magia
Palabras que inspiran un mes
Ahora, cuando el primer fin de semana de diciembre llega largo, es cuando aparece la magia. La que tiene sentido, la que se espera. No esa que te atropella en comercios, supermercados y redes sociales desde hace meses.
Es la magia que ya se huele, que chisporrotea en el estómago y te transporta a cuando eras niño; a esa mesa completa que dejó de estarlo.
Es la magia de la luz, no de leds, sino la de pupilas que se encienden de recuerdos, deseos e ilusión. También de lágrimas.
Estamos hechos de historias y llega el mes de reescribirnos. Hacer balance de lo que fue el año y montarnos la vida que queremos en el 2026.
Los propósitos son como polvos mágicos que iluminan un sendero en el que los baches se desdibujan. Mejor no verlos. En este mes no toca. O sí, si la lotería te trae el gordo. Que en diciembre el bombo llega cargado.
Y así, entre seres mágicos que nos traen regalos, luces que deslumbran y cartas a tu yo futuro, diciembre viene con ganas: de empezar, de acabar, de seguir, de recordar y también de olvidar.
Diciembre no tiene truco.
Solo tienes que creerlo y él hace su magia.



Me encanta, Eva. Yo a este mes me acerco así como de puntillas, con miedo al principio. Y luego ya me deslizo y me dejo llevar.
Lo mejor es la magia no buscada, los pequeños momentos. Dejarse de expectativas o ideales que muchas veces son difíciles de cumplir.
Te deseo un mes bonito.