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Sé que, como persona inconstante, no tengo precio. No quiero ni imaginarme la cantidad de posts, fics y acontecimientos importantes en vuestras vidas que me perdí. Pero en fin.

Ya estoy de vacaciones. En esos momentos eso es todo lo que me importa, bueno, eso y que haga un tiempo más propio del invierno. Cielo permanentemente nublado con orbayos (lloviznas) ocasionales, y parece que va a seguir así toda la semana. Para eso preferiría ir al colegio (mentira, pero es para exagerar un poco mi frustración al respecto).

Ah, sí. Como la ley para la educación cambió (welcome, LOE!), los bachilleratos vuelven a estar estructurados como lo estuvieron toda la vida: Ciencias y Letras. A través de las optativas te vas marcando tu propio itinerario. Así que, con el cambio, mis padres (bueno, mi padre) entró algo en razón: llegaba un punto en que no le importaba que escogiera el de Sociales, siempre que estuviera segura de lo que iba a hacer. Pero es que eso yo nunca lo estuve.

Después de darle muchas vueltas, escogí el de Ciencias en la modalidad de la Salud (Matemáticas y Física y Química, de optativas Biología y Geología y CAM, aunque lo de CAM tiene poco que ver con la salud y tal... pero como no hice Francés este año tampoco, pues era lo que me quedaba; bueno, o eso o TIC), porque ya tengo más o menos claro qué es lo que quiero hacer. Mi prioridad siempre la tuve clarísima, mi máxima ambición es dedicarme a la literatura y poder vivir de ello, pero mientras vendo best-sellers y no, haré Medicina. Sí, sí, esa misma carrera de la que llevo casi dieciséis años sobre los casi dieciséis años de mi vida renegando, que dije mil y una veces que sería la última que elegiría, la misma con la que mis padres me daban la vara día sí y día también para que escoja... pues esa. Ahora sólo queda relajarme en veranito, que me voy a pegar uno unbelievable, y volver con fuerzas renovadas en septiembre, a por la media de 8,4.

Paz~