La vida secreta de la gente que muere sola
También: El declive de los bienes de lujo; Doparte con creatina para esa clase o conferencia tan exigente; La ciencia nos abre los ojos de manera inesperada
Empecemos por lo más leído de la edición anterior: el primer pilar en forma de T con un rostro humano esculpido, sobre si seremos inmortales en breve, efectividad de bajar el ratio en las escuelas.
La vida secreta de la gente que muere sola
Cuenta Joaquín Gil en El País que el hallazgo fortuito en Valencia del cuerpo de Antonio Famoso, un hombre de 86 años, revela una historia de soledad extrema. Ningún vecino advirtió su fallecimiento, el jubilado que permaneció 15 años muerto en su casa en Valencia.
Judith Graham en el Wapo (en inglés) explica que un número creciente de ciudadanos estadounidenses muere en soledad, a medida que los cambios demográficos hacen que las familias sean más pequeñas y estén más dispersas. No existen estadísticas directas sobre quién está presente en el momento de la muerte, pero otros datos ofrecen pistas: más de 15 millones de personas mayores de 55 años no tienen cónyuge ni hijos biológicos, y casi 2 millones no tienen ningún familiar.
Con este tema siempre me acuerdo del documental “La teoría sueca del amor”, que se puede ver en Filmin. Lo reseñó Víctor Lapuente en El País y resulta una gran crítica de la idea de “individualismo estatista”: un pacto moral según el cual las relaciones auténticas sólo son posibles entre individuos autónomos e iguales, y el Estado debe liberar a las personas de dependencias familiares (pareja, hijos, padres). Y a que esa búsqueda de autonomía acaba erosionando la interdependencia cotidiana y aumentando el aislamiento, la soledad.
El declive de los bienes de lujo
La semana pasada mencioné la especulación de que la caída en las ventas de los viejos maestros podría estar relacionada con el declive de las humanidades. Este interesante artículo de The Economist (en inglés) muestra que todo tipo de bienes de lujo están en retroceso:
El precio de los first growths de Burdeos —como Lafite Rothschild y Margaux— ha caído un 20 %. En Estados Unidos, el precio de los jets privados y yates han bajado un 6%. Los Rolex en el mercado de segunda mano se venden por casi un 30 % menos que en 2022. El arte de alta gama está en crisis. Según la inmobiliaria Savills, los precios de las mejores propiedades en las grandes ciudades del mundo apenas suben. En Londres y París, el precio de las viviendas “prime” está bajando.
Clara Ferrero en Harper’s Bazaar apunta a que la industria de la moda de lujo atraviesa su mayor crisis de ventas desde 2008, con grandes grupos como LVMH y Kering registrando caídas del 2% al 12% en facturación en 2024. Para afrontar este escenario, las marcas han iniciado un profundo relevo en sus direcciones creativas, aunque se espera que la disrupción creativa —como ocurrió en 1997 con la llegada de Galliano, McQueen o Tom Ford— inaugure un nuevo ciclo de entusiasmo y demanda en la moda de lujo.
El periodista de The Economist cree por su parte que dado que los bienes de lujo están por todas partes si eres ultrarrico, y todos los demás ricos también pueden acceder a ellos, se gira hacia lo que se puede vivir (y enseñar por Instagram, añado). Es decir, las experiencias se han vuelto más exclusivas y competitivas, y por eso son ahora más codiciadas.
Doparse con creatina para esa clase o conferencia tan exigente
Llegué a esta tendencia novedosa escuchando a la doctora Rhonda Patrick. La idea de “doparse” con creatina para sobrevivir a una clase o conferencia extenuante tomó fuerza porque, en 2024, un ensayo aleatorizado, doble ciego y cruzado mostró que una dosis única alta (0,35 g/kg; en la práctica, ~25–30 g) administrada tras 21 horas sin dormir mejoró la velocidad de procesamiento y varias tareas cognitivas.
Llevamos años con mucha divulgación de la creatina: es efectiva y segura. Ayuda con la musculación y también en el rendimiento cognitivo. Este giro de tuerco apuesto a que se irá deformando conforme su popularización: no tanto como opción prometedora para combatir la fatiga causada por la falta de sueño o el jet lag, sino también como recurso en etapas de estrés o deseo de mejorar el rendimiento intelectual.
La ciencia nos abre los ojos de manera inesperada
A los anfitriones no les gusta que respondas “quizá”: se sienten más respetados si dices “no” cuando te invitan a un evento. Decir “quizá” sin duda te facilita la vida a ti, pero se la complica al anfitrión. Quienes responden así suelen pensar que ese “quizá” expresa interés —y en parte lo hace—, pero sobre todo resulta molesto, porque obliga a planificar para ambos escenarios.
La conclusión es que quizás deberíamos responder “quizá” solo si está muy justificado el mantener la opción abierta; al hacerlo, estamos imponiendo un coste. Estudio en Science Direct
Un nuevo paper sugiere que no hemos sido contactados por extraterrestres simplemente porque están demasiado aburridos para encontrarnos. El estudio realizado por investigadores estadounidenses lo atribuye a la “mundanidad radical”: la idea de que la Vía Láctea alberga civilizaciones no mucho más avanzadas que la nuestra, que alcanzaron un estancamiento tecnológico y “dejaron de molestarse” en explorar el cosmos, según escribe Ian Sample en The Guardian (en inglés) y comenta Marta García Aller en Onda Cero.
Según un nuevo estudio, las personas tienen “mucho más probabilidades” de comprar artículos “estigmatizados”, como condones y pruebas de embarazo, en los mostradores de autopago. Tyler Cowen lo cita (en inglés).
El amigo Scott Alexander ha escrito unas 30.000 palabras sobre las posibles causas de la “alucinación colectiva” en las apariciones de Fátima.
Cajón de sastre
Inteligencia artificial y desvincular esfuerzo y resultado. He publicado en Error 500 sobre que en una sociedad en el que todo el mundo está ayudado por una inteligencia artificial de alto nivel creo que sólo quedará un distintivo intelectual y creativo entre nosotros: el tener buen gusto.
Javier Jurado sobre el contexto y las ideas detrás de la concesión del Premio Nobel de Economía 2025 a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt, “La chispa del progreso”.
Hannah Beech en NYT (en inglés) sobre el malestar que espoleó la revuelta de la Generación Z en Nepal.
Cuando hasta una app de taxis regatea, entiendes que el diseño no es universal: la historia de Amazon en China lo demuestra. Marta Alemán.
Encontrado un excepcional huevo de dinosaurio durante una campaña transmitida en directo. María Victoria Ennis en El País.
La primera propuesta de dos estados para Israel y Palestina (1937). En Mapas Milhaud.
El mundo oculto de las monjas medievales. En Memoria Antiqua.






Muy interesante 😸. Lo incluimos en el diario 📰 de Substack en español?
En el tema del declive del producto de lujo frente al servicio: ¿Has comprobado si no es una tendencia global en los productos y servicios, de lujo o no? Lo digo porque las nuevas tecnologías producen ese efecto. El producto CD desapareció por el servicio Spotify, el producto cinta de video por el servicio Netflix... hay una teoría en mkt que dice que el producto no existe, es servicio cristalizado, con lo que siempre que se encuentre una forma de dar el servicio sin hacerlo producto será preferida (a igualdad de precio comercialización distribución...). Sería interesante saber si la dinámica producto servicio en el sector no de lujo sigue l misma tendencia, igual se puede convertir en indicador de efectividad de aplicación de nuevas tecnologías.