Les Miserables | Gen

Fandom: Les Miserables (AU Actual, aunque no tiene reales detalles de escenario, así que puede ser lo que les parezca).
Pareja/Personajes: Enjolras/Grantaire... más o menos. Courfeyrac siendo una maravilla.
Notas: Para el meme: sara_f_black pidió Les Miserables + Enjolras/Grantaire + Vulnerabilidad.
Advertencias: Declaración romántica implicita. Amor posible, probablemente no correspondido.
Rating: Gen.
Palabras: 1000


– Eso es todo. Sólo quería... – Grantaire aprieta los puños sobre sus rodillas –. Para serte sincero, no tengo idea qué quería. Decírtelo en mis propios términos, supongo. Sorprendente, lo sé, aún me queda algo de dignidad.

Enjolras se ha levantado y vuelto a sentar mientras Grantaire hablaba, abriendo la boca como para decir algo y cerrándola con una mueca al instante, sin interrumpir, con visible dificultad. Ha tomado al final una posición reflejo, ligeramente inclinado, puños sobre sus piernas. Si Grantaire levantara los ojos de la mesa notaría su rostro enrojecido, pero ninguno parece capaz de mirar al otro directamente.

– Seré honesto – dice Enjolras, cubriendose la boca instintivamente en algo que apenas puede reconoce como vergüenza –. Courfeyrac efectivamente reveló algo del tipo, pero nunca pensé que fuese en serio.

Grantaire se encoge más sobre sí mismo y ríe una risa corta, falsa.

– La he cagado entonces. Para variar.

– No. No es... – Enjolras se inclina un poco más, codos sobre muslos, manos enlazadas –. Más al punto: No sé qué esperas que te diga.

– Nunca he esperado nada de ti, Apolo – Grantaire se apura a interrumper –. No me atrevería. Estoy feliz como estoy.

– Claramente – apunta sin pensarlo. Hace una mueca y corrige: – Contexto. Lo siento.

Grantaire hace una mueca similar y agita la cabeza, rápido, de alguna forma tímido, incluso de soslayo.

– Lo único que te pediré en esta vida, Enjolras – la forma en que dice su nombre, Enjolras jamás se había dado cuenta. Sus mejillas arden –. Es que por esta noche me permitas robar a Joly, Bahorel y Feuilly de sus deberes a la patria.

– Tienen sus propias voluntades – masculla, algo indignado –. No soy quién para...

– Oh, por favor. Eres el jefe de todos nosotros, en cuerpo y alma. Tu palabra es ley. No quiero discutir ahora – acaba en una voz aguda –. ¿Joly, Bahorel y Feuilly? ¿Quizá Jehan?

Enjolras baja la frente hasta su puño y suspira.

– No seré yo quien los retenga, Grantaire. Te lo prometo.

– Una promesa – suena divertido, si cansado. Enjolras aún no logra mirarlo y le pesa su propia cobardia, abrupta e inesperada –. Es mucho más de lo que me hubiera atrevido a esperar.

El silencio entre ambos se alarga, más afable, pero no por ello menos incómodo.

– Muchas gracias por... – Grantaire se levanta arrastrando la silla. Enjolras aprieta sus ojos cerrados un momento –. Gracias, Enjolras.

Luego sigue su sombra con los ojos, deformada entre sillas y mesas, disolviendose frente a la puerta del Musain y la luz de la tarde.

Courfeyrac se sienta junto a él apenas Grantaire se ha levantado. Pone una mano en su nuca y Enjolras lo deja, por una vez.

– Si alguien debe sentirse culpable de todo este entuerto soy yo, ¿vale? Fuiste tan gentil que Combeferre estará orgulloso, si logra creerlo, y Grantaire fue honesto cuando dijo que no espera nada de ti.

– Lo he visto enfrentar a la policía con menos miedo – Enjolras hace un ruido frustrado – ¿Cómo puede creerse enamorado de mi cuando apenas puede hablarme?

– Según hemos oído, extensa y detalladamente – Courfeyrac goza la mortificación de su mejor amigo mucho más de lo que a Enjolras le parece decente –, tus mejores cualidad destacan en tu activismo político, no en tu personalidad doméstica, que, debes admitir, no es un mal juicio de tu carácter.

Enjolras se endereza con el ceño profundamente fruncido.

– Grantaire no tiene ningún interés por nuestras causas.

– Excepto en lo que a ti concierne – Courfeyrac le da palmaditas en la espalda antes de levantarse –. Bueno, iré a decirle al resto que hoy no hay reunión.

– ¿Perdón?

– Le debo a Grantaire un par de rondas de cerveza. Tú y Combeferre pueden usar la noche para planear dominación mundial o lo que sea que hagan cuando los dejamos solos.

Enjolras exhala lo que parece ser su último atisbo de terquedad. Es como ver a alguien desinflarse igual que un globo. Courfeyrac lo estudia un instante, sorprendido, y trata de extender un brazo sobre sus hombros.

– Nunca te había visto tan afectado por algo así y no es, por mucho, la primera vez que alguien se te declara. ¿Qué pasa?

Enjolras lo empuja, volviendo a sonrojarse.

– No tenemos la mejor de las relaciones, pero Grantaire es mi amigo. Esto complica las cosas aún más.

– Que una persona sea amiga de tus amigos no significa que tenga que ser tu amigos – apunta Courfeyrac, lento y puntuando el aire con el índice cada vez que pronuncia la "g."

– No lo considero un amigo sólo por eso. Hay muchas razones… – Enjolras le da una mirada irritada que se disuelve en preocupación y finalmente, resignación –. Ah, pero no soy un muy buen amigo, supongo, si Grantaire no está al tanto de ello.

Courfeyrac se lo piensa más de un minuto antes de responder.

– Tienes otras prioridades – admite con un tono lo más apaciguador posible. Vuelve a tratar de darle palmaditas y Enjolras abofetea el aire junto a sus manos –. Combeferre y yo no tenemos queja, en cualquier caso. Eres como eres y te amamos por ello. Grantaire tampoco tiene queja alguna, si eso te preocupa.

Se ríe cuando Enjolras esconde la cara entre las manos con un gemido ahogado.

– Llamaré a Combeferre antes de irme – promete, estrechando su hombro como despedida.

– Courf – Enjolras lo detiene antes de que acabe de dar tres pasos. Courfeyrac le, que es un excelente amigo, le da el tiempo que tarda en formular lo que realmente quiere decir, que es bastante, y cuando Enjolras balbucea no se ríe ni enseña sorpresa –. Grantaire... podrías… sólo procura que no acaben en el hospital, ¿está bien?

Enjolras se pasa una mano por la cara.

– Bahorel estará allí, no puedo prometer mucho – sonríe Courfeyrac, divertido, pero eternamente afable –. Haré lo posible por mantener a Grantaire lejos del coma etílico.

– Gracias.

– A veces eres un buen ser humano, amigo mío.

– Si realmente vas a irte, entonces vete – espeta Enjolras, volviendose a sus papeles.

Courfeyrac se aleja riendo sin disimulo.

*