Ser madre sin dejar de ser hija, Cinco Lobitos es prodigiosa y concentra tantísimas cualidades que es imposible no rendirse a ella. Cargada de sentimientos, con relaciones reales, detalles por todos lados y una historia cruda y enternecedora sobre la familia y la vida contemporánea.
Ruiz de Azúa logra todo lo que se propone, un reflejo desencantado de la maternidad con la belleza del mundo y la oscuridad de la soledad. Las dudas, los altibajos, sentirse superado por la vida y golpeado por todos lados. Es exquisita y muy sencilla que es justamente lo que logra el gran impacto.
También decir que hay una dirección de actores excepcional, absolutamente maravillosos todos con sus secretos y vivencias y con esos sutiles reflejos entre Amaia y Begoña, madre e hija que parecen labrarse un camino en paralelo aunque en una etapa diferente de la vida.
Brillante opera prima, excepcional en prácticamente todo. Me ha dejado muy emocionado.