|
Noruega queda demasiado lejos
Así empezamos la segunda ronda de mediación en Noruega: mientras a 6 grados de distancia del Círculo Polar Ártico los representantes de la AN legítima tratan de establecer una agenda que incluya elecciones presidenciales libres a finales de año, en Caracas el dictador vocifera “¡elecciones ya!”, pero refiriéndose a sus parlamentarias balurdas. “Manipulador y miserable” dice Carlos Vecchio, desde Washington, a Jorge Arreaza, uno de los que está en Oslo: el canciller culpa a las sanciones a Pdvsa por la muerte de cuatro niños que esperaban trasplante de médula en el JM de los Ríos, pero el programa que puede salvarlos tiene fallas desde 2015, mucho antes de Donald Trump.
“No soy optimista sobre Noruega. Nadie resuelve sus problemas destruyendo su propia casa”, admite una de nuestras principales expertas en mediaciones, Mireya Rodríguez.
“Mi hijo me dio fuerzas todo este tiempo. Como sé lo que luchó, estoy aquí, pensando en esos otros niños que quedan allá adentro”, protestó fuera del hospital Gilberto Altuve, padre de Erick, el paciente de linfoma de 11 años que falleció el domingo en el JM de los Ríos (Caracas). Las mamás de los 26 chamines que mantienen la esperanza viva en el Departamento de Hematología no ocultan las caras largas y desmontan la fábula del bloqueo del imperio. “Fueron asesinados por Maduro”, acusa la diputada Manuela Bolívar, mientras el ministro de la usurpación mide la salud en términos de toneladas. Como esta Arepita quiere conectarte con lo mejor que podemos dar, te recordamos quién fue José Manuel de los Ríos (1826-1914): valenciano, violinista, historiador, pionero de la pediatría y la ginecología en nuestro país y editor de la Revista de los Niños Pobres.
Hasta ayer no había un solo detenido por otra masacre de Estado que no deberíamos olvidar: la de los 30 reclusos asesinados en un calabozo “provisional” de Acarigua (madrugada del viernes). Con Deylimar Velásquez (23 años), a la que le quitó la vida su novio, un aprendiz de FAES que le revisaba su celular (todo mal), llegamos a 44 homicidios de mujeres en Caracas en 2019. ¿Qué pasó con Marolin Bastardo (19)? Es una embarazada de 7 meses que planeaba practicarse la cesárea en Trinidad: una de 60 balseros desaparecidos en el golfo de Paria, cuyos familiares denuncian que los guardacostas matraquean por 500 dólares a cada peñero que zarpa con migrantes ilegales. Sentimos un dolor en las penínsulas: en el otro extremo del mapa (Paraguaná) destapan otra mafia de tráfico humano hacia las islas ABC.
Un total de 18 millones de venezolanos están castigados con apagones que pueden extenderse entre 3 horas diarias y 10 días (especial de Prodavinci): en Zulia la crisis eléctrica se agravó mucho más, si tal cosa era posible, desde el pasado viernes. Trivia: ¿cuál es el estado con peor velocidad de conexión de Latinoamérica? Respuesta: Mérida, 0,69 megabites por segundo (el promedio regional oscila entre 5 y 7 megabites). En Táchira aumentan 50% los casos de infartos y arritmias, lo que un cardiólogo vincula al estrés de las colas por gasolina. El Metro de Caracas aumentó su tarifa de Bs 1 a Bs 40, pero no hay personal para vender boletos (y probablemente tampoco hay boletos). Nada de esto se arreglará de la noche a la mañana, porque debemos 65.000 millones de dólares solo a tenedores de bonos de Pdvsa (8 veces lo que nos queda en reservas de oro).
Sin embargo hay gente trabajando para cuando el yugo lancemos y el Plan País de la AN está recorriendo América Latina como la espada de Bolívar: ayer llegó a Buenos Aires e incluye un capítulo para nuestras grandes olvidadas, las energías alternativas: viento, sol y biodiesel, ¡salgan de la lámpara de Aladino! 🪔
|