El cine chileno tiene una forma muy particular de sentirse cercano pero con mucho peso debajo de la superficie. Las historias suelen empezar desde lo cotidiano y poco a poco se abren hacia algo más grande, como la memoria y el peso del pasado.
A través de distintos estilos, tonos y géneros, hay una constante necesidad de cuestionar qué es real, qué se recuerda y qué se está ocultando. Es un cine que no busca dar respuestas fáciles, sino mostrar retratos honestos y complejos de personas y de un país que sigue tratando de entenderse a sí mismo.
Una recolección de cintas nacidas del cine chileno que han marcado mi viaje en el cine latinoamericano.