Posteado por: Javi Domínguez | 09/11/2010

El cuento del lobo

Caperucita ha salido de su casa. Lleva colgada del brazo una gran cesta. Aparto una rama para verla mejor. Su madre se asoma a la ventana. Ve por el camino, no cruces por el bosque. Sí, mamá. Y no te entretengas, no se te vaya a hacer de noche. Sí mamá. Y dale un beso a la abuela. que sí mamá. Llega al borde del camino. Corro hasta el gran sauce. Giro al norte y salto el arrollo. Con la lengua fuera llego al puentecillo. Me escondo detrás de un matorral. Caperucita pronto doblará la curva con su cesta colgada del brazo.

Pero Caperucita no tenía ningúna intención de obedecer a su madre. Si iba por el camino pasaría frente a la casa de Pedrín y no tenía ganas de verlo, a ese idiota. Además, por el atajo llegaré antes. No me dan miedo los lobos. Cuando su madre la perdió de vista, se metió entre los árboles y buscó el sendero.

Miro al cielo. Se está cubriendo de nuves. Miro el camino. Nadie. El estómago me ruge, qué hambre.

Caperucita no ha venido por el camino. Esa maldita niña, con el hambre que tengo. Echo a correr, aún puedo alcanzar la casa de su abuela antes que ella. Deprisa, deprisa. Me flaquean las patas, menos mal que ya estoy llegando. Ahí está, detrás de esos arbustos. Husmeo alrededor buscando dónde esconderme. Ya casi es de noche. Me ocultaré aquí, junto a este montón de leña.
Caperucita no tardará en aparecer por el sendero con su cesta llena de manjares. Se me está haciendo la boca agua.

¡Qué susto! La anciana salió de la casa y se encaminó al patio trasero. Se inclinó para coger un tronco del montón de leña. He oído unos pasos. Me he dado la vuelta y allí estaba la vieja a punto de descargarme un hachazo. Se me han erizado todos los pelos del cuerpo. Le he enseñado los dientes y de pronto se ha desplomado. Está ahí, tendida en el suelo. ¿Y ahora qué hago? Aún estoy temblando. La puerta se ha quedado abierta. Dentro debe haber algo de comer. Qué cansado estoy.

¿Yaya? Caperucita abandonó el sendero y dió un pequeño rodeo para regresar al camino. No quería que su abuela la viera llegar por el bosque y luego se lo contase a su madre, que la castigaría por haberla desobedecido. La oigo entrar por la puerta principal. Tengo que esconderme. Mi corazón no aguantará más sobresaltos. Corro por el pasillo y entro en un dormitorio. La cama está deshecha. Me escondo entre las sábanas. Caperucita entra en la habitación y se acerca a la cama. ¿Estás ahí? Asomo un poco el hocico. Qué nariz más grande tienes, abuelita, oigo que dice. Y que orejas más peludas… ¡Socorro! ¡Socorro! La abuela ha despertado y no deja de gritar. No aguanto más. Salto de la cama y me lanzo por la ventana.

Pedrín, que andaba por allí cazando pajarillos ha oído los gritos de la anciana y se ha acercado a la casa a tiempo de ver como un gran lobo negro atravesaba una ventana y ahora corre en dirección al bosque. Sin dudarlo, apunta con su escopeta y aprieta el gatillo. Una lluvia de perdigones salpica el trasero del lobo que se pierde entre los matojos.

El lobezno bosteza con los ojos cerrados. Su padre lo arropa y le da un lametón en la nariz. Buenas noches, pequeñín, susurra mientras deja el libro de cuentos sobre la mesita y sale de la habitación, apagando la luz mientras se rasca el trasero.

Posteado por: Javi Domínguez | 14/08/2010

Aprendiendo a programar en Python

¡Cómo pasa el tiempo! Ya hace más de un mes que no actualizo el blog. Si es que tenía algún lector seguro que se ha largado aburrido.

 

Estas semanas he estado ocupado aprendiendo a programar en Python. Como ya tenía alguna experiencia previa en otros lenguajes, como C o Visual Basic, no me ha resultado demasiado difícil cogerle el punto, lo que no recordaba es lo pesadita que es la programación y el tiempo que te absorbe.

 

En éste artículo voy a compartir parte de las fuentes y el material que yo he utilizado por si le fuera útil a quien pase por aquí. Como siempre, no es mi intención hacer un tutorial exhaustivo, sino esbozar un mapa del camino que yo mismo he recorrido para que le sirva de orientación a otros. Luego, el trabajo de profundizar en los temas es cosa de cada uno, aunque siemmpre acepto comentarios e intento responder a las preguntas.

 

Vamos al tema. Para empezar, Python para todos, es un manual muy completo donde se explican las cosas de forma muy sencilla. Está en PDF y al pasarlo a texto se pierde la indentación de los ejemplos, pero por lo general es fácil deducirla.

 

Para empezar a practicar necesitarás un intérprete de Python y un editor. En la web oficial www.python.org encontrarás las últimas versiones. Yo estoy utilizando la versión 2.7 del intérprete y el editor PythonWin, que es el único que he encontrado accesible con Jaws.

 

Con esto ya es suficiente para empezar a hacer los primeros pinitos.

 

Una de las ventajas de Python es que está muy extendido y hay un montón de librerías disponibles, la mayoría OpenSource. En PYPI (Python Package Index) podrás encontrar miles. Una de las más interesantes que he encontrado es accessible_output, de Christopher Toth, programador de Qwitter, y que sirve para manejar los controladores de texto a voz, tanto sapi5 como de Jaws o NVDA, de forma tan sencilla como es instanciar un objeto speech y usar los métodos output, silence, getVolume, etc.

 

Por ejemplo:

 

from accessible_output import *

s = speech.outputs.sapi5.Sapi5() #carga el controlador sapi5

s.output(«Escribe aquí el mensaje a verbalizar»)

 

Si vas a programar para Windows, es recomendable echarle un vistazo a la página para desarrolladores de Microsoft. En el apartado library hay bastante información sobre la API de Windows (¿Se dice el API o la API? nunca lo he tenido muy claro).

 

Si lo que quieres es proghramar para smartphones, este tutorial de Python para Symbian S60 te será muy útil para empezar.

 

Necesitarás el in´térprete para Symbian. Aquí tienes la versión para los modelos de 3ª edición, es decir los 9.x:

 

PythonForS60_1_4_5_3rdEd.sis

PythonScriptShell_1_4_5_3rdEd.SIS

 

Por último, te puedes suscribir a un par de listas de correo: Tifloprogramadores, en español, y Programming Blind, en inglés, donde compartir tus experiencias, preguntar dudas y demás.

Posteado por: Javi Domínguez | 04/07/2010

DEBAJO DEL DATILERO

Don Diego dormía, despatarrado, desnudo, debajo de dos datileros. Desde detrás de distantes dunas, dos doncellas divisábanle, divertidas. Dorotea decía dubitativa: «Despertémosle». Daniela, disconforme, disuadíala: «Dejémosle dormir».
Doce días durmió don Diego desnudo debajo de dos datileros. Doce días disfrutaron dos doncellas divisándole desde detrás de distantes dunas.
después dejaron de divertirse. Don Diego durmiendo desnudo despertóles deseos deshonrosos. Discutieron: «¡De Don Diego deseo descendencia!», declaraba Daniela desenfrenada. «¡Detente, desvergonzada!», decíale Dorotea. ¡Déjame dirigirme donde don diego!», demandaba Dorotea. «Domínate, Dorotea», disuadíala Daniela.
Discutiendo distraidas descubriolas Don David. Discretamente deslizose donde Don Diego dormía.
«¡Don Diego, Don Diego! Despierte» dijo desde detrás del datilero derecho.
Don Diego despertose disgustado. «¡Demonios, Don David!, déjeme dormir!»
«Deje de dormir desnudo, Don Diego. Dos desvergonzadas doncellas divísanle desde detrás de distantes dunas» -Declaró Don David.
«¡Diantre! ¿Dos doncellas? ¿Dónde?»
«Detrás de distantes dunas.
«¿Desvergonzadas, dice?»
«Desvergonzadísimas.»
«Desenvaine, Don David. Dejémoslas disfrutar del despelote.»
«¿Delira, Don Diego?» -dijo Don David.
«Desnúdese, desnúdese. Démosles deleite. Déjese de decoros.»
Definitivamente disuadido, desvistiose Don David.
«¡Descended, descended, delicadas doncellas!» -declamaba Don Diego-. «Dejadnos daros disfrute.»
Desenmascaradas, dijo Dorotea: «¿Descendemos?»
«Disfrutemos.» -dispuso Daniela.
Descendieron, dispuestas, desde detrás de distantes dunas, desnudáronse, dejáronse deshonrar dichosas.
Doce días disfrutaron, devorando dátiles, dándose deleite. Después del desenfreno, durmieron desnudos, despatarrados, debajo de dos datileros.

Posteado por: Javi Domínguez | 25/06/2010

Si la cosa funciona

No, no voy a hablar de la peli de Woody Allen, sino de software y en concreto de sus actualizaciones.

 

Todos estamos acostumbrados ya a que cada dos por tres nos salte el aviso de que está disponible la nueva versión de tal o cual programa, por no hablar de las actualizaciones automáticas del Windows. Ahora parece que esto también ocurre con los smartphones. El otro día me saltó el aviso de marras para actualizar el Tweet60 en mi móvil.

 

Esto sin duda es un avance y una comodidad y está muy bien. El problema, para los usuarios ciegos, es que los revisores de pantalla no se actualizan al mismo ritmo que el resto de programas.

 

Porque a veces, actualizar un programa es como jugar a la lotería. Nunca ppodemos saber si seguirá funcionando bien con Jaws hasta que lo probamos. Y a veces perdemos, como cuando actualicé Itunes y Jaws dejó de leer las listas, o cuando hay una nueva versión de Messenger y, por lo general, deja de funcionar todo.

 

En fin, este rollo viene a que en cuanto termine de escribir voy a actualizar Firefox, a ver que pasa. Cruzaré los dedos.

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