Archivando: 2012: Paradoja de la fuerza irresistible | I/II

Título: Paradoja de la Fuerza Irresistible
Fandom: Teen Wolf
Pareja: Derek/Stiles
Rating: NC-17
Resumen: Stiles nunca ha sido sutil. (O la historia que realmente se trata de Stiles, pero Derek se robó el punto de vista.) (Paradoja de la Fuerza Irresistible: Cuando chocan un objeto inamovible y una fuerza imparable.)
Advertencias: Un poco menos que la violencia típica de la serie y, obviamente, adolescentes en situaciones de violencia. Sexo. | Canon sólo hasta la temporada 2.
Notas: AI (aisinfronteras) del 2012. Originalmente aquí. Re-editado, pero no en profundidad.
Palabras: 12666


Derek se detiene entre pasillos para gruñir al suelo, en el filo de su paciencia.

- Esta es la última vez que lo digo - inhala profundo y continúa en voz aún más baja: - Stiles está vivo. En alguna parte, por aquí. Si te concentras, podrás oírlo hablar.

Aunque pedirle un mínimo de esfuerzo quizá sea demasiado. Está hablando con Scott, después de todo.

No puede creer que esté ansiando encontrar a Stiles de una vez, pero Scott es increíblemente más tolerable cuando Derek puede evitar interactuar con él.

- ¿Con quién está hablando? ¿Está bien? ¿Puedes oler su rastro?

Isaac, en forma humana por razones que escapan a su comprensión o paciencia, esconde el rostro tras una mano, como si no pudieran escucharlo reír. Derek, en forma humana porque Scott existe a su alrededor, agita la cabeza más para tratar de sacudirse el impulso de abofetearlos que por otra cosa.

- Isaac.

- Por aquí -contesta Isaac y Scott lo sigue. Si fuesen perros, estarían agitando sus colas. Son patéticos.

Sorprenden a un cazador a metros de una serie de celdas. Es poco más que un niño, pero un niño con olor a pólvora, matalobos y sangre. Se mea encima cuando Derek ruge en su rostro.

Estrellar su cabeza contra un muro es vagamente reconfortante.

Scott e Isaac echan abajo la segunda puerta a patadas, pero es Derek el que ve a Stiles primero, siguiendo su olfato hasta una esquina. Está semi-oculto entre unas mantas con un trozo de madera en la mano, como si eso fuese a defenderlo contra un arma de verdad.

Sólo entonces Derek se permite admitir que estaba preocupado y que está aliviado de verlo. Es parte de su manada, le guste o no. Stiles tiene el irritante hábito de hacerse indispensable sin preguntarle a nadie.

Stiles al parecer corresponde el sentimiento en su totalidad, entornando los ojos, arrugando la cara y dejándose caer sobre las mantas con un respiro.

- No tienes idea el gusto que me da verte. Incluso más que usualmente, oh, Dios mío - estira los brazos hacia él, pero se interrumpe en medio del gesto.

Derek no tiene idea cómo contestar a eso así que no lo hace, dándole paso a Scott, que se lanza junto a Stiles sin atención a su alrededor.

- ¿Estás bien? - Scott se agacha junto a él, mientras Isaac vigila en la puerta.

Stiles parpadea hacia Scott y luego a Isaac, como si recién despertara.

- Verlos. Quiero decir. Por supuesto. Ja ja ja. Que gusto me da verte, Scott, hermano, amigo, compadre.

- ¿Qué le pasa? - pregunta Isaac por todos ellos.

Derek suspira y se agacha también, para coger a Stiles por el cuello y olfatear su coronilla. Escoge ignorar cómo el corazón de Stiles se desboca. Es preferible que le teman, piensa. Y no es irritante. O estúpido.

Stiles huele como cualquier otro adolescente: sudor y excitación fuera de contexto. Y sobre ello, polvo, un poco de sangre en varios rasguños, piel quemada por el roce de algún golpe. Derek suspira sobre el creciente aroma de la adrenalina, metálico y agrio, pero no particularmente molesto. Familiar, si algo.

- Puede ser una contusión - concluye, soltándolo con cuidado -. Es mejor que se vayan al hospital.

Stiles le da una mirada tan desconcertada que otra persona en el lugar de Derek pensaría que es adorable. Derek, en cambio, se levanta y pretende que no le importa lo que hagan o dejen de hacer.

- ¡Stiles, deja de moverte! - escucha gemir a Scott.

- No me estoy moviendo - se oye una palmada. Probablemente Stiles empujando a Scott. Derek tiene los ojos cerrados, tratando de concentrarse en sus alrededores -. Y no me iré sin saber de qué va esto.

- Nosotros nos encargaremos - lo corta Derek.

Porque con Stiles eso funciona tan bien, obviamente.

- ¿Tres contra cuántos?

Derek ni siquiera trata de contestar.

- Scott.

Por una vez, parece que Scott está dispuesto a obedecerle sin queja.

- Stiles, deberíamos..

Stiles apoya los puños en la tierra. No golpea, sólo empuja para levantarse y Derek se enfoca en la piel raspada sobre sus nudillos. Por un momento lo imagina golpeando la puerta. La pared, quizá. Antes de que le obligaran a callar.

- No. No me iré de aquí sin saber que no los dejo a sus muertes y no me miren como si eso no nos hubiera pasado antes - Derek ni siquiera lo está mirando -. Juro por Dios que comenzaré a darle cabezazos al muro. Sí, Scott, estoy hablando en serio. ¿Cuántos cazadores?

Scott sostiene su mirada en una discusión silenciosa que Stiles finalmente gana (para sorpresa de nadie, Derek no tiene idea porqué están perdiendo tiempo) y con un suspiro, cierra los ojos y frunce el ceño, bajo la atenta mirada del resto.

- Tres humanos y... algo... más - contesta después de un momento.

Derek se traga un estúpido, ridículo, acceso de orgullo y lo remplaza con irritación. Stiles sonríe como si Scott fuese una mascota que acabase de hacer un truco y Scott parece halagado, como si no tuviese un año de entrenamiento más que el necesario para percibir algo tan simple.

Se recuerda que aturdirlos a ambos no solucionaría nada, aparte de su creciente malhumor.

- Ese algo más es un omega - corrige Derek - atrapado y malherido.

- ¿Armas? - Stiles se trata de levantar a cuatro patas y rechazando la ayuda de Scott con aspavientos, en general imitando un herbívoro recién nacido. Uno de esos que son todo extremidades y cuello y huesos.

Derek aprieta una mano sobre su ceño, previendo un dolor de cabeza que la inmunidad no considerará digno de detener, porque está coludida con la manada para hacer su vida difícil.

- Dime tú - está siendo sarcástico, pero Stiles logra equilibrarse con ayuda de la pared y se gira hacia ellos, porque es Stiles, santo patrono de las respuestas que a nadie le importan.

- Llevaban escopetas de caza, pero sólo uno la sostenía como si supiera qué hacer con ella - entorna los ojos sin que nadie lo provoque -. Y sí, sé que era una pregunta retórica, pero la verdad es que me sentiría mejor esperando a que nos encargáramos de esto sin bajas. Estaré bien.

- Serás una carga -apunta. Stiles se sonroja y el aroma se tersa, lleno de ira. Derek está francamente demasiado cansado para continuar está conversación inútil.

- Porque jamás te he salvado la vida ni nada.

- Ponte de pie sin apoyo y puedes quedarte - ofrece, con menos veneno de lo que pretendía.

- Tus poderes de observación son sólo superados por tu atractivo físico, pero ambos sabemos que no necesito moverme para salvarte el pellejo... ¿Qué?

Derek abre y cierra la boca, pero es Scott el que hace un ruido angustiado y confundido.

Bueno. Eso responde por el estado de su cabeza, al menos.

- ¿Cuántos dedos ves? - Scott pone la palma frente a su cara. Stiles lo empuja. Isaac se ríe tan callado como puede, porque es, no tan secretamente, el peor de todos ellos.

- Deja eso. Estoy bien - Stiles y Scott discuten.

- No estás bien.

- Lo estaré en un par de horas. No es lo peor que he pasado. No es lo peor que he pasado este mes.

- ¿Estás mareado? ¿Nauseas? ¿Jaqueca?

- ¡Scott! - Stiles no grita, exactamente, pero todos guardan silencio, esperando movimiento. Luego de un par de segundos, Isaac suspira, Scott se relaja y Derek sigue alerta, porque no sabe cómo dejar de estarlo -. Todas las anteriores, ¿vale? ¿Y qué importa? ¿Por qué no estamos hablando de cómo vamos a salir de aquí?

- Tenemos que ayudar al omega - dice Scott, como si fuese obvio. Isaac le da una sonrisa particularmente brillante.

Derek exhala, recordando porqué todavía logra tolerar a su manada en general y a Scott, en particular.

- Por supuesto - Stiles mira a Derek, que responde mostrándole los colmillos -. Y por supuesto que están de acuerdo en esto.

- Stiles - insiste Scott.

Stiles observa el techo con particular atención un minuto, como si ellos estuviesen colmando su paciencia. Isaac encuentra los ojos de Derek con un aire de “¿puedes creerlo?” Derek se encoge un poco de hombros. Escena número tres, toma número mil.

- Llévame a casa - dice finalmente, con una exasperación especialmente ridícula, considerando que es Stiles -. Está más cerca que el hospital.

- No. Tú--

- Luego puedes volver y asegurarte de que todos están en una pieza, por el bien de mi sanidad mental. No voy a necesitar ayuda para no dormir.

Stiles y Scott continúan la conversación con sus ojos y Derek gruñe, porque no tienen tiempo para esto. Scott se mueve entonces, sobresaltado primero y después para agacharse y subir a Stiles en su espalda. Avanza un par de pasos, hasta que Stiles se inclina junto a Derek, haciendo a Scott trastabillar en el aire. Stiles le tira el cabello, como si hubiese sido su culpa, hasta que Scott le deja bajar con un brazo alrededor del torso.

Derek está tan ocupado tratando de ser paciente que no nota la tira de cuero y alambre hasta que Stiles se la quita del brazo para empujarla contra su pecho.

- Derek. Usa esto. Deaton lo hizo. Para mí, pero en teoría debería funcionar en cualquier ser vivo. Énfasis en teórico, pero, ya sabes, mejor prevenir.

Derek lo acepta con una gran cuota de escepticismo y mayormente por reflejo. Los alambres dibujan una media luna alrededor de la cinta. Huele a estática y polvo, y algo más, a alguna hierba indeterminable.

- ¿En serio? - Isaac se ríe.

- Nadie te preguntó, Lahey.

Derek se recuerda que Deaton realmente les ha salvado la vida vía Stiles un puñado de veces. Así que suspira y la amarra alrededor de su muñeca.

- ¿Qué es?

- Una muestra de mi afecto y fidelidad - Stiles se interrumpe con un gruñido -. Es un talismán. Si todo va bien, no deberías necesitarlo. Uh - inclina un poco la cabeza y Derek juraría que mueve las cejas -. Se te ve bien. Acompaña el estilo de asesino serial slash lobo solitario.

Requiere un esfuerzo particular no quitarse el "talismán" y hacerlo pedazos.

- ¿Cuán fuerte te golpeaste? - murmura Scott al aire.

- Lo suficiente para que no sea buena idea sacudirme - contesta Stiles, rápido, con un dedo levantado hacia Derek, casi en su quijada -. A menos que sea con segundas intenciones.

Scott parece debatirse entre defenderlo de Derek y observarlo en confusión absoluta. Derek no planea moverse.

- ¡Stiles! - Scott suena alarmado y avergonzado a partes iguales.

- ¿Qué?

- ... Nada.

- Contigo nunca es "nada" - Stiles agita el brazo que no lo sostiene -. Nada es algo terrible acechando. ¿Qué?

- ¡Váyanse de una vez! - Interrumpe Derek, en un tono que no es de ruego, en absoluto.

Stiles y Scott saltan, como si Derek no hubiese estado exactamente frente a ellos todo el tiempo. Scott asiente y obliga a Stiles a cojear junto a él. Stiles se vuelve a mirarlo un par de veces antes de salir.

Apenas han salido, Isaac se vuelve hacia él entornando el índice sobre su sien derecha. Derek escoge concentrarse en decidir si realmente vale la pena arriesgarse a rescatar al omega y cómo salir de aquí lo más pronto posible.
Stiles es invariablemente ridículo. Y su sentido del humor, aún peor.

*****


No lo vuelve a ver hasta varios días después de que el omega les deje, con promesas de un tratado de paz con su manada en San Diego.

Stiles aparece en el apartamento que Erica e Isaac escogieron por él, y Stiles y Boyd amoblaron mayormente para forzarlo a mudarse. Derek se limita a usar un sofá que encontró en la calle, por principios. Esta no es su casa. Si la manada quiere hacerse ideas, bien pueden hacerlo sin él.

Claramente.

La expresión de Stiles es bastante similar a la última que vio en su cara y Derek no tiene idea qué significa.

- Aún lo estás usando - apunta, con un brillar peligroso en los ojos.

Derek levanta la muñeca, tratando de contener su irritación. El corazón de Stiles late como si hubiera llegado corriendo, pero no parece agitado.

- Dijiste que era un talismán.

- Lo es. También es un accesorio de vaga utilidad entregado en un momento de debilidad emocional - Stiles tiene la cara roja, pero no huele diferente a su mezcla usual de hormonas, medicamento y adrenalina -. Asumía que las emociones positivas te daban alergia.

- Tú... toma - Derek se lo quita y trata de entregárselo, pero Stiles lo rechaza, agitando las manos y encogiéndose de hombros.

Erica y Boyd se asoman desde los cuartos sin disimular que estaban oyendo (aunque Boyd tiene la decencia de contener su risa). Isaac sale de la cocina y se sienta en el suelo, junto a Stiles.

¿En qué estaba pensando cuando se rodeó de adolescentes sin vida? Oh, sí. No estaba pensando.

Dónde sea que Peter esté, se está riendo de Derek y no tiene idea porqué.

- Es un regalo - Stiles se rasca la nuca con un gesto nervioso, mirando de soslayo al público -. Planeaba hacer más de todas formas. Deaton me enseñó cómo.

Isaac estira la mano y Derek se lo entrega, ignorando la expresión indignada de Stiles.

- ¿Para qué sirve? - pregunta Boyd, acercándose a examina la figura que dibuja el alambre.

- Es complejo y delicado y no estoy completamente seguro -Erica le tira un cojín y Stiles se ríe al mismo tiempo que se queja - ¡Hey! Deaton no es exactamente claro en sus explicaciones. ¿Quieres uno? Podemos usar todos uno igual, como los mejores amigos para siempre... No, esperen, eso es sarcasmo. Genuinamente, no es una terrible idea.

- No te salvó de los cazadores - apunta Derek.

- En mi defensa, cuando ustedes llegaron ya estaba por huir por mis propios medios - Stiles rodea la sala para dejarse caer en una silla que suelta un rechinar peligroso.

- No podías mantenerte en pie.

- Me las habría arreglado. ¿Cuándo no lo he hecho? - el rostro de Stiles se arruga de rabia o vergüenza, Derek no sabe y tampoco le importa.

Erica lo salva de contestar, metiéndose entre ellos.

- Pues yo quiero uno. Y otro para Boyd. E Isaac - mientras habla, amarra el cuero alrededor de la muñeca de Derek, que la deja porque es Erica y con ella las opciones nunca son demasiadas. Es posible que influya el hecho de que Erica no oculta nada en su expresión o su tono, en la forma que sus manos tiemblan un poco cuando levanta la cabeza y encuentra la mirada de Boyd -. Mejor prevenir que lamentar, ¿no?

Stiles está asintiendo antes de que haya terminado de hablar y Derek permita a Erica acomodarse junto a él con sólo un mínimo de quejas.

*****


Derek trepa por el costado de la casa hasta la ventana y, después de esperar unos minutos para oír a Stiles moverse en el cuarto, solo y a su padre en la cocina, empuja el marco con una mano y entra.

Decir que no está preparado para que Stiles lo clave a la pared con un cuchillo es quedarse muy, muy corto.

El cuchillo sólo atraviesa el cuero de su chaqueta, pero algo en el filo le obliga a quedarse quieto. Algo, alguna hierba, algo que huele a cenizas, le nubla la mente y paraliza sus músculos. Apenas logra soltar un respiro de sorpresa. Tiembla con el esfuerzo, pero no logra más que mantenerse en pie.

Stiles, centímetros frente a él, agita las manos a su alrededor con expresión exasperada.

- Oh Dios mío. Cada vez que haces eso me quitas cinco años de vida, ¿sabes? No es que me haga ilusiones de llegar a viejo, pero podrías haber llamado o algo. ¿Cuánto tiempo llevas ahí? Porque estabas a cinco minutos de una experiencia traumática para ambos. Y no tengo idea porqué acabo de mencionar eso. Hagamos como que no dije nada, ¿vale? No preguntes. ¿Qué haces aquí?

- Stiles - logra sisear, lento y muy, muy furioso.

- ¿Qué? Oh. Oh, lo siento - se balancea en posición -. No me mates, ¿vale?

- Stiles.

Stiles saca el cuchillo de un tirón, lo envuelve con un trapo que huele a humedad y encierro, y lo mete en uno de los cajones de su escritorio.

- ¿Qué demonios - respira, empuñando lentamente las manos -, fue eso?

La energía vuelve a su cuerpo en oleadas, dejándolo sin equilibrio. Apoya la espalda contra la pared y trata de contener el instinto de hacer pedazos todo lo que tiene delante, porque Stiles parece avergonzado y asustado y Derek le ha dicho, continuamente, que debe aprender a defenderse.

- Cataplasma de cenizas de montaña, matalobos y muérdago ¡No suficiente para hacerles daño! ¿Quién crees que soy? No eres el único hombre-lobo que cree que toda ventana es una invitación implícita. Te hubieras podido mover por tu cuenta en cinco minutos o menos. No soy un experto. Aún. Dame tiempo - observa algo en su cara y baja los ojos al piso -. O no. ¿Qué necesitas?

Derek estira sus músculos y prueba su equilibro. Stiles no parece sentirse culpable, pero sí nervioso, metiendo las manos en los bolsillos, sacándolas, arreglando su camisa, su cabello.

Luego de un momento, Derek exhala, incapaz de sentirse genuinamente atacado. Es Stiles. Aunque ahora, aparentemente, el niño tenga garras.

- Isaac olfateó algo extraño cerca del río - dice, seco.

Stiles se deja caer en la silla con ruedas del escritorio.

- ¿Y con extraño nos referimos a...? ¿Criatura? ¿Cadáver? ¿Desperdicios?

- Criatura - rodea su silla a pasos lentos, pero Stiles no lo mira.

Tanto mejor. Todavía siente que el mundo se movió bajo sus pies sin que se diera cuenta.

- ¿Dónde?

Derek repite lo que describió Isaac, mientras Stiles saca dos mapas del escritorio y los estira sobre la cama, arrastrando la silla para sentarse en frente. En menos de un minuto, Derek logra discernir el lugar exacto y Stiles frunce el ceño, girando en posición por ninguna razón en absoluto.

Mientras se estira el silencio en que Stiles medita sobre sólo Dios sabe qué, Derek se quita la chaqueta y, después de examinar el daño, la deja sobre la cama. Stiles se detiene a mirarla, con el ceño fruncido. Durante un instante su expresión hace algo incomprensible y el aire se tensa con adrenalina. Al siguiente segundo, Stiles parece aburrido, pero Derek no relaja los puños. ¿Debería preguntar? Probablemente no.

- No es lejos de dónde encontraron a Matt – Stiles marca un ritmo nervioso en los brazos de la silla-, pero esperemos que sea una coincidencia.

No suena convencido. Derek asiente.

- Si me entero de algo te lo haré saber.

El silencio continua, incómodo y grueso. Derek se obliga a pensar en su auto, el aroma del café o el papel viejo, la madera húmeda, cualquier cosa que alivie el instinto de violencia. Es una reacción, pero no una particularmente útil en este caso.

Ignorante del peligro (o quizá no, Derek nunca sabe, con Stiles), Stiles lo mira con las cejas levantadas.

- ¿Algo más?

- Es bueno. Que puedas defenderte – comenta, porque es verdad. Stiles hace un ruido nasal e infantil - ¿Qué?

- Nada - levanta las palmas hacia él -. Sólo espero que te siga pareciendo bueno cuando te haga daño, ejemplo presente - Derek sonríe tan condescendiente como puede y Stiles se ríe en respuesta, sólo fingiendo indignación - ¡Puedo hacerte daño! No mucho y probablemente no lo suficiente, pero sería simbólico.

Su corazón mantiene un ritmo acelerado, intenso, completamente honesto. Derek ya ni siquiera sabe si le hace gracia, o si él contestaría que Stiles es un humano indefenso con toda seguridad.

- ... mantente alerta - se despide, después de considerarlo.

Stiles gesticula hacia la ventana.

- Ya dijiste eso. Buenas noches, Derek.

Toca su hombro cuando pasa junto a él. Stiles salta tres palmos y luego se ríe, porque está demente. Derek agita la cabeza antes de salir, con un extraño deseo de aullar y correr, como si la piel le quedara demasiado corta aunque la luna naciente sobre él esté cubierta de nubes.

*****


La policía encuentra dos cadáveres en el río durante la semana y Derek se encuentra apostado en el techo de los Stilinski otra vez. Los único ruidos en la casa son el tecleo intermitente, algunos suspiros cansados y otros movimientos nerviosos que Stiles hace sin pensarlo.

Derek golpea el marco de la ventana un par de veces antes de entrar. Stiles se gira hacia él con una sonrisa menos profunda que las sombras en su cara. La luz del computador en la oscuridad marca sus ojeras y el filo de sus pómulos. Derek inclina un poco la cabeza y puede imaginar una calavera.

- Necesitas dormir - saluda.

- Meh, dormiré cuando esté muerto.

Derek se para frente él, brazos cruzados.

- ¿Quieres averiguarlo? - amenaza, casi divertido.

- ¿Por los viejos tiempos? - Derek asoma sus colmillos y Stiles se ríe.

- Ya vete a la cama - empuja su silla con un pie y Stiles lo mira con una expresión que Derek comienza a reconocer sólo como “peligrosa.”

- ¿Me cantarás una nana? - bate las pestañas.

Derek debería haber esperado algo así. Stiles parece drogado. Así que sólo sonríe, un poco.

- ¿Cuánto tiempo llevas despierto?

- Honestamente no tengo la menor idea - contesta alegremente -. Pero puede que sea demasiado. Tu cara está haciendo algo muy extraño y no estoy seguro de no estar delirando.

- Suficiente - Derek lo levanta de un brazo y lo empuja hacia la cama. Stiles se deja manipular como un muñeco de trapo, apenas quejándose en sorpresa cuando el reverso de sus rodillas choca con el borde del colchón y cae de espaldas -. Deberías tomarte un tiempo.

- ¿Eh? Oh, sí - hunde la cara en las mantas y suspira -. Ya vienen las vacaciones. Estaré más disponible por un par de semanas, al menos.

Se acomoda sobre las sabanas enredando el cuerpo hacia un lado y otro. Derek camina hasta el escritorio para cerrar la laptop.

- Me refería a tomarte un tiempo – dice, apagando la única luz del cuarto -. De nosotros.

Stiles se sienta con movimientos quietos, pero abruptos. Sus ojos brillan en la oscuridad y Derek deja parpadear al lobo como una advertencia. Está hablando en serio. Aunque quizá no sea el mejor momento, considera, algo culpable. El pobre chico parece estar por desmayarse.

- ¿Qué?

- Necesitas descansar – agita la cabeza y retrocede hasta la ventana -. Hablaremos mañana.

- No, no puedes decir eso e irte. ¿A qué te refieres con "nosotros"? ¿Qué, ya no soy parte de la manada? ¿Qué parte de todo lo que hago no es suficiente? ¿No pasamos por esto unas treinta veces? - su indignación se eleva con su tono, convirtiéndose en genuina, si agotada, ira.

- Eres un humano. Deberías conocer tus límites y manejarlos mejor.

- Ya, mis límites. Quiero decir, soy lo suficientemente consciente de mí mismo para saber dónde estoy en comparación con ustedes, pero después de salvarte la vida tantas veces pensé que tendría un par de puntos extra, por lo menos.

- Tienes mi respeto - contesta, un poco confundido acerca de lo que Stiles está o no entendiendo.

- ... ¿En serio? Esta conversación me está mareando - se deja caer de espaldas con un “uff.”

Derek se muerde la mejilla por dentro para contener otra sonrisa.

- Duerme - ordena, mientras pasa una pierna sobre el borde de la ventana. Se gira un poco cuando ve, de reojo, a Stiles levantar la mano hacia él.

- Mañana hablaremos, jovencito - Stiles ríe con los ojos cerrados -. No sobre cómo me estoy volviendo mi padre. ¿Son realmente las nueve de la noche? Que locura. Sobre, ya sabes, asuntos. Soy parte de la manada.

- Eres parte de mi manada, Stiles - murmura, tratando de sonar irritado y perdiéndose en un tono divertido. Stiles ríe un ruido suave y desesperadamente cansado.

- Eso es... lo mínimo que puedes admitir, ¿sabes?

- Buenas noches - entorna los ojos, aunque Stiles no puede verlo.

- ¿Qué? ¿No vas a arroparme? -apenas audible contra la almohada.

Derek cierra la ventana al salir.

*****


Stiles está sentado con la espalda contra un árbol y la mano sobre un dibujo en la tierra, murmurando una plegaria que por un momento Derek imagina un idioma extraño, pero al acercarse se da cuenta es PapáPapáScottScottDerek...

Fuera de unos rasguños, no parece muy maltrecho. Sonríe al verlo.

El aire huele a electricidad y fuego, y la forma en que sus pies se detienen en contra de su voluntad le recuerda a la noche en el cuarto, con el cuchillo en su chaqueta. El aroma no es el mismo, pero el ambiente le pone la piel de gallina.

- ¡Stiles!

Stiles levanta la cabeza y sonríe, brillante. Como si le hubiese estado esperando. La próxima vez dejará que Scott busque a su mejor amigo a través del bosque con posible riesgo de... criaturas (se rehúsa a llamarlos por el nombre que Stiles usa, porque no viven en una película y no tiene diez años).

- Hola, guapo - Stiles se ríe, como si el rostro de Derek fuese muy cómico. Derek se siente estúpidamente ofendido por ello -. Dame cinco minutos. Me puse un hechizo encima. Uno pequeño. Casi nada.

- Estás - Derek traga saliva - mal de la cabeza.

- Si lo estoy, es culpa tuya. Suya. Y su afición de meterme mano - dibuja, ausente, figuras en la tierra - ¿Dónde está Scott?

Derek no resiste la tentación de dar media vuelta y echarse correr porque no puede moverse.

- Con... la criatura.

- No sé si estoy preparado para un zombi fuera del contexto del apocalipsis - murmura mientras borra y dibuja líneas que, desde donde está Derek, no parecen tener sentido - ¿Y si los muerde? Hombres lobo-zombi son algo de lo que ahora debo preocuparme.

Lo peor es que parece hablar en serio.

- Preocúpate de ti mismo - Derek lo interrumpe. Al menos esto es familiar.

- Para eso te tengo a ti. A ustedes - se corrige, tras una pausa demasiado larga mientras Derek se ahoga con aire.

-Yo no...

Stiles contesta, muy rápido, -Por supuesto que no -y cierra los ojos con fuerza. Cuando los abre, algo parece explotar tras ellos -. Ya está.

Sólo un segundo y algo en el aire se hace más ligero. Derek da un paso experimental y luego otro, más seguro. La brisa a su alrededor aún no parece completamente natural, pero nunca le ha interesado aprender cómo es que Deaton y Stiles hacen lo que hacen. No planea empezar ahora.

- ¿Puedes levantarte? - pregunta cuando logra acercársele.

- En teoría. Ayúdame de todas formas - estira una mano, que Derek coge de inmediato -. La hechicería agota. Rowling me mintió. Me siento tan traicionado.

Stiles trata de cojear sosteniendo su brazo, pero Derek lo obliga a apoyarse sobre sus hombros. Stiles hace una mueca, pero avanzan mucho más rápido.

Derek olfatea lo más disimuladamente posible, porque no quiere que Stiles se dé cuenta (sus reacciones son cada vez menos comprensibles). Lo único diferente sobre él es un suave olor a tierra mojada y flores marchitas. Debe haber tropezado en el cementerio.

No están demasiado lejos de la casa y Scott está a medio camino de eso, pero el silencio prueba ser más fuerte que Stiles.

- Estamos como a mano con esto de salvarnos mutuamente, ¿no?

- No - miente.

- Sí. Y te voy ganando, por cierto. La semana pasada, con las hadas--

- No fuiste tú. Fue... magia - se resiste a decir “Deaton” por cuestión de principios.

- Y yo soy mágico - hace un movimiento ridículo con las caderas que rompe su equilibrio un momento, antes de que Derek lo rodee firme con un brazo, exhalando un ruido resignado -. No lo niegues. Creo que esto nos deja empatados. Tratemos de mantenerlo así, ¿vale?

- No soy el que necesita ayuda para mantenerse en pie.

- Uno: Humano - se apunta el pecho, y luego pone la palma sobre el de Derek. Es posible que sienta su reacción, el ritmo acelerado de sus latidos, pero su expresión no cambia y a Derek no le importa -. Hombre-lobo. Tienes ventaja. Dos: Puedo caminar. Escojo no hacerlo.

Derek lo empuja sin brusquedad hacia un árbol y retrocede, irritado de pronto.

- Camina entonces - señala con una mano, esperando tener que atajarlo tras un tropiezo.

- Está bien - Stiles se encoge de hombros.

Para sorpresa de Derek, lo hace. No particularmente rápido, cojeando un poco con la pierna izquierda, pero no lo suficiente para necesitar ayuda.

Considera preguntar por qué demonios entonces... pero honestamente, no está seguro de querer oír la respuesta.

Por fortuna sólo les toma unos minutos llegar donde está Scott, que entra en pánico apenas verlos. Tras él, el... cadáver caminante levanta la cabeza y parpadea en su dirección general, pero no trata de pelear con las cadenas.

- ¿Estás bien? ¿Por qué hueles a Derek? ¿Derek, qué le hiciste? ¿Qué pasó?

- Estoy bien, está bien, estaba mareado y Derek me ayudó a levantarme, oh, Dios mío. Te estás volviendo tu madre, Scott. ¡Estoy bien!

- Pensé que te agradaba mamá - Scott hace una expresión ridículamente herida. Stiles entorna los ojos.

- No seas estúpido - se apresura en asegurar -. Me encanta Melissa.

Scott no parece aplacado. Frunce el ceño más profundo, de hecho.

- ¿Estás diciendo lo que creo que estás diciendo?

Stiles hace una mueca y gime. El zombi, está bien, zombi contesta con un sonido similar tras ellos, alegremente.

A veces Derek realmente se pregunta qué demonios es su vida.

- No, oh. Dios, no. Scott. Oh Dios. ¿Qué mierda te pasa?

- Oh, bien - Scott se encoge de hombros y Stiles deja de estremecerse, para declarar con firmeza: - Bien. Y estoy bien.

- Yo me voy - declara Derek, tratando de avanzar para hacer justamente eso.

- Gracias - contesta Scott, aunque con clara indiferencia.

- Sí, la dama en peligro lo agradece. Un montón - Stiles toca sus labios y le lanza un beso.

Derek se detiene junto al zombi, incapaz de decidir el curso de acción para contestar a eso.

- ¡Ya basta! - gime Scott, pero parece divertido.

- Vayan al hospital - gruñe, cogiendo la cadena con fuerza. La criatura ni se inmuta -. Stiles se ha dado en la cabeza demasiadas veces.

- Estoy bien - insiste.

- Hueles... bien. No a sangre o dolor - admite Scott, arrugando la nariz -. Necesitas una ducha.

- ¿Qué crees tú, Derek? - pregunta Stiles, revisando su ropa.

- ¿De qué?

- ¿Huelo bien? - Stiles estira los brazos como exhibiendo su cuerpo y Derek tiene un límite: Este es.

- Yo... - se da media vuelta -. Adiós.

No huye. Por el bien de su sanidad mental, alejarse del dúo dinámico es siempre una retirada estratégica.

*****


- ¿Qué estás haciendo? - pregunta Derek a Stiles, confundido.

La manada está en la sala, hablando con Lydia y Jackson por el laptop que dejó Peter antes de desaparecer y Derek no ha querido tirar, porque puede tener algo útil (no es por sentimentalismos, Scott es un idiota). Isaac trata de convencer a Lydia de que hable de París, pero Scott lo hace callar y Boyd y Jackson se miran en silencio.

Incluso desde donde están, Derek puede oír a Lydia, voz distante y metálica a través de los parlantes.

- Pueden usar cualquier forma viva - explica, voz cargada -. Hay pocos registros de licántropos controlados por demonios, pero son suficientes. Puede ser cualquiera, Scott. Tú. Derek. Cualquiera. El agua bendita...

No tiene idea de dónde puede sacar ese tipo de información, pero Derek no duda de su palabra.

- Algo de comer - contesta Stiles, después de un silencio demasiado largo. No tiene la capacidad de escuchar a Lydia desde aquí, pero Derek sabe que hablan. Sabe que a Jackson le disgusta la regularidad con la que lo hacen, pero igualmente interrumpe sus conversaciones para enviar mensajes, pedir que dejen flores en su tumba y pierdan todos los partidos de Lacrosse, porque tiene una reputación que mantener. En memoria, al menos.

Stiles comenta que Francia no tiene idea lo que ha dejado entrar, con tonos absolutamente diferentes cuando habla de Lydia y Jackson, y Derek está calladamente de acuerdo.

Ahora Derek observa la enorme montaña de emparedados en la bandeja y deja, para variar, que su expresión hable por él.

- Hey, todavía estoy creciendo - contesta Stiles en el mismo tono tenso, pero empuja la comida hacia el otro extremo de la mesa mientras saca más cosas de bolsas plásticas que crujen demasiado fuerte en el ambiente lúgubre del apartamento -. Esos son para la manada.

- ¿Y para ti?

- Realmente no tenía hambre, pero toda esta espera me pone nervioso. ¿No te pone nervioso? Es como el silencio en las películas antes de que pase algo terriblemente horrible - hace una pausa, antes de agregar: - Redundancia deliberada.

- Estaremos bien - dice. No está seguro porqué. Stiles no es estúpido, no completamente. No en este aspecto.

- ¿Estás tratando de animarme? - pregunta, con sorpresa que bordea lo ofensivo.

- ... no - Derek mete las manos en los bolsillos de su chaqueta y se arrima a la ventana. No sabe por qué lo intenta. Cuidar de ellos es un instinto, pero reconfortar a la gente no está en su naturaleza.

Por millonésima vez, piensa que Laura se encargaría de todo esto mucho mejor.

Vuelve a mirar a Stiles cuando lo escucha toser. Se está rascando la nuca al mismo tiempo que acomoda los emparedados en torres.

- Puedes seguir. Porque está funcionando - dice Stiles.

Derek no tiene idea de lo que está haciendo la mayor parte del tiempo, pero esto, de pronto, resulta fácil. Con Stiles. Quizá porque Stiles hace y dice cosas estúpidas o incomprensibles la mayoría del tiempo. Derek puede ser un poco ridículo con él.

- La manada se protege. Deaton está con nosotros. Morell ya no quiere matarnos. Lydia ha aceptado viajar, si es necesario.

Stiles se dedica los siguientes minutos a reordenar el contenido de la bandeja por ninguna razón y darle miradas divertidas hasta que Derek claudica con un suspiro: - ¿Qué?

- ¿Ya no es "gran alfa proteger, manada inútil huir"? - su sonrisa se ensancha en pura y grotesca insolencia.

Derek considera mandarlo a la mierda por un instante, pero es bastante probable que necesite su energía y la buena disposición de Scott antes de que acabe la noche.

Stiles estará de su lado de cualquier forma. Derek trata de no desconcertase al pensarlo y darse cuenta de que es verdad.

- ... no.

- Bien. Fantástico. Maravilloso - Stiles levanta hacia él algo que huele a carne seca y pepinillos - ¿Emparedado?

Veinte minutos después, Scott recibe una llamada de Allison: Los cazadores se han encargado, los lobos no necesitan salir.

Cuando Scott trata de averiguar qué pasó, Allison corta sin despedirse.

Después de una llamada a Morell para confirmar el estado de la situación, Stiles se deja caer junto a Scott, al otro lado de Isaac, y murmura necedades por un rato. Cuando se da cuenta de que Derek los mira, le da una sonrisa estúpida, aliviada y perturbadoramente agradecida.

Derek agita la cabeza, pero Stiles le da la espalda. Erica, en cambio, sonríe cuando encuentra sus ojos, como si algo le pareciera muy gracioso.

Derek saca una cerveza del refrigerador y decide, en un acceso de sensatez, borrar el día completo de su memoria.

[i. ii.]