Kingdom Hearts | Axel/Saix

Fandom: Kingdom Hearts (Mafia AU... o algo así)
Pareja: Axel/Saix (Lea-->Isa, Roxas-->Axel)
Notas: Para el meme: phiilofobia pidió Kingdom Hearts + Axel/Saix + Gun Kink. Hice lo que pude. Esto pasó como por tres versiones orz
Advertencias: Niños/Menores de edad en situaciones de calle, violencia, un intento de abuso sexual implícito (énfasis en intento). Final abierto, pero probablemente acaba como el canon. Es decir: Odio todo y pataletas varias.
Rating: R
Palabras: 2000


No recuerda cuando se conocieron, pero le parece más importante guardarse la idea de los dos encogidos bajo un puente, tratando de juntar calor en una noche de invierno, con Isa envolviéndolos dentro una chaqueta que sólo olía a humedad y tierra mientras Lea desarmaba un pan en migajas para poder repartirlo en mitades exactas.

Hay recuerdos que no son opcionales: Pagaría dinero que no tiene por borrarse de la memoria cuándo y cómo Isa lo rechazó, empujándolo hasta los pies de la cama y obligándole a quedarse allí. Tenían trece años, es verdad, pero aun así fue la noche más humillante de su vida. Hay cosas que sencillamente no se olvidan.



(Axel mira a Saix a veces y piensa: Isa.

Siempre es un primer instinto buscarlo cuando entra a cualquier parte.

También es un primer instinto acercar una mano a las armas cada vez que lo encuentra.)



Isa era más alto que él, más ancho de hombros y sin embargo, podía meterse a un cuarto lleno de gente y pasar de ser percibido. Para otros, era callado, cruel y arrogante. Nadie aparte de Lea le llegó a tener mucha estima.

Para Lea, Isa podía levantar montañas. Y en su defensa, Isa trataba, por él: Isa los sacó de la calle y los llevó a un hogar, y cuando en el hogar unos chicos trataron de robarles, Isa les robó a ellos y comenzaron a vagar por moteles. Descubrieron que la gente hacía la vista ciega pasara lo que pasara si había dinero de por medio, que las mucamas les llevaban comida si Lea lloraba e Isa se hacía el duro. Isa empezó a robarse las biblias de los moteles para enseñarle a leer y pasaron de saltar de habitación en habitación a ciudad en ciudad.

Lea comenzó a sentir rabia, poco después del asunto con Isa al que jamás volvieron a referirse. Una rabia como lava, quemándole las entrañas y escapándose en gritos, puñetazos, labios rotos y algunos besos con gente que nunca era Isa, no lograba ser Isa.

Isa lo seguía cuando escapaba, a veces hasta que Lea hubiese acabado, lo que era entre vergonzoso y caliente, como la mayoría de cosas son a esa edad.

Isa nunca decía nada. Nada importante, al menos. Le pareció a Lea que se iba convirtiendo en estatua, que mientras más él se enfadaba más Isa se endurecía, hasta que al final se volvería en una de las rocas junto a la carretera, demasiado grandes para que Lea las pudiera patear hacia los autos



Cuando Lea tiene catorce, un hombre abre la puerta del cuarto de motel y no es Isa.

Lea nunca se entera qué pasa con él después de que Isa lo oye gritar (de rabia, no miedo, el miedo es un lujo que no puede permitirse), porque Lea huyó apenas pudo soltarse y cuando regresó Isa veía televisión tirado en la cama como si nada hubiese ocurrido.

No vuelve a ver al hombre.

Isa le pone su chaqueta el día siguiente, cuando comienza a correr viento. Lea se encoge en ella y respira profundo: Huele a fósforos apagados y putrefacción, como una pila de basura quemada.




Isa parece interesado por primera vez en años cuando habla de Xemnas. Xemnas esto, Xemnas lo otro. Xemnas tiene una misión para ellos. Xemnas está en una organización que puede cambiarlo todo.

Lea quiere partirle la cara a alguien.

Lo intenta.

Es la única forma de tocar a Isa estos días.



Comparten todas las primeras veces de las que Lea tiene consciencia, menos una: Primeros mejores amigos, primer libro acabado, primera pelea, primera rabieta, primer apartamento, primeros cuerpos desnudos, primera estadía extendida en el hospital, primeras manos llenas de sangre, primer cadáver, primer disparo, primera huida, primeras quemaduras en tercer grado.

Primer amor, al menos para Lea, porque es un imbécil.

Xemnas hace algo con sus pasaportes, quién sabe qué, y les entrega dos carpetas.

La suya dice A X E L. En la de Isa, letras más separadas: S A I X.

Saix estira su mano hacia él, guantes de cuero, suéter, chaqueta; tantas capas que Axel no recuerda de qué color tenía la piel en sus muñecas.

- ¿El gusto es todo mío? - trata de bromear, agitando su mano con fuerza.

Primeras palabras. Primer paso. Primera puerta cerrada en su cara. Primer silencio.



(Esa es una memoria que Isa guarda por los dos:

La primera vez que lo vio, Lea estaba tirado tras unos arbustos en un parque y cuando Isa lo tomó en brazos, Lea se agitó tanto que le dejó un ojo morado.

Tenían siete años.)



- ¿Cuánto tardas en limpiar una pistola?

Axel ni se inmuta de que Saix entre sin tocar, a estas alturas.

- Lo mismo que tú, me imagino.

Saix hace un ruido escéptico y Axel encuentra su mirada con una sonrisa brabucona. Saix cruza los brazos.

- Déjame ver.

- ¿A eso viniste, a regular mis hábitos de aseo?

- ¿Puedes culparme?

Hace cinco años habría considerado que bromeaba, pero ahora se levanta para arrastrar una mesilla hasta la cama. Saix pone una silla al otro lado.

- Puedo hacerlo con los ojos cerrados. ¿Quieres verlo?

Saix no contesta, pero Axel cierra los ojos: Armazón, cañón, culata, soltar el seguro, meter un dedo sobre el gatillo. Regresa el cañón y la guía en el armazón, aprieta la aleta de desmontaje para encajar la corredera y la pistola queda armada con un violento "clic" que hace eco entre ellos.

Abre los ojos. Saix está inclinado con los codos sobre sus rodillas, apoyando el mentón en sus puños. Tiene la boca apretada y el ceño fruncido.

- ¿Qué?

- Buenas trabajo - dice, levantándose.

Cuando se aleja, Axel exclama, incrédulo, - ¿Realmente viniste sólo a eso?

Saix cierra la puerta tras él sin contestar.



Roxas es un buen chico con demasiadas ideas y Xion es dulce. A Axel le tienta meterlos a un saco y llevárselo lejos, no volver jamás.

Le perturba darse cuenta de que podría. Tiene el dinero y los medios.

Los lleva a ver una película en lugar de eso. Compra paletas de helado. Instala en su cuarto un televisor gigante y una consola de videojuegos.

Cuando Roxas la besa la mejilla, le besa la frente, y dice: - Lo siento.

Cuando Xion trata de tomarle la mano, la abraza y dice: - Son los mejores amigos que he tenido.

Ambos se lo toman bien, dentro de lo posible. Son adolescentes, poco más que niños. Xion llora un poco, Roxas no le habla por un par de semanas. Luego están bien.

Bien.



Si Xemnas da una orden, Axel mira a Saix. Si Saix da una orden, Axel se mira las manos.

Una misión envía a la mitad de la organización al bar Oblivion. Saix le advierte antes de que salga.

- Hay un traidor en el grupo - murmura, brazos cruzados, apretados sobre su pecho -. No creo que necesite decir más.

No es que vayas a decir más, en todo caso, piensa Axel, pero el dolor es corto, casi un eco. Es mayor el alivio de que Xion y Roxas no estén en la lista.

Se compra guantes aunque el verano esté infernal.



Roxas se alegra tanto de verle de regreso que Axel deja que le bese los labios un instante más del que debería. Cuando lo empuja hacia atrás, Roxas comienza a relatar su último encargo, su última discusión con Saix, su última broma con Demyx, todo con la cara roja como un tomate.

Es adorable.

- No logro encontrar a Xion - confiesa como un comentario al aire, pero Axel puede ver sus manos haciendo puños, un paso torpe fuera de ritmo. Es más: Puede sentirlo él mismo.

- ¿Qué?

- No sé si es que me está evitando o... - hace un gesto al aire como "eeeh" -. Todavía no entiendo qué pasó la última vez que discutimos.

- Ya hablamos de eso - le revuelve el cabello -. Te dije que lo memorizaras.

- ¡Deja de hacer eso! - explota Roxas. Vuelve a sonrojarse -. No me trates como a un niño.

Lo dice con una confianza sacada de la indignidad. Axel sonríe y le da un golpecito en la frente.

- ¿Quieres un helado? ¿Jugar videojuegos?

- ¡Que me dejes de tratar como un niño!

- Pero si estoy hablando en serio...



Un día Demyx dice que Saix da miedo, pero encuentra a Axel mucho más aterrador. Axel finge ofensa, con una mano en el pecho.

- ¿Pero con esta carita me vas a decir que doy miedo? - rodea su rostro con una mano.

- No. Si pareces completamente inocente - Demyx se ríe -. Es lo peor de todo.

Axel no le dice que está siendo hipócrita porque se lo tomaría como un cumplido.



Saix lo empuja a la pared del cuarto con la pistola en la frente y a Axel le encantaría decir que no tiene miedo, que sabe que su mejor amigo no va a hacerle nada, pero el pánico es un instinto como la ira es un hábito.

- ¿No te importa el pasado? - pregunta Saix y no era así como quería tener esta conversación - ¿Quieres que todo lo que hemos hecho se vaya a la mierda?

- ¿Siempre he seguido tus ordenes, pero qué mierda sé yo de lo que hemos hecho? ¿Vas a empezar en algún momento a decirme algo?

- Porque tú siempre me dices todo.

Axel no puede evitar reír un sonido amargo. Saix empuja la pistola sobre su frente cañón hacia la pared y Axel suelta otro respiro, pero no se atreve a moverse.

- Touché - levanta una mano que Saix ataja sin bajar la vista - ¿Qué crees que voy a hacer?

- Has cambiado - dice Saix, como si no fuese el equivalente a llenarle los intestinos con fierro -. No tengo idea lo que vas a hacer.

- Pues por una vez estamos completamente de acuerdo - Axel levanta los ojos hacia el metal -. No tengo la menor idea de qué estás pensando.

Saix mira sus manos que no están realmente agarradas o tratando de escapar y exhala entre dientes.

- No puedes ir tras Roxas - encuentra sus ojos y su expresión se crispa más - o Xion.

- ¿Xion? ¿Xion también...? - sabe que comienza a temblar. Es patético. No puede evitarlo.

Saix lo empuja bruscamente, golpeando la pistola y su mano contra la pared. Sus rostros están lo suficientemente cerca para besarse. Axel odia seguir pensando en ello, pero al menos no se sonroja o excita visiblemente. Siempre podría estar peor.

Ja.

Peor que su mejor amigo amenazándolo con una Beretta en la cara: Su mejor amigo podría darse cuenta de que tiene sentimientos.

- ¿Por qué son tan importantes para ti? Ni siquiera sabes quién es realmente la marioneta y Roxas no sabe quién es Roxas - Axel abre mucho los ojos, curioso.

- ¿Qué sabes?

- Mucho más que tú. Para variar. Nada que te vaya a decir - Saix ladea un poco la cabeza -. Te lo podría haber dicho ella antes de irse.

Axel no cae por algo tan simple. Es ofensivo, de hecho.

- No me importa. Xion es mi amiga. Y también Roxas.

- Amigo - repite Saix, con un extraño brillar en los ojos - ¿Vas a insistir en mentir? ¿O realmente lo consideras un amigo? ¿Besas a todos tus amigos en los labios?

- A ti no - mientras lo dice, sabe que es la respuesta equivocada.

Saix lo levanta sobre la pared y cierra los labios sobre los suyos, furioso. Axel es extremadamente consciente de la pistola cargada y sin seguro junto a su cabeza, pero también de la entrepierna de Saix levantándolo contra la muralla. Es básicamente lo que ha soñado desde que era niño, en el último escenario que hubiese querido.

Todavía quiere partirle la cara, es increíble.

- Suéltame - ordena Saix y Axel obedece por instinto. Saix le pone una mano en el cuello -. Quédate quieto.

Axel va a contestar, pero Saix vuelve a poner el cañón en su sien. Entierra la otra mano en su cabello y guía su cabeza en diferentes posiciones, según le muerde el labio o le lame la quijada. Cuando respira humedad sobre su cuello, Axel cierra los ojos y jadea.

- No puedo confiar en ti - murmura Saix, besándole la mejilla, poniendo la mano en su cuello y apretando lo suficiente para cortarle el aire un instante.

El cañón baja, baja, baja hasta su pecho y Axel no puede respirar. Quiere gritar, prenderle fuego a todas las cosas, disparar una metralleta automática.

Quiere que Saix lo empuje al suelo y acabe con esto de una vez cuando aún puede sentirlo.

Saix lo besa. Axel le muerde los labios como robándole veneno y cuando Saix pone el cañón en su boca, lo besa también.