Potestad
Noventa y Cinco Tesis por Marco Mizzi
Todo se pone cada vez más confuso. La anticipación del frío no colabora. Salgamos un rato a ver el sol. Recién después nos leamos.
DECIMOSEXTA TESIS: Poder al poder
Figura 1: Para qué es parte de las cuatro o cinco cosas que uno tiene en la cabeza antes de dormir, y la primera o segunda en la que piensa al levantarse.
Figura 2: Preguntarse para qué es abarcar la vida en un yo soy mismo. Sin para qué, corremos el riesgo de despertarnos una mañana y encontrarnos en nuestra cama convertidos en un monstruoso insecto.
Figura 3: Supongamos que tenemos ese ejercicio. Que sabemos, o buscamos, nuestro para qué. La cuestión entonces se transforma en otra: cómo.
Figura 4: Movidos por esta inquietud, en política muchos sueñan con tomar el poder. Otros, para los que el poder parecería estar siempre en otra parte, aspiran a combatirlo. Aunque el poder no puede tomarse, ni está en ningún lugar.
Síntesis 1: El poder es poder. Se lo ejerce, o se le somete.
Salvedad 1: Diferenciemos, de entrada, poder de Poder. El Poder es divino y es de Uno. Al poder, mundano y humano, lo ostentan muchos.
Inquisición 1: ¿Y de dónde viene esa capacidad?
Figura 5: Hay muchas formas de hacerse con el poder.
Excurso 1: Recién dijimos que el poder no puede tomarse, y ahora decimos que uno puede hacerse de él. No hay error: la diferencia entre ambas cosas es la que media entre Gollum y Sauron. Es decir: en rigor, sí puede tomarse el poder. Sí sólo se queda en eso, no sirve de nada. Hay que hacerse con él. O se corre el riesgo de ser instrumento de alguien más.
Figura 5 (bis): Alguien, o algunos, pueden hacerse con el poder mediante la fuerza, la maña o la suerte. Los tres métodos son válidos y casi nunca se dan de manera absoluta. Todos los poderosos poseen estas tres cualidades en menor o mayor grado.
Síntesis 2: Comunmente llamamos política al arte de aplicar estos talentos para hacerse con el poder y después ejercerlo.
Figura 6: El soporte material de esta rama del arte es cualquier organización, sea esta una comisión de club de barrio, una municipalidad o una confederación de naciones. El poder es su medio de expresión.
Figura 7: En ese sentido, no admite ser adjetivado por fuera de sus términos. No hay tal cosa como un poder benévolo y un poder dañino. Esas figuras, así como las de popular, real, concentrado, y demases, son malconcepciones. Ubican al poder como si fuera una cosa juzgable a nivel ético. Para hacerlo utilizan herramientas que son externas a la materia que se pretende estudiar.
Ejemplo 1: El Fiord, de Osvaldo Lamborghini, puede fascinar, escandalizar, o aburrir, pero esa preferencia no le quita su condición de obra de arte. Que es demostrable en términos estrictamente literarios.
Ejemplo 2: Para muchos, desde los chupacirios a los progres, Ozzy Osbourne es la suma de todo lo que está mal. Es probable. Nos chupa un huevo: Paranoid es un discazo.
Síntesis 2: Todo poder, en cuanto se ejecuta, es, en sus propios términos, bueno.
Figura 8: De esta verdad, si no expresada al menos inferida, nace la opinión que muchos compañeros tienen respecto al golpe del 55: Perón tendría que haberlos fusilado a todos.
Figura 9: Y tienen razón. Al menos, en los términos en que opinan. Porque Perón, en ese caso, se negó a actuar. Perdió poder.
Inquisición 2: ¿Por cagón? ¿Por misericordioso? ¿Por crédulo? ¿Por tibio?
Inquisición 3: Pero ¿y si Perón prefirió no hacerlo no por pruritos morales o defectos del caracter, que seguro los tenía, sino también porque estaba convencido de que había otra cosa, además del poder? Si así fuera, ¿qué puede ser más valioso que eso?
Figura 10: Bueno, para empezar, la propia vida. Y la de sus conducidos. El que a la ligera desdeñe este argumento, es obvio que nunca tuvo poder. Y ojalá nunca lo consiga.
Figura 11: Hay, no obstante, otra cosa que medió en esa decisión. Después de todo, al elegir el tiempo, no se pudo evitar la sangre. Miles de compatriotas fueron bombardeados, fusilados y desaparecidos.
Inquisición 4: ¿Para qué?
Figura 12: Si fuera por mero poder, sus muertes habrían sido en vano. Pero al renunciar -como hiciera San Martín, como no quiso hacer Rosas- a la guerra civil abierta,
Síntesis 3: El General construía -y se constituía como- Autoridad.
DECIMOSÉPTIMA TESIS: Autoridades presentes
Figura 1: A lo largo de estas tesis tratamos de llamar a las cosas por su nombre. Nuestra tarea, antes que política o ideológica, es onomástica.
Figura 2: Por eso nos preocupamos mucho por los conceptos, amañados y confundidos por décadas de patear para adelante toda discusión que no fuera coyuntural. En ese sentido, decimos que
Figura 3: Poder y Autoridad no son nociones contradictorias. Porque juegan en distintas ligas. Se puede ser una Autoridad sin poder, y se puede ser poderoso sin una pizca de legitimación.
Síntesis 1: La Autoridad es la aceptación de una jerarquía. Es una aleación de los metales del respeto, la lealtad y la obediencia.
Figura 5: Sin Autoridad no es posible que existan órganos, con sus conductores y sus conducidos. Y sin órganos, toda “la política” se resume, como pasa hoy, a una lucha entre organizaciones que pugnan por hacerse con el poder.
Excurso 1: Por eso el Pueblo es antipolítico. Porque la política se volvió algo aburrido y ajeno a su vida. El Pueblo como tal no deseó ni desea nunca tener el poder, si no delegarlo. Por el mismo motivo que tampoco desea vivir la vida de un deportista de alto rendimiento o un artista internacional. Puede que suspiremos por el sueldo, por los viajes y el prestigio, pero sólo cuando se habla al pedo en un café. En el fondo sabemos que son trabajos engorrosos, que exigen dejar todo lo demás de lado para llegar.
Excurso 2: El poder siempre es antipopular. Y tiene sentido que así sea: si todos tienen poder nadie lo tiene, y está en otras manos. Los que insisten con lo de poder popular son igual de densos que los que quieren democratizar el arte y confunden la poesía con la terapia psicosocial.
Coyuntural 1: Así, se explica la vigencia de Cristina, el acierto de Milei y el despegue de Moreno: los tres dejan la disputa por el poder en otras manos, se dedican a construir Autoridad, e inspiran a todos sus seguidores a intentarlo en sus órganos correspondientes. También permite entender los fracasos de la Señora, la errática gestión del Loquito y las suspicacias para con el Viejo: sus delegados no parecen estar a su altura.
Figura 6: El gran tema con la Autoridad es ese: no puede delegarse. No se vota, ni se consigue con las armas ni se impone por el número. Aunque puede ejercerse, no se conquista: se desencadena.
Ejemplo 1: La Conquista del Desierto es el ejemplo literal de que ocupar espacios por ocuparlos no sirve de nada.
Figura 7: La Autoridad no es expresión de nada. No nos sometemos ante la Autoridad. No la combatimos ni puede conseguirse mediante la fuerza, la maña o la suerte. Es, repetimos, otra cosa. Su instrumento es la persuasión. La libre convocatoria entre un grupo de personas que reconocen en otra persona, o en otro grupo, a alguien a quien seguir. Un Líder, vamos.
Excurso 3: También se la llama hegemonía. Pero este significante está mediado por lo ideológico, y tiene, muchas veces, un uso peyorativo. La hegemonía puede imponerse, y por lo tanto, arrebatarse o desaparecer. La Autoridad es algo que se gana, de una vez y para siempre. Como la Gloria, es una cualidad que, conseguida, y aún apolillada, es indestructible. Son eternos los laureles.
Figura 8: La Autoridad se celebra, o a lo sumo se tolera. Es indiscutible en la medida que no hay nada que un individuo pueda hacer con ella, y se necesita mucha gente y mucho tiempo para poder hacerle mella.
Inquisición 1: ¿Cómo se construye, entonces, Autoridad? ¿Cómo reconocemos la legitimidad de una jerarquía? ¿Qué hace a un Líder?
Figura 9: En la tensión entre plenitud y límite, entre la paciencia y la audacia. Cuando se soplan las juntas del motor de una sociedad, hay un resquicio por el que puede colarse una figura capaz de convocar el alma de un conjunto.
Excurso 2: Esta figura puede ser la de un Santo, un Sabio o un Héroe, que son distintos arquetipos solares del conductor, así como lo son sus polaridades nocturnas: el Poseído, el Terco y el Villano. Lo veremos en próximas tesis.
Autoridad 1: Uno de los principios de la Autoridad es el amor. No como consigna lacrimógena, sino como forma de colocar el deseo fuera de uno mismo.
Autoridad 1 (bis): Ese renunciamiento, esa entrega, no implica necesariamente algo positivo: hay gente que ama más la guita o los perros que al prójimo. Y aunque merecen nuestro repudio, el amor que sienten es innegable.
Autoridad 2: El otro es la templanza, de la que ya hablamos en estas entregas. La capacidad de tomar buenas decisiones, en una mezcla de coraje y prudencia, convoca voluntades y las ordena en forma legítima.
Autoridad 3: La tercera característica es inefable, y es está mediada por la Providencia. Las elaboraciones teóricas que pueden buscarse para explicarla terminan siempre siendo como llenar con agua un pozo en la playa. Capaz no haga falta dilucidar tanto. Miles de años de carga genética nos han dado instintos. A veces basta con escucharlos.
Propuesta 1: Cualquiera, usando un mínimo criterio, puedo hacer un examen en los órganos u organizaciones de los que participa. Y ver quién busca poder y quién siembra Autoridad. Si no juzgamos, si recordamos que hay distintos roles y cada uno toma el que más lo convoca, este experimento nos permite aprehender mejor la tarea que todos tenemos por delante.
Figura 10: En el poder no hay necesariamente para qué. Está bien que así sea. Ars gratia artis.
Figura 11: Pero la Autoridad no es un arte. No se trata de ganar: se trata de ser hombres y mujeres justos en un pueblo libre. Es un deber ser. Si no, no seamos nada.
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