Abajeñas
Noventa y cinco tesis por Marco Mizzi
Hoy te pido paciencia. Vamos a tardar un poco en llegar a la primera conclusión. Pero es porque se hace necesario hacer algunas aclaraciones previas. Explicando esto la estoy haciendo más larga todavía. Arranquemos de una vez.
DÉCIMA TESIS: Argentina, país plebeyo
Figura 1: La separación de la sociedad en clases no la inventó Carlos Marx. Es algo tan viejo como el mundo. Marx, hombre de su tiempo, hizo doble click sobre una de las funciones que vimos en la sexta tesis: la productiva. Efectivamente encontró algo ahí. Pero tomar su hallazgo como lectura totalizante es una completa arbitrariedad.
Figura 2: Dividir a la humanidad entre los que producen y los que viven de lo producido por otros está okey. Pero no explica todo. Porque deja de lado las otras dos funciones, a las que se considera subordinadas al orden productivo: lo religioso-jurídico y lo beligerante-político. Si queremos encontrar una división en clases que exceda la trifuncionalidad hondante, deberíamos ir un poco más allá. Si podemos coincidir en esto -aunque fuera por mera suspensión de la incredulidad- llegamos a una conclusión inevitable, casi obvia:
Síntesis 1: La lucha de clases, más allá que se vulgarmente se llame así a la disputa por los medios de producción, es por el poder.
Figura 3: El poder es poder: la capacidad de imponer la voluntad. Puede estar determinado por distintos elementos pero se caracteriza por su inevitabilidad: existen los que conducen y los que son conducidos.
Figura 4: En todo órgano hay tres clases sociales: la conducción propiamente dicha -que siempre es personal-, los cuadros medios -que asisten al conductor- y la base -que acata-. Esto es así en una Nación, en un Estado o una vecinal.
Figura 5: Para que la estructura social funcione en orden, la conducción y los cuadros medios deben renovarse de forma armónica, haciendo subir a la cúpula dirigencial individuos y grupos de la base que oxigenen al órgano.
Figura 6: Cuando en la élite conductora no hay circulación, se produce la renovación a la fuerza. El fiel de la balanza siempre es la base. A veces la conducción se apoya en ella para cambiar los cuadros medios. Otras veces, estos se unen al grueso de los conducidos para derrocar a la conducción. El primer caso es lo que hizo Napoleón. El segundo, el proceder de Perón.
Figura 7: Pero esto pasa cuando el orden es insostenible. La lucha abierta es el último recurso. Antes de que ocurra, hay mecanismos de circulación más o menos armónicos. El más sencillo, porque se tracciona de arriba hacia abajo, es la herencia. No implica necesariamente nepotismo, pero sí un acuerdo en que la conducción será delegada, llegado el momento, por quien la ostenta: Tiberio no era el hijo de Augusto, y aún así heredó el Imperio.
Figura 8: Otro método distinto es el mérito. Al ir de abajo hacia arriba, requiere de dispositivos más complejos, porque debe crearse una estructura concebida específicamente a esta tarea. Lo que no significa que borre toda ventaja hereditaria: el hijo de un dirigente del PC chino tiene, gracias a su posición, más facilidades para hacer mérito y ganarse un lugar en la cúpula.
Excurso 1: Estamos pensando a vuelo de pájaro. La realidad nunca funciona como las ideas: en la práctica todo este proceso es mucho menos esquemático. Para quien desee ahondar en el tema recomendamos la Teoría del Estado, de Ernesto Palacio.
Figura 9: La cosa es que el poder necesariamente circula, por la fuerza o el acuerdo. Al individualizar a los aspirantes encontramos que tienen dos orígenes posibles: los que por default están más cerca del poder y los que tienen que esforzarse para llegar. Los hijos de alguien y los hijos de nadie.
Excurso 1: No muramos de literalidad. Al hablar de nadie o alguien, nos referimos al rol cumplido por nuestra familia en la organización de la comunidad.
Figura 10: Dios, que se hizo Hombre para poner las cosas de cabeza, eligió para Su encarnadura a una adolescente campesina del último rincón del mundo. Argentina nace replicando como Nación el gesto divino. Porque
Síntesis 1: Argentina es una Nación plebeya.
Excurso 2: Cuando decimos plebe o plebeyos lo hacemos en el sentido romano del término: los de linaje humilde, los hijos de nadie. Utilizamos este binomio -y no el de uso común pueblo/popular- porque está menos manoseado. Así, preferimos resguardar la noción de Pueblo para hablar de la comunidad en su conjunto, sea cual sea su origen de clase. Tratamos -no siempre podemos- de evitar el uso de popular porque se presta a confusión: algunos lo utilizan en el sentido que nosotros damos a plebeyo, pero otros lo enuncian como sinónimo de masivo o, incluso, vulgar.
Figura 11: Los españoles que llegaron a América eran los de segunda. Que muchos fueran de hidalgos no nos indica nada más que lo fácil que era conseguir un título nobiliario en la España de aquella época. Porque resulta claro que la mayoría que se tiraba el lance al otro lado del Océano eran los que no tenían nada que perder, ni siquiera su apellido. Eso ya configuró un ambiente mental propicio.
Figura 12: Un germen que explotó en Argentina por una serie de hechos que conforman la particularidad plebeya, y hacen del nuestro un pueblo con una axiología única en la tierra: ser hijo de nadie acá es un valor.
Particularidad 1: La única civilización con clases sociales consolidadas en este sur del mundo era el Incario. A la hora de la Conquista estaba en crisis. Precisamente porque la conformación de las élites dirigenciales se hacía únicamente por vía hereditaria, lo que había llevado al Imperio al borde del colapso. Fue una lección de la Historia que caló hondo en nuestra nacionalidad apenas esbozada.
Particularidad 2: El resto de los indios tenía organizaciones tribales, donde el poder no se adquiría con el parentesco -todos los miembros eran de hecho parientes- si no que se ganaba con el mérito.
Particularidad 3: Ya establecido el Imperio español, la nuestra fue la única administración en la que se toleró que hubiera criollos entre los puestos de gobierno. Al principio obedeció a la lejanía y la escasez de recursos: eran pocos los que querían venir al culo del mundo a cagarse de calor o de frío por nada. Pronto se transformó en un derecho adquirido: el Cabildo de Asunción siempre tuvo mayoría mestiza, hijos de nadie.
Particularidad 3 (bis): Hernandarias, primer gobernador criollo y héroe de la Patria injustamente olvidado, era nieto de cartero.
Particularidad 4: Las Misiones amalgamaron al pueblo guaraní con el cristianismo, moldeando gran parte del ser argentino. Su estructura interna respetaba el orden de mérito tribal ya mentado. Al mismo tiempo que planteaba hacia afuera una disputa: toda persona nacida en estas tierras, así fuera el último indio del último rincón de la jungla, tenía derecho a soñar con ser alguien.
Particularidad 5: El Virreinato del Río de la Plata fue el único de América sin títulos nobiliarios asignados en su territorio. La única excepción fue el marquesado de Yavi, rémora del Perú, aislada por las quebradas andinas y de nula influencia en la política local e imperial.
Particularidad 5 (bis): De hecho, los nobles españoles en el Plata casi siempre jugaron para atrás, lo que contribuyó a su vilipendio. El exponente máximo de esta cobardía fue Sobremonte, virrey que se dio a la fuga apenas los ingleses pusieron un pie en la costa del Riachuelo.
Particularidad 6: Durante las invasiones piratas, se convocó a voluntarios a formar la Legión de Patricios. El nombre no se correspondía con la cosa: la mayoría de los soldados no eran de alcurnia, si no artesanos y jornaleros. La única explicación para el mote rimbombante es que su general Santiago de Liniers, a pesar de ser un guerrero valiente, no podía dejar de ser francés.
Particularidad 7: En este momento de la historia es cuando entra el juego el rol del Ejército en la élite dirigencial argentina. Que desde 1810 funcionó como una verdadera máquina de oxígeno que aportó cuadros medios y conductores de valía inestimable. La destrucción del poder del Ejército -buscado por el Enemigo desde el comienzo, y conseguido hace unas décadas- se explica más en esta función cumplida con creces, que en el estricto rol militar que esta Fuerza Armada tiene asignado.
Particularidad 8: La Independencia y las guerras civiles potenciaron lo latente. En un contexto de desorden social, la circulación del poder se da a los tropezones, y no fluye de manera directa. En momentos de caos, no importa otra cosa que la fuerza y la astucia. Cosas imposibles de heredar. De hecho, es en este período donde surgen la mayor parte de los apellidos de renombre. Por eso Evita se les reía, porque sabía que aunque se hicieran los finos, no dejaban de ser unos piojosos.
Particularidad 9: Con la Pax de Pavón, se organizó el Estado argentino, plegándose a la democracia liberal. Este sistema, que se contagió al resto de las organizaciones nacionales, es un híbrido entre la vía hereditaria y la meritoria, y no da ninguna garantía para el funcionamiento de ninguna. Quizás por eso tuvo que revalidarse constantemente -con 1916 y 1951 como hitos- hasta llegar a 1983, cuando calcificó en esto que tenemos hoy en día.
Particularidad 10: En paralelo a este proceso político, se dio la inmigración. Que aportó lo suyo: la particularidad mestiza operó integrando grandes masas de población, y estas enseguida reclamaron su parte en el coro. Los inmigrantes habían llegado porque no se conformaban con el orden de cosas en su tierra natal. ¿Por qué iban a hacerlo acá?
Particularidad 11: Si alguna vez existió el concepto de mijo el dotor es porque fue algo más que un deseo: era una realidad. Con la integración definitiva del gaucho al régimen, y la segunda generación de inmigrantes mestizados, comenzaba a formarse lo argentino tal y como lo conocemos. Que tuvo como una de sus características lo que se denominó movilidad social ascendente. Atención: social y no sólo económica.
Particularidad 12: Entonces entraron en la historia Juan Domingo Perón y Eva Duarte: se apoyaron en el Pueblo, en su cristianismo, su mestizaje y su plebeyismo hondantes, y transformaron para siempre a la Argentina. Cambiaron de raíz la forma de conducción, y por lo tanto de la circulación del poder. En todos los estamentos.
Particularidad 12 (bis): A nivel estatal, un ejemplo fueron las Constituciones. La nacional de 1949 y, sobre todo, la chaqueña de 1951, se pensaron como un verdadero laboratorio para llegar a otras formas organizativas que superaran la democracia liberal.
Excurso 3: Aunque fuera de una familia marginal, Perón fue un hijo de alguien: su Familia era el Ejército. La Familia de sus cuadros medios eran las comunidades de base, entre las que se destacaban los gremios. Llamamos Familias a los órganos conformados por los hijos de nadie para avanzar socialmente: órganos que hacia afuera garantizan el ascenso vía herencia, y hacia adentro están organizados en torno al mérito. Por eso, y no sólo por la sidra y el pan dulce, ni siquiera por los ferrocarriles y la industrialización, seguimos hablando de Perón. El peronismo significó una síntesis, una estructura social donde el poder circulaba armónicamente de los órganos más pequeños a los más grandes. Para institucionalizar esto, se organizó: el Partido. Que hoy erra porque se desligó completamente de su función: ser una Familia de Familias, una estructura que permita la creación de una aristocracia, es decir, el gobierno de una clase dirigente conformada por lo mejor de los mejores.
Particularidad 13: Tienen razón los que dicen que la decadencia del país comenzó hace 80 años. Pero no porque el 17 de Octubre naciera el peronismo, si no porque ese mismo día nacieron los gorilas. Desde la Revolución Fusiladora hasta la fecha no tuvimos aristocracia, si no oligarquía.
Excurso 4: Si hubo un verdadero aristócrata plebeyo en nuestro país, un tipo ideal de la Idea que vislumbró Perón, ese fue Diego Armando Maradona. Tras su muerte, la Argentina verdadera quedó huérfana.
Figura 13: Aún pisada, la particularidad plebeya sigue operando. Y lo hace como todo lo reprimido: surgiendo donde nadie lo espera. Así, hoy vemos cómo los hijos de alguien se sienten obligados a fingir que son de nadie para lograr pasar el filtro y conectar con lo argentino. Es un peaje en la aduana simbólica, que se paga de forma inconsciente. Es decir, más allá del cálculo.
Excurso 5: No es que los chetos que andan por ahí usando camperita deportiva y poniendo los dedos en V lo hagan sólo para resultar creíbles y queribles a los demás. Lo hacen, sobre todo, para creerse y quererse a sí mismos. Si no procedieran así, la condición plebeya del país en el que viven les zumbaría detrás de las orejas, como un mosquito que impide conciliar el sueño.
Figura 14: Cuando la desconexión con lo plebeyo es total, se desentierra de las raíces en el árbol genealógico un ancestro que se hizo de abajo, y se lo pondera como epítome de una tenacidad hoy perdida. Y cuando esto no es posible, directamente se omite todo pasado, como hace la patricia Patricia Bullrich Luro Pueyrredón.
Figura 15: Se ve así una desventaja del imperativo plebeyizante argentino, porque conspira en cierta forma contra el progreso del país. A la vez que imposibilita a miembros prominentes de su élite reconocerse como tales, no le impide usufructuar su herencia económica y su posición legada en la escala social. Para la clase dirigente actual, la condición plebeya es un mero asunto de cosmética, y no de política. Por todo lo mentado podemos decir que:
Síntesis 3: Los hijos de alguien están incapacitados de conducir los destinos del país, porque la dinámica social los llevó a la esquizofrenia. Lo quiera o no, todo patricio con poder deviene en oligarca.
Síntesis 4: Los hijos de nadie no tienen mecanismos, por fuera del Mercado y el Estado, para acceder a la élite dirigencial. Una vez insertos en alguna de estas dos Familias que carecen de mecanismos de renovación claros, los plebeyos terminan volviéndose, fatalmente, oligarquía.
Figura 14: Es por eso que en otra tesis hablábamos que la tarea de la hora es fortalecer los órganos de nuestro pueblo. Volcarse a los gremios, clubes, amigos, vecinales, grupos de estudio. Familias donde el poder circula por vía exclusiva del mérito. Todo lugar donde el poder se herede, en este momento es tóxico. Rajá de ahí hermana.
Figura 15: Dirán que un hijo de alguien no tiene la culpa de serlo. Que hablar así es de resentido. Y sí. Tienen razón. Pero cuando es bien encauzado, el resentimiento es un arma política valiosa. Usémoslo.
Cita 1: Como cuenta Bioy a Borges en una anécdota registrada en su diario:
“Peor es el caso del doctor P. I. En un baile, cerca de las carreras, se metió con una mujer. Ahí también apareció el marido o el amante.
—Espere, ¿sabe quién soy? —preguntó aquel.— El doctor P. I.
—Entonces —contestó el malevo, con su peronismo innato. —mejor.
Y le pegó más fuerte”.
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Ya pasaron diez tesis, en las que fuimos construyendo herramientas que nos van a permitir avanzar más fácil en la tarea que tenemos por delante. Preferimos hacerlo así porque la otra opción era la falsa salida: ir al Easy y comprar el kit básico que venden a los incautos.
A partir de ahora el formato de estas entregas va ser quincenal. Pero nos vemos como siempre en nuestro canal de Telegram. Y recordá que los domingos nos tomamos un vino en el Cabaret Voltaire, para seguir nuestra conversación infinita.
Viva la Patria.

