Películas de caballitos (como allí las llamaban), también conocidas fuera de sus fronteras como el Chilaquile Western. Héroes Justicieros que hablaban mexicano, pistolas, máscaras, cantantes de moda interpretando a rancheros, grandes dosis de forajidos y, en ocasiones, surrealismo y tintes del terror gótico que inundaban las localizaciones de Zacatecas y Durango.