Un café
Gran parte del consumo masivo y la comunicación corporativa a comienzos de los noventa fue completamente dominada por una estética que, luego de quince años de monopolio, fue barrida por completo de la noche a la mañana.
La respuesta al boom tecnológico-digital de los ochenta y su futuro de neón fue una estética que rechazaba la sofisticación minimalista y proponía volver a lo natural, con elementos tribales, colores tierra e imágenes que remiten a lo humano como contraposición a la computadora.
Entre los consumidores empezaba a pegar la conciencia por el medio ambiente, la espiritualidad, y la fascinación por culturas extrajeras antiguas. El Global Village Coffeehouse, como se definió esta estética, mostraba lunas, soles, elementos acogedores y colores cálidos que nos abrazan para darnos calor.
Los locales de Barnes & Noble, Starbucks, el “Central Perk” de Friends, los cliparts de Microsoft, el logo de LucasArts, “Tienes un email” (1998) y un interminable etcétera muestran que esta estética se esparció como un virus durante toda la década.
El milenio finalmente llegó y el futuro se rediseñó. La estética minimalista, el Y2K y un futuro utópico del que hablé acá hace un tiempo patearon al olvido al GVC.
En unos días te escribo de nuevo,
Ale.



Que pinta el Orbitals.
Me voy a tener que comprar la switch 2?
Me voy a tener que comprar la switch 2.