llorar, puede permitirse no ser fuerte, por una vez. No va a pasar nada porque dejes que los dem&amp;aacute;s vean el peso que aguantas por un instante, pero se calla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Puedes encender la televisi&amp;oacute;n, comenta, al cabo de un rato. Ella asiente, pero no se mueve. Le mira.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;Sabes lo que ha dicho, Shimon?, le pregunta. &lt;i&gt;&amp;iquest;Quieres que te cuente un secreto, Shimon-kun?&lt;/i&gt; Ha dicho que te quedan doce, quince d&amp;iacute;as. Un par de semanas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;En el fondo el tiempo no es m&amp;aacute;s que eso. En el fondo uno nunca se da cuenta de c&amp;oacute;mo lo est&amp;aacute; perdiendo; no quiere fijarse, no tiene necesidad. Si pudiera juntar todos los segundos que dej&amp;oacute; escapar en su d&amp;iacute;a, piensa Shimon, a veces, quiz&amp;aacute;s podr&amp;iacute;a encontrar unos cuantos a&amp;ntilde;os m&amp;aacute;s. Unos meses, por lo menos. El tiempo justo para besarla hasta que le duelan los labios, para recorrer cada cent&amp;iacute;metro de su cuerpo con las manos y los ojos y escucharla re&amp;iacute;r, escucharla hablar. Estar&amp;iacute;a bien, supone. Es una l&amp;aacute;stima que no se pueda volver a empezar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;La primera vez que entr&amp;oacute; en el hospital casi tuvo que echar a correr. Casi no pudo aguantarlo. Shimon estaba tendido en la cama, sin moverse, sin hablar. Est&amp;aacute; sedado, dijeron los m&amp;eacute;dicos; a Yukiji se le escaparon las l&amp;aacute;grimas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; ha pasado?, y la explicaci&amp;oacute;n se le hizo extra&amp;ntilde;a, larga, enrevesada. La explicaci&amp;oacute;n se le hizo incomprensible y quiz&amp;aacute;s era eso lo que buscaban, porque habr&amp;iacute;a sido sencillo, habr&amp;iacute;a sido mucho m&amp;aacute;s sencillo decirlo en dos palabras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Se muere.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Yukiji est&amp;aacute; enamorada de Kenji, por supuesto, y lo estar&amp;aacute; toda su vida. Pero es dif&amp;iacute;cil imaginarse un ma&amp;ntilde;ana sin Shimon, ahora que son casi una familia -Kana, y &amp;eacute;l, y ella-, ahora que han conseguido escapar de la masacre y empiezan a rehacer sus vidas, a reinventarlas. Es por eso que se sienta junto a la cabecera de la cama, cada ma&amp;ntilde;ana, y le observa. A veces tarda en despertarse; a veces abre los ojos y los tiene vidriosos, desenfocados, llenos de droga y dolor, y a Yukiji se le encoge el est&amp;oacute;mago. Son mortales, todos ellos. Son mortales, ahora m&amp;aacute;s que nunca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Deber&amp;iacute;amos casarnos, le dice, una ma&amp;ntilde;ana. &amp;Eacute;l tarda un segundo en entenderla, otro m&amp;aacute;s en dejar escapar un suspiro largo, resignado. Asiente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Podr&amp;iacute;amos casarnos, admite. Es s&amp;oacute;lo, y no termina la frase. Es s&amp;oacute;lo que quiz&amp;aacute;s no tengamos tiempo, quiere decir; ella le besa, y despu&amp;eacute;s no hay nada m&amp;aacute;s que decir. Podr&amp;iacute;a estar bien, supone. Podr&amp;iacute;an ser casi una familia de verdad, una pareja real.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No es tan est&amp;uacute;pido como para cre&amp;eacute;rselo. No del todo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Se siente apagar. Es la &amp;uacute;nica forma de describirlo que tiene: siente c&amp;oacute;mo se apaga poco a poco, c&amp;oacute;mo pierde fuerzas. Le cuesta abrir los ojos, le cuesta mirarla. Yukiji entra cada ma&amp;ntilde;ana con una revista de vestidos de novia, con un peque&amp;ntilde;o cat&amp;aacute;logo de tartas, con instrucciones para la boda perfecta. Y a &amp;eacute;l le parte el alma, porque ni siquiera es a m&amp;iacute; a quien quieres, vas a ser viuda dos veces, Yukiji.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No se lo dice.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Sonr&amp;iacute;e en los momentos adecuados, a&amp;ntilde;ade algo cuando tiene fuerzas. Los m&amp;eacute;dicos no dicen nada; se mantienen lejos de ella, como si temieran, como &amp;eacute;l, romper ese hilo fr&amp;aacute;gil de esperanza que le queda. Como si tuvieran miedo de hacerla aterrizar. Para ellos es la joven prometida, la que trae a una ni&amp;ntilde;a que podr&amp;iacute;a ser de los dos, de vez en cuando, y se sienta cada ma&amp;ntilde;ana durante horas junto a su cama y nunca deja de sonre&amp;iacute;r, nunca deja escapar las l&amp;aacute;grimas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Para Shimon es mucho m&amp;aacute;s.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;La primera vez que durmieron juntos fue casi por accidente. La primera vez fue una mujer desesperada, dolida, un hombre que sab&amp;iacute;a que se mor&amp;iacute;a; la primera vez no ten&amp;iacute;an nada que perder. Y hubo sudor, hubo sexo, hubo l&amp;aacute;grimas que nadie quiso derramar, gritos silenciosos pidiendo ayuda. Y en alg&amp;uacute;n momento a partir de entonces, en alg&amp;uacute;n instante que no ha conseguido determinar, Yukiji empez&amp;oacute; a necesitarle. A contar con &amp;eacute;l.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Empez&amp;oacute; a dar por sentadas las ma&amp;ntilde;anas en el dojo, el desayuno acompa&amp;ntilde;ada; sonre&amp;iacute;a cuando &amp;eacute;l hac&amp;iacute;a re&amp;iacute;r a Kana, le besaba cuando llegaba de hacer la compra. Era casi perfecto, era casi rutina. Casi normal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Podr&amp;iacute;an haber seguido as&amp;iacute;, se dice. Podr&amp;iacute;a haberse quedado all&amp;iacute; para siempre. Toda la eternidad. Sin Kenji, quiz&amp;aacute;s. S&amp;oacute;lo con &amp;eacute;l.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Se sienta con Kana en el suelo de la habitaci&amp;oacute;n; la ni&amp;ntilde;a ha dejado de preguntar hace un par de semanas. Sabe lo que pasa, sabe lo que va a pasar, c&amp;oacute;mo va a acabar todo. Recuerda a su t&amp;iacute;o Kenji, una silueta vaga, unos brazos fuertes; ya ha pasado por esto antes. Ha aprendido a no llorar; tiene una buena maestra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Hola, Kana, murmura Yukiji, al cabo de unos segundos. La ni&amp;ntilde;a apenas levanta la vista de la mu&amp;ntilde;eca que tiene en las manos; tiene los pu&amp;ntilde;itos crispados en torno a ella, los labios apretados. Kana, m&amp;iacute;rame, pide la mujer; no hay respuesta. Kana, repite.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Suspira.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;Se va a morir?, e intenta que sea una pregunta; Yukiji casi puede ver los signos de interrogaci&amp;oacute;n, pero no est&amp;aacute; convencida. Conoce la respuesta; no la necesita.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Yukiji asiente. Respira hondo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Voy a hacer la cena.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Piensa en esto como si fuera un partido de rugby, se dice. No sabe por qu&amp;eacute; lo deja escapar en voz alta, delante de ella, porque es una comparaci&amp;oacute;n est&amp;uacute;pida, pero Yukiji sonr&amp;iacute;e. O lo intenta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;iquest;C&amp;oacute;mo es un partido de rugby?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;&amp;Eacute;l no sabe explicarse. Querr&amp;iacute;a decirle que est&amp;aacute; lleno de fuerza, que es intenso, que hay que darlo todo y apostar lo que no se tiene, jugarse la vida, en este caso. Querr&amp;iacute;a hacerle sentir lo que le ha hecho sentir a &amp;eacute;l siempre, pero sabe que es dif&amp;iacute;cil, que no va a entenderlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;D&amp;eacute;jalo, dice. No s&amp;eacute; decirte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Yukiji trae un par de revistas debajo del brazo. En la portada de una de ellas aparecen vestidos de novia; las deja caer al suelo para sentarse en el borde de la cama. Est&amp;aacute; prohibido, se supone, pero nadie va a decirle nada. Sigue siendo la joven novia, la prometida que nunca llegar&amp;aacute; a casarse. Sigue siendo la misma idiota, la testaruda que no quiere rendirse, que no puede darse por vencida porque tiene tanto que perder, porque no quiere quedarse sola.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Creo que no vamos a poder casarnos, murmura; esta vez no le tiembla la voz. Lo ha pensado. Ha repasado un mill&amp;oacute;n de veces una posible conversaci&amp;oacute;n, aunque a&amp;uacute;n no sabe de qu&amp;eacute; va a hablar ni por qu&amp;eacute; quiere hacerlo. Aunque a&amp;uacute;n no tiene claro qu&amp;eacute; va a decirle que no sepa ya desde hace tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Me lo imaginaba, contesta &amp;eacute;l. Pero piensa en que vamos a ahorrarnos el banquete, por lo menos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Yukiji se r&amp;iacute;e, una risa hist&amp;eacute;rica que tiene m&amp;aacute;s de llanto que otra cosa, pero que suena bien, despu&amp;eacute;s de los &amp;uacute;ltimos d&amp;iacute;as. No puedes pasarte la vida enfadada conmigo porque me muera, podr&amp;iacute;a decirle Shimon. No tengo la culpa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, dice ella, al cabo de un rato, ya casi serena. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, me alegro, asegura, y suena sincera. Shimon no necesita preguntar de qu&amp;eacute;; quiere besarla. Y es como si ella le leyera los pensamientos, porque se inclina y le roza los labios, y podr&amp;iacute;a estar bien, podr&amp;iacute;a ser el &amp;uacute;ltimo beso; qu&amp;eacute; importar&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Cuando se separan, Shimon respira hondo. Espero que te vaya bien, le dice. Que cuides de Kana y de ti. No s&amp;eacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No se le dan bien los discursos importantes, los de verdad. Los que salen del coraz&amp;oacute;n y no de un papel, los que significan algo, porque es dif&amp;iacute;cil explicar lo que s&amp;oacute;lo puede sentirse, &amp;iquest;no crees, Yukiji? As&amp;iacute; que no lo explica. Le sonr&amp;iacute;e.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Voy a morirme, dice despu&amp;eacute;s. Y estar&amp;iacute;a bien que t&amp;uacute; siguieras adelante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Yukiji le aprieta una mano entre las suyas. Lo s&amp;eacute;, responde. Voy a intentarlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Cuando era ni&amp;ntilde;a, Yukiji so&amp;ntilde;&amp;oacute; con la boda perfecta. En eso era como las otras, en eso se parec&amp;iacute;a a las chicas que llevaban las faldas un poco m&amp;aacute;s cortas de lo que deb&amp;iacute;an y les dirig&amp;iacute;an miradas a los chicos, las que se pintaban los labios con el maquillaje que les quitaban a sus madres y sab&amp;iacute;an cu&amp;aacute;ndo tocaba re&amp;iacute;rse y cu&amp;aacute;ndo hab&amp;iacute;a que protestar. Cuando era ni&amp;ntilde;a, Yukiji so&amp;ntilde;&amp;oacute; con una boda estupenda, un vestido precioso, un novio que se parec&amp;iacute;a peligrosamente a Kenji, pero m&amp;aacute;s alto y m&amp;aacute;s valiente y un poco m&amp;aacute;s guapo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Puede que tenga gracia, en el fondo, seguir so&amp;ntilde;ando con lo mismo ahora. La misma decoraci&amp;oacute;n, un vestido un poco m&amp;aacute;s moderno, las sonrisas, los aplausos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;S&amp;oacute;lo cambia el novio, y, a veces, ni eso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;La habitaci&amp;oacute;n del hospital parece grande, inmensa. Demasiado vac&amp;iacute;a, tambi&amp;eacute;n, con la cama hecha y los aparatos fuera. A Yukiji se le saltan las l&amp;aacute;grimas, pero se muerde los labios y aprieta los pu&amp;ntilde;os y sigue andando, siempre adelante, hasta el mostrador.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Buenas tardes, saluda. La enfermera le dirige una mirada triste, abre la boca como para darle el p&amp;eacute;same. Yukiji no la deja.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Vengo a por sus cosas, murmura. A por la ropa, el reloj. Las revistas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;No se le rompe la voz. No le tiemblan las piernas. Yukiji es fuerte, es m&amp;aacute;s fuerte que nadie; siempre lo ha sido. A perdido a su padre y a su abuelo y a Kenji, ha perdido a ese hombre que podr&amp;iacute;a haber sido el amor de su vida si se hubiera molestado en mirarla. Shimon no es m&amp;aacute;s que otro nombre en la lista, se dice, y sabe que es mentira, y duele casi tanto como cuando era ni&amp;ntilde;a y pap&amp;aacute; y mam&amp;aacute; no llegaban a casa a la hora de la cena.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;La enfermera le da las revistas. Se le revuelve el est&amp;oacute;mago al posar la mirada en los trajes de novia, en esos planes absurdos de futuro que no se cumplir&amp;aacute;n nunca. Le duele la cabeza, le duele el est&amp;oacute;mago, se siente sola. Y Kana la espera en casa, tapada hasta arriba con las s&amp;aacute;banas, dispuesta a esconderse del mundo hasta que todo haya pasado y no la amenacen las l&amp;aacute;grimas. Kenji no es m&amp;aacute;s que un recuerdo en su mente de ni&amp;ntilde;a de seis a&amp;ntilde;os. S&amp;oacute;lo tiene que esperar, y Shimon-kun acabar&amp;aacute; desapareciendo, tambi&amp;eacute;n. Quiz&amp;aacute;s.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;Podr&amp;iacute;amos, no s&amp;eacute;. Podr&amp;iacute;amos haber hecho tantas cosas, si hubi&amp;eacute;ramos tenido tiempo, quiere decirle. Podr&amp;iacute;amos haber sido una familia, &amp;iquest;no crees, Shimon? Ojal&amp;aacute; est&amp;eacute;s bien all&amp;iacute;, donde quiera que est&amp;eacute;s ahora. Ojal&amp;aacute; me esperes. Puede que a&amp;uacute;n quieras casarte conmigo, cuando vaya a verte. Cuando sea una vieja decr&amp;eacute;pita, Shimon, porque voy a aguantar hasta entonces, porque voy a pelearme con u&amp;ntilde;as y dientes. Enti&amp;eacute;ndelo. Kana me necesita; el mundo entero me necesita. Tengo que seguir adelante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:medium;"&gt;T&amp;uacute; puedes pens&amp;aacute;rtelo. Lo de la boda. A&amp;uacute;n tienes tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <title>Tabla Frases [Cersei Lannister]</title>
    <published>2012-09-02T18:33:05Z</published>
    <updated>2012-09-02T18:33:05Z</updated>
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    <lj:music>París -La oreja de Van Gogh</lj:music>
    <content type="html">&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Tabla Frases&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: A Song of Ice and Fire/Game of Thrones&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Claim&lt;/b&gt;: Cersei Lannister&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas&lt;/b&gt;: pues hala. Ya est&amp;aacute; hecho.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;1. Uno&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;A veces piensa que fue un error de la naturaleza, como el darle pechos; que Jaime y ella tendr&amp;iacute;an que haber compartido cuerpo porque, en el fondo, son uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;2. Tremor&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que la toca siente un ligero tremor; es miedo, deseo, es la excitaci&amp;oacute;n de lo prohibido, de ese pecado dulce que han sido siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;3. Contraste&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;De haber podido elegir, jam&amp;aacute;s se habr&amp;iacute;a casado con Robert Baratheon; hay quien dice que los opuestos se atraen, que el contraste es lo que enamora, pero es dif&amp;iacute;cil mirarle a los ojos y tragarse la repulsa, morderse la lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;4. S&amp;iacute;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Dice s&amp;iacute; cada noche, cuando &amp;eacute;l se acerca a su cama, silencioso; dice s&amp;iacute; en voz baja, entre gemidos, el cuerpo oculta entre las s&amp;aacute;banas, y apenas encuentra energ&amp;iacute;a para arrepentirse cada ma&amp;ntilde;ana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;5. Velada&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Es una velada encantadora, ella y las mujeres y Tommen en sus rodillas; las gallinas rezan y cantan, aterradas, y ella quiere estallar, quiere estar ah&amp;iacute; fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;6. Casi&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Somos casi lo mismo, casi una sola persona, Jaime, pero t&amp;uacute; tienes espada; yo s&amp;oacute;lo tengo co&amp;ntilde;o, tetas y mucha rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;7. Prueba&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Dame una prueba de tu amor, de tu lealtad, le pide, y es triste tener que hacerlo; su hermano se las daba a cada segundo, de lejos, de cerca, en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;8. Fe&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&amp;iquest;C&amp;oacute;mo quieres que no pierda la fe, pregunta, si los muros tiemblan y no hay nadie que escuche, si mis ni&amp;ntilde;os mueren y lloran y no sirve de nada ser reina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;9. Agua&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Llueve, y es como si cada gota de agua fuera una l&amp;aacute;grima; el mundo llora por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;10. Tacto&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Quiere gritar cuando le alejan de ella, cuando no puede sentirlo; duele, padre no puede entenderlo pero duele, y es tan dif&amp;iacute;cil dormir lejos de su tacto, del calor de su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;11. Volante&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Le levanta los volantes de la falda, las enaguas, toda esa tela in&amp;uacute;til que s&amp;oacute;lo inventaron para entorpecer, y la besa y la folla y Robert est&amp;aacute; durmiendo al otro lado de esa puerta, y qu&amp;eacute; importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;12. Recobrar&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Quiere recobrar lo que es suyo, lo que tendr&amp;iacute;a que haber heredado; quiere una espada y una polla y algo de respeto, y s&amp;oacute;lo tiene un ni&amp;ntilde;o que no termina de quererla y un hombre que la quiere y est&amp;aacute; lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;13. Columpio&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Hab&amp;iacute;a un columpio en el patio interior, cuando era ni&amp;ntilde;a donde Jaime y ella sol&amp;iacute;an jugar; en Desembarco del Rey, sin embargo, la hora de los juegos ha terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;14. Instinto&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Cuando apagan las luces es toda instinto, es como una leona en celo, un animal salvaje, y ataca y muerde y ara&amp;ntilde;a, le hace correrse con su nombre en los labios; no hay mejor venganza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;15. Suspiro&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Tiene ensayados todos los gestos de buena chica: el saludo, el suspiro, la sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;16. Guantes&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;En sus sue&amp;ntilde;os lleva guantes finos de piel, una capa dorada, una corona brillante; cuando le ve, tiene puesta una armadura usada, pantalones de cuero y una sonrisa indulgente entre las barbas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;17. Zona&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Hay zonas del castillo en las que no le gusta entrar, donde siente que la observan los retratos y las piedras y le preguntan qu&amp;eacute; hemos hecho, Cersei Lannister, por qu&amp;eacute; nos odias y por qu&amp;eacute; nos condenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;18. Rubor&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Recuerda haberse ruborizado esa primera noche, antes de entrar en la cama; &amp;eacute;l le gui&amp;ntilde;&amp;oacute; un ojo, c&amp;oacute;mplice, como los h&amp;eacute;roes de las leyendas, y todo fue un poco m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil, un poco mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;19. Mente&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Cree que cuando Jaime muera lo sabr&amp;aacute;: ser&amp;aacute; como un vac&amp;iacute;o en la mente, en el coraz&amp;oacute;n, un dolor agudo que no podr&amp;aacute; calmar ni todo el vino dulce del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;20. Papel&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Hay una hoja de papel coloreado en la habitaci&amp;oacute;n de Jaime; es un mapa, piensa Cersei, y se acuerda de las tardes que padre ha dedicado incansablemente a que su hermano se aprenda cada capital, y es injusto, se dice: ella se las supo a la primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;21. Sonrisa&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Joffrey Baratheon puede ser igual que su padre, pero tiene la sonrisa de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;22. Igual&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Son iguales en cierto sentido, Tyrion y ella: los dos despreciados, sin futuro, sin poder; duele admitirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;23. Viento&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;El viento le agita el vestido, le revuelve la melena; Desembarco del Rey est&amp;aacute; a s&amp;oacute;lo unas millas, y a Cersei le tiemblan las manos a pesar de la sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;24. Segundos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Son s&amp;oacute;lo unos segundos -las cosas que hago por amor-, y s&amp;oacute;lo le da tiempo a preguntarse a qu&amp;eacute; punto hemos llegado, si es que importa en realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;25. Competencia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Habr&amp;aacute; una reina m&amp;aacute;s joven y m&amp;aacute;s guapa que la destrone, alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a; en alg&amp;uacute;n momento habr&amp;aacute; competencia, se dice, pero ahora son s&amp;oacute;lo putas y taberneras, ni&amp;ntilde;os que jam&amp;aacute;s entrar&amp;aacute;n en palacio y el recuerdo difuminado de una mujer muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;26. Energ&amp;iacute;a&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Se siente apagar poco a poco, toda su energ&amp;iacute;a consumida por la vida de palacio; puede que le guste el juego, pero es s&amp;oacute;lo a veces, s&amp;oacute;lo cuando no tiene otro remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;27. Taza&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que echa en falta es la taza de madre, su favorita, y casi se echa a llorar; ser reina no es tener lo que una quiere, al final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;28. Cicatriz&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Jaime tiene cicatrices viejas, de batallas de las que ha podido salir con vida y torneos que ha ganado; las de ella est&amp;aacute;n por dentro, en la memoria, en un beb&amp;eacute; muerto y un coraz&amp;oacute;n roto, en todo eso que no puede decir ni hacer y que se le pudre en el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;29. Mensaje&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Padre no se molesta en avisarla en persona; env&amp;iacute;a un mensaje, a alguien que hable por &amp;eacute;l y le diga que, Cersei, te acabo de vender a Robert Baratheon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;30. Vicio&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Son los &amp;uacute;nicos vicios de la reina, por ahora: el alcohol y el sexo, la intriga, la rabia, la melancol&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Tabla Frases: Cersei Lannister</title>
    <published>2012-09-02T18:26:39Z</published>
    <updated>2012-09-02T18:34:44Z</updated>
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    <lj:music>Born to be wild -Hinder</lj:music>
    <content type="html">Y s&amp;iacute;, aqu&amp;iacute; va otra tabla. Por suerte, esta es rapidita de hacer.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tabla Frases&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: A Song of Ice and Fire/Game of Thrones (mayormente la serie, creo)&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Claim&lt;/b&gt;: Cersei Lannister&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;table border="1"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;01. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;Uno&lt;/a&gt;.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;02. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;Tremor&lt;/a&gt;.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;03. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;Contraste&lt;/a&gt;.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;04. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;S&amp;iacute;&lt;/a&gt;.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;05. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;Velada&lt;/a&gt;.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;06. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;Casi.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;07. Prueba.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;08. Fe.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;09. Agua.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;10. Tacto.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;11. Volante.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;12. Recobrar.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;13. Columpio.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;14. Instinto.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;15. Suspiro.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;16. Guantes.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;17. Zona.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;18. Rubor.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;19. Mente.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;20. Papel.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;21. Sonrisa.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;22. Igual.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;23. Viento.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;24. Segundos&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;25. Competencia.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;26. Energ&amp;iacute;a.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;27. Taza&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;28. Cicatriz.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;29. Mensaje&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101096.html" target="_blank"&gt;30. Vicio&lt;/a&gt;.&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>¡Felicidades, Miss Sinacroft!</title>
    <published>2012-09-01T20:16:01Z</published>
    <updated>2012-09-06T19:46:56Z</updated>
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    <lj:music>Big Big World -Emilia</lj:music>
    <content type="html">Vaaale. Pues s&amp;iacute;, llevo medio mill&amp;oacute;n de a&amp;ntilde;os ausente, lo admito. Pero es que he estado muy ocupada no haciendo nada, que ya me tocaba. Adem&amp;aacute;s, tengo que alegar una completa y absurda falta de inspiraci&amp;oacute;n &amp;uacute;ltimamente.&lt;br /&gt;Pero en fin. Ah&amp;iacute; va esto: espero que te guste :)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: Harry Potter&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing&lt;/b&gt;: Hedwig/Ojoloco (s&amp;iacute;... ya veis...)&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pairing de verdad de la buena&lt;/b&gt;: Sirius/Remus (sort of)&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Title&lt;/b&gt;: A London blues&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas&lt;/b&gt;: la letra de la canci&amp;oacute;n es parte de Big Big World, de Emilia. El resto del disclaimer es lo de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;b style="text-align: center; "&gt;A London blues&lt;br /&gt;(Let the music warm you up)&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: center; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Outside it&amp;#39;s now raining&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: center; "&gt;&lt;i&gt;And tears are falling from my eyes&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: center; "&gt;&lt;i&gt;Why did it have to happen?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: center; "&gt;&lt;i&gt;Why did it all have to end?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;No es tan dif&amp;iacute;cil, en el fondo; s&amp;oacute;lo tiene que forzarse a sonre&amp;iacute;r, de vez en cuando, evitar a todos aquellos que les conoc&amp;iacute;an, a todo el mundo m&amp;aacute;gico. S&amp;oacute;lo tiene que esconderse y desaparecer, y es m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil de lo que deber&amp;iacute;a ser, en el fondo.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Remus Lupin es un hombre corriente, aqu&amp;iacute; afuera. Es un tipo afable con el que a nadie le importa hablar un rato, uno de esos hombres con poco dinero y pocas preocupaciones, que desaparece de vez en cuando y podr&amp;iacute;a estar haciendo cualquier cosa, que no le importa lo bastante a nadie como para que pregunten por &amp;eacute;l. Remus Lupin intenta ser un muggle m&amp;aacute;s, mezclarse, esconderse entre la multitud; intenta olvidar.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;En Londres llueve a menudo. Hay pocas ma&amp;ntilde;anas en que eso le importe, en verdad; la lluvia es, como todo, un reflejo de lo que lleva dentro. Igual que el cielo gris y los atascos, el tr&amp;aacute;fico; la belleza de la ciudad est&amp;aacute; difuminada, es melanc&amp;oacute;lica y solitaria. Camina por entre las gentes sin llamar la atenci&amp;oacute;n, uno m&amp;aacute;s, un lobo solitario en medio de un reba&amp;ntilde;o de ovejas, y nadie se da cuenta de nada. Nadie quiere mirar.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;A veces, cuando todo es demasiado, cuando el peso del mundo le aplasta &amp;ndash; porque le besaste, follaste con un traidor, llegaste a amarle y en qu&amp;eacute; te convierte eso&amp;ndash;, cuando el universo entero conspira contra &amp;eacute;l, Remus bebe. Es m&amp;aacute;s a menudo de lo que deber&amp;iacute;a, de lo que le habr&amp;iacute;a gustado admitir. Hay un pub en particular, Road&amp;#39;s End, a las afueras, en el que le conocen por su nombre. Por el que usa ahora, al menos. Entra y todos saludan a John, el tipo algo raro pero simp&amp;aacute;tico; a veces Harold, el camarero, le invita a una copa de m&amp;aacute;s. Gasta parte de su sueldo ah&amp;iacute;, m&amp;aacute;s del que gasta en comer y casi tanto como el que se le va en medicinas, en excusas para las noches de luna llena. No ha conseguido ahorrar nada en tres a&amp;ntilde;os.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Esta noche es como las otras: termina a las siete de trabajar. Tiene un horario terrible, pero no puede quejarse; el mundo m&amp;aacute;gico le ha dado la espalda, un monstruo en m&amp;aacute;s de un sentido, y los muggles hacen lo que pueden, pero no es uno de los suyos. No les entiende, no se deja entender. Le habr&amp;iacute;a encantado ser como algunos otros &amp;ndash;Arabella Figg, por ejemplo&amp;ndash;, gente que es capaz de adaptarse a todo siendo, como &amp;eacute;l, un extra&amp;ntilde;o en todas partes. Gente que casi parece normal, est&amp;eacute; donde est&amp;eacute;, no importa c&amp;oacute;mo sean por dentro.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Road&amp;#39;s End est&amp;aacute; casi vac&amp;iacute;o, como siempre. Remus no recuerda haberlo visto lleno nunca, y mucho menos animado: los que van all&amp;iacute; son, como &amp;eacute;l, pobres desgraciados. Corazones rotos y vidas destrozadas, gente tan estropeada por dentro como por fuera, hombres que no saben llorar y que querr&amp;iacute;an hacerlo. Como &amp;eacute;l; nunca le ense&amp;ntilde;aron esas cosas. Nunca le explicaron que en la vida habr&amp;iacute;a m&amp;aacute;s que rechazo, que habr&amp;iacute;a amor y que doler&amp;iacute;a tanto. Su padre, que en paz descanse, nunca le ense&amp;ntilde;&amp;oacute; a beber para atontar los sentidos, para hacer que todo fuera m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Hay un muchacho cerca de la barra; Remus le conoce de otras noches. Tiene los ojos grises y el pelo oscuro, y una nariz muy chata y los labios secos. Est&amp;aacute; delgado y p&amp;aacute;lido, est&amp;aacute; borracho, y cuando Remus lo est&amp;eacute; tambi&amp;eacute;n se parecer&amp;aacute; tanto a Sirius que no importar&amp;aacute; nada m&amp;aacute;s, que le coger&amp;aacute; de la mano y le llevar&amp;aacute; a uno de los ba&amp;ntilde;os y habr&amp;aacute; caricias y besos y piel rozando piel, y ma&amp;ntilde;ana Remus se odiar&amp;aacute; casi tanto como se odia esta noche. Quiz&amp;aacute;s m&amp;aacute;s.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Se pregunta c&amp;oacute;mo es Azkaban. C&amp;oacute;mo est&amp;aacute; Sirius, si paga por lo que hizo, por James y Lily y el peque&amp;ntilde;o Harry, por los muggles, por Colagusano. Peter intent&amp;oacute; advertirle, alguna vez, le dijo que mereces algo m&amp;aacute;s, Remus, pero era dif&amp;iacute;cil de creer, porque Remus no es m&amp;aacute;s que eso, no es m&amp;aacute;s que un monstruo, una bestia, y Sirius siempre fue todo lo dem&amp;aacute;s. Un sue&amp;ntilde;o, el para&amp;iacute;so. Un oasis en medio del desierto al que le condenaron de ni&amp;ntilde;o, fue calor por las noches, fue besos. Fue una mentira tan perfecta que tendr&amp;iacute;a que haberse dado cuenta, supone, en el fondo.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Se sienta junto al muchacho. Simon, cree que se llama. Es probable. Qu&amp;eacute; importa.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Puede que llueva dentro, fuera, pero esta noche, al menos, habr&amp;aacute; alguien en su cama. &amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: center; "&gt;&lt;i&gt;I have your arms around me&lt;br /&gt;Warm like fire&lt;br /&gt;But when I open my eyes&lt;br /&gt;You&amp;#39;re gone&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Te odio, Fanfictionnet</title>
    <published>2012-07-01T10:36:45Z</published>
    <updated>2012-07-01T10:36:45Z</updated>
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    <content type="html">Vale. Esto s&amp;iacute; que me parece bastante fuerte, la verdad:&lt;br /&gt;Fanfiction.net censura los mensajes. Los privados, las historias, todo. Absolutamente incre&amp;iacute;ble: vamos a tener que escribir &amp;quot;porno&amp;quot; separado cuando se lo comentemos a una amiga (que ni siquiera estaba hablando de algo guarro... me quejaba de que me hab&amp;iacute;an censurado una historia...). &amp;iquest;Qu&amp;eacute; va a ser lo siguiente?&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues nada, aqu&amp;iacute; hay una autora y ciudadana bastante cabreada. &amp;iquest;D&amp;oacute;nde est&amp;aacute; el derecho a la expresi&amp;oacute;n?</content>
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    <title>Tabla Universal: La tercera vez [Monster]</title>
    <published>2012-06-26T13:44:40Z</published>
    <updated>2012-06-26T13:44:40Z</updated>
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    <lj:music>1895 -A Bromance in Bohemia</lj:music>
    <content type="html">&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Tabla Universal&lt;br /&gt;Fandom&lt;/b&gt;: Monster&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes&lt;/b&gt;: Eva Heinemann, Kenzo Tenma&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;La tercera vez&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos primeras veces la detiene algo est&amp;uacute;pido. Las dos primeras veces, despu&amp;eacute;s de que su mundo se acabe -despu&amp;eacute;s de que se&amp;ntilde;ale al monstruo, de que decida que quiz&amp;aacute;s no merec&amp;iacute;a la pena-, es s&amp;oacute;lo una llamada la que la devuelve a la vida, a la realidad. Es la voz de Tenma, ambas veces; el mensaje se alarga hasta la eternidad. Le pregunta si est&amp;aacute; bien, le pide que llame. Ahora que es un hombre limpio, un hombre libre, Kenzo Tenma puede ayudarla. A veces, Eva se pregunta si realmente ser&amp;iacute;a tan pat&amp;eacute;tico arrastrarse hasta el umbral de su casa. Por los viejos tiempos; entrar, tomar una copa. Acabar haci&amp;eacute;ndolo en el sof&amp;aacute; -sabe que &amp;eacute;l a&amp;uacute;n la desea, que la mira con los mismos ojos de est&amp;uacute;pido enamorado con que lo hizo antes de todo, a pesar de los a&amp;ntilde;os y de la mala vida-, despertarse entre sus brazos y darse cuenta de que no es el hombre al que busca.&lt;br /&gt;Es ir&amp;oacute;nico, supone Eva. Es ir&amp;oacute;nico que sea el mismo tipo que le destroz&amp;oacute; la vida quien le abra los ojos al mundo, quien la obligue a volver una y otra vez. Recuerda el momento aquel, en la estaci&amp;oacute;n, el instante en que descubri&amp;oacute; que Martin no iba a aparecer, el instante en que todo empez&amp;oacute; a tambalearse de nuevo. Hab&amp;iacute;a estado tan cerca, hab&amp;iacute;a estado a punto de conseguirlo. Una segunda oportunidad, quiso explicarle; Kenzo pareci&amp;oacute; entenderlo sin palabras.&lt;br /&gt;La tercera vez, el tercer intento, Eva desconecta el tel&amp;eacute;fono, enciende la televisi&amp;oacute;n. Cierra la puerta con llave, pone m&amp;uacute;sica a todo volumen, se sienta en la cama. Se abraza las rodillas, desnuda como est&amp;aacute;, y piensa, y recuerda. Llora. Su padre le habr&amp;iacute;a abrazado, hace tantos a&amp;ntilde;os, padre le habr&amp;iacute;a dicho que todo estaba bien, todo saldr&amp;aacute; bien, cari&amp;ntilde;o, y le habr&amp;iacute;a dado uno de esos abrazos c&amp;aacute;lidos e interminables, los que la hac&amp;iacute;an sentir segura. Hace mucho que no se siente as&amp;iacute;.&lt;br /&gt;Si pudiera volver atr&amp;aacute;s en el tiempo, Eva Heinemann los disfrutar&amp;iacute;a mucho m&amp;aacute;s. Se aferrar&amp;iacute;a a ese hombre con todas sus fuerzas, no le dejar&amp;iacute;a marchar. S&amp;oacute;lo por si acaso.&lt;br /&gt;Si pudiera volver atr&amp;aacute;s en el tiempo, Eva Heinemann cambiar&amp;iacute;a muchas cosas.&lt;br /&gt;Echa un poco de menos la vida de antes. No s&amp;oacute;lo esa vida c&amp;oacute;moda de mujer rica, la de la ni&amp;ntilde;a mimada que atra&amp;iacute;a a los hombres con una sonrisa estudiada, no; tambi&amp;eacute;n la otra. La del despojo humano en que, sabe, se convirti&amp;oacute;; esa en la que la miseria y el dolor eran tan grandes que apenas se dejaban sentir, esa en la que no hab&amp;iacute;a nada por lo que seguir adelante salvo el mismo camino, la misma vida. Echa de menos el estar borracha cada d&amp;iacute;a, cada noche, y saber que habr&amp;aacute; un hombre distinto cada vez que abra los ojos y que estar&amp;aacute; bien, que ir&amp;aacute; a vomitar al ba&amp;ntilde;o porque se da tanto asco a s&amp;iacute; misma, porque qui&amp;eacute;n te crees que eres, Eva, para tratarte as&amp;iacute;. Cuando no cerraba los ojos y se le aparec&amp;iacute;a &amp;eacute;l -Martin- y le gritaba que qu&amp;eacute; est&amp;aacute;s haciendo, por qu&amp;eacute; lo vuelves a intentar, es que todo ha lo que hice fue para nada, acaso. Cuando no cerraba los ojos y le volv&amp;iacute;an las ganas de echarse a llorar, porque esta herida est&amp;aacute; cicatrizando poco a poco y de alguna forma cada d&amp;iacute;a escuece m&amp;aacute;s.&lt;br /&gt;La tercera vez, Eva Heinemann respira hondo, camina hasta el ba&amp;ntilde;o. Dicen que es mejor con pastillas, pero siempre ha sabido ser melodram&amp;aacute;tica cuando la situaci&amp;oacute;n lo requer&amp;iacute;a. Esto es m&amp;aacute;s rom&amp;aacute;ntico, supone, esto es m&amp;aacute;s terrible, m&amp;aacute;s sucio, ruidoso. Es m&amp;aacute;s como se siente, piensa, y se sienta en la ba&amp;ntilde;era peque&amp;ntilde;a, diminuta, del cuarto de ba&amp;ntilde;o. Aprieta los labios. Se acerca la cuchilla a la mu&amp;ntilde;eca.&lt;br /&gt;Lo ha ensayado un mill&amp;oacute;n de veces en su cabeza. Aprieta un poco, hasta que sangre; luego s&amp;oacute;lo hay que deslizarla. Puede imaginar la carne, la piel rota, el rojo oscuro brotando a borbotones, manch&amp;aacute;ndole la piel blanca, tan blanca como cuando era ni&amp;ntilde;a y era mujer y era algo. Se le escapa una l&amp;aacute;grima, un hipido. No es tan elegante como le gustar&amp;iacute;a ser, en estos momentos. No es m&amp;aacute;s que la misma Eva vieja, est&amp;uacute;pida, maltratada. Sola.&lt;br /&gt;No le queda mucho de su antigua vida. Un nombre, un par de cuentas bancarias vac&amp;iacute;as; los recuerdos que se le acumulan, que hacen m&amp;aacute;s pesado el camino cada vez y la obligan a detenerse, a veces, a mirar atr&amp;aacute;s y a reabrir viejas heridas. Ese pelo rubio y lacio que ten&amp;iacute;a, la sonrisa encantadora, las arrugas que marcan todo lo que ha tenido que vivir. Todo lo que no ha podido, tambi&amp;eacute;n. Esa cabezoner&amp;iacute;a que nunca la llev&amp;oacute; a ninguna parte. La piel blanca, los lunares.&lt;br /&gt;Duele m&amp;aacute;s de lo que hab&amp;iacute;a pensado, m&amp;aacute;s de lo que hab&amp;iacute;a querido imaginar, pero lo dem&amp;aacute;s es id&amp;eacute;ntico a la imagen que ten&amp;iacute;a en la cabeza. Hay sangre oscura, espesa, hay sangre que brota y cae y lo mancha todo, y de pronto es divertido y se echa a re&amp;iacute;r y a llorar y no est&amp;aacute; segura, no est&amp;aacute; nada segura, porque puede que no sirva de nada. Puede que no le encuentre all&amp;iacute;, al otro lado, puede que no despierte en un lugar mejor, puede que s&amp;oacute;lo cierre los ojos y desaparezca y no sabe si est&amp;aacute; preparada para eso. Se marea. Se siente ligera y no est&amp;aacute; tan mal, no es tan terrible. Respira hondo, apoya la cabeza en la pared. Duerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sue&amp;ntilde;a con Martin, con uno de los bailes de antes, de esa &amp;eacute;poca. Lleva un traje rojo, ajustado; est&amp;aacute; mucho m&amp;aacute;s guapa de lo que se recuerda. Se recoge el pelo frente a un espejo, y &amp;eacute;l est&amp;aacute; justo detr&amp;aacute;s, traje desarreglado y barato, la corbata. Est&amp;aacute; p&amp;aacute;lido, tiene la mirada perdida, la boca entreabierta; huele a podrido, pero es Martin. Y la abraza, la coge de la cintura y es c&amp;aacute;lido, todav&amp;iacute;a, a pesar de los a&amp;ntilde;os y la tierra y la muerte, es c&amp;aacute;lido y la recoge, es casi como si la levantara del suelo; Eva no recuerda haber estado sentada. Le acerca los labios a la oreja, susurra algo -su nombre-, y le hace cosquillas, su aliento, y los labios bajan por su mejilla, se acercan a su boca, la devoran. Eva cierra los ojos, se deja llevar, lengua h&amp;uacute;meda y m&amp;aacute;s &amp;aacute;spera de lo que recordaba, y espera que esto sea eterno, espera que no acabe nunca, no olvidar el beso jam&amp;aacute;s. Espera quedarse sin aire en ese instante para no tener que volver al mundo real, a todo lo que no es Martin, a una corbata que nadie m&amp;aacute;s va a ponerse, que se esconde en un caj&amp;oacute;n y no se deja ver.&lt;br /&gt;Abre los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitaci&amp;oacute;n es blanca, impoluta, y Eva ha vivido toda su vida rodeada de m&amp;eacute;dicos; sabe reconocer un hospital. Conoce el nombre de cada una de las m&amp;aacute;quinas a las que la tienen conectada, cuando despierta; probablemente sepa hacerlas funcionar mejor que los enfermeros. Respira hondo. Se echa a llorar.&lt;br /&gt;Kenzo Tenma es su contacto de emergencia. Kenzo Tenma, el hombre dormido en una silla junto a la cama, el pelo negro un poco demasiado largo, ojeras, la ropa sin planchar. El mismo hombre con el que se acost&amp;oacute; tantas veces, ese al que odi&amp;oacute; con todas sus fuerzas porque no quer&amp;iacute;a, no pod&amp;iacute;a seguir am&amp;aacute;ndole. Eva aprieta los pu&amp;ntilde;os. Ojal&amp;aacute; no estuviera aqu&amp;iacute;, piensa, dice. &amp;Eacute;l se despierta.&lt;br /&gt;Hey, le dice, y no parece saber qu&amp;eacute; m&amp;aacute;s a&amp;ntilde;adir. Puede que no haya nada que decir, piensa Eva, porque qu&amp;eacute; narices quieres contarme. Qu&amp;eacute; vas a hacer ahora, Kenzo. Dime que te llame, preg&amp;uacute;ntame si estoy bien, haz algo.&lt;br /&gt;&amp;Eacute;l s&amp;oacute;lo le dirige una sonrisa. Ella resopla. Aparta la mirada.&lt;br /&gt;Eva, empieza Kenzo, al cabo de un rato. Eva, m&amp;iacute;rame, &amp;iquest;quieres? Eva, tenemos que hablar. Y no hay nada de qu&amp;eacute; hablar, no hay nada que ella quiera contarle; no son amigos, no est&amp;aacute;n liados, no son absolutamente nada, y puede que eso sea lo m&amp;aacute;s parecido a algo que tiene. A una familia, quiz&amp;aacute;s.&lt;br /&gt;Decide pon&amp;eacute;rselo dif&amp;iacute;cil; no gira la cabeza. Clava la mirada en la pared, blanca, inmaculada, como todo aqu&amp;iacute;. Todo est&amp;aacute; esterilizado, en la habitaci&amp;oacute;n; huele a desinfectante, a enfermedad, a muerte, a hospital. Casi sin pensarlo, Eva cierra los ojos; no quiere estar aqu&amp;iacute;. No quiere estar en ninguna parte; no quiere estar sola.&lt;br /&gt;Kenzo apoya una mano en su hombro. Es c&amp;aacute;lida, fina, callosa; el cuerpo de Eva se estremece. M&amp;iacute;rame, repite &amp;eacute;l. Por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martin era el hombre perfecto. Martin le habr&amp;iacute;a obligado a girar la cabeza, tambi&amp;eacute;n, Martin le habr&amp;iacute;a dicho que no mereces la pena si no piensas que mereces la pena, le habr&amp;iacute;a hecho sentir tan mal consigo misma, tan ego&amp;iacute;sta. Martin no est&amp;aacute; aqu&amp;iacute;, no va a volver.&lt;br /&gt;Respira hondo, Eva. Cu&amp;eacute;ntame. Y ella habla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, no s&amp;eacute;. A veces es demasiado, Kenzo. A veces no puedo m&amp;aacute;s, a veces se me viene todo encima y no tengo ni idea de c&amp;oacute;mo seguir adelante, de c&amp;oacute;mo dejar el pasado atr&amp;aacute;s. A veces se me ocurre que voy a despertarme un d&amp;iacute;a y &amp;eacute;l va a estar ah&amp;iacute; con el desayuno, &amp;iquest;sabes?, y es absurdo, es est&amp;uacute;pido, pero creo que le quiero. Creo que no voy a dejar de quererle. Nunca. Es la primera vez que me pasa eso -s&amp;oacute;lo que no es la primera vez, pero no va a hablar de ellos, de ese cosquilleo en las tripas cada vez que o&amp;iacute;a su nombre, mucho despu&amp;eacute;s de dejarle-.&lt;br /&gt;Kenzo le dedica una sonrisa triste de las suyas, respira hondo. Le dice te entiendo. Hay veces... Pero no puedes pensar en eso, Eva. Tienes mucho por vivir, todav&amp;iacute;a. Te queda mucha vida por delante, y algo en su mirada hace que suene m&amp;aacute;s a s&amp;uacute;plica que a otra cosa. A Eva se le revuelven las tripas; trata de mover un brazo d&amp;eacute;bil, busca su mano. La aprieta.&lt;br /&gt;Cuando salga de aqu&amp;iacute;, le promete, tendr&amp;aacute;s que trabajar un poco menos. Descansar. Tienes ojeras.&lt;br /&gt;&amp;Eacute;l sonr&amp;iacute;e.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que la dejan levantarse es bajo la supervisi&amp;oacute;n de uno de los m&amp;eacute;dicos de la planta, el doctor Hellmann. A Eva le cuesta ponerse en pie; sigue d&amp;eacute;bil. Le tiemblan las piernas y le tiemblan las manos, y tiene que dejarse caer en la silla de ruedas a pesar de haber estado protestando unos minutos antes. Y agradece el paseo, agradece el salir de esa habitaci&amp;oacute;n que es demasiado peque&amp;ntilde;a, demasiado blanca, demasiado cerrada para que se sienta a gusto.&lt;br /&gt;Tenma les est&amp;aacute; esperando en la planta baja, cerca de la cafeter&amp;iacute;a. El doctor Hellmann se despide all&amp;iacute;, les deja solos; Eva intenta ponerse de pie una vez m&amp;aacute;s, y Kenzo se r&amp;iacute;e cuando la ve caer de culo en la silla. Eres como una ni&amp;ntilde;a. Cabezota, dice. A ella se le arruga la boca en algo as&amp;iacute; como una sonrisa, muy a su pesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lleva por los pasillos como si fueran una ciudad, como si pasearan por un centro comercial lleno de gente y todo fuera motivo de asombro, de diversi&amp;oacute;n. A Eva le gusta, de alguna forma, le hace sentir bien; a veces se le olvida, durante el paseo, por qu&amp;eacute; est&amp;aacute; aqu&amp;iacute;.&lt;br /&gt;&amp;iquest;Cu&amp;aacute;ndo vas a cortarte el pelo?, le pregunta, al cabo de un rato. &amp;Eacute;l se pasa la mano por la cabeza, enreda los dedos en el flequillo; le tapa los ojos, a veces. &amp;iquest;Crees que necesita un corte?, y ella contiene las ganas de re&amp;iacute;r, porque hay asombro de verdad en la voz de &amp;eacute;l; es como si no se diera cuenta, como si el tiempo pasara tan r&amp;aacute;pido y hubiera tanto que hacer que los detalles as&amp;iacute; se le escaparan. Conoci&amp;eacute;ndole, es probable que sea eso. Puede que tampoco haya llevado la ropa a lavar, que no le queden camisas limpias; Kenzo Tenma es un genio como cirujano, pero le cuestan otras cosas.&lt;br /&gt;T&amp;uacute; d&amp;eacute;jame unas tijeras, bromea Eva. Yo te lo arreglo. Y &amp;eacute;l se tensa, y ella no se da cuenta hasta despu&amp;eacute;s, mucho despu&amp;eacute;s, de por qu&amp;eacute; lo ha hecho. Y es curioso, porque no se le hab&amp;iacute;a pasado por la cabeza; no esta vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se lo dice al d&amp;iacute;a siguiente. Deja que entre en la habitaci&amp;oacute;n y que cierre la puerta; se incorpora en la cama -podr&amp;iacute;a levantarse sola si quisiera- y le espeta no iba a hacerlo otra vez. Aunque, ya sabes. Aunque me dieras las tijeras. S&amp;oacute;lo pensaba en tu pelo, y al principio &amp;eacute;l no parece recordar la conversaci&amp;oacute;n. Supone que es normal; tiene m&amp;aacute;s vida, aparte de esto. Aparte de las visitas diarias para las que, a&amp;uacute;n no sabe c&amp;oacute;mo, ha sacado tiempo. Supone que es el que ha dejado de pasar en la peluquer&amp;iacute;a, y se r&amp;iacute;e de su propio chiste; Kenzo la mira, extra&amp;ntilde;ado.&lt;br /&gt;No ibas a cogerlo, se excusa ella. Es un chiste personal; a &amp;eacute;l parece bastarle con escuchar la palabra &amp;ldquo;chiste&amp;rdquo;, con o&amp;iacute;rla re&amp;iacute;r.&lt;br /&gt;No s&amp;eacute; si es sano que lo hagas sola, de todas formas, confiesa. Eva est&amp;aacute; sentada en la silla, pero ha intentado levantarse tres veces, y una casi ha conseguido aguantar un par de segundos de pie. Pero es un paso, a&amp;ntilde;ade, s&amp;oacute;lo para que se sienta un poco mejor consigo misma.&lt;br /&gt;Eva lo agradece.&lt;br /&gt;Me apetece ir a la cafeter&amp;iacute;a, dice una tarde; &amp;eacute;l la lleva por el camino m&amp;aacute;s largo, recorriendo todas las plantas, y ella se dedica a darle golpecitos en el brazo, cuando puede, a meterle prisa, y a hablar. Y es casi como antes, como esos tiempos antes de todo -esa otra vida en la que los dos eran tan ingenuos, tan ni&amp;ntilde;os, tan felices-, s&amp;oacute;lo que ahora &amp;eacute;l responde y dice lo que piensa, lo que siente, ahora es m&amp;aacute;s una conversaci&amp;oacute;n real y menos un juego con mu&amp;ntilde;ecas.&lt;br /&gt;Antes no eras as&amp;iacute;, Kenzo, dice Eva; podr&amp;iacute;a jurar que &amp;eacute;l se sonroja, pero no est&amp;aacute; vi&amp;eacute;ndolo, as&amp;iacute; que s&amp;oacute;lo lo adivina por lo que tarda en contestar.&lt;br /&gt;&amp;iquest;Te molesta?, pregunta, al cabo de unos segundos. Eva se dice que, quiz&amp;aacute;s, en el fondo no ha cambiado tanto. Que sigue siendo un poco ese mismo muchacho deseoso de atenci&amp;oacute;n, de aprobaci&amp;oacute;n, ese chico que quer&amp;iacute;a hacer lo que hab&amp;iacute;a que hacer aunque le costara la vida.&lt;br /&gt;No, confiesa. Me gustas m&amp;aacute;s as&amp;iacute;, Kenzo.&lt;br /&gt;Ahora casi puede ver la sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que se levanta de la silla s&amp;oacute;lo puede andar unos pasos. Recorre el pasillo agarrada a &amp;eacute;l, y es como cuando era una ni&amp;ntilde;a y se probaba los tacones de madre; es dif&amp;iacute;cil, se siente torpe. Tiene los pies m&amp;aacute;s peque&amp;ntilde;os de lo que recordaba y las piernas m&amp;aacute;s flojas, y todo su cuerpo est&amp;aacute; descompensado, le cuesta encontrar el equilibrio. Es como si, no s&amp;eacute;, como si tuviera que aprender a andar otra vez. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; te parece? A mis a&amp;ntilde;os, y todav&amp;iacute;a estoy con esto. Y se r&amp;iacute;e. Kenzo la imita.&lt;br /&gt;Dice que anda como un pato, los primeros d&amp;iacute;as. Dice que en alg&amp;uacute;n momento va a soltarla para que siga sola, como a un beb&amp;eacute;, pero que no piensa avisarla. Ser&amp;aacute; una sorpresa, murmura, los labios tan cerca de su o&amp;iacute;do que a Eva la recorre un escalofr&amp;iacute;o no del todo desagradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay veces en que a&amp;uacute;n cierra los ojos y se encuentra con Martin. Lleva esa camisa arrugada, manchada de sangre, lleva los cordones de los zapatos sin atar. Tiene los ojos vacuos, la mirada perdida, la boca entreabierta. Huele a muerte y a sangre y a hospital, y le dedica una sonrisa a la Eva del espejo, que est&amp;aacute; mucho m&amp;aacute;s p&amp;aacute;lida y se debate entre despertarse o no hacerlo. Ser&amp;iacute;a tan f&amp;aacute;cil seguir durmiendo por siempre, se dice.&lt;br /&gt;A veces, Kenma le trae donuts de la pasteler&amp;iacute;a de la esquina. La comida del hospital es horrible, confiesa en el sue&amp;ntilde;o. Y se acuerda de las cajas de cuatro, murmura &amp;eacute;l s&amp;oacute;lo no podr&amp;iacute;a com&amp;eacute;rselas. Y es casi una disculpa, para Martin, para s&amp;iacute; misma. Es casi una excusa. Y Eva Heinemann se despierta una ma&amp;ntilde;ana m&amp;aacute;s.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;iquest;Cu&amp;aacute;ndo crees que me dejar&amp;aacute;n salir de esta prisi&amp;oacute;n?, pregunta. Kenzo se encoge de hombros. Ni idea; depender&amp;aacute; de lo bien que le caigas al doctor Hellmann, bromea. Ahora lo hace mucho, m&amp;aacute;s a menudo que antes, al menos. Ahora intenta hacerla re&amp;iacute;r por todos los medios posibles, y a Eva le gusta. Le sonr&amp;iacute;e. Y se aferra a su brazo cuando cree que no va a poder seguir andando, cuando de pronto el hospital es muy grande y hay demasiada gente y todos est&amp;aacute;n bien, todos est&amp;aacute;n bien y no est&amp;aacute; segura de poder aguantarlo. Kenzo no se queja; le pasa el otro brazo por la cintura, la sujeta. Por si acaso. Por si lo necesita.&lt;br /&gt;Estoy recogiendo tus cosas del piso, le confiesa un lunes. Es una estupidez que pagues el alquiler cuando no est&amp;aacute;s viviendo ah&amp;iacute;, &amp;iquest;no crees?; he estado pensando que, bueno, de momento podr&amp;iacute;as venirte a mi casa. Un tiempo. Hasta que te den el alta definitiva, porque al principio pr&amp;aacute;cticamente vas a vivir en el hospital, aunque duermas fuera. Ya sabes.&lt;br /&gt;No se f&amp;iacute;an de m&amp;iacute;, bromea ella. &amp;Eacute;l asiente.&lt;br /&gt;Est&amp;aacute; en su naturaleza. Son m&amp;eacute;dicos. No podemos confiar en los pacientes; es una de las primeras cosas que te ense&amp;ntilde;an.&lt;br /&gt;Eva se r&amp;iacute;e. Y asiente. Dice est&amp;aacute; bien. Pero tendr&amp;aacute;s que hacerme un buen hueco en el armario, advierte, y &amp;eacute;l la acerca un poco m&amp;aacute;s a su cuerpo, y ella apoya la cabeza en su hombro. Y no es Martin, no es el hombre al que busca, pero no est&amp;aacute; tan mal. Podr&amp;iacute;an funcionar, esta segunda -casi tercera- vez, siempre que &amp;eacute;l la abrace as&amp;iacute; y ella se deje abrazar. Siempre que se apoyen el uno en el otro, porque, despu&amp;eacute;s de todo lo que han vivido, a veces cuesta caminar.&lt;br /&gt;La tercera vez que Eva Heinemann piensa en el suicidio, se le ocurre que Kenzo Tenma tiene un sexto sentido, que sabe llamar en el momento oportuno. Y puede que tenga raz&amp;oacute;n.&lt;br /&gt;Tambi&amp;eacute;n sabe tirar puertas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Papeles (probablemente capítulo número equis de infinitos. Más o menos)</title>
    <published>2012-06-19T22:00:56Z</published>
    <updated>2012-06-19T22:00:56Z</updated>
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    <content type="html">P&amp;amp;/%/&amp;amp;s papeles!!!! Por favor, que levante la mano quien ODIE la burocracia que lo acompa&amp;ntilde;a todo... (y se oy&amp;oacute; un clamor de fondo, y, si lo hicimos de forma coordinada, nos sali&amp;oacute; una ola que recorri&amp;oacute; el mundo).&lt;br /&gt;A lo que iba, que odio los papeleos varios que hay que hacer, de los que nadie te avisa y de los que te enteras siempre tarde. Los odio.&lt;br /&gt;Y quer&amp;iacute;a compartir mi odio con el mundo, porque todo el mundo sabe que la fuerza primordial que lo mueve todo es precisamente esa (lo del amor es un cuento chino), as&amp;iacute; que ah&amp;iacute; va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y un drabble. Porque s&amp;iacute;. Improvisemos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;From the other side&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Desde el otro lado, el mundo se ve distinto. Es como si hubiese tenido una venda delante de los ojos, todo este tiempo; es como si siempre hubiera estado ciego. Y es todo tan obvio, es tan sencillo. El peque&amp;ntilde;o Harry resplandece, todo &amp;eacute;l rojo de pasi&amp;oacute;n y de ira contenida, de esa valent&amp;iacute;a Gryffindor que hered&amp;oacute; de sus padres. El aire alrededor de Bella es p&amp;uacute;rpura, se arremolina y se mueve, cambia, crece; lo ocupa todo, trata de invadir el Universo mismo. Es dolor y es locura, es todo eso que pudo tener y que no tuvo, todo a lo que renunci&amp;oacute; por convertirse en quien es ahora. Tiene sentido; es horrible. Sirius quiere apartar la mirada, pero en el otro lado, m&amp;aacute;s all&amp;aacute; del Velo, es dif&amp;iacute;cil conseguir lo que deseas, as&amp;iacute; que observa. Y ve a Harry levantar la varita, y el rojo a su alrededor se oscurece, tiene el color de la sangre, se ti&amp;ntilde;e de esa misma rabia contra el mundo, contra s&amp;iacute; mismo, contra todo; el odio lo empapa, lo hace pesado y oscuro, terrible. Y Sirius gritar&amp;iacute;a, en ese instante, Sirius Black gritar&amp;iacute;a porque no puedes, Harry, no puedes convertirte en ella; es que no lo ves, querr&amp;iacute;a preguntarle. Es que no te das cuenta.&lt;br /&gt;Y a&amp;uacute;lla, grita, chilla; intenta avisarle, pero s&amp;oacute;lo es aire, s&amp;oacute;lo es la nada. Al otro lado del Velo, el cuerpo muere; el alma se consume poco a poco. Y Sirius Black no es distinto, Sirius Black contempla el mundo a c&amp;aacute;mara lenta, sin venda en los ojos. El aura de su ahijado se oscurece por un segundo; luego, el chico baja la varita. Sirius suspirar&amp;iacute;a de alivio.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Tabla Universal: Respuestas [Being Human (UK)]Tabla Universal: Respuestas [Being Human (UK)]</title>
    <published>2012-06-08T17:36:34Z</published>
    <updated>2012-06-08T17:36:34Z</updated>
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    <lj:music>The Woman's Last Words -A Bromance in Bohemia</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Tabla Universal&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: Being Human&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes&lt;/b&gt;: George, Annie, Mitchell (George/Nina, George/Mitchell)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Respuestas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Hubo una vez en que George lleg&amp;oacute; a creer que Mitchell ten&amp;iacute;a todas las respuestas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Fue casi al principio, cuando el lobo le torturaba d&amp;iacute;a y noche y era incapaz de dormir, cuando no ten&amp;iacute;a hogar ni prop&amp;oacute;sito, cuando vivir se hac&amp;iacute;a tan cuesta arriba que a veces pensaba en dejarse caer, simplemente, y esperar a que llegara otra cosa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Recuerda que Mitchell le obligaba a levantarse, cada ma&amp;ntilde;ana, le acompa&amp;ntilde;aba hasta el siguiente trabajo de mierda y le esperaba a la salida, le dirig&amp;iacute;a una sonrisa; a veces iban a comer juntos, despu&amp;eacute;s de eso, tras horas interminables de fregar platos o fregar suelos o limpiar ba&amp;ntilde;os, y el vampiro le arrancaba una sonrisa cansada, una carcajada breve.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Supone que es l&amp;oacute;gico, inevitable, que las cosas cambien con el tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se levanta una ma&amp;ntilde;ana cualquiera y no encuentra a Nina, claro. Puede que sea lo mejor, se dice; no se merece algo as&amp;iacute;, ella. No se merece a un hombre incapaz de comer o beber o mirarla, alguien que no sabe qu&amp;eacute; contestar cuando le pregunta c&amp;oacute;mo vamos a llamar a la ni&amp;ntilde;a. Tiene que tener un nombre; es nuestro beb&amp;eacute;, George, le ha dicho miles de veces, y &amp;eacute;l se encoge de hombros porque no est&amp;aacute; seguro de querer d&amp;aacute;rselo, porque un nombre lo hace m&amp;aacute;s definitivo y no quiere tener que mirar ese bultito de carne y pensar que quiz&amp;aacute;s, s&amp;oacute;lo quiz&amp;aacute;s, un d&amp;iacute;a se lo arrancar&amp;aacute;n de las manos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No se molesta en vestirse; baja las escaleras hasta el sal&amp;oacute;n. Y est&amp;aacute; all&amp;iacute;, Nina, por alg&amp;uacute;n motivo; a&amp;uacute;n no se ha marchado. Tiene un par de maletas a los pies; est&amp;aacute; sentada en un sill&amp;oacute;n, la ni&amp;ntilde;a en brazos. Le dedica una sonrisa triste, cansada, una mirada acuosa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Lo siento, le dice, pero no aguanto m&amp;aacute;s. Y George asiente porque qu&amp;eacute; m&amp;aacute;s puede hacer, asiente y se acerca a ella y le da un beso largo en la boca, roza con los labios la cabecita calva de la ni&amp;ntilde;a y susurra Eve. Le parece un buen nombre. La primera mujer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Tom le dice que no se preocupe; George se pregunta c&amp;oacute;mo se supone que va a hacer eso, sabiendo que deja a sus chicas en manos de un muchacho que a&amp;uacute;n no sabe cuidar de s&amp;iacute; mismo. Y el otro lic&amp;aacute;ntropo se encoge de hombros y admite que no lo sabe, pero que har&amp;aacute; lo que pueda, har&amp;eacute; todo lo que est&amp;eacute; en mi mano para que est&amp;eacute;n siempre a salvo. Para que est&amp;eacute;n bien.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Annie llora en la despedida, hace ruiditos y le pone caras a la peque&amp;ntilde;a Eve y deja caer l&amp;aacute;grimas fantasmales sobre ella; abraza a Nina y a Tom y George sabe que &amp;eacute;l tambi&amp;eacute;n deber&amp;iacute;a hacer algo, decir algo, sentir algo. &amp;Uacute;ltimamente le cuesta demasiado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Nina murmura que lo entiende, George, te conozco lo bastante como saber por lo que est&amp;aacute;s pasando. Pero alguna vez, alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a, ya sabes. &amp;Eacute;l est&amp;aacute; muerto y t&amp;uacute; est&amp;aacute;s vivo, y Annie, bueno, Annie no est&amp;aacute; viva pero casi. Y estamos nosotros. Tom. Y yo. Y Eve. Y le echa en cara que no vas a conocerla, no vas a verla crecer y no es culpa de esos vampiros que te siguen; es cosa tuya. Lo siento de verdad, George.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Hubo una vez en que John Mitchell tuvo todas las respuestas del Universo. Ahora no sabe d&amp;oacute;nde est&amp;aacute;, por qu&amp;eacute; est&amp;aacute; aqu&amp;iacute;. Ahora no sabe qu&amp;eacute; pensar ni que decir, si puede hacerlo. Ahora todo est&amp;aacute; oscuro y fr&amp;iacute;o y muerto, y de pronto huele a quemado, y abre los ojos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se le ocurre que sigue estando oscuro, pero no tanto. Escucha algo -voces, m&amp;uacute;sica, disparos- y le cuesta asimilarlo. Lleva mucho tiempo sin o&amp;iacute;r, sin ver, sin sentir nada; lleva mucho tiempo sin existir, supone. Parpadea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se obliga a sentarse; el suelo est&amp;aacute; fr&amp;iacute;o, &amp;aacute;spero, sucio. Le duelen los huesos y los m&amp;uacute;sculos, se siente d&amp;eacute;bil, peque&amp;ntilde;o. Respira hondo, y sus pulmones no parecen aceptar el aire; tose. Se dobla en dos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Le arde algo dentro. El est&amp;oacute;mago le gru&amp;ntilde;e. Arruga la nariz porque el olor a quemado es m&amp;aacute;s intenso, hiede a carne y a fuego y, ahora que escucha con atenci&amp;oacute;n, hay gritos en el aire. Se pone en pie.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se le doblan las rodillas un par de veces. Le cuesta andar; es como si fuera un ni&amp;ntilde;o, se le ocurre, dando sus primeros pasos. Un beb&amp;eacute; torpe, lento, un beb&amp;eacute; que no acaba de entender qu&amp;eacute; ocurre a su alrededor ni puede hacerlo. Se apoya en la pared, avanza en direcci&amp;oacute;n al ruido. Algo dentro, muy dentro, le grita que vaya en sentido contrario. Siempre ha sido bueno ignorando sus instintos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Contiene la respiraci&amp;oacute;n al avanzar; tampoco es un gran esfuerzo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Cree que conoce el lugar. Le resulta familiar, pero no recuerda -no recuerda muchas cosas, no recuerda mucho m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de la guerra y el hombre bajito de ojos oscuros, los colmillos, el ansia de sangre-, no lo consigue localizar. Pero las piernas le llevan hacia adelante, le hacen recorrer el pasillo hasta otra sala, hasta que llega a una puerta entornada y decide que, quiz&amp;aacute;s, no quiere mirar m&amp;aacute;s all&amp;aacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se deja caer al suelo, apoya la espalda en la pared. Al otro lado de la puerta, los gritos contin&amp;uacute;an; alguien sube el volumen del televisor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Annie Sawyer tiene que repetirse a menudo que es una buena amiga. Que no es culpa suya, nada de esto, que est&amp;aacute; haciendo todo lo que puede, y es verdad. Tambi&amp;eacute;n tiene que recordarse, de vez en cuando, que es buena persona. O lo era.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;George tiene una sonrisa torcida en los labios, una expresi&amp;oacute;n de triunfo. La primera vez que la vio, Annie casi se ech&amp;oacute; a llorar; ahora las cosas han cambiado. Ahora tiene que hacer un esfuerzo para no imitarle, para no dejar que su cara se contorsione hasta formar esa mueca que no deber&amp;iacute;a estar ah&amp;iacute;, que es tan cruel y tan absurda y demuestra que todo es diferente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Murmura voy a preparar t&amp;eacute;, y podr&amp;iacute;a aparecerse directamente en la cocina, pero prefiere caminar. Sacude la cabeza; George deja escapar un gru&amp;ntilde;ido ininteligible.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;En la silla, el vampiro permanece inm&amp;oacute;vil. No falta mucho para que caiga, se dice ella. Para que hable. No falta mucho, pero necesitan una pausa; George puede ser demasiado brusco, a veces. Muerto -convertido en cenizas, al menos- no nos sirve de nada, le recuerda, y el hombre lobo le dedica una mirada desafiante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Puede que eso me d&amp;eacute; igual, le dice.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;A veces, Annie Sawyer tiene ganas de llorar. Como antes, como cuando era humana y estaba viva y ten&amp;iacute;a algo por lo que hacerlo. A veces, Annie Sawyer se pregunta c&amp;oacute;mo han llegado a esto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Casi se le pasa por alto, en la oscuridad del pasillo. Casi pasa a trav&amp;eacute;s de &amp;eacute;l, pero mira al suelo justo a tiempo; deja escapar un grito. En menos de un segundo, George abre la puerta; ataca. O casi.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Tiene una estaca en las manos, la boca torcida, los ojos entrecerrados. Agarra al intruso del cuello y lo empuja contra la pared, pero se detiene; el pecho sube y baja, acelerado. Gru&amp;ntilde;e y cierra los ojos. Olfatea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se le escapa algo as&amp;iacute; como un sollozo, justo despu&amp;eacute;s. El intruso se encoge contra la pared, d&amp;eacute;bil, torpe, absurdo. Es imposible, se le ocurre a Annie. Es imposible, es est&amp;uacute;pido, no puede ser. John Mitchell est&amp;aacute; muerto -ah, pero, &amp;iquest;no lo est&amp;aacute; ella tambi&amp;eacute;n?- y no puede volver. No puede ser cierto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No sabe qu&amp;eacute; hace aqu&amp;iacute;, dice, murmura. No sabe qu&amp;eacute; hace aqu&amp;iacute;, ni qu&amp;eacute; es lo que ha ocurrido, de d&amp;oacute;nde viene. No recuerda nada, explica; necesita dormir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Est&amp;aacute; p&amp;aacute;lido, todav&amp;iacute;a, p&amp;aacute;lido y fr&amp;iacute;o, pero huele distinto. Y ha vuelto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Cuando Mitchell vuelve a abrir los ojos, a la ma&amp;ntilde;ana siguiente, es como si todo volviera de pronto. Siente la tentaci&amp;oacute;n de levantarse y recorrer el hostal, recordar viejos tiempos. Se le aparecen im&amp;aacute;genes, se siguen unas a otras tan r&amp;aacute;pido que es como si estuvieran superpuestas. George y Annie y todo lo dem&amp;aacute;s; Nina y esa rabia ciega, y la sensaci&amp;oacute;n de vac&amp;iacute;o por dentro, la culpa. Recuerda cada noche, cada ma&amp;ntilde;ana, recuerda el metro y la decepci&amp;oacute;n en los ojos de Annie. Recuerda haber estado muerto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se cruza con George nada m&amp;aacute;s bajar las escaleras. Est&amp;aacute; sentado en el suelo, espalda apoyada en la pared; tiene los ojos cerrados, pero vigila. Puede que sea por &amp;eacute;l, se dice, puede que no llegue a fiarse. Intenta dar los buenos d&amp;iacute;as; el saludo le muere en los labios, se le atasca. Carraspea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;El hombre lobo se levanta de un salto, un movimiento no del todo elegante, pero r&amp;aacute;pido. As&amp;iacute;, de pie, de cerca y a la luz del d&amp;iacute;a, Mitchell puede ver mejor los cambios. Son apenas detalles -canas aqu&amp;iacute; y all&amp;aacute;, algunas arrugas- que marcan el paso del tiempo. Peque&amp;ntilde;eces. Lo m&amp;aacute;s grande est&amp;aacute; dentro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Los ojos de George son diferentes. Brillan de rabia y de odio y de sed de sangre, sed de venganza. Brillan con ese toque animal que le da el lobo los d&amp;iacute;as antes de la luna llena; a Mitchell se le ocurre que no es culpa del calendario, esta vez. Que es otra cosa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Traga saliva. Soy yo, dice. En serio. George asiente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Ya lo s&amp;eacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Es incre&amp;iacute;ble, es extra&amp;ntilde;o, es absurdo. Es lo mejor que le ha pasado en a&amp;ntilde;os, supone George; sigue a Mitchell -porque es &amp;eacute;l, tiene que serlo- hasta la cocina, le observa comer. El vampiro le dice tengo hambre, y respira hondo y ah&amp;iacute; est&amp;aacute; otra vez, la duda -huele distinto, parece distinto; est&amp;aacute; vivo, y no deber&amp;iacute;a estarlo-, porque podr&amp;iacute;a ser mentira. Podr&amp;iacute;a no ser m&amp;aacute;s que una ilusi&amp;oacute;n, una broma cruel. Tienen bastantes enemigos capaces de gastarla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&amp;iquest;Recuerdas algo m&amp;aacute;s?, pregunta; tiene la voz ronca, gastada, quebrada de aullarle a la luna y gritarles a ellos -a los otros vampiros, a esos asesinos que se convierten en v&amp;iacute;ctimas en esta casa-, de no hablar. Annie y &amp;eacute;l se entienden sin palabras, y las llamadas de Nina son cada vez m&amp;aacute;s escasas -es peligroso, se excusa- y no hay nadie m&amp;aacute;s. No hay nada m&amp;aacute;s.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No es tan duro como parece.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Mitchell prepara t&amp;eacute;, tostadas. Sirve dos tazas y hace una peque&amp;ntilde;a monta&amp;ntilde;ita con el pan; saca mantequilla del frigor&amp;iacute;fico y rebusca hasta encontrar un bote de mermelada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No s&amp;eacute; si est&amp;aacute; buena, advierte George; el otro hombre -vampiro- la abre y la huele, arruga la nariz.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Creo que va a la basura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Le sale todo autom&amp;aacute;tico, como si se hubiese marchado el d&amp;iacute;a anterior. Como si no hubiesen pasado diez a&amp;ntilde;os -diez putos a&amp;ntilde;os- de miserias y de lucha constante y de perderse un poco cada vez. De dejar de ser humanos y dejar de ser otra cosa, de convertirse en lo que siempre han odiado, en lo que nunca quisieron ser.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Le echa leche al t&amp;eacute;, dos terrones de az&amp;uacute;car; se lo pone delante. Y a George casi se le escapa una sonrisa, porque es exactamente como lo toma cada ma&amp;ntilde;ana. Porque se acuerda. Se acerca la taza a los labios, bebe.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Respira hondo. Ahora viene la peor parte, supone.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&amp;iquest;Cu&amp;aacute;nto tiempo he estado fuera? La voz de Mitchell es d&amp;eacute;bil, tentativa. La voz de Mitchell no suena a Mitchell en absoluto, al hombre que una vez tuvo todas las respuestas. George sacude la cabeza. Podr&amp;iacute;a decirle que no importa, que qu&amp;eacute; m&amp;aacute;s da; lo importante es que ha vuelto. Pero, supone, el otro hombre querr&amp;aacute; saber. Aunque duela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Diez a&amp;ntilde;os, contesta. Bebe otro sorbo de t&amp;eacute;; est&amp;aacute; caliente. Casi quema. Evita la mirada de Mitchell durante unos segundos; el otro hombre tuerce el gesto, aprieta los pu&amp;ntilde;os. Yo..., empieza, y George sabe que quiere decir lo siento, y es est&amp;uacute;pido. Estabas muerto, no escondido, quiere decirle. Huiste y nos dejaste tirados, pero has vuelto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Quiere decirlo y quiere, supone, sentirlo tambi&amp;eacute;n. Quiere poder sonre&amp;iacute;rle de verdad y no echarle en cara la ausencia, esa decisi&amp;oacute;n que tomaste que fue s&amp;oacute;lo para ti. Quiere borrar de su memoria las pesadillas, la sensaci&amp;oacute;n de la estaca al hundirse en la carne, escurri&amp;eacute;ndose de entre sus dedos, quebrando la piel y el m&amp;uacute;sculo. Tanta sangre. Quiere obviar los gritos del d&amp;iacute;a anterior, el olor a quemado, las marcas en la cara y en el cuerpo del vampiro -no sabe su nombre, nunca lo ha preguntado- y esa risa que le burbujea en el est&amp;oacute;mago cada vez que sabe que est&amp;aacute; haci&amp;eacute;ndoles da&amp;ntilde;o, que se sienten un poco como &amp;eacute;l, por una vez.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Sacude la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Diez a&amp;ntilde;os son diez a&amp;ntilde;os.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Mitchell traga saliva. Es bueno estar aqu&amp;iacute;. Haber vuelto, dice. George fuerza una sonrisa. Bienvenido a casa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;John Mitchell no lo recuerda todo, todav&amp;iacute;a. Se le escapan algunas cosas, algunos detalles, pero a&amp;uacute;n as&amp;iacute; est&amp;aacute; seguro de que esto -el silencio casi t&amp;eacute;trico por las noches, un George con la mirada dura y los pu&amp;ntilde;os apretados, una Annie que parece tener miedo de hablar- no es lo que dej&amp;oacute; al marcharse. Al morir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Intenta decirse que son los a&amp;ntilde;os. Intenta convencerse de que ha pasado mucho tiempo, de que quiz&amp;aacute;s no tenga nada que ver con &amp;eacute;l; la culpa le corroe por dentro, le sube por la garganta. Sabe a bilis, sabe a sangre. Es est&amp;uacute;pido negarla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Querr&amp;iacute;a decirles que lo siente. Especialmente a George, porque es la primera imagen que se le viene a la cabeza: la de un joven, un muchacho, aterrado y confuso, un muchacho que buscaba respuestas. A alguien en quien confiar, y que le encontr&amp;oacute; a &amp;eacute;l, y quiz&amp;aacute;s fue lo mejor que le ha ocurrido nunca. George y la casa y luego Annie, supone, y puede que se haya ganado a pulso lo de no encontrar nada de eso, a la vuelta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Dos semanas despu&amp;eacute;s de despertar, despu&amp;eacute;s de volver a la vida, John Mitchell se ha acostumbrado a la nueva rutina en la casa. Rehuye la luz del sol; duerme durante el d&amp;iacute;a. Y a veces se despierta al escuchar gritos, pero decide no preguntar. Por si acaso. Porque recuerda muy bien el metro y las miradas y las s&amp;uacute;plicas, recuerda muy bien la sensaci&amp;oacute;n de poder, de libertad, y George no puede, no puede sentir lo mismo. Ser igual que &amp;eacute;l.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;A veces, Annie entra en su habitaci&amp;oacute;n, esos d&amp;iacute;as. Se sienta en el borde de la cama y habla de cualquier cosa, de cualquier tonter&amp;iacute;a, como si de verdad creyera que con eso basta para distraerle. Evita sus ojos, sin embargo, porque ha visto lo que hay ah&amp;iacute; abajo, ha visto lo que es ahora su mejor amigo y quiz&amp;aacute;s, piensa Mitchell, quiz&amp;aacute;s le gusta. Quiz&amp;aacute;s piensa que se lo tienen merecido, los vampiros, quiz&amp;aacute;s cree que no es tan grave. Puede que hasta disfrute, de una forma torcida, enrevesada, s&amp;aacute;dica. Igual que sol&amp;iacute;a hacer &amp;eacute;l.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Una ma&amp;ntilde;ana la coge del brazo, un rato m&amp;aacute;s tarde, cuando intenta salir. Es un decir, por supuesto; la atraviesa, aunque parece m&amp;aacute;s s&amp;oacute;lida que antes. Que otras veces. No lo recuerda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Le dice lo siento. Annie, no te puedes imaginar cu&amp;aacute;nto lo siento, de verdad. Yo no quer&amp;iacute;a, no cre&amp;iacute;a que fuera a pasar esto. Y ella frunce el ce&amp;ntilde;o y endurece la expresi&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Ojal&amp;aacute; lo hubieras sentido antes, Mitchell, murmura. Tiene el mismo tono suave que es tan suyo, tan de la Annie de antes, la que cre&amp;iacute;a que lo peor que pod&amp;iacute;a pasarte en la vida era que se te acabara el t&amp;eacute;. Tiene el mismo tono, y est&amp;aacute; fuera de lugar, no tiene nada que ver con sus palabras, con lo que es su mundo ahora. Mitchell la deja marchar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Hubo una vez en que George lleg&amp;oacute; a creer que Mitchell ten&amp;iacute;a todas las respuestas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Fue casi al principio, claro. Ahora es m&amp;aacute;s listo, ahora ha visto m&amp;aacute;s, sabe c&amp;oacute;mo funciona el mundo. Ahora tiene claro que las respuestas son algo que uno mismo tiene que buscarse, que no hay nada definitivo: lo &amp;uacute;nico que sirve es lo que ayuda a seguir adelante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Hay d&amp;iacute;as en que querr&amp;iacute;a meterse en su cama. En la de Mitchell, como antes de todo -antes de Nina y de la casa rosa y de la guerra y de dejar de ser &amp;eacute;l para convertirse en el lobo-, y besarle y dejarse besar y volver a ser el de antes, por un momento. Despertar a su lado y poder creerse eso de que nunca se va a marchar, eso de que no va a dejarle.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se apoya contra la pared, cierra los ojos. Le siente, m&amp;aacute;s que o&amp;iacute;rle, bajar a la cocina. No se mueve. No tiene por qu&amp;eacute; hacerlo; est&amp;aacute; cansado. Ha sido un d&amp;iacute;a largo, y quiere, se dice, dormir. O cazar. Puede que las dos cosas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Annie se aparece s&amp;oacute;lo un segundo; est&amp;aacute; recogiendo la otra habitaci&amp;oacute;n. Tienen informaci&amp;oacute;n, por ahora, toda la que necesitan; ma&amp;ntilde;ana hablar&amp;aacute;n de c&amp;oacute;mo usarla. Con qui&amp;eacute;n hablar, con qui&amp;eacute;n pueden contar en estos d&amp;iacute;as. Hay una peque&amp;ntilde;a colonia de vampiros a s&amp;oacute;lo unos kil&amp;oacute;metros; todav&amp;iacute;a no son una amenaza, pero acabar&amp;aacute;n si&amp;eacute;ndolo con el tiempo. No hace falta ser muy listo para darse cuenta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Deber&amp;iacute;as hablar con &amp;eacute;l, dice en su o&amp;iacute;do. George gru&amp;ntilde;e; sabe que tiene raz&amp;oacute;n. Deber&amp;iacute;a hablar con &amp;eacute;l, aunque no sabe qu&amp;eacute; decirle. Que est&amp;aacute; dolido, decepcionado. Que ha seguido adelante sin &amp;eacute;l. Que le ha echado de menos cada d&amp;iacute;a, m&amp;aacute;s que a Nina, m&amp;aacute;s que al beb&amp;eacute;, que pensaba en &amp;eacute;l y se le encog&amp;iacute;a el est&amp;oacute;mago, le aullaba el lobo en la garganta, le faltaba el aliento. Que se le acelera el coraz&amp;oacute;n cada vez que est&amp;aacute; cerca, igual que antes, como si no hubieran pasado a&amp;ntilde;os y a&amp;ntilde;os y vidas, tantas cosas terribles. Que no puede perdonarle.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Abre los ojos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Mitchell, dice; el vampiro ha cruzado al otro lado de la habitaci&amp;oacute;n, tan silencioso como Annie. Le mira un segundo antes de volver a fijar la vista en la tetera: pone agua a calentar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No tienes que hacerlo, &amp;iquest;sabes?, dice George. Mitchell se encoge de hombros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Me apetece algo de t&amp;eacute;, murmura. &amp;iquest;A ti no?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Y el hombre lobo traga saliva, sacude la cabeza. No es f&amp;aacute;cil, empieza. No es f&amp;aacute;cil, enti&amp;eacute;ndelo. Han pasado muchos a&amp;ntilde;os. Han pasado muchas cosas. No puedes...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No quiero imagin&amp;aacute;rmelo, George, le interrumpe el vampiro. El pelo largo y moreno est&amp;aacute; peinado hacia atr&amp;aacute;s, igual que antes. Igual que el Mitchell que conoc&amp;iacute;a, hace diez a&amp;ntilde;os. Los vampiros no cambian; el tiempo no pasa por ellos. Por eso no entienden el cambio, tampoco. O no quieren entenderlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No quiero imagin&amp;aacute;rmelo. Lo siento. Pens&amp;eacute; que era lo mejor, confiesa. Pens&amp;eacute; que era la &amp;uacute;nica salida, y estaba equivocado, y, joder, lo siento. Ya lo he dicho. No deb&amp;iacute; dejaros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;A George le tiemblan las manos. Se siente como justo antes de un cambio, como justo despu&amp;eacute;s de la ca&amp;iacute;da del sol; el cuerpo se le estira, se le encoge, intenta acomodarse a una piel que no es suya. Es molesto, es inc&amp;oacute;modo. Es intentar ser el mismo que era hace diez a&amp;ntilde;os, intentar ser el George que Mitchell conoc&amp;iacute;a y que ha dejado atr&amp;aacute;s hace tanto. El traje est&amp;aacute; viejo, usado. Y el lic&amp;aacute;ntropo ha debido de crecer, porque no consigue pon&amp;eacute;rselo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Escucha, Mitchell. No es... &amp;iquest;Sabes cu&amp;aacute;ntas noches me despert&amp;eacute; pensando en la maldita estaca? &amp;iquest;Tienes idea de lo que significa hacer algo as&amp;iacute;? Una vez, y est&amp;aacute; llorando, y casi no se da cuenta, una vez me dijiste que no lo hiciera, que no matara, que no me perdiera as&amp;iacute;. Y despu&amp;eacute;s me das una maldita estaca, una estaca, y me pides que te atraviese el coraz&amp;oacute;n. &amp;iquest;Sabes lo que es no querer tocar a tu hija, sabes lo que es odiarte tanto?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Mitchell no baja la cabeza. La tetera suena, pero no hace caso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Soy un vampiro, George. He hecho cosas...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No es lo mismo. No es lo mismo, gru&amp;ntilde;e el otro hombre, y Mitchell tiene el s&amp;uacute;bito impulso de gritar, morder, golpear. Salta sobre George sin darse cuenta, sin pensarlo, salta sobre &amp;eacute;l y la cocina es demasiado peque&amp;ntilde;a para esto, pero est&amp;aacute;n peleando. Con pu&amp;ntilde;os y garras y dientes, sin da&amp;ntilde;ar de verdad, sin intentarlo. Y hay un instante en que se detienen, jadeando, ojos clavados en los del otro. No se rozan; George da un paso atr&amp;aacute;s.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;La tetera, murmura; Mitchell asiente. Respira hondo. Y da un paso adelante, dos, tres; es r&amp;aacute;pido. Avanza y le atrapa la boca con la suya, muerde y lame y besa. Y es casi como antes; le pasa una mano por el pelo, algo m&amp;aacute;s largo, y apoya la otra en la mejilla, y George responde, George gime, George se deja besar. Lo siento lo siento lo siento, quiere gritar Mitchell; lo susurra contra sus labios. Te he echado de menos cada instante. Te quiero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;George se separa de pronto, da un paso hacia atr&amp;aacute;s. Sacude la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Las cosas no son como eran, Mitchell, y tiene la voz bronca, bestial, excitada. Lo siento. De verdad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <title>Tabla Universal: Un día antes [Love Actually]</title>
    <published>2012-06-03T16:46:47Z</published>
    <updated>2012-06-03T16:46:47Z</updated>
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    <lj:music>El Rockanrol de los idiotas -Joaquín Sabina</lj:music>
    <content type="html">&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Tabla Universal&lt;br /&gt;Fandom&lt;/b&gt;: Love Actually&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes&lt;/b&gt;: Karen, Harry, Daniel&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas&lt;/b&gt;: Me encant&amp;oacute; esta historia; creo que es la que m&amp;aacute;s me gust&amp;oacute; dentro de toda la pel&amp;iacute;cula. Y no, no fue cosa de Alan Rickman (que tambi&amp;eacute;n) ni de Emma Thompson. Fue m&amp;aacute;s bien que parec&amp;iacute;a muy real, muy plausible. Y que no le dieron mucho bombo y platillo, tambi&amp;eacute;n.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Un d&amp;iacute;a antes&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Ayer, supone, eran un matrimonio feliz. Una familia feliz. Ayer, supone, eran justo lo que ten&amp;iacute;an que ser, Karen y Harry, viejos y aburridos y con demasiado tiempo entre las manos, con nada que hacer. Ni&amp;ntilde;os y trajes de langosta, &lt;i&gt;affaires&lt;/i&gt; de oficina. Puede que sea s&amp;oacute;lo la conclusi&amp;oacute;n l&amp;oacute;gica, piensa ella, a veces. Puede que sea lo &amp;uacute;nico que ten&amp;iacute;a sentido, despu&amp;eacute;s de todos estos a&amp;ntilde;os.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Pero duele. Duele porque no se lo esperaba, porque Harry es &lt;i&gt;su &lt;/i&gt;Harry y lo ha sido siempre. Porque es el hombre que le regala bufandas, el que le compra discos de Joni Mitchell porque sabe que le encantan y los escucha con ella aunque no puede soportarla. Es el hombre con el que se cas&amp;oacute;, del que estaba enamorada, el que la hac&amp;iacute;a sentir mujer a pesar de los a&amp;ntilde;os y los embarazos y los kilos y las canas. Y ahora todo eso se ha ido, &amp;iexcl;puff! Ahora todo eso no es nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se lo dice aunque no quiere dec&amp;iacute;rselo, aunque quiere guard&amp;aacute;rselo dentro y comprimirlo, hacerlo peque&amp;ntilde;o, muy peque&amp;ntilde;o, intentar que desaparezca. Es como el dicho ese en ingl&amp;eacute;s. Es como intentar ignorar un elefante en una habitaci&amp;oacute;n, y el elefante se va haciendo grande, m&amp;aacute;s grande, y agresivo, y lleva un colgante muy caro y puede que lencer&amp;iacute;a roja, sexy, y tiene veinte a&amp;ntilde;os menos que ella y mucha m&amp;aacute;s cara y los ojos m&amp;aacute;s bonitos. Es un elefante con suerte, se dice Karen, y casi se quiere re&amp;iacute;r.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Has hecho que la vida que llevo me parezca rid&amp;iacute;cula, y le encantar&amp;iacute;a seguir con la conversaci&amp;oacute;n, pero no es el momento ni el lugar; Harry respira hondo. Sacude la cabeza. Y la vida sigue, el d&amp;iacute;a sigue, y es como si fueran dos actores sobre el escenario; se meten en sus personajes y act&amp;uacute;an por inercia, se saben el papel tan bien que no hay titubeos, no hay salidas de tono, no hay problemas. Los ni&amp;ntilde;os se r&amp;iacute;en y juegan con sus regalos y Karen quiere gritarles y mandarles a la cama, con los disfraces puestos todav&amp;iacute;a y la cara pintada de naranja. Karen quiere que desaparezcan un instante y la dejen sola, quiere poder gritarle a su marido y sentirse traicionada, pero tiene la sonrisa bien instalada en los labios y la voz apenas se le rompe un par de veces. Comen tarta y beben un par de copas de champ&amp;aacute;n, y Bernie tendr&amp;aacute; dolor de est&amp;oacute;mago al d&amp;iacute;a siguiente de tantas galletas. Les dan un beso de buenas noches a los dos, a mam&amp;aacute; y a pap&amp;aacute;, antes de irse a la cama.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Karen se echa a llorar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No quer&amp;iacute;a hacerlo. No quer&amp;iacute;a hacerlo delante de Harry, porque ya le ha hecho bastante da&amp;ntilde;o y no quiere ser esa mujer pat&amp;eacute;tica que no puede recoger sus propios pedazos. Y &amp;eacute;l la abraza y ella no sabe si quiere apartarle de un manotazo o dejarse hacer; hace un poco de cada. Le llora en el hombro, lo deja lleno de mocos y de r&amp;iacute;mel corrido; cree que podr&amp;iacute;a dormirse all&amp;iacute;, si le dejaran. El pecho de Harry sube y baja despacio, calmado; marca el ritmo al que van sus palabras. Dice lo siento, dice lo siento, no pens&amp;eacute;, te juro que no hay nada. Como si eso lo arreglara todo. No s&amp;eacute; qu&amp;eacute; ha sido, Karen. Es s&amp;oacute;lo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No dice nada m&amp;aacute;s.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Es mucho m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil de lo que pensaba, despu&amp;eacute;s de eso. Es mucho m&amp;aacute;s sencillo porque es una mujer independiente, una mujer fuerte, porque sabe lo que quiere aunque no quiera quererlo, aunque le duela cada noche que pasa lejos de &amp;eacute;l. Harry ni siquiera pregunta; baja al sof&amp;aacute; sin que se lo pida, le da espacio, todo el que quiera, demasiado. Se siente culpable y eso hace que ella se sienta mal, porque es como castigar a un ni&amp;ntilde;o a quedarse sin postre hasta que se acabe las espinacas, s&amp;oacute;lo que no hay llantos ni protestas, s&amp;oacute;lo que el ni&amp;ntilde;o en cuesti&amp;oacute;n se ha levantado de la mesa y se ha ido a acostar. Y ya est&amp;aacute;. No hay m&amp;aacute;s vuelta de hoja; ni siquiera hace el intento. Quiz&amp;aacute;s sea lo que duele m&amp;aacute;s.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Le trae flores, a veces. Sol&amp;iacute;a hacerlo antes, tambi&amp;eacute;n, de vez en cuando; un ramo de violetas, que son sus favoritas y huelen bien, un ramo que se quedaba en la entrada hasta que cada flor se hab&amp;iacute;a secado, hasta que estaban marchitas. Ahora no les da tiempo. Ahora hay ramos cada semana, m&amp;aacute;s o menos, y disculpas sin palabras, y detalles absurdos que no arreglan nada y no hacen m&amp;aacute;s que gritarle a la cara que las cosas han cambiado, que ellos han cambiado y no hay vuelta atr&amp;aacute;s, no merece la pena. Que puedes aprender a quererle de nuevo -que nunca se te ha olvidado, Karen-, pero no vas a confiar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se lo dice a Daniel, tres meses m&amp;aacute;s tarde. Harry est&amp;aacute; de viaje y la llama todas las noches, y los ni&amp;ntilde;os hablan con &amp;eacute;l media hora y ella cuelga medio minuto m&amp;aacute;s tarde. Se sienta en su sill&amp;oacute;n favorito, le pregunta c&amp;oacute;mo van las cosas con Claudia Schiffer, y &amp;eacute;l se r&amp;iacute;e. Ella se echa a llorar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Son amigos desde hace a&amp;ntilde;os, siglos, milenios. Nunca antes la hab&amp;iacute;a visto as&amp;iacute;, jura Daniel, nunca antes la hab&amp;iacute;a visto derramar una l&amp;aacute;grima. Y Karen se r&amp;iacute;e, exagerado, y le entra hipo y se siente pat&amp;eacute;tica, tan pat&amp;eacute;tica, tan peque&amp;ntilde;a. Tan est&amp;uacute;pida, tambi&amp;eacute;n, porque he tardado tanto en darme cuenta, he tardado tant&amp;iacute;simo tiempo en fijarme en que algo iba mal. Quiz&amp;aacute;s no sea culpa de &amp;eacute;l, dice en voz alta; quiere creer que es mentira.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Daniel la abraza como ha hecho ella otras veces, con todo el cuerpo y todas las ganas, con poca habilidad. Como si le costara trabajo, porque normalmente ella es la fuerte, ella es la que lo sujeta todo, es el pilar del mundo y, si se tambalea -si se derrumba, como hace ahora-, todo se viene abajo. Y es terrible, y es dif&amp;iacute;cil de asimilar. Karen, empieza; no sabe qu&amp;eacute; decirle. Karen, conozco a Harry, y ella tambi&amp;eacute;n cre&amp;iacute;a conocerle, conozco a Harry y s&amp;eacute; que no har&amp;iacute;a algo as&amp;iacute;. Que no te har&amp;iacute;a da&amp;ntilde;o queriendo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Pero no lo dice porque le suena absurdo, le sonar&amp;iacute;a absurdo en voz alta. Condescendiente. Como quien intenta jurarle a un ni&amp;ntilde;o que los Reyes Magos vendr&amp;aacute;n por la noche despu&amp;eacute;s de que haya visto que eran pap&amp;aacute; y mam&amp;aacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Le prepara un t&amp;eacute;, la obliga a quedarse sentada. A hablar. Cu&amp;eacute;ntamelo todo, Karen, porque ella le aguant&amp;oacute; durante mucho tiempo y se qued&amp;oacute; tardes enteras en el sal&amp;oacute;n cuando Jo estaba en el hospital, y sabe lo que se siente, sabe lo que es no tener a nadie con qui&amp;eacute;n hablar y necesitarlo tan desesperadamente, sentir que uno va a estallar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Ella no sabe por d&amp;oacute;nde empezar a contarle. Qu&amp;eacute; es lo que ha pasado, exactamente, porque si lo supiera lo habr&amp;iacute;a parado antes, Daniel. Te lo juro. Si lo hubiera sabido me habr&amp;iacute;a ido de casa o le habr&amp;iacute;a echado de casa o habr&amp;iacute;a hecho algo, si lo hubiera sabido no habr&amp;iacute;a dolido tanto como duele ahora.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Ha dejado a los ni&amp;ntilde;os en casa de una de las otras madres; tienen una fiesta pijama, explica. Por eso est&amp;aacute; aqu&amp;iacute;. Por eso y porque no quiere estar sola en casa, donde todo le huele a &amp;eacute;l y le recuerda a &amp;eacute;l y le amenaza, la hace sentir peque&amp;ntilde;a y la apu&amp;ntilde;ala por la espalda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se lo advert&amp;iacute;, le dice. Le advert&amp;iacute; sobre ella, y me dijo que era una estupidez. Le dije es guapa; Harry se lo tom&amp;oacute; a risa. Se lo toma todo a risa, aunque sea serio, como esto, y a veces est&amp;aacute; bien pero a veces es frustrante, a veces es horrible porque no s&amp;eacute; distinguir, porque me tengo que haber vuelto sorda y ciega con los a&amp;ntilde;os y no le entiendo, no puedo entender por qu&amp;eacute; lo ha hecho, qu&amp;eacute; es lo que ha hecho, exactamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Dice ser&amp;iacute;a m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil si hubiera sexo de por medio. Ser&amp;iacute;a mucho m&amp;aacute;s sencillo, porque ella es joven y yo no, ella es guapa y sexy y &amp;eacute;l podr&amp;iacute;a ser un capullo y punto, podr&amp;iacute;a haberme hecho da&amp;ntilde;o y nada m&amp;aacute;s. Pero, y no sabe qu&amp;eacute; m&amp;aacute;s decir. Daniel le prepara la cena.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No, cari&amp;ntilde;o, no te preocupes. Es... S&amp;iacute;, s&amp;iacute;. Tranquila, ma&amp;ntilde;ana voy a por vosotros. S&amp;iacute;, te puedes quedar hasta despu&amp;eacute;s de comer. &amp;iexcl;Y vigila que Bernie se acabe el plato!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Cuelga, y Daniel la mira de reojo y no dice nada. Ella casi quiere que lo haga, que haga alg&amp;uacute;n comentario totalmente fuera de lugar, algo que la obligue a concentrarse en cualquier cosa distinta a esa sensaci&amp;oacute;n burbujeante en el est&amp;oacute;mago.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Acabo de mentirle a mis hijos. Joder, Daniel. Creo que este es el primer paso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&amp;iquest;Hacia una segunda adolescencia? No s&amp;eacute;, en la primera uno le ment&amp;iacute;a a los padres. Digo yo que es cuesti&amp;oacute;n de equilibrar las cosas un poco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Ella se r&amp;iacute;e, claro, que es lo que &amp;eacute;l quer&amp;iacute;a, aunque el chiste es un poco bastante malo y no tiene gracia alguna cont&amp;aacute;ndolo. Nunca se le han dado bien. Es m&amp;aacute;s del tipo &amp;ldquo;humor fino ingl&amp;eacute;s&amp;rdquo;, ese que no se coge a menos que conozcas muy bien a la persona. S&amp;oacute;lo la hace re&amp;iacute;r a ella, en realidad, ahora que no est&amp;aacute; Joanna. Se pregunta qu&amp;eacute; dice eso de &amp;eacute;l, exactamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se sienta en el sof&amp;aacute;, la empuja un poco hacia un lado. Enciende el televisor porque los DVDs tienen la respuesta a todos los males de la humanidad; es una creencia que trata de inculcarle a Sammy. Y aparece La Jungla de Cristal, que es violenta y es justo lo que Karen necesita, aunque a&amp;uacute;n no lo sepa, y hay un instante inc&amp;oacute;modo cuando aparece Gruber -se parece a Harry, se parece much&amp;iacute;simo; &amp;iquest;c&amp;oacute;mo no lo ha notado antes? -, pero ella se repone enseguida y apoya la cabeza en su hombro; Daniel la abraza. Antes del final de la pel&amp;iacute;cula est&amp;aacute; dormida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se despierta en la cama de &amp;eacute;l; est&amp;aacute; sola, vestida, inc&amp;oacute;moda. Se levanta despacio, baja las escaleras; le encuentra dormido en el sof&amp;aacute;. Ronca un poco; decide no despertarle. Entra en la cocina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Prepara el desayuno de los domingos en casa, ese que tomaban Harry y los ni&amp;ntilde;os y ella y que ahora no hace nunca porque no encuentra el tiempo, porque huye de casa cada vez que &amp;eacute;l est&amp;aacute; e intenta no hablarle y levantarse siempre algo m&amp;aacute;s tarde para no encontrarle en el sal&amp;oacute;n. Para no tener que acordarse de que el otro extremo de su cama est&amp;aacute; fr&amp;iacute;o y vac&amp;iacute;o y no lo ha deshecho nadie, de que hay cosas que se rompen y no se pueden arreglar. Prepara zumo de naranja y tortitas y caf&amp;eacute; bien cargado, y lo coloca todo en una bandeja para llevarlo al sal&amp;oacute;n. Daniel abre un ojo y la mira, y parece registrar que hay comida, pero le cuesta despertarse. Karen deja la bandeja en la mesita antes de sentarse encima de sus piernas -con cuidado de no hacerle da&amp;ntilde;o, porque ya no tienen veinte a&amp;ntilde;os y ella pesa un poco m&amp;aacute;s que antes y &amp;eacute;l est&amp;aacute; un poco m&amp;aacute;s flojo- y hacerle cosquillas; se r&amp;iacute;en. Se r&amp;iacute;en como antes, cuando eran unos chiquillos y ella estaba enamorada -siempre lo ha estado un poco- de &amp;eacute;l y &amp;eacute;l era incapaz de darse cuenta, como antes de que aparecieran Harry y Jo y lo cambiaran todo, lo arreglaran todo, le dieran la vuelta a ese mundo que ten&amp;iacute;an los dos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Daniel se levanta, despu&amp;eacute;s de eso, enciende el televisor. Le dedica una sonrisa tranquila, esa que siempre la hace sentir mejor. Karen respira hondo, empieza a comer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; crees que tengo que hacer?, le pregunta ella, m&amp;aacute;s tarde. Han terminado de desayunar; la bandeja sigue encima de la mesa, y ninguno hace adem&amp;aacute;n de recogerla. En s&amp;oacute;lo unas horas, Karen tendr&amp;aacute; que levantarse, coger el coche. Conducir&amp;aacute; por las calles de Londres hasta la casa de Missy, la amiga de su hija, y pondr&amp;aacute; su mejor sonrisa y le temblar&amp;aacute;n un poco las manos, pero sabr&amp;aacute; disimular. No tienen por qu&amp;eacute; sospechar nada; no hay nada que sospechar. Harry volver&amp;aacute; a casa en tres d&amp;iacute;as y todo, supone, volver&amp;aacute; a la normalidad. A esa normalidad que tienen ahora, por lo menos, que se tambalea y parece d&amp;eacute;bil, tan d&amp;eacute;bil que cualquier golpe de viento podr&amp;iacute;a tirarla, destruirla para siempre. Respira hondo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; tengo que hacer, Daniel?, y &amp;eacute;l niega con la cabeza, se encoge de hombros. No lo s&amp;eacute;, Karen. Tienes que decidirlo t&amp;uacute;. No es algo... Lo que yo te diga no sirve de mucho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Y ella lo sabe, por supuesto. Ella lo sab&amp;iacute;a tambi&amp;eacute;n antes, cuando vino a su casa esperando encontrar todas las respuestas. Pero podr&amp;iacute;a haber funcionado; podr&amp;iacute;a haber tenido una inspiraci&amp;oacute;n, qui&amp;eacute;n sabe. Sacude la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Tengo que pensar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Es Harry el que decide por ella, al final, es Harry el que da el primer paso. Le dice que, quiz&amp;aacute;s, ser&amp;iacute;a mejor darse un tiempo -y es como si doliera f&amp;iacute;sicamente, como si le arrancaran un brazo, piensa ella, y puede que sea lo mejor, porque el brazo est&amp;aacute; infectado y supura pus y hay sangre coagulada y es asqueroso, es asqueroso, es mucho mejor cortarlo-. Le dice que necesitan descansar, los dos, el uno del otro; lo hace con esa expresi&amp;oacute;n seria, grave, esa que tiene a veces y que a ella nunca termina de gustarle. Yo, empieza otra vez; ella no le deja acabar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Me parece buena idea, dice; le sonr&amp;iacute;e. Es la primera vez que lo hace, cree, es la primera vez que le dedica un gesto as&amp;iacute; desde Navidades. Y ni siquiera lo siente, no es como si fuera el mejor momento para una sonrisa, se recuerda. Pero lo hace igual, y &amp;eacute;l, lo sabe, lo agradece.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Est&amp;aacute; bien, entonces, murmura. Me... Ir&amp;eacute; a casa de Jeff, ya sabes. Por si me... Por si tienes que llamarme, no s&amp;eacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Le ayuda a preparar la maleta; no lo ha hecho en todos estos otros viajes, los que eran a lugares lejanos y le tra&amp;iacute;an de vuelta al aeropuerto, a los brazos abiertos de los ni&amp;ntilde;os y a la incomodidad, besos en la mejilla que no saben a nada ni significan nada, a un mundo roto. Este viaje es m&amp;aacute;s corto, es s&amp;oacute;lo a casa de su hermano, y podr&amp;iacute;a volver en cualquier momento a por una camisa o un pantal&amp;oacute;n o cualquier estupidez, y valdr&amp;iacute;a cualquier excusa y estar&amp;iacute;a bien. A lo mejor es por eso, a lo mejor es porque no quiere que se le olvide nada y tenga que volver -a su casa, a su vida-, a lo mejor es para no tener que acordarse de &amp;eacute;l cada vez que abre el armario, pero Karen lo embute todo en un par de maletas, se sienta encima, las cierra. Harry se ha alejado hace unos minutos, cansado de estorbar en algo que es entre ella y su ropa, su presencia; tiene los brazos cruzados y algo as&amp;iacute; como los ojos brillantes, y sacude la cabeza, de vez en cuando. No dice nada. No hay nada que decir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&amp;iquest;Quieres que se lo diga a los ni&amp;ntilde;os?, y ella no est&amp;aacute; segura. Quiz&amp;aacute;s sea mejor que se lo diga yo, empieza; &amp;eacute;l se encoge de hombros. Es s&amp;oacute;lo, ya sabes, me gustar&amp;iacute;a que estuvi&amp;eacute;ramos los dos, explica. Ella acepta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Ayer, supone, eran un matrimonio feliz. Ayer celebraban las Navidades juntos, Harry y los ni&amp;ntilde;os y ella, y no hab&amp;iacute;a papeles acumulados en la mesilla -no se atreve a firmarlos, no se atreve a hacer nada- ni llamadas a medias. Lo hace de vez en cuando, lo de marcar el n&amp;uacute;mero de su cu&amp;ntilde;ado -Jeff- y dejar el dedo suspendido sobre el bot&amp;oacute;n de la llamada, lo de acariciar el tel&amp;eacute;fono un par de veces antes de borrarlo todo y maldecir y dejar escapar un par de l&amp;aacute;grimas. Seis meses y medio y todav&amp;iacute;a le echa de menos, y no sabe si es que esto va a acabarse, si es que hay un final a la vista. No sabe si el mundo est&amp;aacute; jugando con ella, cuando se lo encuentra por la calle -hay veces en que cree que lo hace queriendo, &amp;eacute;l, que confunde las fechas en que le toca ir a buscar a los ni&amp;ntilde;os para poder verla-, cuando le dice que Mia se ha marchado de la oficina, cuando despierta en la cama sola e intenta abrazar el aire.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Respira hondo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Prepara cena de Navidad para uno; un par de rodajas de pavo y poco m&amp;aacute;s. Ha mandado a los ni&amp;ntilde;os con los abuelos; no tiene fuerzas para aguantarlos, no puede, sencillamente no puede, soportar un n&amp;uacute;mero musical como el del a&amp;ntilde;o pasado. Demasiados recuerdos. Demasiado dolor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;El tel&amp;eacute;fono suena cuando est&amp;aacute; a punto de entrar en la ducha; por un instante se plantea no cogerlo, s&amp;oacute;lo por si acaso. Pero lo hace.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Hay una voz de hombre al otro lado. M&amp;aacute;s te vale estar lista, le dice, porque tienes visita. Cinco, bueno, diez minutos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se le escapa la risa, se le escapan las l&amp;aacute;grimas. Se ducha a toda prisa y no le da tiempo a secarse el pelo, se viste con lo primero que encuentra en el armario y recoge un poco la casa -est&amp;aacute; hecha un desastre-. Y cuando abre la puerta est&amp;aacute;n Bernie y Daisy, sus ni&amp;ntilde;os, un paquete enorme en las manos. Daniel le sonr&amp;iacute;e desde atr&amp;aacute;s, con Sammy y esa chica, Carol. Y es casi perfecto, y sabe que llorar&amp;aacute; esta noche cuando se vayan, sabe que se acordar&amp;aacute; de ellos y se acabar&amp;aacute; lo que quede de champ&amp;aacute;n en las botellas, y que le costar&amp;aacute; levantarse y volver&amp;aacute; a odiar al mundo en un momento. Respira hondo, abraza a los ni&amp;ntilde;os; le dedica una sonrisa a su mejor amigo. Les hace pasar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Llama a Harry cuando est&amp;aacute; sola en la habitaci&amp;oacute;n; marca el n&amp;uacute;mero de Jeff y pulsa el bot&amp;oacute;n verde. Y le dice te quiero en voz baja, cuando se pone, y no se atreve a decir m&amp;aacute;s; se queda en silencio. Y &amp;eacute;l no cuelga, tampoco; se escuchan respirar, se escuchan sollozar a uno y otro lado y no hablar de nada, decirlo todo. Karen cierra los ojos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Hace s&amp;oacute;lo unos meses, le dice, era todo perfecto. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <title>Series Finale: Community, How I Met Your Mother</title>
    <published>2012-05-22T14:50:46Z</published>
    <updated>2012-05-22T14:50:46Z</updated>
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    <content type="html">&lt;b&gt;How I Met Your Mother: viva el fanservice&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que sea una esc&amp;eacute;ptica, yo, pero ese final me parece medio que fanservice (que yo encantadita, en serio, porque soy shipper del Barney/Robin 200%), m&amp;aacute;s o menos como el ep&amp;iacute;logo de Harry Potter 7.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;La verdad es que me vi los tres &amp;uacute;ltimos cap&amp;iacute;tulos de la temporada as&amp;iacute; como muy deprisa ayer, que no ten&amp;iacute;a nada mejor que hacer (s&amp;oacute;lo estudiar, hacer trabajos, escribir... cosillas tontas, vamos) y consegu&amp;iacute; acordarme de por qu&amp;eacute; me gusta tant&amp;iacute;simo la serie. Son divertidos, absurdos -sin pasarse demasiado- y hacen que los personajes parezcan casi gente de verdad -no del todo, porque dudo mucho que el mundo sobreviviera a un Barney Stinson-. Y enganchan. Tienen una historia de la que quiero conocer el final, a pesar de que s&amp;eacute; que ese mismo final ser&amp;aacute; el que acabe con la serie.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;En fin,que How I Met Your Mother rules. A pesar de que la ten&amp;iacute;a abandonadita, qu&amp;eacute; vamos a hacerle -pero es que las man&amp;iacute;as estas de las cadenas de televisi&amp;oacute;n de tardar ochenta y ocho mil a&amp;ntilde;os en poner el siguiente cap&amp;iacute;tulo me exaspera-, reconozco que me ha alegrado volver.&lt;br /&gt;En cuanto a hechos concretos: adoro, repito, ADORO a quien tuvo la idea de que Ted se convirtiera, por una vez, en el chico malo (ya lo ha hecho otras veces, pero es que esta vez est&amp;aacute; haci&amp;eacute;ndole a otro tipo lo que le hicieron a &amp;eacute;l). No por nada; es s&amp;oacute;lo que a ese personaje le van ese tipo de cosas, esos arrebatos rom&amp;aacute;nticos que acaban inevitablemente en desastre. Digan lo que digan, Victoria y &amp;eacute;l no van a acabar juntos (ser&amp;iacute;a algo as&amp;iacute; como pasar por alto ochocientos cap&amp;iacute;tulos que dicen lo contrario), as&amp;iacute; que s&amp;iacute;, ya sabemos que la est&amp;aacute; cagando al fugarse con ella el d&amp;iacute;a de su boda. Ah&amp;iacute; estamos, Ted: luego podr&amp;aacute;s hacer t&amp;uacute; una pel&amp;iacute;cula sobre eso.&lt;br /&gt;Y Robin y Barney... Debo admitir que, a pesar de shippearlos como una descosida, me gusta mucho la pareja de Barney/Quinn. Es una chica perfecta para &amp;eacute;l, una mujer dispuesta a dejar atr&amp;aacute;s un sinn&amp;uacute;mero de cosas por &amp;eacute;l sin dejar de ser ella misma (o eso espero). Con Nora era un poco distinto, porque ah&amp;iacute; s&amp;iacute; que se ve&amp;iacute;a que no estaban hechos el uno para el otro (a mi entender, eran un poco una pareja a la fuerza. O un mucho; no hab&amp;iacute;a feeling); con Quinn, sin embargo, hay momentitos peque&amp;ntilde;os y grandes en los que una decide que se est&amp;aacute; enamorando de los dos. Juntos. Un poco.&lt;br /&gt;Pero est&amp;aacute; Robin. Y nadie puede competir con Robin en el coraz&amp;oacute;n de Barney, admit&amp;aacute;moslo: todos sab&amp;iacute;amos qui&amp;eacute;n iba a ser la novia, aunque nos diera un poco de miedo mirar a la pantalla cuando le enfocaron la cara. Pero es que es verdad: esa escena de hace unos cuantos cap&amp;iacute;tulos, ese Barney recogiendo la escena rom&amp;aacute;ntica que hab&amp;iacute;a preparado para Robin, nos lo dijo todo en su momento. No hab&amp;iacute;a m&amp;aacute;s opciones: Barney y Robin ten&amp;iacute;an que acabar juntos.&lt;br /&gt;Ahora s&amp;oacute;lo nos queda ver el camino que recorren.&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Community: final a lo Disney&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que no hay cosa que odie m&amp;aacute;s en las series/pel&amp;iacute;culas/libros no dirigidos al p&amp;uacute;blico infantil que un final a lo Disney. Que nadie me pregunte por qu&amp;eacute;: ser&amp;aacute; s&amp;oacute;lo que me gusta sufrir. Pero, ya en serio: aunque los finales felices son fant&amp;aacute;sticos y maravillosos (por eso de que son felices), como norma general me gusta que el autor o guionista de turno sepa mantener un poco la cabeza sobre los hombros y seguir con el mismo tono de la serie/pel&amp;iacute;cula/libro.&lt;br /&gt;Y, a&amp;uacute;n as&amp;iacute;, debo admitir que me encanta el final de Community.&lt;br /&gt;Un poco tra&amp;iacute;do por los pelos, en serio. Hay un par de detallitos -vale, s&amp;oacute;lo uno: la desaparici&amp;oacute;n de Evil!Abed as&amp;iacute;, sin m&amp;aacute;s- que no terminan de cuadrarme, y a lo de que Shirley y Pierce conviertan a Jeff en su abogado le he tenido que echar sal antes de poder trag&amp;aacute;rmelo, pero es f&amp;aacute;cilmente explicable: llevan tres a&amp;ntilde;os juntos y empiezan a madurar. Que ya era hora.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;Lo mejor de este final es que mantiene el tono de toda la serie: Troy no vuelve por el grupo por alguna circunstancia extra&amp;ntilde;a, sino porque es el &amp;quot;Elegido&amp;quot; en una especie de secta de reparaci&amp;oacute;n de aire acondicionado (en serio... como para no re&amp;iacute;rse), Starburns no est&amp;aacute; muerto, sino que ha le&amp;iacute;do un libro llamado &amp;quot;El arte de fingir la propia muerte&amp;quot;, Leonard nos recomienda una marca de patatas fritas... Es todo muy Community, muy suyo. Incluso los momentos sensibleros, como cuando Pierce decide dejar estar el caso y no pelearse m&amp;aacute;s con Shirley (algo muy noble por su parte, muy fuera de lugar en su personaje), lo hace con border&amp;iacute;as y sin dejarse llevar por las emociones. Para que nos demos cuenta de que no, no ha cambiado tanto.&lt;br /&gt;Lo mejor del &amp;uacute;ltimo cap&amp;iacute;tulo, desde mi punto de vista, es el reencuentro de Troy con el grupo. Esa forma de pasar totalmente de Britta, que le estaba esperando con los brazos abiertos, y de irse directamente con Abed (con o sin sexo, estos dos est&amp;aacute;n hechos el uno para el otro. Lo siento, shippers del Troy/Britta; todav&amp;iacute;a lo siento m&amp;aacute;s por los del Annie/Abed, porque me cuento entre ellos), y la forma de este &amp;uacute;ltimo de contar lo que ha pasado (&amp;quot;He dictado una nueva regla por la que la escuela de reparaci&amp;oacute;n de aire acondicionado tiene que comportarse como una escuela normal. Puedo hacer eso porque soy una especie de mes&amp;iacute;as para ellos&amp;quot; [Troy], &amp;quot;Ah. Yo me he vuelto loco y he intentado cortarle el brazo a Jeff, pero ahora estoy bien&amp;quot; [Abed] [A todo esto, Jeff levanta las cejas, pero no dice nada]).&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid2-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y... eso es todo. Hasta que me d&amp;eacute; por escribir m&amp;aacute;s.&amp;nbsp;</content>
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    <title>Tabla Universal: Sin palabras [Sherlock BBC]</title>
    <published>2012-05-16T18:28:30Z</published>
    <updated>2012-05-16T18:28:30Z</updated>
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    <lj:music>Stronger -Kelly Clarkson</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Tabla Universal&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: Sherlock BBC&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Personajes&lt;/b&gt;: John Watson, Sherlock/Watson&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas&lt;/b&gt;: Me asombro a m&amp;iacute; misma. Creo que debe de ser la cosa m&amp;aacute;s larga que he hecho y que no he partido en veinticinco mil cap&amp;iacute;tulos por el camino. &amp;Aacute;nimo, Danny, que en una de estas llegas a las 5000.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Sin palabras&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;La puerta del 221B de la calle Baker ha estado cerrada mucho tiempo; hay polvo acumulado en el picaporte. Cuando John hace girar la llave, la cerradura se queja y gru&amp;ntilde;e, protesta; la ausencia ha sido larga.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Por dentro, el piso est&amp;aacute; m&amp;aacute;s o menos como lo recordaba. Le faltan detalles, por supuesto -le falta vida-, pero no es como si pudiera esperar otra cosa. Quince a&amp;ntilde;os, quince a&amp;ntilde;os y la se&amp;ntilde;ora Hudson no ha tenido fuerzas para volverlo a alquilar, para cambiar de sitio los muebles, las mesas, para limpiar el polvo m&amp;aacute;s que un par de veces al a&amp;ntilde;o. Huele a cerrado, a muerte, huele un poco todav&amp;iacute;a a esa juventud entre cuatro paredes, a los meses despu&amp;eacute;s de la guerra, cuando todo era aventura, todo era emocionante. Huele un poco a &amp;eacute;l, todav&amp;iacute;a -a Sherlock-, pero puede que sea s&amp;oacute;lo en su cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Deja caer las bolsas en el sof&amp;aacute; m&amp;aacute;s cercano; chirr&amp;iacute;a. Los muelles parecen estar a punto de ceder; una de las patas parece carcomida. Son muebles viejos, son muebles tan viejos como &amp;eacute;l, que se siente cansado, hecho polvo, destrozado por una vida que no ha vuelto a ser la misma. El John Watson de diecisiete a&amp;ntilde;os, el que decidi&amp;oacute; alistarse en el Ej&amp;eacute;rcito alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a, se habr&amp;iacute;a sentido decepcionado. Este de ahora, treinta a&amp;ntilde;os m&amp;aacute;s tarde, ciertamente lo est&amp;aacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se sienta en el sill&amp;oacute;n de siempre, ese al que hab&amp;iacute;a llegado a coger cari&amp;ntilde;o. Estira las piernas. Sabe que se est&amp;aacute; ensuciando los pantalones, que deber&amp;iacute;a quitar el pl&amp;aacute;stico de encima de todos los cacharros; sabe que es absurdo que intente encender la televisi&amp;oacute;n porque la luz sigue cortada, porque a&amp;uacute;n no han terminado de arreglarlo todo. Pero no importa. Cierra los ojos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Sue&amp;ntilde;a con Nueva York, con el aeropuerto lleno de gente, codazos y prisas y maletas a rastras. Sue&amp;ntilde;a con una cara que destaca de entre las dem&amp;aacute;s, ojos claros que le miran con algo as&amp;iacute; como tristeza y dejan escapar una sonrisa. Sherlock no ha cambiado nada, en sus sue&amp;ntilde;os. Sherlock nunca va a cambiar; est&amp;aacute; muerto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Su vida no gira alrededor de esto, por supuesto. Su vida gira alrededor de John Watson, desempleado otra vez, aburrido, cansado. Reci&amp;eacute;n divorciado de la que quiz&amp;aacute;s no fue la mujer de su vida, pero que se acercaba bastante, la mano dolorida de firmar papeles que no quiere firmar y un viaje a Londres. Intent&amp;oacute; buscar otra cosa, otro apartamento. Acab&amp;oacute; marcando el n&amp;uacute;mero de Mrs. Hudson, aunque hace tres a&amp;ntilde;os que ha muerto y ahora el due&amp;ntilde;o de todo esto ni siquiera conoce la casa, ni siquiera sabe qui&amp;eacute;n fue Sherlock.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;En tres d&amp;iacute;as tendr&amp;aacute; luz y agua, se&amp;ntilde;or Watson, le dijeron. A John le pareci&amp;oacute; un buen trato. Es una casa barata, porque es vieja y le faltan cosas -comodidades b&amp;aacute;sicas: aire acondicionado y una calefacci&amp;oacute;n en condiciones-, y conoce m&amp;aacute;s o menos el barrio. Las cosas no est&amp;aacute;n muy distintas, a pesar de los a&amp;ntilde;os.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Tres meses despu&amp;eacute;s de la ca&amp;iacute;da, como se empe&amp;ntilde;&amp;oacute; en llamarla, John Watson recibi&amp;oacute; una llamada. Le ped&amp;iacute;an que pasara una nueva revisi&amp;oacute;n m&amp;eacute;dica -psicol&amp;oacute;gica, en realidad- y que, si lo consideraba oportuno, se reincorporara. &amp;Eacute;l la rechaz&amp;oacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Por entonces segu&amp;iacute;a viviendo en Londres, en uno de los pisos deprimentes de las afueras, en un barrio donde nadie conoc&amp;iacute;a a nadie y no hab&amp;iacute;a quien le saludara. Por entonces, hace quince a&amp;ntilde;os, John Watson tampoco quer&amp;iacute;a tener que saludar, as&amp;iacute; que estaba bien, todo estaba perfecto. S&amp;oacute;lo que le echaba de menos, que a veces se despertaba y hac&amp;iacute;a dos caf&amp;eacute;s y se descubr&amp;iacute;a a s&amp;iacute; mismo dejando otra taza justo enfrente, en la mesilla baja del sal&amp;oacute;n. Y dol&amp;iacute;a cuando nadie la levantaba, por supuesto, dol&amp;iacute;a porque era entonces cuando se daba cuenta -ni antes ni despu&amp;eacute;s- de que estaba solo. De que la tumba del cementerio era real y hab&amp;iacute;a perdido a su mejor amigo y, bueno, son cosas que pasan. No va a volver a la vida. No es tan sencillo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Le cost&amp;oacute; dos a&amp;ntilde;os convencerse a s&amp;iacute; mismo. Segu&amp;iacute;a trabajando en la cl&amp;iacute;nica, con Sarah, y ella trataba de apoyarle pero era dif&amp;iacute;cil. No dorm&amp;iacute;a por las noches, no com&amp;iacute;a demasiado. Era intratable, confes&amp;oacute; ella un d&amp;iacute;a, entre l&amp;aacute;grimas, despu&amp;eacute;s de que &amp;eacute;l soltara alguna burrada que ni siquiera hab&amp;iacute;a pensado. Est&amp;aacute; muerto, John, le dijo, est&amp;aacute; muerto y es dif&amp;iacute;cil de aceptar, es dif&amp;iacute;cil de asumir, pero tienes que intentarlo. La vida sigue adelante y te est&amp;aacute;s quedando atr&amp;aacute;s, te hundes en tu propia mierda, &amp;iquest;crees que &amp;eacute;l habr&amp;iacute;a querido eso?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Sarah no lo entend&amp;iacute;a. Cualquier persona normal habr&amp;iacute;a dicho que no, pero Sherlock -John- no lo era. As&amp;iacute; que puede que fuera s&amp;iacute;, la respuesta acertada. A lo mejor s&amp;iacute; que quiere que me muera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;(Y a&amp;uacute;n entonces sab&amp;iacute;a que se ment&amp;iacute;a a s&amp;iacute; mismo y que era absurdo y ego&amp;iacute;sta, que hab&amp;iacute;an sido amigos y ni siquiera Sherlock era tan capullo como para querer que le siguiera azotea abajo. Pero era su versi&amp;oacute;n, y le gustaba).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Tres d&amp;iacute;as m&amp;aacute;s tarde pidi&amp;oacute; vacaciones. Hac&amp;iacute;a a&amp;ntilde;o y medio que no lo hac&amp;iacute;a. Sarah le firm&amp;oacute; un par de meses, no te preocupes, sobreviviremos. Sarah ya sab&amp;iacute;a que no iba a volver a verle, por supuesto; se le adivinaba en los ojos. Le dedic&amp;oacute; una sonrisa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Llama cuando llegues, &amp;iquest;eh?, ya sabes que no me f&amp;iacute;o de los aviones. Por si acaso. Y p&amp;aacute;salo bien, disfruta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;El primer destino que se le vino a la cabeza fue Canc&amp;uacute;n. A&amp;uacute;n hoy no sabe por qu&amp;eacute;; quiz&amp;aacute;s s&amp;oacute;lo porque le gustaba el nombre -Can-c&amp;uacute;n, dos s&amp;iacute;labas que pod&amp;iacute;a hacer crecer y crecer estirando las enes, dos s&amp;iacute;labas que hablaban de un lugar lejano sin detectives muertos ni vidas miserables, repetitivas-; al final se decidi&amp;oacute; por Philadelphia. Ten&amp;iacute;a, quer&amp;iacute;a recordar, un viejo amigo viviendo all&amp;iacute;. Alguien del Ej&amp;eacute;rcito, pero de antes, de los que se libraron justo a tiempo, cre&amp;iacute;a. Probablemente ni siquiera le recordara, claro, o, si lo hac&amp;iacute;a, de qu&amp;eacute; iba a servir. Pero era algo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se levanta del sill&amp;oacute;n con la espalda dolorida; ya no est&amp;aacute; para estas cosas. Ya no est&amp;aacute; para ser un soltero dejado que ni siquiera se molesta en quitarle el pl&amp;aacute;stico a las sillas, para calentarse comida en el microondas todas las noches y ver la &amp;uacute;ltima pel&amp;iacute;cula de la televisi&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica. Suspira. Sacude la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Le cuesta quitarse el sue&amp;ntilde;o de encima; son los a&amp;ntilde;os, aunque se resiste a creerlo. Empieza a estar viejo y es duro aceptarlo, es una aut&amp;eacute;ntica putada porque, cuando lo piensa, qu&amp;eacute; es lo que ha hecho. Rondas los cincuenta y no tienes hijos, no tienes piso, no tienes perro. Tienes una maleta grande y una tama&amp;ntilde;o fin de semana, y ah&amp;iacute; te cabe todo -las fotos, el port&amp;aacute;til, la ropa, el dinero-, y no sabe si es mucho m&amp;aacute;s triste que la vida de los dem&amp;aacute;s, los de los ni&amp;ntilde;os y las casas enormes y las empresas importantes y los ataques card&amp;iacute;acos. No lo quiere pensar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Baja las escaleras de dos en dos; son casi las cuatro y media, y no est&amp;aacute; seguro de hasta qu&amp;eacute; hora tienen abierto el peque&amp;ntilde;o s&amp;uacute;per de la esquina. S&amp;oacute;lo necesita comprar algo de comer para ma&amp;ntilde;ana, productos de limpieza, una escoba. S&amp;oacute;lo necesita entretenerse un tiempo hasta que llegue la hora de dormir, hasta que llegue el momento de meterse en esa cama que comparti&amp;oacute; un par de veces con las personas equivocadas y nunca con quien tendr&amp;iacute;a que haberlo hecho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Tropieza en el &amp;uacute;ltimo escal&amp;oacute;n; se agarra a la barandilla para no caer. Hay un ni&amp;ntilde;o en la puerta que le mira, ojos gris claro muy abiertos, como si le estudiara. Se echa a re&amp;iacute;r, porque le recuerda un poco a Sherlock, s&amp;oacute;lo que m&amp;aacute;s bajito y un poco m&amp;aacute;s mono, aunque no demasiado. El ni&amp;ntilde;o le sonr&amp;iacute;e, le saluda con la mano. No debe de tener m&amp;aacute;s que siete u ocho a&amp;ntilde;os; puede que sea hijo de alguno de los vecinos del portal de al lado. Alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a tendr&amp;aacute; que preguntarlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Llega justo a tiempo al supermercado; la chica est&amp;aacute; a punto de cerrar, pero &amp;eacute;l le dedica su mejor sonrisa jadeante y ella parece apiadarse un poco, le deja entrar. Es usted nuevo, &amp;iquest;no?, pregunta; &amp;eacute;l asiente. Luego, niega.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Viv&amp;iacute; aqu&amp;iacute; hace unos a&amp;ntilde;os, confiesa. Me gustaba el barrio, as&amp;iacute; que decid&amp;iacute; volver. Y ella se encoge de hombros, masculla que no est&amp;aacute; mal, cuando te acostumbras. Mis padres llevan aqu&amp;iacute; toda su vida, puede que le conozcan. Y, por un instante, John est&amp;aacute; tentado de dar su nombre. Sacude la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No, no creo. S&amp;oacute;lo estuve unos meses. Nada memorable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;A veces, John Watson se pregunta si ha arrastrado esto toda la vida. Si todos esos a&amp;ntilde;os en Am&amp;eacute;rica no han sido sino una sombra, si es que Mary y &amp;eacute;l no estaban hechos el uno para el otro porque, sencillamente, John hab&amp;iacute;a dejado de ser &amp;eacute;l tiempo atr&amp;aacute;s. Si no pod&amp;iacute;a d&amp;aacute;rselo todo porque no le quedaba nada que darle, porque ten&amp;iacute;a el alma, el coraz&amp;oacute;n, la esperanza perdida en Londres, en un edificio viejo, en una cama.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;El d&amp;iacute;a del entierro, recuerda, la &amp;uacute;nica que llor&amp;oacute; fue Molly. A &amp;eacute;l no le sal&amp;iacute;an las l&amp;aacute;grimas, y la se&amp;ntilde;ora Hudson sonre&amp;iacute;a con todas sus fuerzas, como si esperara el final del chiste, como si estuviera convencida -ah, pero ella no le ha visto, no le ha visto la cara; estaba muerto- de que Sherlock iba a aparecer en cualquier momento desde detr&amp;aacute;s de una columna, a saludar, a quitarse un sombrero de mago de pel&amp;iacute;cula y a decirles que todo esto es una broma, no hay m&amp;aacute;s que hablar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Incluso entonces, despu&amp;eacute;s de reconocer el cuerpo en la calle y de que le llamara Molly porque no hace falta que vengas, John, ya lo he hecho yo; no hay duda alguna, es &amp;eacute;l, incluso entonces, John Watson conserv&amp;oacute; la esperanza. Podr&amp;iacute;a haber un milagro. S&amp;oacute;lo necesito esto, Sherlock, le dijo a la tumba. Un &amp;uacute;ltimo milagro para m&amp;iacute;: no est&amp;eacute;s muerto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No contest&amp;oacute; nadie, por supuesto. Qui&amp;eacute;n iba a hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Y se acuerda tambi&amp;eacute;n de las noches con Mary, de la forma que ten&amp;iacute;a -tiene- ella de hablar, ese acento americano, sure&amp;ntilde;o, y la piel tostada y el pelo oscuro y los ojos grises, y el adivinar que no siempre estaba con ella, que no siempre pensaba en ella en mitad de un beso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Es absurdo, es est&amp;uacute;pido. Todo esto de recordar. Han pasado a&amp;ntilde;os, siglos, milenios, ha pasado toda su vida y s&amp;oacute;lo se acuerda de Sherlock, y duele como el primer d&amp;iacute;a, si es que no duele m&amp;aacute;s.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se vuelve a cruzar al ni&amp;ntilde;o al subir las escaleras. Est&amp;aacute; sentado en el bordillo de la acera, jugueteando con una pelota peque&amp;ntilde;a de goma. Es una imagen tierna, rara en estos tiempos en que las videoconsolas y los ordenadores son m&amp;aacute;s entretenidos que los juguetes de verdad. Es casi un anacronismo, el ni&amp;ntilde;o, y le da una estampa de tranquilidad al barrio. Un aire familiar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;John le saluda otra vez al pasar a su lado. Se lo piensa, se detiene. Le pregunta c&amp;oacute;mo te llamas, y espera a que el ni&amp;ntilde;o diga algo. El peque&amp;ntilde;o sacude la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;El hombre frunce el ce&amp;ntilde;o.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&amp;iquest;Vives por aqu&amp;iacute;?, pregunta; el ni&amp;ntilde;o vuelve a negar. Se levanta; echa a correr. John le sigue con la vista hasta que dobla la esquina, desaparece de la calle y de su vida, y piensa que, bueno, quiz&amp;aacute;s le vuelva a ver. Uno nunca sabe, se recuerda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;A veces piensa qu&amp;eacute; habr&amp;iacute;a pasado, si le hubiera besado tantos a&amp;ntilde;os atr&amp;aacute;s. Despu&amp;eacute;s de Sarah, despu&amp;eacute;s de las otras. Antes del final.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se lo imagina sonriendo, dentro del beso, con ese aire arrogante e insoportable, ese aire de ni&amp;ntilde;o mimado. Sab&amp;iacute;a que no pod&amp;iacute;as resistirte a m&amp;iacute;, cuando se separaran; le dar&amp;iacute;a ochenta y siete razones distintas, detalles tan obvios que nadie m&amp;aacute;s podr&amp;iacute;a captar. Y John se reir&amp;iacute;a, dir&amp;iacute;a me has dejado sin palabras. Le volver&amp;iacute;a a besar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Piensa en llamar a Sarah; siguen hablando por email, por Skype, despu&amp;eacute;s de todos estos a&amp;ntilde;os. Est&amp;aacute; casada -le invit&amp;oacute; a su boda, y Mary se compr&amp;oacute; un vestido rojo para la ocasi&amp;oacute;n y &amp;eacute;l fue de traje, y el avi&amp;oacute;n se retras&amp;oacute; cerca de dos horas y casi no llegaron a la ceremonia- y tiene tres ni&amp;ntilde;os; el mayor debe de haber acabado la escuela primaria. Tiene una vida plena, justo a lo que aspiraba, y a veces John la envidia -sabe que Mary s&amp;iacute; que la envidiaba, que le reprochaba un poco a &amp;eacute;l el no tener lo que Sarah ten&amp;iacute;a-, pero s&amp;oacute;lo un poco. No es lo que &amp;eacute;l quer&amp;iacute;a, no es lo que pens&amp;oacute; que tendr&amp;iacute;a nunca, en realidad. Una casa, una hipoteca, una vida tranquila. No, no es lo que esperaba de este mundo. Sigue sin serlo, en verdad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se pregunta si tendr&amp;aacute; alguna vacante en la cl&amp;iacute;nica. Le da igual el trabajo; si hace falta, se dedicar&amp;aacute; a llevarles caf&amp;eacute;s a todos. Le da igual. En serio. S&amp;oacute;lo necesita algo de dinero -no puede vivir del aire- y mantenerse ocupado. Un poco. Un rato. Y poder llegar a casa y olvidarse del trabajo, pero tener un trabajo en el que pensar. No estar tan solo, tan aburrido. Llenarse la vida un poco de algo que no sean recuerdos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Coloca la compra en los estantes; saca la escoba y el atrapapolvo, y rebusca en los armarios hasta encontrar una aspiradora vieja. No sabe si funciona, todav&amp;iacute;a, pero espera que s&amp;iacute;. Tendr&amp;aacute; que servirle, piensa, al menos un par de meses m&amp;aacute;s. La enchufa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Maldice por lo bajo un segundo m&amp;aacute;s tarde; a&amp;uacute;n no tiene electricidad, y no se acordaba. Respira hondo, desenchufa el aparato, lo guarda. Tendr&amp;aacute; que valer con la escoba, se dice. No queda otra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Cuando se acuesta cree que la cama es demasiado grande. No ha puesto s&amp;aacute;banas; se extiende una manta vieja, de las que vienen con la casa, por encima. Espera que ma&amp;ntilde;ana le conecten el agua, la luz, porque va a necesitar una buena ducha. Y cierra los ojos y cree que no va a poder dormirse, porque se acuerda de &amp;eacute;l, se acuerda de todo, y la cama huele raro y el colch&amp;oacute;n quiere hundirse m&amp;aacute;s de la cuenta, y es todo inc&amp;oacute;modo y tan real, es tan parecido a su vida -podr&amp;iacute;a ser una met&amp;aacute;fora- que, antes de darse cuenta, est&amp;aacute; so&amp;ntilde;ando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Sherlock Holmes ten&amp;iacute;a la costumbre de despertarse en mitad de la noche, de vez en cuando. Le asaltaba una idea genial que ten&amp;iacute;a que compartir con el mundo -con John-, o el sue&amp;ntilde;o le abandonaba, sencillamente, y se aburr&amp;iacute;a y no ten&amp;iacute;a recursos para sobrevivir solo. A John a&amp;uacute;n le hace gracia pensar en aquellos d&amp;iacute;as, en el levantarse a las cuatro de la ma&amp;ntilde;ana para quedarse dormido en el sof&amp;aacute; en medio de alguna demostraci&amp;oacute;n de ese intelecto superior, imposible de entender, del que hac&amp;iacute;a gala su amigo. Encontrarse el caf&amp;eacute; a la ma&amp;ntilde;ana siguiente en la mesa, enfri&amp;aacute;ndose pero no demasiado, y una nota que dec&amp;iacute;a &amp;ldquo;Comisar&amp;iacute;a. Ven YA&amp;rdquo; y casi poder escuchar su voz al o&amp;iacute;do. A veces a&amp;uacute;n se r&amp;iacute;e cuando lo piensa. Otras le dan punzadas, pero est&amp;aacute; acostumbrado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Es John Watson quien se levanta esa noche a las tres y media. Tiene el sue&amp;ntilde;o ligero, &amp;uacute;ltimamente; cree haber escuchado algo. Una llave en la cerradura. Unos pasos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Es s&amp;oacute;lo su imaginaci&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Le ha dado vueltas a la idea muchas veces, durante quince a&amp;ntilde;os. Ha pasado revista a cada instante, a cada momento de esos dos d&amp;iacute;as terribles entre la ca&amp;iacute;da y la autopsia, el entierro; es incapaz de encontrar un resquicio. Un fallo, una incongruencia. Pero le encantar&amp;iacute;a pensar que est&amp;aacute; vivo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se apoya contra la pared, cierra los ojos. Suspira. Deber&amp;iacute;a volver a la cama, se dice, ahora que est&amp;aacute; a tiempo. A&amp;uacute;n no est&amp;aacute; desvelado, y es mentira, y sabe que se pasar&amp;aacute; el resto de la noche dando vuelvas y no podr&amp;aacute; dormir y de qui&amp;eacute;n fue esta estupenda idea, John, qu&amp;eacute; te hizo pensar que volver aqu&amp;iacute; iba a ayudarte a olvidar. Los fantasmas del pasado parecen m&amp;aacute;s s&amp;oacute;lidos que nunca; hay un instante en que le parece escuchar una respiraci&amp;oacute;n. Abre los ojos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Est&amp;aacute; solo en el sal&amp;oacute;n del 221B de la calle Baker. Est&amp;aacute; solo con el polvo y con los a&amp;ntilde;os, los recuerdos, con el peso de todo lo que fue y lo que no fue, de lo que pudo haber sido alguna vez, hace mucho. Y sacude la cabeza y se muerde los labios, maldito Sherlock, d&amp;eacute;jame en paz, murmura. Joder. Ya es bastante; te has pasado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Y respira hondo y parpadea, se impulsa con la pared y se pone recto. Vas a subir a la habitaci&amp;oacute;n, John Watson, se promete. Vas a subir a la habitaci&amp;oacute;n y vas a meterte en la cama y vas a dormir, joder. Vas a dormir; ma&amp;ntilde;ana toca limpieza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Camina con paso militar, ensayado; le cuesta. Siente que la pierna le da punzadas, de vez en cuando, y puede que no haya sido una buena idea, volver aqu&amp;iacute;. Puede que sea mejor dejarlo -s&amp;oacute;lo que no va a hacerlo, y ya lo sabe, igual que siempre supo que acabar&amp;iacute;a volviendo, pase por la casilla de salida para cobrar todos los dolores de cabeza y de coraz&amp;oacute;n que ha ido acumulando durante el juego-, alquilar un piso en cualquier otra parte. Olvidar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Hey, John, y casi no se vuelve porque es absurdo. Porque es est&amp;uacute;pido, porque no puede ser -ha repasado cada uno de los instantes, cada segundo, y no hay brechas, no hay fallos de gui&amp;oacute;n-, pero la voz sigue hablando, a sus espaldas. Es m&amp;aacute;s vieja y tiembla un poco, como si no estuviera segura de lo que va a pasar ahora. Como si no tuviera palabras para expresar el terror, la dicha, el algo ese que tiene en el pecho, si se siente como John. Cualquiera dir&amp;iacute;a que vuelves de otra guerra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Sherlock Holmes ha cambiado en esos a&amp;ntilde;os; tiene canas y arrugas y parece un hombre corriente, un hombre normal. Tiene los ojos m&amp;aacute;s grises que ha visto nunca, todav&amp;iacute;a, y una sonrisa insegura y una pregunta sin formular.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Est&amp;aacute;s, y quiere decir vivo, pero no le salen las palabras. Est&amp;aacute;s viejo, dice al final. Sherlock se r&amp;iacute;e, seco, breve.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Elemental.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <title>The Hitchhiker's Guide to the Galaxy -Quotes 1(a)</title>
    <published>2012-05-15T18:37:27Z</published>
    <updated>2012-05-15T18:40:15Z</updated>
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    <content type="html">&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="display: none; "&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&amp;quot;Ford,&amp;quot; he said, &amp;quot;you&amp;#39;re turning into a penguin. Stop it.&amp;quot;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;But that&amp;#39;s not the point!&amp;quot; raged Ford. &amp;quot;The point is that I am now&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;a perfectly save penguin, and my colleague here is rapidly running out of&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;limbs!&amp;quot;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;It&amp;#39;s alright, I&amp;#39;ve got them back now,&amp;quot; said Arthur.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;[...]&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;Admittedly,&amp;quot; said Arthur, &amp;quot;they&amp;#39;re longer than I usually like them, but. . . &amp;quot;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;Ford!&amp;quot; he said, &amp;quot;there&amp;#39;s an innite number of monkeys outside who want&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;to talk to us about this script for Hamlet they&amp;#39;ve worked out.&amp;quot;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Tabla Universal</title>
    <published>2012-05-15T18:33:39Z</published>
    <updated>2012-12-05T10:40:04Z</updated>
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    <content type="html">Creo que se me va la olla. Mucho. Literalmente, NO tengo tiempo para esta tabla. En serio. Es humanamente imposible. Tendr&amp;iacute;a que hacer un hueco, dejar de comer o algo.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;S&amp;oacute;lo espero no dejarla a la mitad. Ni morir de inanici&amp;oacute;n, ya puestos.&lt;br /&gt;Ah&amp;iacute; va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tabla Universal&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;(Suena ominoso, &amp;iquest;eh? Para quienes no lo sepan, 30Vicios tiene tablas para todos los gustos. Y esta, en concreto, es multifandom. Lo &amp;uacute;nico malo es que tienen que ser fics de m&amp;aacute;s de 3000 palabras, que se pasan un poco bastante de mis drabbles habituales. Pero, well. Es multifandom. Y un reto. Adoro los retos, siempre que, como Lisa Simpson, pueda cumplirlos. Y ya, que estoy rambleando un poco. Fin)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Tabla Universal&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;table border="1"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;01. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/98895.html" target="_blank"&gt;Un d&amp;iacute;a antes&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Love Actually)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;02. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/99153.html" target="_blank"&gt;Respuestas&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Being Human UK)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;03.&lt;a href="http://isarn.livejournal.com/99893.html#cutid1" target="_blank"&gt; La tercera vez.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Monster)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;04. Inconstante.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;05. Red.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;06. Perspectiva.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;07. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/101195.html" target="_blank"&gt;Todav&amp;iacute;a hay tiempo&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(20th Century Boys)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;08. Acci&amp;oacute;n y reacci&amp;oacute;n.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;09. Tel&amp;eacute;fono roto.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;10. Irresponsable.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;11. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/102371.html" target="_blank" target="_blank"&gt;Sobreviviente&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Chronicle)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;12. La calma antes de la tormenta.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;13. Viejas fotograf&amp;iacute;as.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;14. Vacaciones.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;15. A medio camino.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;16. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/98523.html" target="_blank"&gt;Sin palabras&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Sherlock BBC)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;17. Dulce Veneno.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;18. Alerta.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;19. Derecha o izquierda.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;20. Lleg&amp;oacute; la hora.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;21. Un vistazo atr&amp;aacute;s.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;22. A plena vista.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;23. Moviendo los hilos.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;24. Cenizas.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;25. &lt;a href="http://isarn.livejournal.com/102520.html" target="_blank"&gt;Asuntos pendientes&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Hanazakari no Kimitachi e)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;26. La &amp;uacute;ltima gota.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;27. Lo desconocido parece misterioso.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;28. Significado.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;29. So&amp;ntilde;ando despierto.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="text-align: center; "&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;30. Sin fin.&lt;br /&gt;&lt;small&gt;(Fandom)&lt;/small&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;</content>
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    <title>The Hitchhiker's Guide to the Galaxy -Quotes 1</title>
    <published>2012-05-15T18:19:18Z</published>
    <updated>2012-05-15T18:19:18Z</updated>
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    <content type="html">&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;You know,&amp;quot; said Arthur, &amp;quot;it&amp;#39;s at times like this, when I&amp;#39;m trapped in a&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;Vogon airlock with a man from Betelgeuse, and about to die of asphyxication&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;in deep space that I really wish I&amp;#39;d listened to what my mother told me when&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;I was young.&amp;quot;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;Why, what did she tell you?&amp;quot;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;I don&amp;#39;t know, I didn&amp;#39;t listen.&amp;quot;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;En serio. WTF. A&amp;uacute;n me pregunto por qu&amp;eacute; no me dio por leer estos libros antes (concretamente, la primera vez que vi la pel&amp;iacute;cula. Es m&amp;aacute;s, a&amp;uacute;n no me explico por qu&amp;eacute; no me acordaba de la pel&amp;iacute;cula. Si es que...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Also, this:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;The Babel sh,&amp;quot; said The Hitchhiker&amp;#39;s Guide to the Galaxy quietly, &amp;quot;is&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;small, yellow and leech-like, and probably the oddest thing in the Universe.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;It feeds on brainwave energy not from its carrier but from those around it.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;It absorbs all unconscious mental frequencies from this brainwave energy to&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;nourish itself with. It then excretes into the mind of its carrier a telepathic&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;matrix formed by combining the conscious thought frequencies with nerve&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;signals picked up from the speech centres of the brain which has supplied&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;them. The practical upshot of all this is that if you stick a Babel sh in&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;your ear you can instantly understand anything said to you in any form of&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;language. The speech patterns you actually hear decode the brainwave matrix&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;which has been fed into your mind by your Babel sh.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;Now it is such a bizarrely improbable coincidence that anything so mind-&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;boggingly useful could have evolved purely by chance that some thinkers have&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;chosen to see it as the nal and clinching proof of the non-existence of God.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;The argument goes something like this: `I refuse to prove that I exist,&amp;#39;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;says God, `for proof denies faith, and without faith I am nothing.&amp;#39;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;`But,&amp;#39; says Man, `The Babel sh is a dead giveaway, isn&amp;#39;t it? It could&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;not have evolved by chance. It proves you exist, and so therefore, by your&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;own arguments, you don&amp;#39;t. QED.&amp;#39;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;`Oh dear,&amp;#39; says God, `I hadn&amp;#39;t thought of that,&amp;#39; and promptly vanished&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;in a pu of logic.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;&amp;quot;`Oh, that was easy,&amp;#39; says Man, and for an encore goes on to prove that&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;i&gt;black is white and gets himself killed on the next zebra crossing.&amp;quot;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Tabla Básica (II): 10, 15, 30</title>
    <published>2012-05-13T18:20:19Z</published>
    <updated>2012-05-13T18:20:19Z</updated>
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    <content type="html">&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Tabla B&amp;aacute;sica (II)&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: Community&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Claim&lt;/b&gt;: Study Group&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas&lt;/b&gt;: &amp;iexcl;Finito!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;10.Cuento&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No hay mucho m&amp;aacute;s que decir, despu&amp;eacute;s de eso. Annie baja la cabeza y se muerde el labio, y Jeff se dedica a mirarla fijamente, incapaz de apartar los ojos. La chica sacude la cabeza, al cabo de unos segundos. Lo siento, le dice. Pero has perdido tu oportunidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Las cosas son extra&amp;ntilde;as, inc&amp;oacute;modas, las semanas siguientes. No es como cuando con Britta, porque con Britta ambos sab&amp;iacute;an a lo que se enfrentaban, ambos ten&amp;iacute;an cuidado y ninguno se dejaba da&amp;ntilde;ar; no bajaban los escudos. No, no es como con Britta, porque esta vez Jeff Winger est&amp;aacute; callado y no aparta la vista del tel&amp;eacute;fono, no mira a ninguna parte, falta a la mitad de las reuniones del grupo. Annie sabe que se siente humillado, y, por las miradas de los dem&amp;aacute;s, ellos tambi&amp;eacute;n se imaginan algo parecido. Pero no saben lo que ella, no saben que no es s&amp;oacute;lo el orgullo lo que le duele -no saben que fue &amp;eacute;l quien dijo te quiero antes y que ella se separ&amp;oacute; en ese mismo instante, le dijo no quiero hacerte da&amp;ntilde;o, lo siento; no saben que Jeff es algo m&amp;aacute;s que un cacho de carne, que tiene algo as&amp;iacute; como un coraz&amp;oacute;n, debajo de las camisas de dise&amp;ntilde;o y los m&amp;uacute;sculos. Que ha bajado las defensas, esta vez, y mira c&amp;oacute;mo le ha salido-. Se siente culpable, por supuesto, pero tambi&amp;eacute;n est&amp;aacute; rabiosa, porque ella pas&amp;oacute; por esto antes, porque &amp;eacute;l tiene que entender, despu&amp;eacute;s de todo. Porque es injusto que todos la miren as&amp;iacute;, como si hubiera cometido un gran pecado, cuando esto no es m&amp;aacute;s que una respetici&amp;oacute;n de todas las escenas que han tenido antes, pero cambiando los papeles. Cuando Annie Edison ha llorado por todos los hombres de su vida y nadie ha movido un dedo para ayudarla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;As&amp;iacute; que un d&amp;iacute;a se levanta de la silla, se muerde los labios, sale y da un portazo. Y Shirley aparece un rato despu&amp;eacute;s en el ba&amp;ntilde;o y le dice que est&amp;aacute; bien, puedes contarme lo que pasa, chica, pero quiz&amp;aacute;s sea su tono -condescendiente, como si Annie no fuera m&amp;aacute;s que una ni&amp;ntilde;a caprichosa a la que hay que contentar- el que hace que ella no hable. Que sacuda la cabeza y diga necesito estar sola, y salga del ba&amp;ntilde;o y de Greendale con el r&amp;iacute;mel por todas partes y se monte en el coche y conduzca durante horas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Le suena el tel&amp;eacute;fono al cabo de un rato; es un mensaje. No se molesta en leerlo hasta media hora m&amp;aacute;s tarde, parada en el aparcamiento de un McDonalds, un helado gigantesco en la mano y ning&amp;uacute;n apetito. Quiere vomitar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Es entonces cuando se acuerda del mensaje; dice s&amp;oacute;lo lo siento. Es de Jeff. Del mismo Jeff Winger al que le ha partido el coraz&amp;oacute;n una ni&amp;ntilde;ata de veinte a&amp;ntilde;os, y se le escapa la risa a la vez que se le escapan las l&amp;aacute;grimas. Tira el helado a la basura m&amp;aacute;s cercana; vuelve a arrancar el coche.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Son casi las once cuando llega a casa, hecha un desastre y oliendo a sudor, a l&amp;aacute;grimas, a qui&amp;eacute;n sabe qu&amp;eacute;. La luz est&amp;aacute; apagada; escucha los ronquidos leves de Troy en el b&amp;uacute;nker de s&amp;aacute;banas, y le extra&amp;ntilde;a no o&amp;iacute;r a Abed, al principio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Cuando abre la puerta de la habitaci&amp;oacute;n se lo encuentra tendido en su cama. Tiene los ojos cerrados y el cuerpo encogido, pero no duerme, todav&amp;iacute;a no. La est&amp;aacute; esperando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No sab&amp;iacute;a que iba a ser as&amp;iacute;, se excusa ella sin que &amp;eacute;l pregunte. No sab&amp;iacute;a que iba a dolerle tanto, pero qu&amp;eacute; se supone que tengo que hacer ahora, &amp;iquest;eh? No puedo, no voy, no quiero. No s&amp;eacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Abed abre los ojos y se la queda mirando, y bosteza y le pregunta si quiere comer. Annie se est&amp;aacute; muriendo de hambre, en realidad, as&amp;iacute; que acepta. &amp;Eacute;l sale de la habitaci&amp;oacute;n; ella se pone el pijama.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Cuando vuelve, Abed trae un cuenco de palomitas. Es lo &amp;uacute;nico que hab&amp;iacute;a, se disculpa; a Annie le da igual. Las coge a pu&amp;ntilde;ados y se las mete en la boca, y por un instante le recuerdan al Adderall, son como pastillas, peque&amp;ntilde;as y terribles; come porque se siente mal. Est&amp;uacute;pida, imperfecta, cruel. Porque el mundo no la acepta tal como es, se dice -porque Jeff s&amp;iacute; que la acepta, la quiere, y ella ha tenido que decir que no y ahora qu&amp;eacute; queda-. Apoya la cabeza en la almohada, llora. Abed la abraza durante unos minutos, hasta que Annie cierra los ojos y aprieta los pu&amp;ntilde;os y los labios y deja de comer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Luego saca un tel&amp;eacute;fono m&amp;oacute;vil, marca. Dice est&amp;aacute; bien, ha llegado a casa, y Annie puede imagin&amp;aacute;rselo sacudiendo la cabeza. Siente el pl&amp;aacute;stico del aparato contra su o&amp;iacute;do; hay una voz al otro lado. Lo siento, dice Jeff, lo siento de verdad, Annie; he sido un imb&amp;eacute;cil. Y eso hace que llore a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s fuerte, con m&amp;aacute;s ganas, porque no deber&amp;iacute;as disculparte; te he partido el coraz&amp;oacute;n. Y &amp;eacute;l se r&amp;iacute;e, y suena casi sincero, murmura yo no gasto de eso y los dos saben que es mentira. Respira hondo; &amp;eacute;l la imita. Es s&amp;oacute;lo, lo siento, ya sabes, dice ella; al otro lado de la l&amp;iacute;nea, Jeff traga saliva.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Olv&amp;iacute;dalo, &amp;iquest;quieres? Tampoco pasa nada. Es lo que tienen estas cosas, murmura. No vivimos en un cuento; no siempre pueden salir bien.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;15.Ni&amp;ntilde;o&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Si pudieras volver atr&amp;aacute;s en el tiempo, &amp;iquest;qu&amp;eacute; cambiar&amp;iacute;as?, y Shirley no sabe qu&amp;eacute; contestar. Dir&amp;iacute;a que muchas cosas, pero no es cierto; aunque hay veces en que cuesta creerlo, cada uno de los errores la ha convertido en esa persona que es ahora, en la mujer que est&amp;aacute; a punto de graduarse de Greendale y de abrir una pasteler&amp;iacute;a, una bocater&amp;iacute;a, de cumplir sus sue&amp;ntilde;os.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;As&amp;iacute; que sacude la cabeza, se encoge de hombros. Annie le dedica una sonrisa, una peque&amp;ntilde;a protesta. Tiene que haber algo que quieras cambiar, le dice. Tiene que haber algo que, no s&amp;eacute;, quieras hacer mejor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&amp;iquest;Y t&amp;uacute;, Annie?, pregunta Abed, cambiando de v&amp;iacute;ctima. La chica no se lo piensa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Dejar&amp;iacute;a el Adderall mucho antes. No lo tomar&amp;iacute;a, para empezar, dice, y Shirley sabe que no se le ha ocurrido lo que a ella, que no ha pensado m&amp;aacute;s all&amp;aacute;. No se ha imaginado a la Annie sin Adderall -la que existir&amp;iacute;a sin todo ese bagaje, sin todas esas experiencias-; s&amp;oacute;lo ha pensado en la Annie de ahora, pero antes. Con una carrera, quiz&amp;aacute;s, una Annie que llegar&amp;iacute;a a ser m&amp;eacute;dico antes que el resto de su clase, quiz&amp;aacute;s, y lo har&amp;iacute;a incluso mejor. Una que estar&amp;iacute;a delgada y no tendr&amp;iacute;a aparato, y llevar&amp;iacute;a faldas m&amp;aacute;s cortas y tendr&amp;iacute;a locos a los tipos como Jeff. Una Annie de ensue&amp;ntilde;o.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;A veces, a todos ellos les cuesta aceptarse a s&amp;iacute; mismos, tal como son. Con lo bueno y lo malo, con todo lo que creen que no merece la pena. A Shirley le pasa, pero, si hay algo que le ha ense&amp;ntilde;ado el vivir con Andre, el sentirse tan abandonada durante tanto tiempo, es a mirar m&amp;aacute;s all&amp;aacute;, a no enga&amp;ntilde;arse tanto a s&amp;iacute; misma. Shirley Bennett puede no ser exactamente lo que quiso ser cuando ten&amp;iacute;a doce a&amp;ntilde;os, puede no haberse convertido en jugadora profesional de futbol&amp;iacute;n -ideas locas que tiene una cuando se aburre-, pero, dentro de lo posible, la jugada le ha salido bastante bien. Es madre y estudiante, esposa, futura empresaria. Amiga. Es buena gente, ha decidido; si el mundo no sabe apreciarla es su problema.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;A los otros les pasa lo mismo, pero les falla la autoestima. Como a Britta, que no se f&amp;iacute;a de ning&amp;uacute;n hombre que la trate bien porque, bueno, podr&amp;iacute;a ser s&amp;oacute;lo una fachada. O Troy, que a&amp;uacute;n vuelve de vez en cuando a encerrarse en s&amp;iacute; mismo, a convertirse en el chico guay que llevaba la chaqueta de f&amp;uacute;tbol del instituto, el que no consigui&amp;oacute; la beca. O Annie, siempre en b&amp;uacute;squeda de algo mejor, siempre intentando ser lo bastante perfecta como para que alguien, en alg&amp;uacute;n momento, pase por alto sus faltas, sin darse cuenta de que a veces son lo mejor que tiene, que Jeff la mira mucho m&amp;aacute;s cuando hace alguna estupidez que cuando est&amp;aacute; en modo estudioso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Pero el Adderall fue lo que hizo que vinieras aqu&amp;iacute;, &amp;iquest;no?, pregunta Abed. Hay d&amp;iacute;as en que Shirley cree que es capaz de leer las mentes, igual que ve el futuro -o lo ve&amp;iacute;a, al menos, cuando a&amp;uacute;n grababa la serie esa sobre ellos-. Hay d&amp;iacute;as en que Shirley se dice que, quiz&amp;aacute;s, Abed ni siquiera les ve como personas, sino como personajes, protagonistas de una historia que entiende a la perfecci&amp;oacute;n y de la cual conoce el final.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;El chico frunce el ce&amp;ntilde;o; Annie se encoge de hombros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Bueno, no s&amp;eacute;. Ya. Pero. No es que no quiera estar aqu&amp;iacute;. Estoy bien en Greendale. Pero, bueno, no es lo que quer&amp;iacute;a. Esperaba... otra cosa. Ten&amp;iacute;a planes, dice ella; &amp;eacute;l sacude la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Si no hubieras tomado Adderall, no nos habr&amp;iacute;as conocido, declara; para &amp;eacute;l, no hay m&amp;aacute;s posibilidades. Probablemente le dar&amp;aacute; vueltas durante horas, intentando entender ese matiz que los dem&amp;aacute;s han pillado a la primera, eso que se le escapa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Hay otros d&amp;iacute;as en los que Abed es s&amp;oacute;lo un ni&amp;ntilde;o peque&amp;ntilde;o; la vida real, el mundo, le viene demasiado grande.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;D&amp;eacute;jalo estar, piensa Shirley; &amp;eacute;l parece entenderlo. Se calla. Se calla y deja que hablen los dem&amp;aacute;s; la conversaci&amp;oacute;n deriva hacia el temario de Biolog&amp;iacute;a -deber&amp;iacute;amos empezar a estudiar, &amp;iquest;no?, pregunta Annie; Jeff protesta-, se normaliza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Shirley deja escapar una sonrisa. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid2-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;30.Fin&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Y es en ese instante, entre almohadazos, cuando Troy se da cuenta. Quien gane se queda con todo; es como si perdieran los dos. Quien gane se queda en el apartamento, y el otro se ir&amp;aacute; para siempre, y no habr&amp;aacute; m&amp;aacute;s Troy y Abed por las ma&amp;ntilde;anas ni escenas de pel&amp;iacute;cula en el Dreamatorium, no habr&amp;aacute; m&amp;aacute;s saludos especiales ni maratones de Kickpuncher ni conversaciones sobre Inspector Spacetime. No habr&amp;aacute; nada de nada, despu&amp;eacute;s de esta batalla; cuando uno de los dos falle, cuando uno se rinda, todo habr&amp;aacute; acabado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;A lo mejor es por eso que no baja la mano, que no para, aunque le duelen los brazos y los almohadazos de Abed empiezan a escocer y es todo mucho m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil que al principio. En los ojos de su amigo -ex amigo, se corrige- hay algo as&amp;iacute; como un brillo de reconocimiento, y ese especie de v&amp;iacute;nculo telep&amp;aacute;tico que tienen a veces le dice que &amp;eacute;l tampoco quiere terminar, que no quiere separarse. Y se le escapa la tela de entre los dedos, en algunos momentos, y siente que todos los dem&amp;aacute;s se detienen y les miran pero no quiere, no puede parar. Esto no puede ser el fin, Abed. Esto no puede acabarse nunca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se pregunta c&amp;oacute;mo ser&amp;aacute; la vida, despu&amp;eacute;s. C&amp;oacute;mo ser&amp;aacute; llegar a una casa vac&amp;iacute;a y no tener a nadie con quien hablar, o tener a un aut&amp;eacute;ntico perdedor, uno de esos que creen que son interesantes pero no saben nada de nada de la vida, uno de esos que pueden reaccionar como personas normales y no llegan a entenderle nunca. Alguien como esos compa&amp;ntilde;eros de equipo en el instituto, los que eran lo m&amp;aacute;s parecido a un amigo que conoci&amp;oacute; nunca y le hac&amp;iacute;an da&amp;ntilde;o y se hac&amp;iacute;an da&amp;ntilde;o entre ellos y hablaban de t&amp;iacute;as y de f&amp;uacute;tbol y de lo que har&amp;iacute;an en veinte a&amp;ntilde;os. Con Abed nunca ha hablado de eso, de lo que har&amp;aacute;n en el futuro; el presente -el pasado- era demasiado divertido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Parad, pide Jeff, y sus manos quieren obedecer, le arden los brazos y las piernas y los ojos, quiere llorar, pero eso no es nuevo. Parad, y se obliga a seguir golpeando, m&amp;aacute;s fuerte, m&amp;aacute;s fuerte, como si con eso pudiera hacer que todo volviera a la normalidad, como si con eso pudiera hacer que esto no acabase nunca. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid3-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <title>Tabla Básica (II): 20, 25, 27, 28, 29</title>
    <published>2012-05-12T20:41:15Z</published>
    <updated>2012-05-12T20:41:15Z</updated>
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    <content type="html">&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;Tabla B&amp;aacute;sica (II)&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fandom&lt;/b&gt;: Community&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Claim&lt;/b&gt;: Study Group&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Notas&lt;/b&gt;: Me he decepcionado a m&amp;iacute; misma. En serio. Fluff, mucho fluff (que, por cierto, le quita espacio al angst) en la &amp;uacute;ltima vi&amp;ntilde;eta. Jo, si es que es un final de subid&amp;oacute;n de az&amp;uacute;car... Se os cay&amp;oacute; el mito: Danny tiene su corazoncito, y le gustan los finales felices. De vez en cuando.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;25.*Reacci&amp;oacute;n&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Cuando Troy y Abed entran en la sala de estudios cogidos de la mano, nadie comenta. Lo han hecho como un mill&amp;oacute;n de veces, y al principio Annie se emocionaba, de vez en cuando, y hac&amp;iacute;a alg&amp;uacute;n comentario sobre lo monos que eran; Shirley frunc&amp;iacute;a el ce&amp;ntilde;o y sacud&amp;iacute;a la cabeza, Britta y Pierce mururaban que ya lo sab&amp;iacute;an y Jeff... Bueno, Jeff les ignoraba, exactamente igual que el resto de d&amp;iacute;as. Con el tiempo, sin embargo, la rutina ha acabado cambiando -a excepci&amp;oacute;n de la de Jeff, cuya reacci&amp;oacute;n sigue siendo igual de expresiva que al principio- a fuerza de darse cuenta de que, a todo esto, los chicos no ten&amp;iacute;an ni idea de a qu&amp;eacute; ven&amp;iacute;a tanto alboroto. Ni que estuvieran saliendo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;As&amp;iacute; que es por eso que nadie comenta, esa ma&amp;ntilde;ana. Shirley le pregunta a Annie si ha ido a esa tienda nueva, la que vende collares hechos de plumas y bisuter&amp;iacute;a barata, y le ofrece llevarla esa misma tarde. Britta mantiene una discusi&amp;oacute;n acalorada con Pierce sobre el tama&amp;ntilde;o de sus pechos -los de &amp;eacute;l, no los de ella-. Jeff les ignora a todos, teclea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Troy se aclara la garganta dos, tres veces. Y se hace el silencio. Bueno, excepto por el ruidito del m&amp;oacute;vil de Jeff.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;De pronto, esto no es tan f&amp;aacute;cil como parec&amp;iacute;a. &amp;iquest;Te pasa algo, Troy?, pregunta Britta, y, antes de que pueda lanzarse a hablar de los peligros de la contaminaci&amp;oacute;n y la cantidad de alergias y resfriados que provocan -ya lo hizo el mes pasado, cuando Annie pas&amp;oacute; la gripe-, Abed la corta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Estamos saliendo. Quer&amp;iacute;amos que lo supi&amp;eacute;rais. Al fin y al cabo, Jeff y Annie ya est&amp;aacute;n acaparando el argumento de relaci&amp;oacute;n secreta; a la nuestra le tocaba ser abierta si queremos un gui&amp;oacute;n medianamente aceptable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No le cambia un &amp;aacute;pice la expresi&amp;oacute;n, a todo esto, pero es que a Abed no le cambia la expresi&amp;oacute;n en ning&amp;uacute;n momento, as&amp;iacute; que no cuenta. A Troy le tiemblan un poco las piernas, y eso habla por los dos; est&amp;aacute;n nerviosos. Quieren saber c&amp;oacute;mo van a actuar, todos ellos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;El problema es que nadie parece saber c&amp;oacute;mo actuar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Bueno, excepto Jeff, que les dedica un &amp;ldquo;me alegro por vosotros, ya era hora&amp;rdquo; sin dejar de enredar con el m&amp;oacute;vil. Probablemente est&amp;eacute; en uno de esos niveles dif&amp;iacute;ciles de Angry Birds. El segundo, quiz&amp;aacute;s. Nadie ha tenido coraz&amp;oacute;n para decirle que es muy torpe en ese juego.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Los dem&amp;aacute;s tardan m&amp;aacute;s en hablar. Empieza Pierce -lo cual supone un alivio para todos, aunque no lo digan, porque ya se tem&amp;iacute;an un ataque al coraz&amp;oacute;n-, con un &amp;ldquo;espero que no me miraras en la ducha todo ese tiempo que vivimos juntos&amp;rdquo; que suena m&amp;aacute;s bien a que, en realidad, espera que lo hiciera. Britta deja escapar un gritito de alegr&amp;iacute;a; a Annie se le saltan las l&amp;aacute;grimas porque, chicos, estoy tan contenta por vosotros. La sonrisa de Shirley parece forzada -muy forzada, en realidad-, pero sigue siendo una sonrisa. A la pobre no le ha sentado del todo bien enterarse de que hay, de pronto, dos relaciones que no deber&amp;iacute;a aprobar entre sus amigos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Y, hablando de eso...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Bueno, Jeff, dice Pierce, al cabo de un momento, parece que ya no eres el &amp;uacute;nico gay en el grupo. Puedes dejar de fingir que te gusta estar con Annie. D&amp;eacute;jame a las chicas a m&amp;iacute;, ya sabes. Gui&amp;ntilde;o.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Shirley le da un bolsazo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid1-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;27.Miedo&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Y ya est&amp;aacute;. Es dif&amp;iacute;cil registrarlo, por supuesto, porque tiene cosas m&amp;aacute;s urgentes que hacer -sacar a Abed del Dreamatorium, principalmente, porque empieza a ponerse muy nerviosa y de muy mal humor y deber&amp;iacute;a enfadarse con &amp;eacute;l, desde luego, pero ya sab&amp;iacute;a al empezar esto que no iba a hacerlo, y no lo har&amp;aacute;-, pero se queda grabado en el fondo de su mente, en letras grandes y exageradamente llamativas. En alg&amp;uacute;n momento volver&amp;aacute; atr&amp;aacute;s, lo examinar&amp;aacute; detenidamente, pero ya tiene claro que no va a encontrarle ning&amp;uacute;n fallo, ni en su formulaci&amp;oacute;n ni en la exactitud de las palabras. Annie Edison, bienvenida a tus m&amp;aacute;s profundos secretos, a tus miedos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Se preguntar&amp;aacute; si lo ha sabido siempre, claro, y temer&amp;aacute; la respuesta, sea cual sea. Si es un no, Annie, has sido a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s est&amp;uacute;pida de lo que pensabas; si es un s&amp;iacute;, bueno, entonces s&amp;oacute;lo has sido una ni&amp;ntilde;a inmadura y manipuladora, se dice, y se lo reprochar&amp;aacute; pr&amp;aacute;cticamente siempre. Porque sabe, con esa certeza absoluta que no deber&amp;iacute;a existir, que Jeff Winger s&amp;iacute; que siente algo, sea lo que sea. Y es un logro, desde luego, es lo que quer&amp;iacute;a, aunque &amp;eacute;l no d&amp;eacute; el paso adelante ni haga ning&amp;uacute;n movimiento. Sigue siendo m&amp;aacute;s de lo que esperaba, justo lo que hab&amp;iacute;a pedido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;S&amp;oacute;lo que ella no siente nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;No, eso no es cierto. No del todo, al menos. No es que no sienta nada: es que no siente lo mismo. Sea lo que sea que pasa por la cabeza -el coraz&amp;oacute;n, si es que Jeff gasta de eso- de &amp;eacute;l, Annie ya sabe que no se parece en absoluto a eso que hay en la suya. Ese miedo indefinible, tan terrible que la llena entera, que lo ocupa todo y lo ensombrece; ese p&amp;aacute;nico porque qui&amp;eacute;n va a quererte nunca, Annie Edison -y ahora, bueno, ahora sabe cu&amp;aacute;l es la respuesta-. Ese terror que han generado los a&amp;ntilde;os de inseguridades y de funciones escolares a las que no ven&amp;iacute;a nadie, de llegar a casa y encontrarse la cena fr&amp;iacute;a y una nota en el microondas y no tener a nadie con quien compartir los cotilleos inexistentes; el Adderall y la presi&amp;oacute;n, las ganas de ser perfecta porque quiz&amp;aacute;s, s&amp;oacute;lo quiz&amp;aacute;s, as&amp;iacute; alguien estar&amp;aacute; dispuesto a ignorar todos tus defectos. De Troy Barnes y todos los otros Troy Barnes del universo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Respira hondo. No tiene tiempo para esto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid2-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;28.M&amp;uacute;sica&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Cierra los ojos, aprieta el bot&amp;oacute;n. La m&amp;uacute;sica invade la habitaci&amp;oacute;n; apoya la cabeza en la almohada, aprieta los p&amp;aacute;rpados y los pu&amp;ntilde;os y los labios y escucha, escucha con todas sus fuerzas, porque siempre la relaja, siempre la ha relajado, pero esta vez es incapaz. La cabeza le da vueltas, llena de ideas y frases e im&amp;aacute;genes que no deber&amp;iacute;an estar ah&amp;iacute;, que le han plantado los dem&amp;aacute;s, poco a poco. Abed y Annie y Jeff, Troy. Sobre todo Troy.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; es lo que pasa contigo?, le ha preguntado Annie, hace s&amp;oacute;lo unas horas, y Britta Perry se repite la pregunta. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; es lo que pasa con ella? &amp;iquest;Qu&amp;eacute; es lo que tiene -ten&amp;iacute;a- Blade? &amp;iquest;Qu&amp;eacute; narices te pasa para que s&amp;oacute;lo puedas fijarte en imb&amp;eacute;ciles, como en Jeffrey Winger o en Blade o en Vaughn o...?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Respira hondo. Freddie Mercury deja escapar un grito, y ella se aferra a las s&amp;aacute;banas, manos convertidas en garras que no las dejan escapar. Ojos a&amp;uacute;n cerrados, intenta dejar de pensar. Siempre le ha ido bien as&amp;iacute;, en realidad. Siempre ha estado bien, mientras no dejara que los dem&amp;aacute;s invadieran la cabeza, mientras no dejara que la manejaran, la llevaran de un lado a otro y la hicieran sentir d&amp;eacute;bil, mareada, est&amp;uacute;pida. Britta Perry sabe que no es la estrella m&amp;aacute;s brillante del cielo, que quiz&amp;aacute;s s&amp;oacute;lo sea la esquina m&amp;aacute;s aguda en una mesa redonda, pero tampoco es imb&amp;eacute;cil. Es, era, perfectamente capaz de apa&amp;ntilde;&amp;aacute;rselas sola, muchas gracias, sin que nadie intentara controlar su vida amorosa, sin que nadie tratara de atarla. Sin que nadie le dirigiera una sonrisa como la de esta tarde, tampoco, ni le enviara unas palabras tan hermosas, tan terribles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Puede que no lo piense, se dice. Puede que fuera s&amp;oacute;lo porque s&amp;iacute;, s&amp;oacute;lo para hacerme salir de la habitaci&amp;oacute;n y dejar el tema. No lo sabe, aunque algo -un cosquilleo en la boca del est&amp;oacute;mago- se r&amp;iacute;e de ella, la ridiculiza porque no eres tan ingenua, Britta. Le has visto mirarte, todas esas veces -y casi te ha sentado bien, casi te has sentido bien contigo misma-, le has visto mirarte de arriba abajo y no has dicho nada, no has querido decir nada. No has querido romper el hechizo, y m&amp;iacute;ralo ahora. M&amp;aacute;s suerte la pr&amp;oacute;xima vez, y suena casi como a su madre, es casi la voz de esa madre con la que no habla desde hace m&amp;aacute;s de diez a&amp;ntilde;os porque, bueno, porque ambas son quiz&amp;aacute;s demasiado orgullosas para dar el primer paso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Inspira. Espira. Inspira. Espira. Sigue el ritmo de la canci&amp;oacute;n; es bastante r&amp;aacute;pido, y sabe que llegar&amp;aacute; un momento en el que el exceso de ox&amp;iacute;geno la marear&amp;aacute;, la har&amp;aacute; sentir como si estuviera drogada, en otra parte, otro mundo. Se r&amp;iacute;e. Llora. Es lo que quiere ahora mismo, lo que ha querido toda su vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Sube el volumen de la m&amp;uacute;sica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid3-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;29.Salida&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Hay d&amp;iacute;as en los que Annie Edison es incapaz de levantarse de la cama. D&amp;iacute;as en los que incluso su eterno optimismo le falla, y s&amp;oacute;lo puede cerrar los ojos y apretar los labios e intentar por todos los medios no pensar en la salida m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil. Ya ha pasado antes por esto; muchas veces, en realidad. Cada ma&amp;ntilde;ana de instituto, m&amp;aacute;s o menos, con sus pr&amp;oacute;tesis y su incapacidad para encajar y los kilos de m&amp;aacute;s y el acn&amp;eacute; y las pastillas, sobre todo. Con esa sensaci&amp;oacute;n constante de estar haci&amp;eacute;ndolo mal, todo el tiempo, de no poder hacer nada m&amp;aacute;s y saber que no es suficiente. A veces se siente igual, incluso ahora, que est&amp;aacute; m&amp;aacute;s guapa y est&amp;aacute; limpia y no ha llegado donde ten&amp;iacute;a que llegar, donde quer&amp;iacute;a llegar; quiz&amp;aacute;s el misterio est&amp;aacute; en por qu&amp;eacute; no se siente as&amp;iacute; todos los d&amp;iacute;as.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Puede que sea gracias a ellos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Es cierto que desde fuera parece otra cosa. Desde fuera, desde la puerta de la sala de estudios, s&amp;oacute;lo son un grupo de gente que se lleva m&amp;aacute;s o menos bien, que a veces ni siquiera se aguanta. Entre ellos, sin embargo, una vez has cruzado las barreras y has dejado de mirar para verlo todo, es distinto. Es casi como una familia, pero no una como la que ten&amp;iacute;a antes -no esos padres a los que no est&amp;aacute; segura de querer volver a ver en su vida-, sino algo distinta. Disfuncional, desde luego, casi desagradable. Son lo mejor que le ha pasado en su vida, en realidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;Hay d&amp;iacute;as en los que Annie Edison casi se rompe al abrir los ojos, y s&amp;oacute;lo quiere abrazarse a la almohada y dejar de respirar porque es la salida m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil, porque enfrentarse al mundo duele y es dif&amp;iacute;cil y no tendr&amp;iacute;a que ser as&amp;iacute;, supone. Y remolonea y da vueltas en la cama, se remueve, y no se levanta; y justo entonces alguien llama a la puerta -o, si es Troy, entra gritando y descorriendo las cortinas-, y a Annie casi se le saltan las l&amp;aacute;grimas porque qui&amp;eacute;n iba a haber pensado que la peque&amp;ntilde;a Annie Adderall iba a tener un d&amp;iacute;a amigos como estos. Porque ni en sus mejores sue&amp;ntilde;os podr&amp;iacute;a haber imaginado algo mejor, se dice, y de repente la vida no parece tan terrible. Hay cosas que merecen la pena.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid4-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:larger;"&gt;&lt;b&gt;20.*Boda&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&amp;iquest;Preparada?, pregunta Shirley; Britta se apoya indolentemente en la puerta, como si todo esto no la afectara, como si nadie le hubiese visto derramar un par de lagrimillas de emoci&amp;oacute;n hace s&amp;oacute;lo unos d&amp;iacute;as ni ponerse a organizar los detalles como una loca. Como dijo en una ocasi&amp;oacute;n, en cuanto una boda le importa lo bastante, el resultado es inmejorable.&lt;br /&gt;Annie tiene que reconocerle eso, desde luego.&lt;br /&gt;Estoy lista, dice la chica. Se mira en el espejo por &amp;uacute;ltima vez, se coloca el broche perfectamente, se alisa el vestido. &amp;iquest;C&amp;oacute;mo me ves? &amp;iquest;Voy muy...?&lt;br /&gt;A Jeff le va a encantar, interrumpe la rubia, y le dirige una sonrisita c&amp;oacute;mplice. Shirley finge escandalizarse.&lt;br /&gt;Esperemos que no le guste demasiado, masculla, y Annie se r&amp;iacute;e, porque a estas alturas, y despu&amp;eacute;s de seis a&amp;ntilde;os, hay poco que la otra mujer pueda hacer para sonar convincente. Ya tuvieron esta conversaci&amp;oacute;n al principio -es demasiado mayor, &amp;iquest;no puedes buscar a alguien de tu edad?, te va a hacer da&amp;ntilde;o, lo sabes, &amp;iquest;no?; y Shirley, s&amp;eacute; perfectamente lo que hago, me ha estado esperando tres a&amp;ntilde;os, &amp;iquest;sabes?, tres a&amp;ntilde;os conmigo fuera y ha estado esper&amp;aacute;ndome, qu&amp;eacute; quieres que haga- y no sirvi&amp;oacute; de nada. No tendr&amp;iacute;a mucho sentido repetirla despu&amp;eacute;s de tanto tiempo; adem&amp;aacute;s, si tuviera que escandalizarse por todo, lo primero ser&amp;iacute;a desaprobar esta boda, no presentarse. Y no va a hacer eso.&lt;br /&gt;Annie se r&amp;iacute;e. El vestido azul le sienta bien, muy bien; los a&amp;ntilde;os no la han hecho perder ese aire inocente, casi de ni&amp;ntilde;a, que ha tenido siempre. La diferencia de edad entre Jeff y ella parece m&amp;aacute;s evidente ahora que es menos abismal; a Shirley le hace gracia la iron&amp;iacute;a.&lt;br /&gt;Me encantar&amp;iacute;a que Pierce estuviera aqu&amp;iacute; para verlo, murmura la chica; Shirley sacude la cabeza.&lt;br /&gt;Dijo que llegar&amp;iacute;a para el banquete, pero que le grab&amp;aacute;ramos el serm&amp;oacute;n porque &amp;ldquo;es material de chantaje de primera&amp;rdquo;, dice Britta. Yo creo que va a usar la parte del beso como su porno particular, y es bastante probable, as&amp;iacute; que ninguna de las tres se r&amp;iacute;e; en su lugar, se estremecen.&lt;br /&gt;&amp;iquest;Abed y Troy est&amp;aacute;n de acuerdo?, pregunta la chica; Britta se encoge de hombros. Creo que no lo saben, dice. Shirley asiente; eso tiene sentido.&lt;br /&gt;V&amp;aacute;monos de aqu&amp;iacute;, dice, tras unos segundos. Vamos a llegar tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Annie se sienta al lado de Jeff, en una de las primeras filas. Las hileras de sillas de pl&amp;aacute;stico se llenan poco a poco; Shirley ha marcado la suya y la de sus ni&amp;ntilde;os -Andre no ha podido venir; la tienda empieza a despegar, poco a poco, y ha decidido pasarse s&amp;oacute;lo despu&amp;eacute;s, al banquete y a la fiesta en s&amp;iacute;- con carteles de &amp;ldquo;reservado&amp;rdquo;. Hay otras sillas con notas parecidas; la de Britta est&amp;aacute; en la segunda fila, colocada estrat&amp;eacute;gicamente para que nadie se fije demasiado en ella. Shirley est&amp;aacute; segura de que va a llorar, pero, por supuesto, no va a ech&amp;aacute;rselo en cara. Al fin y al cabo, es la rubia la que ha preparado todo esto; tampoco es cuesti&amp;oacute;n de hacerla rabiar.&lt;br /&gt;Cuando llega la hora, Shirley contiene las l&amp;aacute;grimas; a su lado, Ben le aprieta la mano. A&amp;uacute;n no entiende estas cosas -est&amp;aacute; en la etapa de arrugar un poco la cara cuando interrumpen la escena de acci&amp;oacute;n de cualquier pel&amp;iacute;cula con un beso y, sinceramente, a Shirley le encantar&amp;iacute;a que siguiera as&amp;iacute; muchos a&amp;ntilde;os m&amp;aacute;s, s&amp;oacute;lo por si acaso-, pero siempre le han gustado Abed y Troy, juntos y por separado. Cuando su madre le dijo que se casaban, incluso, decidi&amp;oacute; que ser&amp;iacute;a la primera boda a la que ir&amp;iacute;a sin poner morros ni dar la tabarra -aunque, dijo despu&amp;eacute;s, probablemente a Troy le har&amp;iacute;a gracia, y Abed me grabar&amp;iacute;a con esa c&amp;aacute;mara nueva que se ha comprado-, y, por el momento, est&amp;aacute; siendo fiel a su promesa. Siempre es un avance.&lt;br /&gt;Y, bueno, en la parte del beso Shirley cierra los ojos -porque no est&amp;aacute; segura de que esas cosas est&amp;eacute;n bien, y que se haya resignado no significa que quiera presenciarlas-, pero, aunque es Britta la que est&amp;aacute; filmando, puede que alguien tenga otra c&amp;aacute;mara.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='cutid5-end'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;</content>
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