Nostridad
Noventa y Cinco Tesis por Marco Mizzi
Termina el verano. Fin. Pero el año sigue, se llena de semillas. Y nosotros con él.
DUODÉCIMA TESIS: Somo nosotro
Figura 1: En nuestras tesis usamos la primera persona del plural porque nuestra forma de pensar y poetizar se parece más a la horizontal de una mesa compartida que al vertical estrado de un dotorcito.
Figura 2: Es obvio que a este texto sólo lo tipean dos manos. Ojalá quede igual de claro que no nos las estamos lavando si decimos que decimos y no que digo. Al contrario. Al pronunciar nosotros nos hacemos cargo de todo. De las comas mal puestas por quienes nos precedieron en la tarea, y del más melifluo adjetivo usado por los que la seguirán.
Figura 3: Pero todo es todo eh. También son nuestros los aciertos conceptuales de nuestros maestros y las alucinantes aliteraciones de los que aún no nacieron.
Simbólica 1: Cualquiera que persista en la costumbre del café improvisado tras un encuentro callejero lo intuye: alrededor de dos que están reunidos, hablan multitudes. Estamos en una conversación infinita.
Figura 4: Nuestro nosotros es horizontal porque hay sillas para todos. No significa que esté todo bien con todo el mundo, ni que haya que respetar la verdad que cada uno guarda porque todos tenemos una chispa de etcétera. Respeto las pelotas. Pero cualquiera que participe en las charlas de sobremesa de un domingo lo aprende: hay una diferencia entre conocer la Verdad y ser un maleducado.
Inquisición 1: Todo genial, ¿quiénes somos nosotros?
Figura 5: Acá empieza el juego de espejos. El lenguaje tiene sus límites: en castellano existe una sola forma plural de la primera persona. No hay un nosotros posta posta y un nosotros no tan nosotros. Vamos a tratar de encontrar la llave de este mandala.
Figura 6: Primero que nada, nosotros somos los que participamos de esta aventura. Vos que leés y yo que escribo. También vos, y vos, y vos: todos los que -por coincidencias providenciales, ideológicas, sentimentales o incluso no muy definidas- nos reunimos en este pelotón de emboscados que denominamos Ejército Gris.
Figura 7: En este primer anillo, es fácil. Si no te gusta, nos puteás y después cerrás la pestaña de tu navegador. Y listo. Ampliando la mirada, empieza el embarullo. Porque el Ejército Gris no está flotando en el aire. Nos inscribimos en lo que se denomina Movimiento Nacional.
Síntesis 1: El Movimiento Nacional es la Nación en movimiento.
Inquisición 2: ¿Qué significa este jueguito de palabras, usado hasta gastarse?
Figura 8: En tesis anteriores definimos a la Nación como un Pueblo que habita una Patria y decide darse un Estado. También encontramos elementos que nos permiten afirmar que nuestra Nación tiene tres rasgos: Argentina es un país cristiano, mestizo y plebeyo.
Rasgo 1: Somos cristianos porque seguimos la doctrina de Cristo El Carpintero: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.
Rasgo 2: Somos mestizos no sólo por una cuestión racial o étnica, si no -y sobre todo- porque no creemos en las formas puras. Todo se da en simultáneo, todo está en movimiento todo el tiempo.
Rasgo 3: Somos plebeyos porque creemos que la única forma de que haya Orden es cuando existe Justicia: dar a cada uno lo que se merece y exigir de cada cual lo que debe.
Figura 9: Los que estamos de acuerdo con cada uno de estos tres postulados, bueno, somos nosotros.
Inquisición 3: Pero si hay un pero, ¿qué?
Figura 10: No pasa nada. No somos sacerdotes ni estamos en una competencia dialéctica. Estamos haciendo política. Si podemos dejar domado a alguien con un buen giro argumental, nos divertimos como cualquiera. Pero para nosotros las ideas son herramientas: el fin es otro.
Figura 11: Ocurre que el Movimiento Nacional tampoco flota en el aire. Hace ochenta años tuvo dos conductores que lo llevaron al máximo pico de conciencia de sí experimentado hasta ahora. Juan Perón y Eva Duarte nos legaron un método y una doctrina. Y está todo ahí. El problema más grande es que también nos organizaron en un Partido, que hoy no funciona como tal.
Figura 12: Un Partido es al fin y al cabo una organización, y como tal, resigna elasticidad para lograr eficiencia. Eso no está ni bien ni mal: es. El tema es que nuestro Partido hace lo contrario: se obstina en ser flexible y al hacerlo pierde efectividad, y no termina siendo ni una cosa ni otra. No tiene sentido.
Figura 13: Un Partido que funcione correctamente debería facilitarnos la tarea de definir el nosotros. Si no lo hace, ¿para qué querríamos uno? Aún así, lo tenemos.
Inquisición 4: Soltar sería lo más lógico pero también una gratuita ingratitud. Hay un signo en esto que desde hace décadas no logramos descifrar. ¿Qué hacer?
Salvedad 1: En el mismo lodo todos manoseaos: la crisis política no nos ocurre solo a nosotros los peronistas. La dirigencia de todos los espacios opera como si la Nación estuviera a la medida de sus mezquinas ambiciones. Por eso el quilombo en el que estamos inmersos. De uno y otro lado de la Grieta, en el oficialismo y en la oposición, hay elementos nacionales valiosos, obturados por élites mezquinas. Javier Milei supo leer esto mejor que nadie, pero como su lealtad no está con Argentina si no con el Dios Dinero, su respuesta es una falsa salida. No hay chances de que el experimento termine bien.
Figura 14: Este drama no es nuevo. Es el mismo por el que pasaron nuestros federales tras la derrota de Pavón. No puede haber síntesis sobre cómo organizar el Movimiento Nacional, porque los órganos que lo componen están rotos hacia adentro y desarticulados del resto. Hay que empezar de más atrás. Y de más arriba. Este es, en parte, el sentido de nuestras tesis.
Excurso 1: Si toda época tiene su imperativo, el de la nuestra es, por un lado, la reconstrucción de los órganos del pueblo. Y por el otro, la hiladura de vínculos que nos permitan rearmar una organización que contenga y potencie a dicha orgánica. En base a los problemas que surjan de ese proceso y no de manuales for dummies. Craneados por gente que no sabe cuánto está el kilo de la yerba que usan para posar en fotos tomando mate en reuniones que tienen para resolver los problemas que ellos mismos generaron.
Figura 15: Naturalmente va a haber terremotos. En ese poner a la Nación en marcha, se va a sacudir el marco de acuerdos, y se va a reescribir el propio mapa político. Genial. No nos asusta. Al revés: entusiasma. Porque podemos detenernos en las opiniones sobre lo que es, pero antes que lo ontológico está lo óntico: Argentina, sencillamente, Es.
Figura 16: Considerando esto, el nosotros se agranda aún más. En una orgánica, la identidad sectorial se disuelve. La Opinión da paso a la Voluntad. Y nosotros pasa a denominar a todos los que comparten esa sed de vivir. Incluso los que no coinciden en casi ningún punto de nuestra línea de pensamiento.
Síntesis 2: Argentinos somos todos, estemos de acuerdo o no, nos caigamos bien o mal. Es el precio de humildad que hay que estar dispuestos a pagar: esto no es un club de amigos, es una Nación.
Síntesis 3: El límite, el punto de quiebre entre Nosotros y Ellos se extiende más allá de lo íntimo. Es bolazo que lo personal es político. Por algo son dos palabras distintas.
Figura 17: En un nosotros cotidiano, en una relación personal, el límite es claro: la malaleche. La búsqueda exclusiva de un beneficio personal, que puede ser económico o de otra índole. La autopercepción de estandartes de todo lo que está bien. La obstinación caprichosa. La mera crueldad. La estupidez.
Figura 18: En un nosotros más amplio, la cosa es más complicada. Requiere de prudencia y mucha templanza. Porque así como está el vicio de la intolerancia que denunciamos, también está el del permisivismo. A nadie le gusta que lo tomen de boludo.
Inquisición 4: ¿Cuándo es hasta acá?
Figura 19: Lo más sensato en estos casos es repetir el gesto crístico: respirar hondo, mirar para adentro y dedicarse a hachar el tronco que nos toca en vez de señalar la paja mental del que tenemos enfrente. También hay una respuesta menos juiciosa pero igual de válida: la sensación en la boca del estómago que nos dice No. Nunca hay que subestimarla.
Figura 20: Tenemos que empezar de más atrás y más arriba. Es en la búsqueda de un destino común donde nos reconocemos. Esa certeza nos aleja de todos los que creen tener la fórmula de la Coca Cola. Los que ya tienen resuelta la ecuación y sólo esperan un hecho mágico que haga que la realidad se acomode a sus ideas. Nos aleja, ojo. No nos enfrenta. Porque sólo nos enfrentamos al Enemigo.
Figura 21: Hace unos años decíamos que la Patria es el Otro. Qué perdidos estábamos. Esa consigna tiene valor como propuesta de catequista de Primera Comunión. Pero como dogma es una cursilería, y como diagnóstico político un error.
Síntesis 4: El otro no existe: es nuestro reflejo. La Patria somos nosotros.
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Viva la Patria.


somos nosotros en gaélico se dice sinn fein, saludos!